15 de enero de 2014

Estimada Mª José ... recuerda que aunque a veces hay malas experiencias, nunca debes retroceder ni rendirte, quien persevera alcanza.
Joan Busquets i Verges. Exmaqui libertario del Berguedá 28/12/2013
"Muero contento, porque equivocado o no, muero por una idea" Manuel Barreiro dos días antes de ser fusilado 12/3/1939


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lunes, 6 de julio de 2015

Grecia en 1953 condonó el 50% de la deuda a Alemania

 
El acuerdo de Londres de 1953. Cuando Europa le condonó el 62% de la deuda a Alemania
  
El Acuerdo sobre la deuda externa alemana de 1953 o Acuerdo de Londres de 1953 consistió en la quita o anulación de parte de la deuda externa alemana en un 62%; tanto las deudas contraídas en el período de entreguerras (Primera Guerra Mundial y Segunda Guerra Mundial) como las deudas resultantes de la postguerra -fin de la Segunda Guerra Mundial- por parte de 25 países acreedores.

Negociaciones - febrero/agosto de 1953
Las negociaciones, celebradas en Londres, duraron desde el 27 de febrero hasta el 8 de agosto de 1953. El acuerdo recogía una quita sobre las deudas privadas alemanas, contraídas tanto en el período anterior a la Segunda Guerra Mundial -que ascendían a 22.600 millones de marcos- como la deuda de la posguerra estimada en 16.200 millones.1

Acreedores de Alemania
Los acreedores, tanto los que poseían más deuda (Estados Unidos, Reino Unido y Francia) como otros muchos (Bélgica, Canadá, Ceilán, Dinamarca, Grecia, Irán, Irlanda, Italia, Liechtenstein, Luxemburgo, Noruega, Pakistán, España, Suecia, Suiza, la Unión de Sudáfrica y Yugoslavia, entre otros) acordaron la anulación de la deuda en un 62,6% quedando pendiente de pago 14.500 millones de marcos (7.500 millones correspondienes a las deudas privadas contraídas antes de la guerra y 7.000 correspondientes a la postguerra).

Consecuencias
La reducción de la deuda de la República Federal Alemana (RFA) fue clave para su rápida reconstrucción después de la segunda guerra mundial; el crecimiento supuso el resurgimiento de Alemania como potencia mundial. El cumplimiento de las condiciones impuestas permitió a Alemania entrar en las instituciones económicas internacionales, como el Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional y Organización Mundial del Comercio.

Finalización del pago de la deuda
El 3 de octubre de 2010 Alemania terminó de pagar la deuda pendiente según el acuerdo de Londres de 1953.

domingo, 5 de abril de 2015

Los crímenes de la Iglesia Católica

El ciudadano.cl 21/12/2009

La historia de la Santa Iglesia Católica está plagada de acontecimientos nada santísimos. Conoce algunos de los crímenes y abusos que han cometido a lo largo de su historia.
 
Las cruzadas fueron una serie de campañas militares comúnmente hechas a petición del Papado y que tuvieron lugar entre los siglos XI y XIII, contra los turcos selyúcidas y sarracenos (los musulmanes) para la reconquista de Tierra Santa.
 
Fueron motivadas por los intereses expansionistas de la nobleza feudal, el control del comercio con Asia y el afán hegemónico del papado sobre las monarquías y las iglesias de Oriente.
 
El término Inquisición (latín: Inquisitio Haereticae Pravitatis Sanctum Officium) hace referencia a varias instituciones dedicadas a la supresión de la herejía en el seno de la Iglesia Católica. La Inquisición medieval, de la que derivan todas las demás, fue fundada en 1184 en la zona de Languedoc (en el sur de Francia) para combatir la herejía de los cátaros o albigenses, que en 1249, se implantó también en el reino de Aragón (fue la primera Inquisición estatal) y que en la Edad Moderna, con la unión de Aragón con Castilla, fue extendida a ésta con el nombre de Inquisición española (1478 – 1821), bajo control directo de la monarquía hispánica, cuyo ámbito de acción se extendió después a América; la Inquisición portuguesa (1536 – 1821) y la Inquisición romana (1542 – 1965).
 
