15 de enero de 2014

Estimada Mª José ... recuerda que aunque a veces hay malas experiencias, nunca debes retroceder ni rendirte, quien persevera alcanza.
Joan Busquets i Verges. Exmaqui libertario del Berguedá 28/12/2013
"Muero contento, porque equivocado o no, muero por una idea" Manuel Barreiro dos días antes de ser fusilado 12/3/1939


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martes, 1 de febrero de 2011

España no fue Túnez


2011/02/02  Pedro A. García Bilbao [sobre un texto de Sadri Khiari]
Hemos tomado un artículo sobre Túnez escrito por Sadri Khiari —«La revolución de la dignidad», publicado en rebelion.org, el 21/01/2011— y hemos hecho un juego sencillo: sustituir «Ben Ali» por «Franco» y «tunecino» por «español». El resultado es estremecedor. La miseria de la transición española queda al descubierto: la impunidad del franquismo, la pervivencia en el poder de las clases sociales que se beneficiaron de la dictadura y la monarquía impuesta son el resultado. Los tunecinos —y tampoco los egipcios— no desean el modelo español de transición, supondría un fraude, una derrota de la democracia y las esperanzas de libertad. El artículo de Khiari expone la realidad de una dictadura miserable que fue derrotada por la valentía de un pueblo que salió a la calle y un día dijo basta. El artículo que presentamos ahora es el mismo que hubiera podido ser escrito en el verano de 1977 si el gobierno Suárez se hubiera visto obligado a dimitir si la oposición se hubiera negado a participar en la mascarada de las elecciones de aquel año y las movilizaciones en la calle hubieran continuado. No fue así, el PSOE y el PCE de Santiago Carrillo pactaron con los herederos del régimen y apoyaron la monarquía impuesta. Esa fue la historia verdadera. ¿Hubiera podido ser distinto? Para que lo hubiese sido habría que haber sabido decir no a Suárez y al Rey y haber mantenido la presión en la calle. Quizás las cosas hubieran sido distintas. Hoy nuestros hermanos árabes, y me siento feliz al escribir esto, nos están dando una lección maravillosa de lucha por la libertad y la dignidad. Sadri Khiari empleó estas palabras para hablar de Túnez, permitidme que las tome para hablar de la España que pudo ser y no fue.

