15 de enero de 2014

Estimada Mª José ... recuerda que aunque a veces hay malas experiencias, nunca debes retroceder ni rendirte, quien persevera alcanza.
Joan Busquets i Verges. Exmaqui libertario del Berguedá 28/12/2013
"Muero contento, porque equivocado o no, muero por una idea" Manuel Barreiro dos días antes de ser fusilado 12/3/1939


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lunes, 16 de noviembre de 2015

La razón de ser de la guerra en Siria



#VideosVirales ... Si no entiendes la razón de ser de la guerra en SIRIA, te recomendamos ver este video. En el se explica a detalle el por qué de esta guerra. Vale la pena verlo.Click al VIDEO.
Posted by Candela Apatzingán on Domingo, 11 de Outubro de 2015

sábado, 7 de noviembre de 2015

“Sin respeto por la Historia. Una biografía de Franco manipuladora”

HISPANIA NOVA, Nº 1 Extraordinario. Año 2015

Tabla de contenidos

La revista académica Hispania Nova publica un número extraordinario coordinado por Ángel Viñas con la colaboración de otros historiadores de prestigio, titulado “Sin respeto por la Historia. Una biografía de Franco manipuladora”.  Aprovechando la publicación de una de las biografías recientes más polémicas sobre su figura y el aniversario de su muerte, el número pretende revitalizar el debate sobre su legado y régimen. Los artículos diseccionan (y desmontan) los capítulos de esa biografía escrita por Stanley Payne y Jesús Palacios en temas como la represión, la economía, la política exterior, etc. 

Matilde Eiroa

sábado, 11 de julio de 2015

¿Faltan 500 años para que la iglesia católica pida perdón?

twitter oficial del papa de Roma: @Pontifex_es

Papa Francisco pide perdón por crímenes contra indígenas durante la conquista de América /Julio 2015

domingo, 20 de julio de 2014

Deseo solo hacer constar mi solidaridad con el heroico pueblo que defiende el último jirón de lo que fue su patria durante miles de años. Fidel Castro

Hasta la Victoria final 19/7/14
"... Cuba, que fue siempre solidaria con el pueblo de Ucrania, y en los días difíciles de la tragedia de Chernobil atendió la salud de muchos niños afectados por las nocivas radiaciones del accidente y siempre estará dispuesta a seguir haciéndolo, no puede dejar de expresar su repudio por la acción de semejante gobierno antirruso, antiucraniano y proimperialista..."

Hoy por la mañana las informaciones cablegráficas estaban saturadas con la insólita noticia de que un avión de la línea Malaysia Airlines había sido impactado a 10 100 metros de altura mientras volaba sobre el territorio de Ucrania, por la ruta bajo el control del gobierno belicista del rey del chocolate, Petro Poroshenko.
 
Cuba, que fue siempre solidaria con el pueblo de Ucrania, y en los días difíciles de la tragedia de Chernobil atendió la salud de muchos niños afectados por las nocivas radiaciones del accidente y siempre estará dispuesta a seguir haciéndolo, no puede dejar de expresar su repudio por la acción de semejante gobierno antirruso, antiucraniano y proimperialista.
 
A su vez, coincidiendo con el crimen del avión de Malasia, el primer ministro de Israel Benjamín Netanyahu, jefe de un estado nuclear, ordenaba a su ejército invadir la Franja de Gaza, donde habían muerto ya en pocos días cientos de palestinos, muchos de ellos niños. El Presidente de Estados Unidos apoyó la acción, calificando el repugnante crimen como acto de legítima defensa. Obama no apoya a David contra Goliat, sino a Goliat contra David.

Como se conoce, hombres y mujeres jóvenes del pueblo de Israel, bien preparados para el trabajo productivo, serán expuestos a morir sin honor ni gloria. Ignoro cuál será la doctrina militar de los palestinos, pero conozco que un combatiente dispuesto a morir puede defender hasta las ruinas de un edificio mientras tenga su fusil, como demostraron los heroicos defensores de Stalingrado.
 
Deseo solo hacer constar mi solidaridad con el heroico pueblo que defiende el último jirón de lo que fue su patria durante miles de años.

Fidel Castro Ruz
Julio 17 de 2014
11 y 14 p.m.

jueves, 17 de julio de 2014

Curso impartido por Julia Casanova: Todo lo que debes saber sobre la guerra civil española


 
16/7/2014
Todo lo que debes saber sobre la guerra civil española
El historiador Julián Casanova nos cuenta en 7 lecciones todo lo que necesitamos saber sobre la guerra civil española.

Más información: http//www.ed-critica.es

viernes, 16 de agosto de 2013

Niños mártíres de Acosta Ñu

     Niños martíres paraguayos de Acosta Ñu .  16 de agosto de 1869
Alexandra Cachafeiro Camiña 16/8/13
Me da verguenza decir como argentina, y con 51 años, que no sabía que en Paraguay no se festeja el Día del Niño, sino que se conmemora (juro que jamás lo vimos en historia ni argentina ni latinoamericana) niños mártíres de Acosta Ñu de la llamada Guerra de la Triple Alianza. El 16 de agosto de 1869, se produce la heroíca batalla de Acosta Ñu, donde a falta de soldados, los niños fueron disfrazados con barbas postizas para que el enemigo los tome por adultos y les presente combate; "Seis horas resistieron las cargas de la pesada caballería brasilera, que vengando el engaño acabaría incendiando el campo de batalla con sus oponentes infantiles". Según cuenta el historiador argentino José María Rosa en su libro "La Guerra del Paraguay y las Montoneras argentinas".

Dijo Juan José Chiavenatto en su libro: "Los niños de seis a ocho años, en el fragor de la batalla, despavoridos, se agarraban a las piernas de los soldados brasileros, llorando para que no los matasen. Pero eran degollados en el acto". "Después de la insólita batalla de Acosta Ñu, cuando estaba terminada, al caer la tarde, las madres de los niños paraguayos salían de la selva para rescatar los cadáveres de sus hijos y socorrer a los pocos sobrevivientes, el Conde D´Eu mandó incendiar la maleza, matando quemados a los niños y sus madres." Su orden era matar "hasta el feto del vientre de la mujer".

El Hospital de Piribebuy fue incendiado luego de que se cerraran todas las puertas y ventanas con 600 heridos, médicos y enfermeras dentro. El Archivo Nacional de la República fue sacado a la calle y con los documentos históricos se hicieron fogatas. La sangre corría por las calles como agua de lluvia, cuando se degolló a 900 prisioneros.