En los inicios de la Iglesia la pena habitual por herejía era la excomunión. Cuando los emperadores romanos convierten el cristianismo en religión estatal en el siglo IV, los herejes empiezan a considerarse enemigos del Estado. En su momento San Agustín aprobó con reservas la acción del Estado contra los herejes, aunque la Iglesia en general desaprobaba en ese momento los castigos físicos.
 
En el siglo XII, en respuesta al resurgimiento de la herejía de forma organizada, se produce en el sur de Francia un cambio de opinión dirigida contra la doctrina albigense, la cual no coincidía con los puntos de vista de la iglesia en relación al matrimonio y otras instituciones de la sociedad. Como reacción el papa Inocencio III organizó una cruzada contra los albigenses promulgando una legislación punitiva contra ellos. Sin embargo, los esfuerzos iniciales destinados a someter la herejía no estuvieron bien coordinados y fueron ineficaces.
 
La quema de libros
El Índice de libros prohibidos es una lista de textos proscritos por ser dañinos a la fe, contrarios a la moral o que podían confundir a los creyentes. Este quedó atrás poco después del Concilio Vaticano II (1962-1965), al igual que las penas de excomunión que conllevaba. Toda comunidad ha tenido libros prohibidos. De hecho, antes de que existiera el índice de libros prohibidos, los impresores estaban obligados a someter a censura lo que querían editar.
 
 
Las listas negras
En el pontificado del papa León X (1513-1521) se pensó en crear un listado que incluyera los textos prohibidos. Así, las primeras listas fueron el índice de Venecia (1543) y el de Lovaina (1546). Paulo IV (1555-1559) ordenó un índice a los Inquisidores y en 1571, el papa Pío V instituyó la Congregación del Índice de los Libros Prohibidos, que se integraría más tarde con varios cardenales y un prefecto. El índice incluía obras contrarias a la fe católica (no solo libros heréticos sino traducciones de la Biblia en lenguas vulgares o polémicas), de nigromancia o astrología, textos lascivos o de amores que dañan las costumbres cristianas; obras sin nombre de autor, impresor o lugar y fecha de edición, y obras que atentan contra la buena reputación del prójimo. Se publicaron alrededor de 30 índices entre 1590 y 1948, 11 de estos en el siglo XX. El índice fue eliminado por el papa Paulo VI, en 1966.
 
El actual código de Derecho Canónico (Roma, 1983), le dedica el título IV del libro III a los instrumentos de comunicación social y los libros. En el canon 831 dice: “Sin causa justa y razonable, no escriban nada los fieles en periódicos, folletos o revistas que de modo manifiesto suelen atacar a la religión católica o a las buenas costumbres; los clérigos y los miembros de institutos religiosos sólo pueden hacerlo con licencia del Ordinario del lugar”.
 
El subyugamiento y denigración de la mujer:
La iglesia catolica desde sus inicios siempre incitó a mantener reservadas las opiniones de las mujeres, éstas no podian poseer dentro de la misma iglesia y aun ahora un cargo de autoridad y mantenían un perfil bajo subyugadas al mandato de los hombres, siendo cruelmente castigadas por su desobediencia.
 
El genocidio a pueblos prehispánicos en nombre de la religión:
En los primeros años del Renacimiento el semisalvaje Continente Europeo comenzaba a descubrir mediante las traducciones al Latín, la literatura, ciencia y filosofía griega, árabe y hebrea. Por mil años los cristianos en Europa habían vivido en el oscurantismo y robándose unos a otros pero durante este periodo comenzaron a expandir sus mentes hacia las posibilidades de hacerse ricos a costa de otros pueblos.
 