Hoy, como todos los días desde la muerte de Franco, me he hecho veinte veces la misma pregunta: ¿Cómo explicar una sacudida tan profunda en España –famosa por la «estabilidad» de su dictadura- y la caída repentina del régimen de quien llevó las riendas con mano de hierro apenas un año y medio después de su muerte?
Hay miles de explicaciones posibles. Pero me quedo con una. La más importante desde mi punto de vista: el poder de la camarilla mafiosa que rodeaba al extinto dictador no se basaba en ningún mecanismo de consenso o de consentimiento. En otras palabras, carecía de cualquier autoridad moral sobre la población. Y ningún sistema político puede resistir a una ausencia absoluta de autoridad moral. Incluso entre los sectores privilegiados de la población, incluidos los que se beneficiaban directamente del régimen de Franco, él mismo, su esposa o sus allegados sólo suscitaban el temor y el desprecio más absoluto.
Desde su llegada al poder en 1936, Franco se dedicó a construir una gigantesca maquinaria de represión, de divisiones, de control y de clientelismo de la población. Tras el final de la guerra a veces se hablaba en los periódicos extranjeros de la detención de militantes políticos o de dirigentes sindicales, de la tortura practicada a los opositores, de las intimidaciones brutales cuyo objetivo eran los defensores de los derechos humanos. Pero lo más importante de la actuación policial estaba en otra parte: afectaba a la mayoría de la población sometida a una presión policial constante, la de los servicios del Ministerio de la Gobernación, por supuesto, pero además la de las múltiples milicias [Falange, guardia de Franco, Guardia Civil, Somatenes, Policía Armada] y cuerpos represivos del Movimiento Nacional, del que Adolfo Suárez fue secretario General, que no fue un partido como los demás, sino un anexo del Estado encargado de dividir, vigilar, castigar, sobornar, corromper o chantajear a cualquier persona de cualquier ámbito social. A esas instituciones represivas que su versión policial hoy aun no se han depurado, hemos de añadir las estructuras de la administración, la cual se supone que está al servicio de los ciudadanos y sin embargo sólo servía, hasta ahora, como transmisora del poder y de las directrices de las cumbres del Estado. En otras palabras, dichas estructuras han desempeñado el papel de órganos de represión, división vigilancia y sometimiento. El funcionamiento del ministerio de Justicia es ejemplar en este sentido. El aparato del estado sigue siendo el mismo y no parece que deseen cambiarlo.
No se trata de acusar a todos los funcionarios, la mayoría del tiempo buenos ciudadanos mal remunerados que trabajan en condiciones desastrosas y están sometidos ellos mismos a la omnipotencia de sus superiores. Se trata de señalar la capacidad del sistema policial para convertir a todos y cada uno en cómplices y en la voz de su amo.
Que nadie se confunda: la mecánica policial y burocrática establecida por Franco no tenía como único objetivo suscitar el miedo y la obediencia. Tenía la finalidad, mucho más perniciosa y mucho más eficaz que el miedo, de asesinar en cada individuo aquello que le hace humano. Franco construyó un inmenso aparato destinado a romper la dignidad de los españoles; desarrolló una formidable tecnología de la indignidad. El compromiso o incluso la complicidad, la corrupción, los miles de chanchullos vergonzosos a menudo imprescindibles para sobrevivir o simplemente para vivir en paz, fueron, entre otros, los mecanismos de la construcción sistemática de la indignidad. El absoluto desprecio del poder hacia el pueblo necesitaba que toda la sociedad lo sufriese en primera persona y todas las personas lo sintiesen por sus semejantes y por sí mismos.
Repito: la represión y el miedo nunca habrían bastado para preservar un poder que no disponía de ninguna autoridad moral. A falta de una legitimidad de esa naturaleza, Franco y su banda de delincuentes hicieron otra elección: destruir la moral, romper la solidaridad, abolir el respeto, generalizar el desprecio, humillar, humillar y seguir humillando. No sois nada, nunca seréis nada, hombrecillos, ése es el mensaje social y moral del régimen de Franco. Fraga, aceptablemente elitista, consideraba que los españoles no eran más que «partículas de individuos» que él se encargaría de convertir en una nación. Franco hizo la apuesta contraria, convertir la nación en partículas de individuos. Esa apuesta ha fracasado porque la nación rechazó convertirse en partículas. El lodo del palacio de El Pardo nunca consiguió sumergir al conjunto de España.
Desde mi punto de vista hablar de la miseria, las dificultades sociales, la necesidad abstracta de libertades democráticas o incluso de la represión como simple fábrica del miedo o de la sumisión, sólo permite comprender una pequeña dimensión de los acontecimientos que se desarrollan desde este invierno de 1977 en España. Joseba Elosegui, el veterano gudari que vivió el bombardeo de Guernica y se arrojó envuelto en llamas a los pies de Franco en Anoeta, no intentó suicidarse de forma tan horrible por una locura transitoria ante las humillaciones diarias que la dictadura infligía al pueblo vasco y al español. Se prendió fuego porque, resonaban en su alma de resistente el escupitajo de José María de Areilza años atrás —acordémonos de aquello de «Euskadi ha muerto porque lo hemos matado»— y que resumía muy bien lo que el régimen de Franco nos decía todos los días: la República fue aplastada para siempre y haremos de vosotros lo que queramos. Elosegui, cuyo ejemplo hoy nos sirve de inspiración a todos, muy ciertamente, estaba harto del victimismo nacido de la derrota de 1939. No podía soportar haber dejado de ser un ser humano. Su ejemplo nos acompaña; todos pensamos en él; todos nos identificamos con él, incluso cuando la mayoría de nosotros nacimos después de la guerra. La fuerza motriz de la revolución española no tiene otro objetivo, al derrocar la monarquía impuesta por el dictador, que devolver a nuestro país la dignidad que el fascismo triunfador de 1939 le arrebató.
Las movilizaciones y protestas masivas que han causado la caída de Suárez ¿qué buscaban? ¿Los españoles han reivindicado sólo aumentos salariales? ¿La libertad de prensa? ¿Nuevas leyes? No, en primer lugar han expresado su dignidad; han afirmado que su dignidad exigía el fin de la impunidad del franquismo y sus continuadores. Y lo han conseguido. Si Suárez y el Rey Juan Carlos lo hubiesen entendido no habrían perdido su tiempo haciendo concesiones que sólo eran concesiones desde su punto de vista: la amnistía a cambio de reconocer que el franquismo fue legal, la figura del Rey intocable, el acceso a la televisión y la prensa pero sin un sólo periódico o radio en manos de la oposición, unas elecciones generales con los ayuntamientos todavía en manos fascistas y sin que los republicanos se pudieran presentar y mil propuestas grotescas más. ¡Dos años más con los ayuntamientos en manos de los partidarios del Régimen y con la monarquía cómplice en el poder! Grotesca transición la que nos proponían. Lo que está en juego es la pervivencia del franquismo con su impunidad, lo que representaría una democracia trucada ¡Es imprescindible un gobierno de unidad de toda la oposición y elecciones libres ya, además de la destitución inmediata de todos los ayuntamientos del régimen!
¿Ya ha acabado todo? Por supuesto que no. La efervescencia revolucionaria no se ha extinguido. Por todas partes la dignidad sigue luchando contra la indignidad. El pueblo español ya no está compuesto por individuos que resisten, mal que bien, para preservar su cualidad de seres humanos; es un cuerpo colectivo al que horroriza la idea de que los antiguos hombres del régimen de Franco reconvertidos ahora en juancarlistas y algunos políticos, impacientes por repartir la tarta del poder, le priven de su victoria. El pueblo español sólo confía en sí mismo y tiene razón. El segundo acto de la revolución tiene como desafío la disolución de las instituciones establecidas por el antiguo secretario general del Movimiento, Suárez, –en primer lugar la UCD- y la elección democrática de una asamblea constituyente que devolverá al pueblo la soberanía política de la que está privado desde hace decenios. Después, ya veremos.