La Batalla de Acosta Ñu fue algo que en las batallas bélicas del mundo no tiene comparación, no existen antecendentes de otros ejércitos integrados completamente por niños. 

En la batalla de Acosta Ñu, aproximadamente 3.000 niños paraguayos enfrentaron a 20.000 soldados del ejército brasilero, lo que se conmemora como un acto de heroísmo sin igual. Por la masacre producida, hasta la actualidad en Paraguay se recuerda la "batalla" de Acosta Ñu como un episodio de gloria. Y para conmemorarlo, todos los 16 de agosto se festeja el Día del Niño.

miércoles, 1 de mayo de 2013

Armas para la República

El buque "Mar Cantábrico" prestó servicios para el Gobierno de la República durante la Guerra Civil. En enero de 1937 cargó aviones y alimentos en Nueva York. Luego permaneció un mes en Veracruz, donde completó su carga bélica con municiones y armas, todo ello con destino a las tropas leales y, tras cambiar de nombre y ostentar bandera inglesa, fue capturado. En Ferrol, en dos consejos de guerra, la tripulación, una verdadera brigada internacional de sesenta hombres y una mujer, fue juzgada, siendo una parte condenada a muerte por fusilamiento y la otra a cadena perpetua.

domingo, 11 de noviembre de 2012

Expedientes cubanos de gloria en Guerra Civil Española

Jóvenes Cubanos. Foto: Juventud Rebelde
 
Puede abrirse un Fondo de Jóvenes Cubanos que combatieron contra el fascismo en España de 1936 a 1939, a juzgar por los resultados de las investigaciones realizadas por un matrimonio de intelectuales del Archipiélago
juventud rebelde - Luis Hernández Serrano- 30 de Abril del 2011
Habían viajado a España para participar en las celebraciones por el aniversario 70 del inicio de la llamada Guerra Civil Española. Allí su actividad fue pobre. Consistió en escuchar lo que se debatió en algunas de las sesiones, a cargo de numerosos especialistas de fama internacional.
Estuvieron también recopilando libros especializados, y visitaron lugares históricos vinculados a la guerra en Madrid: El Puente de los Franceses, el entorno de la Casa de Campo, El Escorial, la carretera de Segovia, La Granja, y otros sitios que se hicieron famosos durante la contienda.
El gran dolor de toda esa experiencia fue conocer que entre las decenas de libros y artículos que se publicaban cada año sobre el tema, los historiadores y estudiosos de España y otros países nunca hablaban de Cuba. Nunca se producía una mención a los cubanos, ni a los latinoamericanos. Era como si estos no hubieran participado en esa guerra antifascista.
Incluso en los anales de la XV Brigada Internacional Abraham Lincoln, en la cual existió un fuerte contingente de cubanos, estos aparecían conformados con el nombre genérico del Club Julio Antonio Mella de New York y la Centuria Guiteras, de cubanos en el exilio radicados también en Nueva York, pero cuando se referían a esa XV Brigada siempre se decía que la componían estadounidenses, ingleses y canadienses.
Así comienza la apasionante descripción del escritor y periodista Enrique Cirules y su esposa, la licenciada en Historia María Mercedes Sánchez Dotres, sobre su fascinante viaje a las profundidades heroicas de la participación de los cubanos en esa contienda, que ellos prefieren denominar más justamente: la guerra en España contra el fascismo, y no como tradicionalmente la trata la historiografía.
«Nosotros sabíamos que Cuba había enviado hacia España un importante destacamento internacionalista. En este sentido, utilizando el material desclasificado en Rusia sobre el tema, hemos confirmado documentalmente la presencia de 240 cubanos que combatieron heroicamente en la XV Brigada Lincoln, así como el resto de la numerosa agrupación cubana que peleó en casi todos los colectivos o unidades militares de la República, incluyendo el V Regimiento de los comunistas, la División del Campesino, y la División de Lister, entre otras muchas agrupaciones».
Argumentan que en todos los combates principales hubo cubanos, y que muchos de ellos integraron las filas del Partido Comunista de España y combatieron en ciudades, montañas y llanuras en defensa del pueblo de España y contra el fascismo.
Del proyecto de reconstrucción de las actividades combativas en las que participaron los cubanos en la denominada Guerra Civil Española, de 1936 a 1939, acometido pacientemente por el matrimonio, se habla en esta entrevista, que amplía la información publicada por nuestro diario.
—¿Ustedes tenían ya algún antecedente sobre estos asuntos?
—Conocíamos la existencia de dos libros publicados en Cuba, de Ramón Nicolau: Cuba y la defensa de la República Española, de la Editora Política, La Habana, 1981; y Cuba en España, de los periodistas Alberto Alonso Bello y Juan Pérez Díaz, Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 1990. Estos dos libros contienen una valiosa información, en entrevistas, memorias, testimonios, y un listado de 734 cubanos que combatieron en España entre 1936 y 1939.
También el Centro Pablo de la Torriente Brau ha realizado un encomiable trabajo para mantener presente la participación cubana en la Guerra Civil Española. Conocíamos además las crónicas de Juan Marinello y Nicolás Guillén.
—¿Cuál fue la chispa que hizo que ustedes comenzaran tan minuciosa investigación?
—En octubre de 2007 viajé a Moscú y visité el Archivo Estatal Ruso de Historia Política y Social —cuenta María Mercedes—, donde se guarda toda la documentación sobre el movimiento comunista internacional (Komintern), y a mi regreso le comenté a mi querido y respetado jefe, el Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque, la existencia de los documentos sobre los cubanos que pelearon en la Guerra Civil Española, que ya habían sido desclasificados.
«El Comandante Almeida, que era un hombre de vasta cultura histórica, decidió enviarnos para estudiar y compilar en el archivo de Moscú los documentos sobre los cubanos que participaron en la guerra antifascista de España».
—Fue algo enteramente nuevo enfrentarse a un asunto histórico de tal magnitud…
—En cierta medida sí, pero nosotros habíamos estado estudiando el tema desde 1980. Solo estábamos esperando por la desclasificación de los documentos, que nos permitieron verificar que Cuba aportó realmente 1 225 combatientes. En verdad, de acuerdo a la población cubana existente en 1937, fue el país que mayor cantidad de internacionalistas aportó a la lucha antifascista.