Mediante el Tratado de Tordesillas el Papa divide el mundo en dos y manda a los españoles y portugueses a “ganar el mundo para Cristo”. Para los Reyes Católicos como así también para la Iglesia, la evangelización era una meta de la conquista, la otra por supuesto el oro que llegaría a las arcas del rey y a los altares de las iglesias.
 
El encubrimiento de la pederastia:
Casos de pederastia en la Iglesia Católica se refiere a una serie de escándalos relacionados con abuso sexual a menores de edad (pederastia o pedofilia) que tienen que ver directamente con sacerdotes y religiosos de la Iglesia Católica, especialmente durante la segunda mitad del siglo XX. A pesar de que tales cargos ya habían sido formulados en años anteriores, el tema ganó notoriedad durante el último lustro de la década de 1990 con denuncias formuladas por antiguas víctimas ante tribunales y medios de comunicación de Europa, Estados Unidos y América Latina especialmente y allí en donde la Iglesia ha tenido una fuerte influencia.
 
 
De acuerdo a estudios de Philip Jenkins, profesor de Historia y Estudios Religiosos en la Universidad de Pensilvania, el 99,8% de los sacerdotes católicos nunca se han visto implicados en este tipo de comportamientos delictivos y no existe evidencia de que la pedofilia sea más común entre el clero católico, que entre los ministros protestantes, los líderes judíos, los médicos o miembros de cualquier otra institución en la que los adultos ocupen posiciones de autoridad sobre los niños.
 
Sin embargo, un informe de la BBC de 2004, declara que en los Estados Unidos el 4% del clero católico de ese país ha estado implicado en prácticas sexuales con menores, en número aproximado de 4.000 sacerdotes durante los últimos 50 años [3] aunque sólo entre el 5 y el 10% de las víctimas denuncia el caso, según Barbara Blaine, presidenta de la Red de sobrevivientes de abusados por sacerdotes (SNAP) de los EE.UU.
 
Otras investigaciones, como la realizada en 1995 por la Universidad de Salamanca y publicada por el Ministerio de Asuntos Sociales de España, determinó que del total de españoles que han sufrido abusos sexuales siendo menores, el 10% asegura que fue abusado por un sacerdote católico.
 
FECHAS DE CRÍMENES COMETIDOS POR LA IGLESIA
En el año 311, el emperador Constantino se convierte al cristianismo, para tratar de ocultar sus crímenes, las jerarquías cristianas se convirtieron en el brazo criminal que unía los intereses de las castas dominantes.
 
Año 314, con Galerio, Licinio y Constantino, la Iglesia sella con el Estado una estrecha alianza que se prolongara por siempre. En el “Edicto de Milán” los obispos decretan en Arles la condena eterna de cualquier rebelde.
 
Luego el alto clero cristiano asumió la posesión de grandes extensiones de tierra y a quienes le hicieran resistencia condenaban como “herejes” y les expropiaban sus propiedades. Se inicia una persecución inmisericorde contra todo lo que pusiera en duda los dogmas y la conducta de esa casta jerárquica cristiana.
 
Uno de los que argumentaron la necesidad de estos tratos violentos y exterminio físico de los herejes fue Agustín de Tagarte (345-430) doctor y padre de la Iglesia, para él era mejor quemar a un hereje que abandonarlo en sus errores.
 
Jerónimo, otro padre de la Iglesia, exhortaba a liquidar a un tal Vigilancio, en nombre de la salvación de su alma.
 
En el año 382, Teodosio I, suscribió edictos contra maniqueos y paganos donde se contemplaban condenas de muerte y confiscación de bienes. Se iba creando así lo que en el futuro seria la santa Inquisición.
 
La persecución a la que fueron sometidos los cristianos gnósticos, quienes fueron denunciados viciosamente como herejes, mientras que sus libros sagrados eran robados y quemados. Los gnósticos hacían una distinción entre el Padre Celestial y el dios de la Biblia Hebrea, Yahvé o Jehová, mientras que la Iglesia confunde a Yahvé o Jehová, con el Dios Absoluto.
 