Nota: la hipótesis del artículo se basa en que los intentos de Suárez de pactar con la oposición la impunidad de los franquistas y la monarquía fracasaron por la negativa de los partidos y organizaciones populares. Al no poder convocar las elecciones de 1977, el proyecto de reforma e impunidad fracasó y tras varios meses de movilizaciones populares masivas, la presión extranjera —estadounidense sobre todo— temerosa de una desestabilización a la portuguesa, forzó un gobierno de transición que convocó elecciones realmente libres.

España no fue Túnez. Pedro A. García Bilbao [sobre un texto de Sadri Khiari]


domingo, 21 de febrero de 2010

Segunda viaxe do equipo "Nomes e Voces" á Université de la Manouba, en Túnez

21/2/10
Tres meses despois da visita do profesor tunesino Bechir Yazidi a Compostela, o equipo de "Nomes e Voces" viaxará a Túnez para proseguir cos encontros de traballo programados entre o Proxecto Interuniversitario "Nomes e Voces" e Institut Supérieur d'Histoire du Mouvement National da Université de la Manouba no marco do proxecto “La fuente oral como base para el estudio de la represión. El caso de la represión colonial francesa en Túnez y franquista en Galicia”, outorgado pola Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), en 2008, ás universidades de Compostela e La Manouba.


O estudo da represión franquista en Galicia e a represión colonial francesa en Túnez a través da fonte oral, é o obxecto deste programa de colaboración, no que o equipo de investigadores de “Nomes e Voces” dirixido polo catedrático en Historia Contemporánea Lourenzo Fernández Prieto, traballará xunto ao equipo tunesino dirixido polo doutor Bechir Yazidi, para, deste modo, intercambiar a súa experiencia no traballo da recuperación da memoria da represión a través da fonte oral.