—¿Qué aspectos de la investigación les han impresionado más?
—La hazaña realizada por un pequeño país y un aguerrido Partido, desde la clandestinidad, muy perseguido, que organizó el envío desde La Habana de un destacamento de unos 850 cubanos a España. Prevaleció el sentimiento antifascista en la unidad revolucionaria.
—¿Cuáles han sido las mayores dificultades para la investigación?
—La falta de archivos en nuestra patria, ya que el de la comisión de reclutamiento desapareció por la feroz persecución que se desató contra el movimiento revolucionario y comunista en Cuba. La documentación se encuentra en el Archivo Estatal Ruso de Historia Política y Social, y en varios archivos españoles, siendo los más importantes los de Ávila y Salamanca.
—¿Qué harán con todo ese valioso archivo rescatado?
—El material rescatado es tan rico, que podemos hablar de los jóvenes cubanos que fueron a España, de sus luchas contra la dictadura de Machado y de su apoyo a la gran huelga de 1934. También de la historia del sindicalismo en Cuba.
«En uno de esos expedientes se habla de un joven santiaguero detenido y condenado en 19 ocasiones por sus ideas políticas. Conocía todos los presidios cubanos: Boniato, el Vivac de Santiago, las cárceles de Camagüey y Santa Clara, el Castillo de San Severino en Matanzas, la Cabaña y el Castillo del Príncipe, y las circulares de Isla de Pinos. Hay expedientes incluso de condenados a muerte por los tribunales militares de excepción.
«Vamos a publicar un conjunto de documentos, de valoraciones, de listados de combatientes, de historias personales, y también la historia militar, revolucionaria y política de decenas de combatientes, así como las conclusiones históricas a las que hemos arribado, con documentos que también abordan espacios históricos de Chile, Venezuela, Argentina, Bolivia y México, entre otros.
«La investigación rescatada servirá para abrir un Fondo sobre los jóvenes cubanos que marcharon a España, dejando padres, novias, esposas, hijos, hermanas, de manera clandestina, en ocasiones con pasaportes falsos, para pelear en España por sus ideas, en la defensa de Madrid, en Belchite, en Teruel, en sierras y llanos, en la ofensiva del Ebro.
«¡En España pelearon revolucionarios y comunistas de todas las provincias cubanas! Allá no se produjo un combate o batalla importante en el que no estuvieran los cubanos. Decenas de ellos, procedentes de las organizaciones y sindicatos antifascistas del país, integraron las filas del Partido Comunista de España. El reto de esa nación sirvió de elemento de unidad de todas las fuerzas antifascistas.
«Nuestra investigación en el archivo de Moscú también sirvió para rescatar muchos nombres de combatientes españoles que permanecían en el anonimato. Estos listados de españoles han sido entregados a la memoria histórica de la Guerra Civil Española en Madrid, en acto presidido por miembros del Comité Federal del Partido Comunista de aquel país. Pero lo más importante es evidenciar una vez más que hay Revolución hoy porque tenemos historia que los jóvenes cubanos escribieron con su sangre».
Rescate de un valioso informe
María Mercedes y Enrique Cirules rescataron el Informe político y militar de la XV Brigada Internacional Abraham Lincoln, que tiene casi 760 páginas, escrito en ruso, en inglés y en español.
Consultaron el texto en español, donde sobre los cubanos se dice: «La Sección Antonio Guiteras se componía de unos 60 cubanos —al inicio—; Rodolfo de Armas, jefe de los estudiantes cubanos, quien escapó cuando Gerardo Machado establecía su reino de terror en Cuba, era el jefe natural y comandante de los cubanos, amado y respetado por todos.
«El ataque —continúa el Informe— había empezado con bombardeo de las trincheras fascistas con morteros. La primera sección de la 1ra. Compañía guiaba el ataque. Los irlandeses y los cubanos lo seguían y finalmente la segunda compañía avanzaba a la derecha.
«Rodolfo de Armas —sigue el informe—, jefe de la sección cubana, fue el primero que cayó muerto. Después de salvar a un camarada, se volvió y conminó a los otros a seguirle. En este momento le hirió una bala en una pierna, y al pararse para apretársela con las manos, dos balas más le dieron: una en la cabeza y la otra en la barbilla. Los cubanos sufrieron grandes pérdidas.
«Al principio de esta carga, uno de nuestros tanques, a unos 40 metros enfrente de la trinchera, desde la cual el batallón empezó su ataque, fue tocado por una bala antitanque enemiga que explotó y lo hizo arder. Las llamas brotaron hacia arriba de tal manera que en el cielo parecía que había una gran hoguera.
«Cuando los camaradas salieron del olivar, y avanzaron en un campo abierto, no tenían más que cepas en un espacio de 200 metros, cargaron rápidamente sobre el blando terreno, buscando otro abrigo.
«A unos 150 metros de las trincheras de los fascistas, un mortífero fuego cruzado de las ametralladoras cogía a los hombres en campo abierto. Los camaradas trabajaron desesperadamente con sus cascos y bayonetas, cavando tanto como podían.
«Algunos empleaban balas para excavar la tierra y amontonarla delante de sus cabezas. Otros cavaban con las manos simplemente, rompiéndose la piel y las uñas. Un nutrido y cruzado fuego continuó durante algunas horas. Era humanamente imposible avanzar más».
Este texto, aclara María Mercedes, da la medida de lo encarnizado de los combates.
Estampas milicianas
La historiadora escoge al vuelo algunos ejemplos documentales de los expedientes, como el caso de uno del fondo 545, serie 6, legajo 103. En las páginas 5, 6 y 7 aparece información sobre el combatiente cubano Carlos Valdés Bravo. Es un informe del Comisariado de Guerra de las Brigadas Internacionales, donde se dice que Carlos es un cubano de 25 años, pertenece al Partido Comunista y es delineante, dibujante y cartógrafo. Que llegó a España en julio de 1937 y que ingresó en la XIV brigada internacional, en el batallón «Henri Barbusse», en la compañía de ametralladoras, que también perteneció al 448 batallón y a la plana mayor de la 105 brigada mixta y que alcanzó los grados de teniente. La última unidad donde estuvo peleando fue en el Estado Mayor de la 203 brigada mixta. Que ha ocupado distintas responsabilidades en el proceso de la guerra. Inicialmente fue cabo-jefe de máquina automática de la XIV Brigada Internacional. También fue sargento-jefe del servicio de observación e información de la plana mayor del 418 batallón de la 105 brigada. Y fue después teniente-jefe de la cartografía e información en el Estado Mayor de la 203 brigada mixta.