Año 415, el obispo de Alejandria, Cirilo I, fue el verdugo de Hipatia. Ordenó a monjes para que la emboscaran, éstos la violaron, torturaron, sus tendones fueron cortados con afiladas conchas y finalmente fue descoyuntada. El pecado de Hipatia fue haber sido hermosa, filósofa neoplatónica y maestra de matemáticas.
 
La cruzada albigense (denominación derivada de Albi, ciudad situada en el suroeste de Francia), también conocida como cruzada cátara o cruzada contra los cátaros, fue un conflicto armado que tuvo lugar entre los años 1209 y 1244, por iniciativa del papa Inocencio III con el apoyo de la dinastía de los Capetos (reyes de Francia en la época), con el fin de reducir por la fuerza el catarismo, un movimiento religioso calificado como herejía por la Iglesia católica y asentado desde el siglo XII en los territorios feudales del Languedoc, favoreciendo la expansión hacia el sur de las posesiones de la monarquía capetana y sus vasallos.
 
La guerra, que se desarrolló en varias fases, se inició con el enfrentamiento entre los ejércitos de cruzados súbditos del rey Felipe Augusto de Francia con las fuerzas de los condes de Tolosa y vasallos, provocando la intervención de la Corona de Aragón que culminó en la batalla de Muret. En una segunda etapa, en la que inicialmente los tolosanos alcanzaron ciertos éxitos, la intervención de Felipe Augusto decidió la sumisión del Condado certificada por el Tratado de París. En una prolongada fase final, las operaciones militares y las actividades de la recién creada Inquisición se centraron en la supresión de los focos de resistencia cátara, que, desprovistos de sus apoyos políticos, terminaron por ser reducidos. La guerra destacó por episodios de gran violencia, provocó la decadencia del movimiento religioso cátaro, el ocaso de la hasta entonces floreciente cultura languedociana y la conformación de un nuevo espacio geopolítico en Europa occidental.
 
En 1538 el Papa Pablo III declara una cruzada contra la Inglaterra apóstata y declara a todos los ingleses esclavos de la Iglesia.
 
1568 La Inquisición española ordena el exterminio de tres millones de rebeldes en Holanda. Entre 5.000 y 6.000 protestantes fueron ahogados por las tropas españolas católicas, “un desastre que los burghers of Emden se dieron cuenta por los miles de sombreros holandeses que flotaban”.
 
En 1562 estalló en Francia una guerra civil religiosa intermitente, que duró hasta 1572. El acontecimiento más destacado fue la matanza de San Bartolomé, que ocurrió en París la noche del 24 de agosto de 1572, donde los católicos irrumpen contra los hugonotes (protestantes) arrancándolos de sus camas los degollaron, agarrotaron o mataron a tiros. El asesinato en masa dejó esa noche a unos 3.000 hugonotes muertos, en las semanas siguientes la orgía de muerte que llevaban a cabo los católicos continuó en las provincias, acabando con la vida de al menos unos 20.000 hugonotes más. Toda esta matanza fue ordenada por el Papa Pio V.
 
 
Las fortunas de los judíos y musulmanes en las Cruzadas, pasaron a ser propiedad de la Iglesia.
 
La fortuna del Vaticano fue acumulada en su mayoría por el saqueo a las víctimas de genocidios, como los Incas y los protestantes, cuyos bienes fueron embargados durante la Inquisición.
 
Los conquistadores de España destruyeron el mundo de los aztecas, a quienes encarcelaron, torturaron y mataron en nombre de su dios cristiano, robando así enormes fortunas de oro.
 