Entre o 22 e o 26 de febreiro, os investigadores Gustavo Hervella e Antonio Somoza xunto á responsable de comunicación do Proxecto Chus Martínez, terán ocasión de compartir co equipo de traballo de Bechir Yazidi, formado polos investigadores hispanistas Mohamed Aouini e Meimouna Hached-Khebou, os traballos desenvolvidos nos últimos meses polo equipo galego. Así, presentarán o novo deseño da páxina Web nomesevoces.net, explicando polo miúdo a súa reestruturación de información e a accesibilidade a novos contidos. O equipo tamén explicará o funcionamento da base de datos de vítimas da guerra civil, cuxa estrutura utilizarán os investigadores tunesinos baixo o acordo de colaboración.


Os membros do Proxecto “Nomes e Voces” terán a oportunidade de recoller, cotexar e tratar os nomes de exiliados republicanos españois froito do traballo dos investigadores tunesinos e que serán incorporados aos fondos do Proxecto "Nomes e Voces". Ademais, aproveitarán a súa visita para realizar outro tipo de actividades dentro da dinámica do propio Instituto, e tamén visitar os lugares da memoria dos españois exiliados en Túnez, como foi o caso de Bizerta.


Como ven sendo dinámica habitual do proxecto, os traballos de colaboración do Proxecto con outras institucións e entidades académicas segue a ser fundamental para a divulgación científica dos resultados do seu traballo.

Los marinos supervivientes del exilio

Cientos de marinos republicanos gallegos abandonaron el país tras la Guerra Civil. Sus familiares relatan a LA OPINIÓN la huida y el regreso a su tierra tras décadas de destierro

21 de febrero de 2010
Es la otra cara del drama de la guerra: el exilio de los miles de marinos republicanos que huyeron rumbo a África para no caer en manos de Franco. "Huyeron hacia lo desconocido", relata el hijo de un ex combatiente coruñés. Sobrevivieron a los campos de concentración, la lucha contra los nazis o entre los comandos ingleses. Tras nueve años de guerra, muy pocos regresaron a España. De los que pusieron rumbo al exilio, la mayoría se reiventaron su vida alejados de su familia, pero décadas después regresaron a su tierra

R. PRIETO A CORUÑA Marzo de 1939. Días antes de que se declarase el triunfo de las tropas franquistas, más de 4.000 marinos levaron anclas desde Cartagena hacia Túnez. Habían sido leales a la República y antes de acabar con un tiro de gracia o entre rejas pusieron rumbo hacia un exilio que les apartó de sus raíces y de su porvenir. No les quedó otra que reiventarse su vida. Eso, o sufrir la represión del régimen. Pero los perdedores de la Guerra Civil sobrevivieron a los campos de concentración, la lucha contra los nazis junto a los aliados, en Rusia, entre los comandos ingleses, en el Ejército norteamericano, en la Marina aliada, en buques de guerra franceses, en campos de exterminio como Hadjerat M'Guil, Mauthausen, Sachsenhausen...

Después de nueve años de conflicto -primero la Guerra Civil y después la II Guerra Mundial- dispersos por varios continentes, los que habían sido desterrados no volvieron a ninguna parte porque no tenían a dónde. Lejos de su casa y de sus familias iniciaron una vida de apátridas. Cientos de marinos republicanos gallegos se integraron allí donde les tocó trabajando como mecánicos, electricistas, zapateros, artesanos... Unos en Túnez, otros en Argel, Marruecos, Francia, Chile, Argentina, Canadá, EEUU, Suiza, Cuba...

La tan esperada vuelta a su hogar no fue como la habían soñado durante décadas. Un segundo exilio les esperaba en su viaje de regreso a casa. Habían pasado más años fuera que en España y su país ya no era el que habían dejado durante la Guerra Civil.

La catedrática en la Escuela Oficial de Idiomas de Valencia Victoria Fernández Díaz, nacida en Francia hija de exiliados, reconstruye este episodio de la posguerra en El exilio de los marinos republicanos. "Contar esta historia, por su diversidad y su complejidad, es como un caleidoscopio del exilio de la República", comenta. En el libro aparecen recogidos los testimonios de 16 marinos republicanos y de familiares de casi 50 ex combatientes de la flota republicana, exiliados, represaliados o fusilados.