En julio de 1937 lo ascendieron a cabo, en septiembre a sargento y en julio de 1938 a teniente. Además, se desempeñó como teniente del ejército de Levante en la 203 brigada, y en España permaneció todo el tiempo en el frente de combate.
Argumenta María Mercedes que ahí puede verse toda la información que ofrecen los expedientes sobre la actividad militar y política de los combatientes cubanos en España.
En otro expediente, del propio fondo 545, serie 6, legajo 603, páginas 13 y 14, se habla del internacionalista cubano Pablo Valdés Pérez, nacido en Güines, La Habana. Es hijo de campesinos antifascistas, casado, telegrafista y tiene conocimientos de panadería, dulcería y de ferrocarriles. Se encontraba sin trabajo en Cuba en 1928 y se había dedicado a la lucha contra la tiranía de Machado. Fue miembro de la Hermandad Ferroviaria de Cuba (…) En el Partido había realizado trabajos de organización y de propaganda; y participó en todas las huelgas contra la dictadura machadista. Detenido en 1933, preso cinco meses sin juicio y puesto en libertad en 1934. En 1935 estuvo encarcelado 32 días sin que lo juzgaran. Y en 1936 ocho días preso, igual, sin juicio. Además, el 8 de diciembre de 1935 fue llevado al Tribunal de Urgencia de La Habana y en octubre de 1936 tuvo que comparecer en el de Matanzas. En 1935 lo acusaron de conspiración y al año siguiente de hacer propaganda. En el primer juicio estaban acusados también cuatro compañeros de apellido Valdés, Fontanés y otros, todos del Cerro. Estuvo preso cinco meses en el Castillo de San Severino, en tierra matancera y en la Fortaleza de La Cabaña. En Cuba realizó trabajos del Partido en la ilegalidad. Para su expediente declaró: «En Cuba la situación no ha ofrecido garantía en ninguna época». Expuso que conoce toda la república y que salió de Cuba hacia tierra española en 1937. «En mi país, dijo, todo el mundo sabe que soy comunista y que mantengo relaciones de lucha dentro del movimiento revolucionario con Ramón Nicolau».
Un músico relevante
La historiadora pone otro ejemplo muy ilustrativo del fondo 545, serie 6, legajo 98, expediente 588 del Archivo Estatal Ruso. Es una declaración jurada de un famoso músico, donde se afirma: «Yo, Julio Cuevas, natural de Trinidad, provincia de Santa Clara, Cuba, de 43 años, casado, con domicilio en Fernando de los Ríos 47, en Madrid, de profesión músico, director y compositor (…) nada más estallar la guerra, me puse inmediatamente a disposición de mi Partido, el que me encomendó diversas tareas que señalo a continuación: Realicé toda la campaña que en 1936 desplegó la Radio Oeste del Partido Comunista, para recabar dinero y ropa para los milicianos del Frente. Seguidamente el camarada Valentín González (El Campesino) me habló para que le formara una banda de música en su brigada. La hice y fui yo al frente como director, con 60 profesores, y en el cerco de Teruel me quedé solo con 14 por haber caído los restantes en poder del enemigo, y la organicé de nuevo en Cataluña (…)».
La juventud armada
Según los estudiosos, un aspecto realmente sorprendente es que en el estudio de los expedientes se les revela que los combatientes cubanos eran muchachos de 20, 22 y 23 años, muy pocos de más de 25. Hay solo dos o tres de 37 y 38.
«Esto demuestra que la inmensa mayoría de los cubanos eran muy jóvenes y que la juventud cubana se comportó de manera muy valerosa para enfrentar al fascismo en España, como después ocurriera con los jóvenes en la lucha contra Batista y más tarde en la lucha internacionalista en tierras africanas», resalta María Mercedes.
Un condenado a muerte
«Otro aspecto importante de esta investigación —acota María Mercedes— es que podemos conocer que los cubanos procedían de los sitios más apartados de Cuba, de las pequeñas ciudades, del campo, de los llanos y montañas, de los bateyes y centrales azucareros, de las fábricas de tabaco y de los centros estudiantiles. Y se ven los luchadores que combatieron con entereza el Machadato, con poca edad ya eran del Partido y fueron perseguidos, encarcelados, torturados de modo reiterado y en algunas ocasiones condenados a muerte por los Tribunales Militares de Excepción de la época.
«En el expediente de Pedro Yaniz Oliva se dice: “Ha participado en muchas huelgas, que en Cuba son frecuentes, pero dignas de mencionarse. Las huelgas ferroviarias de 1923, las azucareras de 1931 y la Huelga General de 1933 que dio fin al gobierno dictatorial de Machado”.
«Dice que participó en la huelga de agosto de 1923 y fue sancionado a tres meses de cárcel; que sufrió otras detenciones y que en 1934, en febrero, fue condenado a la pena de muerte. Que pasó por los tribunales tres veces por participar en noviembre en actividades contra el dictador y lo juzgaron los Tribunales Militares por estar en el Partido junto al camarada Tomás de Armas.
«Muchos de los cubanos salieron clandestinamente con pasaporte falso, con ayuda del Partido Comunista. Estos expedientes que acopiamos contribuyen a dar una visión de lo heroica que fue la juventud cubana en la lucha contra Machado; las persecuciones durante 1934, 1935 y 1936 y cómo ese heroísmo llegó al clímax.
«Detrás de cada combatiente que fue a España a pelear contra el fascismo —aclara María Mercedes finalmente— había diez o 15 en Cuba recaudando fondos, recursos, zapatos, cigarros, tabacos, medicinas, azúcar y otras cosas. En definitiva, casi toda la población cubana, por no decir toda, se movió en esta noble y urgente tarea».
El primer contingente de voluntarios
En el primer contingente de voluntarios de Estados Unidos que partió de Nueva York hacia España, había un gran número de internacionalistas cubanos, refiere María Mercedes Sánchez Dotres.
«La partida —agrega— se produjo en enero de 1937, en el buque París. El 5 de febrero partió también el barco Shaplain; y en marzo salió un nuevo destacamento de cubanos compuesto por 38 combatientes. El 16 de julio zarpó un grupo de 138 hombres que arribaron al puerto francés de Cherburgo. Otro grupo de cubanos salió, igualmente de Nueva York, el 26 de noviembre de 1937, y un último envío el 23 de mayo de 1938, otra vez en el vapor Shaplain.

