15 de enero de 2014

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Joan Busquets i Verges. Exmaqui libertario del Berguedá 28/12/2013
"Muero contento, porque equivocado o no, muero por una idea" Manuel Barreiro dos días antes de ser fusilado 12/3/1939

lunes, 15 de junio de 2009

El trauma del franquismo ya alcanza a los bisnietos

Según un estudio, España es el único país donde la cuarta generación sufre secuelas psíquicas

A. M. V. - BARCELONA - 14/06/2009
Cuando Antoni tenía 6 años, un cura y un falangista se llevaron a su padre. Nunca volvió a verle. Pasaron las décadas y, tras una vida marcada por el trauma de su orfandad, tuvo un hijo que cuando creció comenzó a pegarle. A Antoni le pareció una fatalidad más. Los psicólogos le explicaron que el maltrato que sufrió de su hijo fue una consecuencia de que él perdiera a su padre.

Un estudio realizado por la Fundació Congrés Català de Salut Mental ha validado en España la máxima del psicoanálisis freudiano de que un trauma no hablado se reproduce en las generaciones posteriores.

El caso de Antoni y su hijo no es el peor. Hasta 196 entrevistas exhaustivas a víctimas de la Guerra Civil y del franquismo o a sus descendientes han arrojado una conclusión: España es el único país donde los bisnietos de los participantes en un conflicto bélico sufren secuelas psicológicas derivadas del conflicto.

"La sorpresa aún nos dura", explica Anna Miñarro, que junto a Teresa Morandi dirigió el proyecto. "Esto no se había detectado en ningún otro país que haya estudiado las consecuencias psíquicas de estas catástrofes no naturales. "Argentina, Uruguay, Chile, Suráfrica, Francia o Estados Unidos son pioneros en este campo, pero no han detectado secuelas en la cuarta generación", afirma Morandi.

La causa es clara: el olvido forzoso que se impuso con el franquismo y que muchos aún prescriben ha alargado los efectos del dolor vivido por quienes sufrieron aquella época en sus carnes. "Silenciar el dolor supone reproducirlo. Para acabar con esta cadena, hay que hablar", dicen las directoras del proyecto. "Olvidar es imposible, por decreto, aún más. Y el silencio tiene efectos perversos para la salud", insiste Morandi.

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