El 17 de febrero de 1601 la plaza romana de Campo dei fiori veía cómo Giordano Bruno, despojado de sus ropas y atado a un palo, con la lengua aferrada en una prensa de madera para que no pudiese hablar, fue quemado vivo, al igual que sus trabajos, en cumplimiento de la sentencia dictada pocos días antes por el tribunal romano de la Inquisición, tras un largo y tortuoso proceso iniciado en Venecia en 1592 que lo declaró hereje, impertinente y obstinado.
 
Galileo Galilei, en 1633 fue condenado como hereje por la santa Inquisición, Galileo fue torturado y sometido a vejámenes. Fue obligado a vestir traje de penitencia y con la mano sobre la Biblia recitar la horrible formula de abjuración. La Iglesia humilló el honor de Galileo y se atribuyó el derecho de decidir sobre la ciencia.
 
Siglo XVII: Los católicos matan a Gaspard de Coligny, un líder protestante. Después de asesinarlo, la horda católica mutila su cuerpo, “cortándole su cabeza, sus manos y sus genitales… después lo tiran al río, después, decidiendo que no era digno de ser comido por los peces, es sacado del agua y arrastrando lo que quedaba… lo llevan a Montfaulcon, para ser carne de carroña, gusanos y cuervos”.
 
Siglo XVII: Los católicos saquean la ciudad de Magdeburg (Alemania). Alrededor de 30.000 protestantes muertos. “En una sola iglesia 50 mujeres fueron encontradas decapitadas,” cuenta el poeta Friedrich Schiller, “y los infantes se encontraban todavía en los pechos de sus madres muertas”.
 
Siglo XVII: Durante la guerra de los 30 años (católicos vs. protestantes) por lo menos el 40% de la población es muerta, en su mayoría en Alemania.
 
San Ambrosio, obispo de Milán, durante el imperio de Teodosio, instigó al primer incendio de una sinagoga en Kallinikon (hoy Raqqa, Irán), el santo declaró haber dado la orden, ya que los judíos eran merecedores de la muerte. Los ejecutores de la orden fueron monjes, hombres brutales que en los siglos III y IV más que santos eran seres violentos y asesinos.
 
Miles de víctimas asesinadas en nombre de Dios durante la conquista de América, donde a los nativos que sobrevivieron se les anuló su cultura y su religión.
 
Los crímenes cometidos contra aborígenes australianos, que incluyen el coger por la fuerza a miles de niños para meterlos en instituciones católicas.
 
Lo mismo ocurrió en poblaciones autóctonas del Québec y otros lugares apartados del mundo.
 
El desfalco de la Iglesia al Banco Ambrosiano por la suma de 1.373 millones de dólares, suma que el cardenal Marzinskus utilizó para desestabilizar el régimen comunista de Polonia y financiar los asesinatos de la organización paramilitar argentina “Triple A”.
 

 
Los crímenes cometidos por la Iglesia en Colombia, entre los años 1946 y 1953, fueron asesinadas unas 300.000 personas que se opusieron a la dominación capitalista, la Iglesia estuvo al lado del gobierno de turno.
 
Las dictaduras de Argentina, Brasil, Chile, Bolivia entre otras, estuvieron siempre legitimadas por los jerarcas de la Iglesia, por mucho que en algunos casos –como en Chile- contaran con organismos para proteger los derechos humanos.
 
La oscura vinculación de la Iglesia, siendo cardenal Juan Luis Cipriani, con el gobierno fujimorista en el Perú (1995-2001).
 
Al mencionar brevemente algunos de los delitos cometidos por la Iglesia a través de la historia, salta la pregunta de quién le dio derecho a realizar tantos crímenes, el derecho a quemar a filósofos y pensadores, el derecho a quemar brujas, el derecho a quemar libros, el derecho a provocar guerras, el derecho a ser cómplices de otros asesinos, el derecho a regentar bancos y empresas, el derecho a apropiarse de lo ajeno, el derecho a proteger a curas pervertidos sexuales, el derecho a vivir en medio de la riqueza, el derecho a no pagar impuestos.
 