miércoles, 18 de julio de 2012

La Iglesia se volcó con los golpistas


Las autoridades eclesiásticas envolvieron de legitimidad religiosa el levantamiento militar

El País - Julián Casanova 18 JUL 2006
El 20 de julio de 1936 el general Emilio Mola, principal organizador de la sublevación militar, llegó a Burgos, una ciudad que desde el domingo 18 vivía horas de fervor patriótico y religioso. Las campanas de la catedral volteaban anunciando a la población la llegada del general. "Escuadras tradicionalistas y fascistas", según contaba el Diario de Burgos del día siguiente, escoltaron a la comitiva hasta la sede de la Sexta División, en la plaza de Alonso Martínez. Instantes después acudió allí, a "cumplimentar" al general, el arzobispo de la diócesis, Manuel de Castro, acompañado de su secretario particular, el canónigo Alonso Hernández. El público, al darse cuenta de la presencia del prelado, "le aplaudió entusiásticamente".

La escena se repitió en todas las ciudades donde triunfó desde el principio la sublevación militar. España ardía en una guerra civil causada por un golpe de Estado que la partió en dos y la Iglesia católica no lo dudó. Estaba donde tenía que estar, frente a la anarquía, el socialismo y la República laica. Y todos sus representantes, excepto unos pocos que no compartían ese ardor guerrero, ofrecieron sus manos y su bendición a los golpistas.

Como han confirmado las principales investigaciones, la sublevación no se hizo en nombre de la religión. Los militares golpistas no incluyeron a la religión en los bandos de declaración del estado de guerra y mostraron más preocupación por otras cuestiones: por salvar el orden, la Patria, decían ellos, por arrojar a los infiernos al liberalismo, al republicanismo y a las ideologías socialistas que servían de norte y guía a amplios sectores de trabajadores. Pero la Iglesia y la mayoría de los católicos pusieron desde el principio todos sus medios, que no eran pocos, al servicio de esa causa. Y lo hicieron, además de para defender al mismo orden y a la misma Patria que los militares, porque no soportaban a la República, ese régimen de representación parlamentaria y de legislación anticlerical en el que los valores católicos ya no eran los dominantes. Ni los militares tuvieron que pedir a la Iglesia su adhesión, que la ofreció gustosa, ni la Iglesia tuvo que dejar pasar el tiempo para decidirse. Unos porque querían el orden y otros porque decían defender la fe, todos se dieron cuenta de los beneficios de la entrada de lo sagrado en escena.

La autoridades eclesiásticas, desde sus refugios y palacios episcopales, captaron ese espíritu de rebelión contra la República y lo forraron de legitimidad religiosa. Ningún obispo se lanzó a la calle a reclutar fieles o a arengar a las masas católicas. Ésas no eran sus armas. Ellos estaban para otras cosas, para cumplimentar y abrir las iglesias a las autoridades militares, para unir la espada y la cruz en una misma empresa y para hablar y escribir sobre esa guerra santa y justa que otros ya estaban librando. Siempre quisieron demostrar, sin embargo, que sólo entraron en escena cuando la violencia anticlerical y revolucionaria que se extendió por la zona republicana no les dejó otra opción. Sabían que ése era el mejor planteamiento para justificar el derecho a la rebelión y la guerra de exterminio que le siguió.

Julián Casanova es catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Zaragoza.

domingo, 10 de junio de 2012

Los oscuros dineros de la Guerra Civil

Tras dos décadas de investigación, el economista José Ángel Sánchez Asiaín publica una ambiciosa obra sobre la financiación de la sublevación y la contienda civil

El País-Tereixa Constenla Madrid 8 JUN 2012
La vida del economista José Ángel Sánchez Asiaín (Baracaldo, 1929) ha dado algunas vueltas antes de cerrar una puerta que se le entreabrió hace medio siglo, cuando estaba al frente del servicio de estudios del Banco de Bilbao y el director, que había sido consejero del Banco de España durante la guerra, le confió unos documentos. Tras esa puerta, atisbó la normalidad suspendida entre 1936 y 1939 en un medio tan alérgico a la anormalidad como el económico: dos pesetas, dos Bancos de España, dos procesos de inflación y dos maneras antagónicas de entender la sociedad. “Un caso de laboratorio”, afirma.

De cuando en cuando, mientras ascendía en el mundo financiero, Asiaín repasaba los documentos para comprobar que los interrogantes que le suscitaban seguían intactos. Ellos determinaron el discurso con el que ingresó en la Real Academia de la Historia en 1992: La banca española en la Guerra Civil. Los dos años que dedicó a prepararlo resolvieron algunas cuestiones y encadenaron otras. Dos décadas después, ha reunido las respuestas a todas ellas (las finanzas en ambas zonas, el papel de bancos y cajas, la captación de fondos de republicanos y franquistas o las independencias financieras de Cataluña y País Vasco) en un tomo de un millar de páginas, La financiación de la guerra civil española, que acaba de publicar Crítica.

Queda claro en esta obra que en las guerras también se dispara con monedas. No matan, pero hunden. La peseta republicana cayó en picado gracias a una meditada operación de los sublevados, que les permitió hacer circular su propia moneda (mediante el estampillado de billetes republicanos), desmarcarse del sistema monetario cuyo corazón no controlaron hasta 1939 y desmoralizar al enemigo. “Se diseñó con todo detalle una operación reservada, que se puso en marcha a partir de un llamado Fondo de papel moneda puesto en curso por el enemigo, en el que se iba recogiendo toda la moneda republicana que llegaba a manos del Gobierno de Burgos”, escribe Sánchez Asiaín. A través del fondo, la moneda republicana “se convirtió en una contundente arma contra su propio emisor”: se envió a las quintas columnas infiltradas en territorio republicano y se forzó la caída de la cotización internacional con envíos al exterior. En julio de 1937, la peseta republicana valía, en francos, tres veces menos que la emitida por los sublevados.

La guerra monetaria es uno de los aspectos más desconocidos de la contienda que se desarrolla en este libro. El otro es el papel de la banca, que desplegó una flexibilidad pasmosa para adaptarse a la inestabilidad de los tiempos bélicos con la creación de “comandos financieros”, que acompañaban a las tropas en sus avances. “Es paradigmático el caso del Banco Zaragozano, que llegó al extremo de enviar a su presidente a los frentes de batalla, para entrar en las ciudades junto ‘a los mandos militares’ y proceder directamente a la reorganización financiera de las sucursales”, detalla Sánchez Asiaín, que dispuso de un material excepcional para este capítulo: entrevistas grabadas a 150 responsables de sucursales durante la guerra. El economista recurrió, además, a los archivos del BBVA, la entidad que dirigió durante años, el Banco de España, el Ministerio de Economía, la Academia de Ciencias Morales y la Fundación Universitaria Española.