El destierro

Es el caso de María Luisa González Collado, hija del marino pontevedrés José González Gómez, exiliado en Túnez hasta el año 58. En 1928 empezó a trabajar en el Príncipe Alfonso como maestro zapatero. María Luisa recuerda los viajes en los que su padre coincidía con el rey Alfonso XIII. "Pero, ¿ sigue aquí el maestro zapatero?", preguntaba el Rey al marino gallego en las sucesivas revistas que pasaba a la tripulación del Príncipe Alfonso. "Los marinos cambiaban de un buque a otro, pero siempre se encontraba con una cara conocida, la del maestro zapatero", recuerda María Luisa, afincada en Ferrol.

Con la República, el Príncipe Alfonso pasó a llamarse Libertad. El 5 de marzo de 1939, José González puso rumbo al exilio a bordo del buque en el que había estado embarcado 12 años. Estuvo nueve meses en Meheri-Zebbeus, una antigua mina de fosfato de cal abandonada a orillas del desierto de Túnez. Del campo de concentración se fue al Arsenal de Ferryville.

Tras nueve años de conflictos, al ex combatiente republicano no tuvo más opción que la de quedarse en Túnez. Empezó como electricista, luego puso una zapatería y finalmente un taller de marroquinería y artesanía. No fue hasta el año 47 cuando su mujer y sus cuatro hijos se reunieron con él en Túnez. La familia ya había intentado el reencuentro en el año 46: "Vendimos todo lo que teníamos en el piso de Ferrol para irnos a Túnez. Pero al llegar a Melilla -recuerda María Luisa- no nos dejaron salir del país y vuelta para Ferrol". A los diez meses, el reencuentro se produjo. Con el paso del tiempo, los cuatro hijos regresaron a España o se trasladaron a Francia, pero José y su mujer permanecieron en Túnez. "El exilio le obligó a perderse muchas celebraciones. No pudo asistir a las comuniones ni a las bodas de sus hijos", lamenta María Luisa. El tan ansiado viaje a España llegó en 1957. En ese año, José hizo su primera salida de Túnez a Ferrol, donde residían sus hermanos. No fue hasta un año más tarde cuando el matrimonio decidió regresar definitivamente a Galicia. Aunque parte de su familia residía en Ferrol, el matrimonio se afincó en Vigo, donde José había pasado su infancia. Allí falleció en diciembre de 1987.

Ese mismo año murió otro ex combatiente del Libertad. El cabo de artillería apuntador Eugenio Porta Rico, uno de los miles de exiliados que rehicieron su vida fuera de su país, murió en la ciudad francesa de Périgueux, pero, tal y como era su voluntad, fue enterrado en Ferrol "por lo civil".

El marino ferrolano también estuvo en el campo de concentración de Meheri-Zebbeus. Salió de allí para trabajar en las minas de Cap Bon (Túnez). Junto con otros ex combatientes republicanos fue obligado a desenterrar, a pico y pala, una antigua presa medio derruida en el río Oled Derb, a unos cuatro kilómetros de Kasserine. Tras el desembarco de los aliados en el norte de África, Porta estuvo trabajando en el aeropuerto de Túnez y después ya libre en una taller de electricidad que montó con otro marino republicano en Túnez. Y de África se fue a Francia. "Aún estando en África fueron mi tío y su mujer a verlo. Eugenio mandó un abrazo para mi padre y para el resto de familiares que no habían podido ir y envió regalos para todos. A mí, una pluma. Fue muy emocionante escuchar a mi tío el relato del reencuentro", recuerda desde Ferrol su sobrino José Manuel Porta.

A mediados de los años 50, el ex marino republicano puso rumbo a Francia. "No fue hasta el año 63 cuando mi padre pudo reencontrarse con él", relata José Manuel , testigo del reencuentro. Como cientos de exiliados, Eugenio rehizo su vida lejos de su tierra. Lejos de Galicia murió, pero su última voluntad le trajo de nuevo a ella. Sus restos yacen en Ferrol, junto a un monolito con una placa que le dedicaron sus compañeros.