Por Miguel Guerra León
 
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domingo, 22 de febrero de 2015

Marcha conmemorativa por mujeres indígenas asesinadas en Canadá

 
By Jorge Zegarra - Global Research, February 17, 2015 hispantv.com
La sexta gran marcha anual para conmemorar a las mujeres autóctonas asesinadas y desaparecidas se realizó en Montreal. Cientos de voces reclaman al gobierno de Canadá que escuche las demandas repetidas en favor de una comisión de investigación nacional.


viernes, 28 de noviembre de 2014

España se abstiene en una condena de la apología del nazismo

 
Resolución de la ONU
 
El Gobierno del PP se alinea con la UE y otros países aliados de EE UU para sabotear una resolución contra la apología del nazismo y la xenofobia
 
Diagonal 27/11/14
Tres votos negativos: Canadá, Ucrania y Estados Unidos. 115 votos positivos. Y 55 abstenciones. Entre ellas la del Gobierno español y la mayoría de los países de la UE. La votación en la Tercera Comisión de la Asamblea General sobre una resolución que pretendía condenar la glorificación del nazismo, la ideología neonazi y otras formas de intolerancia racial y xenofobia ha dejado en evidencia a muchos gobiernos occidentales.
 
No es la primera vez que el Gobierno del Partido Popular actúa en esa dirección. Además de su constante negativa a condenar el franquismo, en octubre de 2013 el PP utilizó su mayoría absoluta para rechazar una propuesta de CIU para acabar con la simbología totalitaria y nazi que "incita a la violencia y al odio".
 
En esta ocasión, la propuesta provenía de Rusia y un largo número de países entre los que destacan Brasil, Venezuela, India, Nigeria, Pakistán, Vietnam o Cuba. En el texto se justifica la oportunidad de la resolución, votada el pasado 17 de noviembre, por la “proliferación en muchas partes del mundo de diversos partidos políticos, movimientos y grupos, entre ellos neonazis y skinheads, y los movimientos racistas e ideologías extremistas”.
 
Sin embargo, aunque no se menciona en todo el texto de la resolución, ha sido el tema de Ucrania y las acusaciones de albergar en su gobierno a grupos neonazis, el telón de fondo de esta votación, convertida en un enfrentamiento de bloques.

domingo, 21 de febrero de 2010

Los marinos supervivientes del exilio

Cientos de marinos republicanos gallegos abandonaron el país tras la Guerra Civil. Sus familiares relatan a LA OPINIÓN la huida y el regreso a su tierra tras décadas de destierro

21 de febrero de 2010
Es la otra cara del drama de la guerra: el exilio de los miles de marinos republicanos que huyeron rumbo a África para no caer en manos de Franco. "Huyeron hacia lo desconocido", relata el hijo de un ex combatiente coruñés. Sobrevivieron a los campos de concentración, la lucha contra los nazis o entre los comandos ingleses. Tras nueve años de guerra, muy pocos regresaron a España. De los que pusieron rumbo al exilio, la mayoría se reiventaron su vida alejados de su familia, pero décadas después regresaron a su tierra

R. PRIETO A CORUÑA Marzo de 1939. Días antes de que se declarase el triunfo de las tropas franquistas, más de 4.000 marinos levaron anclas desde Cartagena hacia Túnez. Habían sido leales a la República y antes de acabar con un tiro de gracia o entre rejas pusieron rumbo hacia un exilio que les apartó de sus raíces y de su porvenir. No les quedó otra que reiventarse su vida. Eso, o sufrir la represión del régimen. Pero los perdedores de la Guerra Civil sobrevivieron a los campos de concentración, la lucha contra los nazis junto a los aliados, en Rusia, entre los comandos ingleses, en el Ejército norteamericano, en la Marina aliada, en buques de guerra franceses, en campos de exterminio como Hadjerat M'Guil, Mauthausen, Sachsenhausen...