Sánchez Asiaín no proporciona cifras de lo que costó la guerra —está en ello aunque advierte que solo podrá aventurarse en términos comparativos respecto al PIB de 1935— pero sí una conclusión contundente: “La República pagó el coste de la guerra civil con cargo al ahorro del pasado (reservas de oro del Banco de España) y el Gobierno de Burgos lo financió con el ahorro futuro (endeudamiento exterior)”.

Ambos, añade en una entrevista, también contaron con el esfuerzo de las generaciones que vivían aquellos días mediante aportaciones voluntarias (suscripciones) o involuntarias (confiscaciones). Al fin y al cabo, como decía el socialista Indalecio Prieto, “la guerra se gana con dinero, dinero, dinero”.

¿Por eso perdió la República? “No fue por eso, no perdieron por falta de dinero si no porque no supieron gastarlo”. Las reservas de oro del Banco de España fueron la principal fuente republicana —y uno de los mitos más agrandados durante la dictadura—, pero también la requisa de posesiones de partidarios de Franco. Según el primer inventario de bienes incautados almacenados en el castillo de Figueres, adonde se habían ido enviando conforme la República se replegaba, el valor excedía los 4.000 millones de pesetas. Una parte de los bienes que salieron del castillo antes de la llegada de las tropas franquistas, se trasladaron a México en el barco Vita para ayudar al exilio español.

Los sublevados pudieron recurrir a la financiación en el exterior y a una jurisdicción especial —la de responsabilidades políticas— que se prolongó más allá de abril de 1939. Sánchez Asiaín recuerda el caso de Ramón de la Sota, una de las principales fortunas del País Vasco, fiel a la República. A pesar de que falleció en 1938, los expedientes contra él y el resto de la familia siguieron adelante. Fueron sancionados con más de 360 millones de pesetas, “las multas más abultadas que las autoridades franquistas impusieron a los perseguidos en toda España”.

Antes de la guerra, los militares golpistas contaron con generosos apoyos financieros ya conocidos: los dictadores Mussolini y Salazar, los adinerados Juan March y Francisco Cambó, y también la Diputación Foral de Navarra que destinó los impuestos de guerra a combatientes y “otros conceptos como una pensión de 1.840 pesetas para gastos educativos de las hijas de Mola”. Sin la financiación de Navarra, March y Portugal, “la sublevación no hubiera triunfado y se hubiera desmoronado en semanas”, según el autor.

March ofreció al general Mola, destinado en Pamplona, 600 millones de pesetas, que equivalían a los presupuestos de los Ministerios de Guerra y Marina de 1935, según compara el economista vasco. Con el apoyo del empresario balear a los golpistas se hizo verdad el vaticinio del ministro de Hacienda: “O la República le somete a él, o él somete a la República”.

Generoso Duce, Hitler agarrado
Las condonaciones de Mussolini. Al finalizar la guerra, el Gobierno italiano fijó la deuda española en 5.000 millones de liras por suministro de material bélico y perdonó 1.926 millones de liras.

El coste de la Legión Cóndor
Alemania consideró que España debía pagar 372 millones de marcos, de los cuales 99 correspondían a la Legión Cóndor, mientras que el nuevo Gobierno entendía que este apoyo aéreo era una colaboración en el marco de "la lucha contra el comunismo".

domingo, 22 de abril de 2012

Memoria de bombas y niños

Se cumplen 75 años del bombardeo de Gernika. Los supervivientes se salvaron por los numerosos refugios repartidos en el pueblo. El asalto se saldó con 153 muertos y muchas familias exiliadas

El País - Almudena López 21 abril 2012
De aquel bombardeo sobrevive el recuerdo de los niños. Es una memoria inocente, que mezcla juegos, carreras, explosiones y llamas. Aquellos niños son hoy abuelos y supervivientes de lo que sucedió el 26 de abril de 1937 entre las cuatro y las seis y media de la tarde en Gernika, cuando aquella localidad vasca fue aplastada por las bombas y arrasada por el fuego en el que fue el primer gran ensayo de un bombardeo a gran escala sobre una población civil. Durante 75 años han ejercido de testigos vivos de aquel episodio, como si la vida se detuviera en aquella fecha y no les hubiera permitido hacer otra cosa que envejecer para contarlo. Y, a pesar de todo, Andone Bidagueren todavía enrojece cuando se le pide por enésima vez que cuente lo que vivió aquella tarde. “Todavía me acaloro, no lo puedo evitar”, se reprocha.

El lunes 26 de abril de 1937 corría el rumor de que el mercado iba a ser bombardeado. Desde días atrás se hablaba en el pueblo de esa posibilidad. Ese día, la madre de Andone, como de costumbre, se levantó temprano para ir a vender leche al pueblo. Sobre las cuatro de la tarde volvió a casa. Hacía calor. Mientras descargaba las marmitas de latón, las sirenas empezaron a sonar. “Cada uno tiró por su lado. De mis seis hermanos, tres nos fuimos a la ría. Pensamos que sería el sitio más seguro”. En el agua permanecieron muchas horas, más de las que duró el bombardeo. Allí estuvieron hasta que anocheció. “Del miedo no sentíamos frío”, recuerda Andone. Así hasta que sus padres les gritaron que regresasen a casa: “Si vuelven los aviones que nos maten a todos juntos”, dijo su padre.

Los aviones alemanes e italianos que atacaron Gernika dejaron el pueblo completamente devastado. De los 6.000 habitantes, la mayoría se marchó con lo puesto por miedo a nuevos ataques y porque en el pueblo la mayoría de las casas y negocios quedaron completamente arruinadas. Bidagueren fue de las pocas vecinas que no huyó. A la mañana siguiente, regresó a la panadería donde trabajaba elaborando levadura y ese día coincidió por primera vez con Angel Santos Bareño, el hijo del dueño. Ella tenía nueve años y él siete más. Doce años después de conocerse se convirtieron en marido y mujer. Andone nunca se marchó de Gernika.