El retorno

Quien sí regresó a España tras décadas en el exilio fue David Fernández Dopico, natural de la localidad coruñesa de Fene. Su hijo David, nacido en Argelia, relata el periplo del ex marino republicano a bordo del Lepanto, destructor en el que huyó desde Cartagena el 5 de marzo de 1939. Dos días más tarde fue detenido en la ciudad tunecida de Bizerta, donde fue internado en el campo de concentración de Meheri-Zebbeus. De ahí, fue trasladado a los campos argelinos de Gabès, Boghari y Kenadsa, de donde fue liberado en mayo de 1943. Y fue en Argelia donde fijó su residencia, hasta que en el año 1972 decidió regresar a Galicia.

"Fue un horror. Este es un tema que se desconoce. Se sabe qué pasó en tierra, pero no lo que ocurrió con la Marina. Prácticamente toda la flota republicana huyó para no caer en manos de Franco. Fue una huida hacia lo desconocido", relata David Fernández Martínez desde Ferrol.

Cuando David se despidió de su mujer al poco de casarse nada le hacía presagiar que su futuro y el de miles de amigos y compañeros se vería alterado por el estallido de la Guerra Civil. "Se marchó pensando en volver, pero estalló el movimiento y no volvió. La familia estuvo cinco años sin tener noticias de él. No fue hasta el 43 cuando mi madre recibió la gran noticia", relata David. Su padre estaba vivo. Así lo atestiguaba una foto que había mandado desde un campo de concentración en Argelia.

Ocho años más tarde, en octubre de 1949, su mujer y su hija hicieron las maletas y pusieron rumbo a Orán. A los dos años, nació el pequeño de la familia, David. "Los años que estuve en Argelia -recuerda- fueron estupendos". Pero a su padre sólo le rondaba una cosa por su cabeza: regresar a España.

Aunque en el verano del 63, su mujer, sus dos hijos y su yerno pasaron sus primeras vacaciones de verano en Galicia, David no fue hasta el año siguiente cuando pisó por primera vez la tierra de la que había huido hacía ya 25 años. Pero era un billete de ida y vuelta. En 1972 volvió a hacer las maletas. En esta ocasión para poner fin a décadas de destierro.

miércoles, 28 de octubre de 2009

Presentación do libro "El exilio republicano en Túnez" de Bechir Yazidi en Santiago

O historiador Bechir Yazidi presentará o seu libro “El exilio republicano en Túnez” na Facultade de Xeografía e Historia, en Santiago de Compostela
Acto organizado polo Proxecto “Nomes e Voces”

O historiador tunesino Bechir Yazidi presentará, o vindeiro mércores día 4 de novembro ás 11.00 horas no aula 14 da Facultade de Xeografía e Historia da Universidade de Santiago de Compostela, o seu libro titulado El exilio republicano en Túnez (Edicións Embora, 2008), nun acto organizado polo Proxecto de Investigación “Nomes e Voces”.O acto, presentado polo Catedrático de Historia Contemporánea e Investigador Principal do Proxecto, Lourenzo Fernández Prieto, contará coa presenza do autor, que visita Compostela no marco do traballo de colaboración entre o Proxecto «Nomes e Voces» e o Institut Supérieur d'Histoire du Mouvement National da Université de la Manouba que coordina Bechir Yazidi en torno ao estudo da represión a través da fonte oral. Este traballo céntrase no caso da represión colonial francesa en Túnez e franquista en Galicia.

Bechir Yazidi é doutor en Historia Contemporánea e investigador do Institut Supérieur d'Histoire du Mouvement National (ISHMN) de La Manouba (Túnez). Experto nas relacións entre os países ribereños do Mediterráneo occidental, e especialmente das relacións entre España e o Magreb. En 2005 publicou El dominio del Estado y la política colonial en Túnez desde 1881 hasta la crisis de los años 30.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Desenvolvemento das xornadas de traballo do Proxecto “Nomes e Voces” no Institut Supérieur d'Histoire du Mouvement National, en Túnez

NOTA DE PRENSA

Desenvolvemento das xornadas de traballo do Proxecto “Nomes e Voces” no Institut Supérieur d'Histoire du Mouvement National da Universidade de La Manouba, en Túnez. (Do 24 ao 27 de setembro).