Después de nueve años de conflicto -primero la Guerra Civil y después la II Guerra Mundial- dispersos por varios continentes, los que habían sido desterrados no volvieron a ninguna parte porque no tenían a dónde. Lejos de su casa y de sus familias iniciaron una vida de apátridas. Cientos de marinos republicanos gallegos se integraron allí donde les tocó trabajando como mecánicos, electricistas, zapateros, artesanos... Unos en Túnez, otros en Argel, Marruecos, Francia, Chile, Argentina, Canadá, EEUU, Suiza, Cuba...

La tan esperada vuelta a su hogar no fue como la habían soñado durante décadas. Un segundo exilio les esperaba en su viaje de regreso a casa. Habían pasado más años fuera que en España y su país ya no era el que habían dejado durante la Guerra Civil.

La catedrática en la Escuela Oficial de Idiomas de Valencia Victoria Fernández Díaz, nacida en Francia hija de exiliados, reconstruye este episodio de la posguerra en El exilio de los marinos republicanos. "Contar esta historia, por su diversidad y su complejidad, es como un caleidoscopio del exilio de la República", comenta. En el libro aparecen recogidos los testimonios de 16 marinos republicanos y de familiares de casi 50 ex combatientes de la flota republicana, exiliados, represaliados o fusilados.

El destierro

Es el caso de María Luisa González Collado, hija del marino pontevedrés José González Gómez, exiliado en Túnez hasta el año 58. En 1928 empezó a trabajar en el Príncipe Alfonso como maestro zapatero. María Luisa recuerda los viajes en los que su padre coincidía con el rey Alfonso XIII. "Pero, ¿ sigue aquí el maestro zapatero?", preguntaba el Rey al marino gallego en las sucesivas revistas que pasaba a la tripulación del Príncipe Alfonso. "Los marinos cambiaban de un buque a otro, pero siempre se encontraba con una cara conocida, la del maestro zapatero", recuerda María Luisa, afincada en Ferrol.

Con la República, el Príncipe Alfonso pasó a llamarse Libertad. El 5 de marzo de 1939, José González puso rumbo al exilio a bordo del buque en el que había estado embarcado 12 años. Estuvo nueve meses en Meheri-Zebbeus, una antigua mina de fosfato de cal abandonada a orillas del desierto de Túnez. Del campo de concentración se fue al Arsenal de Ferryville.

Tras nueve años de conflictos, al ex combatiente republicano no tuvo más opción que la de quedarse en Túnez. Empezó como electricista, luego puso una zapatería y finalmente un taller de marroquinería y artesanía. No fue hasta el año 47 cuando su mujer y sus cuatro hijos se reunieron con él en Túnez. La familia ya había intentado el reencuentro en el año 46: "Vendimos todo lo que teníamos en el piso de Ferrol para irnos a Túnez. Pero al llegar a Melilla -recuerda María Luisa- no nos dejaron salir del país y vuelta para Ferrol". A los diez meses, el reencuentro se produjo. Con el paso del tiempo, los cuatro hijos regresaron a España o se trasladaron a Francia, pero José y su mujer permanecieron en Túnez. "El exilio le obligó a perderse muchas celebraciones. No pudo asistir a las comuniones ni a las bodas de sus hijos", lamenta María Luisa. El tan ansiado viaje a España llegó en 1957. En ese año, José hizo su primera salida de Túnez a Ferrol, donde residían sus hermanos. No fue hasta un año más tarde cuando el matrimonio decidió regresar definitivamente a Galicia. Aunque parte de su familia residía en Ferrol, el matrimonio se afincó en Vigo, donde José había pasado su infancia. Allí falleció en diciembre de 1987.

Ese mismo año murió otro ex combatiente del Libertad. El cabo de artillería apuntador Eugenio Porta Rico, uno de los miles de exiliados que rehicieron su vida fuera de su país, murió en la ciudad francesa de Périgueux, pero, tal y como era su voluntad, fue enterrado en Ferrol "por lo civil".