Para otros vecinos, aquel bombardeo significó un exilio. A Javier Alberdi (9 años) y a Luis Iriondo (14 años) el destino les obligó a un largo peregrinaje que duró varios meses, un periplo forzoso por Bilbao, Santander y algunas ciudades de Francia. Un año después regresaron a Gernika con la ciudad ocupada por las tropas franquistas y la guerra sin terminar. Desde entonces no han abandonado el pueblo, junto a otros 200 supervivientes más.

Algunos no volvieron. Como Francisco García San Román (7 años) y sus dos hermanos. Los tres hermanos viven en Guipuzcoa y no quisieron vivir más en el pueblo en el que nacieron. Aún así, mantienen un vínculo especial con Gernika, y el próximo jueves acudirán a los actos que se han organizado para conmemorar la efeméride.

¿Cuántos quedan vivos? Las cifras que se barajan no permiten ser precisos a la hora de conocer quienes siguen con vida, aunque se sabe con exactitud que en 1937 ninguno de estos supervivientes había alcanzado la mayoría de edad. Este año, y para conmemorar el 75º aniversario, un grupo de ocho historiadores que han constituido una asociación denominada “Los cronistas oficiales de Gernika” ha actualizado los datos. Han contabilizado 153 muertos, aunque creen que podría haber siete más. Este grupo de cronistas se encarga de recopilar la documentación del pueblo. Su principal fuente es la memoria de estos octogenarios porque las 5.771 bombas, la mayoría cilíndricas, de tres palmos de largo y fabricadas una parte con piedra y otra con hierro, provocaron que todo Gernika ardiera en llamas.

Los supervivientes aún recuerdan que sobre el humo negro de las llamas destacaba un polvillo blanco que convirtió todo el pueblo en una bola de fuego. Era el fósforo con el que rellenaron las bombas. Se quemaron las fotografías de la mayoría de vecinos y todos los documentos que se guardaban en el archivo notarial, en el registro civil y en el de la propiedad. Las tres fábricas de armamento fueron los únicos edificios que quedaron intactos. A día de hoy solo uno de esos inmuebles sigue en pie a las afueras del pueblo.

Pese a que la ciudad fue duramente golpeada, los habitantes de Gernika supieron como reaccionar ante los ataques de los proyectiles y ello posiblemente salvó muchas vidas. Aparte de los refugios privados que cualquiera podría haber improvisado en casa, el Ayuntamiento había mandado construir siete públicos. Esas obras y los rumores previos que anunciaron durante días la inminencia de un bombardeo explica que, a pesar de la devastación, no se produjera una cifra demoledora de víctimas.

Los vecinos habían aprendido que cuando los guardias izaran las banderas en lo alto del monte y las campanas doblaran con golpes secos, era el momento de ponerse a salvo. “Por instinto, eché a correr al monte junto a mi primo. No paramos hasta que llegamos a la ermita de Santa Lucía, que se encuentra a kilometro y medio del centro del pueblo. Cuando acabó el bombardeo, fuimos a casa de una de una de mis tías. Unas horas más tarde apareció mi madre", cuenta Javier Alberdi, emocionado en la casa del jubilado. Es la hora del café y le acompaña su mujer, Estibaliz Bidaguren, que entonces tenía seis años. Ella no conserva tantos recuerdos. “De las pocas cosas que me viene a la memoria es que le echaba la culpa a mi padre. No entendía nada de lo que había pasado”, rememora Estibaliz. “Era una niña y no entendía nada”, sonríe.

A Luis Iriondo, el día del bombardeo le pilló un poco más mayor. Justo en el momento en el que los niños cambiaban el pantalón corto por el largo. El día anterior, el domingo, fue el primero en la vida de Luis Iriondo en vestir pantalón largo. Un día especial en la vida de un chaval. “Tenía 14 años y mi madre me dio permiso para ponérmelo”.

Al día siguiente, el lunes de mercado,Luis se encontró solo durante el ataque. Y con el pantalón largo puesto. “Encontré refugio en uno de los cuatro búnkers de la plaza del Ayuntamiento”, recuerda Iriondo. “No recuerdo cuántos éramos. Estaba todo oscuro y apenas podía respirar. Al final nos tuvimos que agachar todos para conseguir algo de oxígeno". Tanto se agobió que en uno de los intervalos salió a la calle y prefirió guarecerse a la entrada del refugio. “Recuerdo que intenté rezar alguna oración, pero el ruido de las bombas me impidió terminar ninguna. Fue muy angustioso”. Luis Iriondo, a sus 90 años, es de los pocos testigos que siguen hoy en activo: da clases de dibujo en Gernika, ciudad a la que le ha dedicado muchas de sus pinturas.

El calendario es el enemigo de la memoria viva. En 2010, la asociación Gernika Gogoratuz, un centro de investigaciones por la paz, editó un libro en el que narraba el testimonio de un total de 22 hombres y mujeres. En estos dos años han muerto ocho. La asociación mantiene contacto con alguno de ellos. A otros, como Miriem Gomeza, les han perdido la pista. “Ya no tienen energía. Sus hijos se encargan de ellos y es más difícil localizarlos”, explican desde la asociación.

A pesar del paso de los años algunos supervivientes prefieren no recordar. A otros tantos la memoría les empieza a fallar, pero Andone Bidaguren irá al cementerio a conmemorar el aniversario. Días antes limpiará y llevará unas flores al mausoleo que se construyó en 1995 para rendir homenaje a las víctimas. “A mis nietos les insisto en que este episodio de mi vida no lo olvido”. Motivos no le faltan. Aunque su pueblo quedó aniquilado tras el bombardeo, aún le quedan motivos para sonreir: “Al día siguiente conocí al padre de mi hijo”.

lunes, 25 de julio de 2011

El legado de la memoria


Este reportaje radiofónico quiere recuperar la memoria de nuestros mayores, para que sepamos lo que han vivido, para que no se nos olvide que en este país hubo una guerra, para que no se pueda volver a repetir. Ese es el mensaje que nos quieren dejar los que la han vivido. Es su legado. Ese, y también la democracia de la que ahora disfrutamos. Una democracia mejorable, reconocen, pero una democracia por la que ellos han tenido que luchar y que, en su opinión, no valoran lo suficiente quienes se la han encontrado sin tener que pelear por ella.