Os investigadores intervendrán en seminarios acerca da represión colonial francesa, así como en diferentes actividades de carácter didáctico que inclúe unha visita ao porto de Bizerta, onde chegaron os exiliados republicanos en 1939.
O Proxecto de Investigación Interuniversitaro “Nomes e Voces” (www.nomesevoces.com) iniciou en Túnez o xoves 24 de setembro, as primeiras xornadas de traballo no marco do proxecto “La fuente oral como base para el estudio de la represión. El caso de la represión colonial francesa en Túnez y franquista en Galicia”, outorgado pola Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), en 2008, ás universidades de Compostela e La Manouba.

O estudo da represión franquista en Galicia e a represión colonial francesa en Túnez a través da fonte oral, é o obxecto deste programa de colaboración, no que o equipo de investigadores de “Nomes e Voces” dirixido polo catedrático en Historia Contemporánea Lourenzo Fernández Prieto, traballará xunto ao equipo tunesino dirixido polo doutor Bechir Yazidi, para, deste modo, intercambiar a súa experiencia no traballo da recuperación da memoria da represión a través da fonte oral.

O desenvolvemento do ciclo está articulado por diferentes encontros de traballo que terán como escenario ambas universidades, sucedéndose o primeiro deles na cidade tunesina de La Manouba cunha duración de catro días. Entre o 24 e o 27 de setembro, Lourenzo Fernández Prieto acompañado do investigador Antonio Somoza Cayado, intercambiarán experiencias cos especialistas norteafricanos na represión colonial francesa, evidenciando os puntos coincidentes coa represión franquista en Galicia

Así, tunesinos e galegos poderán intercambiar e poñer en valor as súas respectivas pescudas e resultados de traballo na fonte oral como base para o estudo da represión en ambos países.

Seguindo o programa de actividades, o xoves día 24 os investigadores galegos tiveron ocasión de coñecer ao equipo de traballo de Bechir Yazidi, formado polos investigadores hispanistas Mohamed Aouini e Meimouna Hached-Khebou. Posteriormente, os membros do Proxecto “Nomes e Voces” presentaron aos membros do Institut Supérieur d'Histoire du Mouvement National da Université de la Manouba o traballo de investigación desenvolto nos últimos tres anos sobre a represión franquista en Galicia, incidindo na metodoloxía de traballo utilizada en relación á recollida e estudo da fonte oral, xa que este é un dos fondos documentais máis relevantes do Proxecto “Nomes e Voces”, no que se teñen incluídas un total de 348 entrevistas.
O venres día 25, Fernández Prieto e Somoza Cayado visitarán o departamento de historia oral da Université de La Manouba, na que se inclúe unha sesión de visionado dos vídeos realizados polos alumnos, e que irá acompañado dun seminario de discusión. Esta xornada permitirá a achega ás testemuñas de militantes tunesinos que viviron a represión colonial francesa.
Ademais, os investigadores de “Nomes e Voces” aproveitarán a súa visita para realizar outro tipo de actividades como entrevistarse con alumnos de español da facultade de letras de La Manouba. Ao tempo, visitarán Bizerta, cidade que recibiu un importante número de republicanos españoles no exilio, a maioría de les mariños, tras a Guerra Civil en 1939.

Como ven sendo dinámica habitual do proxecto, os traballos de colaboración do Proxecto con outras institucións e entidades académicas segue a ser fundamental para a divulgación científica dos resultados do seu traballo. A seguinte cita será o día 4 de novembro, cando o equipo tunesino
formado polos investigadores Mohamed Aouini, Meimouna Hached-Khebou e Bechir Yazidi visiten Compostela para desenvolver o segundo dos encontros de traballo, organizadas esta vez polo Proxecto “Nomes e Voces”.

Se desexan máis información, por favor diríxanse a:

Proxecto de Investigación Interuniversitario “As vítimas, os nomes, as voces e os lugares”
Edificio Monte da Condesa, s/n 2º andar Campus Sur
15782-Santiago de Compostela

Tl.: 981 563100 Ext. 13598

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