El marino ferrolano también estuvo en el campo de concentración de Meheri-Zebbeus. Salió de allí para trabajar en las minas de Cap Bon (Túnez). Junto con otros ex combatientes republicanos fue obligado a desenterrar, a pico y pala, una antigua presa medio derruida en el río Oled Derb, a unos cuatro kilómetros de Kasserine. Tras el desembarco de los aliados en el norte de África, Porta estuvo trabajando en el aeropuerto de Túnez y después ya libre en una taller de electricidad que montó con otro marino republicano en Túnez. Y de África se fue a Francia. "Aún estando en África fueron mi tío y su mujer a verlo. Eugenio mandó un abrazo para mi padre y para el resto de familiares que no habían podido ir y envió regalos para todos. A mí, una pluma. Fue muy emocionante escuchar a mi tío el relato del reencuentro", recuerda desde Ferrol su sobrino José Manuel Porta.

A mediados de los años 50, el ex marino republicano puso rumbo a Francia. "No fue hasta el año 63 cuando mi padre pudo reencontrarse con él", relata José Manuel , testigo del reencuentro. Como cientos de exiliados, Eugenio rehizo su vida lejos de su tierra. Lejos de Galicia murió, pero su última voluntad le trajo de nuevo a ella. Sus restos yacen en Ferrol, junto a un monolito con una placa que le dedicaron sus compañeros.

El retorno

Quien sí regresó a España tras décadas en el exilio fue David Fernández Dopico, natural de la localidad coruñesa de Fene. Su hijo David, nacido en Argelia, relata el periplo del ex marino republicano a bordo del Lepanto, destructor en el que huyó desde Cartagena el 5 de marzo de 1939. Dos días más tarde fue detenido en la ciudad tunecida de Bizerta, donde fue internado en el campo de concentración de Meheri-Zebbeus. De ahí, fue trasladado a los campos argelinos de Gabès, Boghari y Kenadsa, de donde fue liberado en mayo de 1943. Y fue en Argelia donde fijó su residencia, hasta que en el año 1972 decidió regresar a Galicia.

"Fue un horror. Este es un tema que se desconoce. Se sabe qué pasó en tierra, pero no lo que ocurrió con la Marina. Prácticamente toda la flota republicana huyó para no caer en manos de Franco. Fue una huida hacia lo desconocido", relata David Fernández Martínez desde Ferrol.

Cuando David se despidió de su mujer al poco de casarse nada le hacía presagiar que su futuro y el de miles de amigos y compañeros se vería alterado por el estallido de la Guerra Civil. "Se marchó pensando en volver, pero estalló el movimiento y no volvió. La familia estuvo cinco años sin tener noticias de él. No fue hasta el 43 cuando mi madre recibió la gran noticia", relata David. Su padre estaba vivo. Así lo atestiguaba una foto que había mandado desde un campo de concentración en Argelia.

Ocho años más tarde, en octubre de 1949, su mujer y su hija hicieron las maletas y pusieron rumbo a Orán. A los dos años, nació el pequeño de la familia, David. "Los años que estuve en Argelia -recuerda- fueron estupendos". Pero a su padre sólo le rondaba una cosa por su cabeza: regresar a España.

Aunque en el verano del 63, su mujer, sus dos hijos y su yerno pasaron sus primeras vacaciones de verano en Galicia, David no fue hasta el año siguiente cuando pisó por primera vez la tierra de la que había huido hacía ya 25 años. Pero era un billete de ida y vuelta. En 1972 volvió a hacer las maletas. En esta ocasión para poner fin a décadas de destierro.

lunes, 28 de julio de 2008

Una guerra no tan lejana de Canadá

ENRIQUE FANJUL - Otawa - 27/07/2008
Un libro rescata de los archivos soviéticos nuevos detalles de la aventura de los brigadistas canadienses en la contienda civil española. Llegaron 1.700. Murieron 400

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