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El legado de la memoria

domingo, 17 de julio de 2011

Seis testigos del golpe contra la democracia

Gervasio Puerta

Los testigos del 18 de julio de 1936 relatan los recuerdos de aquel sábado veraniego en el que la derecha española consiguió el objetivo con el que trabajaba desde febrero, dar un golpe de Estado que reventara al Gobierno de izquierdas

PÚBLICO 17/07/2011 El 18 de julio de 1936 no fue un sábado más del verano de hace 75 años. Aquella jornada de verano congeló la esperanza modernizadora de los españoles para los siguientes 40 años. Lo peor fue la violencia que desde las primeras horas inundó los hogares de todos los que se opusieron a que España tirase por la borda su futuro.
Los golpistas irrumpieron a sangre y fuego eliminando a sus enemigos. Desde la misma madrugada del 18 de julio comenzó la represión. El capitán republicano Virgilio Leret, semidesnudo y herido, era fusilado por los sublevados en Melilla. El método sería repetido en miles de ocasiones hasta que el 27 de septiembre de 1975 un piquete de la Policía Armada fusilaba en un paredón al militante del FRAP José Luis Sánchez-Bravo. Fue la última de las víctimas por las que los franquistas nunca han sido preguntados en un juzgado democrático.
Los seis testimonios del golpe de Estado seleccionados por Público son el reflejo de la pesadilla violenta que ensombreció España de un día para otro. Recuerdos de un sábado de muerte de familiares, cambio de hogares, vidas truncadas, ilusiones perdidas, cárcel e injusticia. Público analiza en 15 páginas las causas y consecuencias del golpe de estado explicadas con la opinión de los especialistas.

"Las monjas se pusieron locas de contentas"

Francisco Rodríguez. Ebanista y tallista. 85 años. Escuchaba cada noche los gritos de los fusilados, junto a su casa

OLIVIA CARBALLAR
"¡Que me juzguen! ¡No he cometido ningún delito! ¡No quiero morir!". Los gritos de horror del 36 resuenan aún en sus oídos. Francisco Rodríguez Nodal, de Carmona (Sevilla), tenía sólo 10 años. Vivía junto al rellano de los fusilamientos, al lado del cementerio. "Sus lamentos me despertaban en el silencio de la noche. Yo vi las tres fosas", recuerda hoy con 85 años en su taller de muebles de ensueño. "Imagínate lo que supuso para mí hacer ese cuadro", dice señalando un Guernica tallado en madera... que ni Picasso. A él le mataron a cuatro familiares, entre ellos a su abuelo, concejal republicano.
El 18 de julio, Francisco estaba en Chipiona (Cádiz) de campamento. "Las monjas se pusieron locas de contentas. Nos llevaban a la playa muy temprano y nos leían el periódico. Los rojos eran los malos, los incultos, los culpables, los revolucionarios... Nos amedrentaban. Muchos niños salían llorando. Allí fuimos con los rojos y volvimos con los falangistas. Al recogernos, nos dijeron que tenían una ametralladora y que quien fuera comunista o republicano se lo quitaban del medio", cuenta este hombre lúcido, entrañable, con unas ganas de vivir inmensas a pesar de lo sufrido.
Todo ese dolor lo ha recogido en un libro. No olvida ni un detalle, no puede olvidar un "genocidio como ese", un "holocausto". "Se creían héroes y no siento que los esté ofendiendo llamándoles fascistas", insiste. Recuerda cómo paseaban a mujeres rapadas por el pueblo. "O una vez que llegó una señora vestida de negro al Ayuntamiento y alardeó uno de ellos: ¿veis a esa señora tan guapa? Pues es viuda. A su marido lo fusilamos a tal hora tal día". Ahora, sostiene, no se trata de hurgar en la herida, "como dice Rajoy", sino de cerrarla para siempre: "Hay que honrar a las víctimas y dejar claro que no eran delincuentes, sólo republicanos, nada más que eso". Y con los ojos llorosos, coge una vieja armónica y toca el himno de Riego, como hacía de muy niño. "Estuvo oculta 70 años, mi madre me la escondió para que no me pasara nada".

"Fui comprar ‘La Hora’ para ver qué estaba pasando"

Gervasio Puerta. Fotógrafo. 90 años. El Golpe de Estado le sorprendió recién llegado a Madrid

DIEGO BARCALA
Para un muchacho de Milagros (Burgos) que acababa de llegar a Madrid con apenas 15 años, el 18 de julio de 1936 fue algo inolvidable. “Había llegado hacía dos meses y recuerdo que al desatarse todo mi jefe me mandó a un quiosco de la calle de General Ricardos a comprar el periódico La Hora, para enterarnos de los detalles”, rememora Gervasio Puerta, de 90 años. “Recuerdo cómo comenzaron a organizarse los milicianos y la violencia de los días posteriores. Se contaba que habían matado a un general que se había distinguido en los sucesos de Asturias”, relata Puerta. Con apenas 15 años tuvo que dejar su trabajo en la tienda de ultramarinos de Carabanchel donde había encontrado trabajo. Con 15 años se fue a vivir a casa de un tío republicano, que fue quien le inició en sus ideas republicanas.
“Yo era un imberbe, no tenía la más mínima formación ideológica, política o cultural. Después me alisté voluntario y estuve luchando los tres años de guerra. Para ello tuve que pedir permiso a mi padre y mentir, porque dije que tenía 17 años”. El golpe de Estado supone para Puerta “el recuerdo del dolor de la guerra”. “A mi padre le pilló segando en la sierra de Guadarrama y a mi madre en Burgos. Mi familia quedó separada y mi madre murió enferma intentando llegar a Madrid”.
Para Gervasio, en la posguerra un destacado luchador antifranquista que fue a prisión en dos épocas diferentes, “todas las guerras son malas. Repudio y aborrezco la violencia. La que hicieron cualquiera de los dos bandos, que yo no digo que no hubiera casos incontrolados de violencia en todas partes”. Como presidente de la Asociación de expresos antifranquistas, Puerta está volcado en que la historia recuerde lo que el vivió “tal y como pasó”. “Que se sepa quiénes fueron los culpables. Que se llame a Franco dictador y asesino y se cuente que era él el que firmaba las actas de muerte”, reivindica.

"Colocaron los cañones apuntando hacia la ciudad"

Alejandra Soler. Profesora. 97 años. Comunista desde 1937, sufrió el exilio durante más de tres décadas

BELÉN TOLEDO
Alejandra Soler tiene dos aniversarios negros que lamentar cada 18 de julio. Ese mismo día del año 1986 murió su marido, con el que compartió militancia comunista y exilio durante décadas. Antes, en 1936, el golpe de Estado de esa misma fecha echó por tierra “todas las ilusiones que había traído la República, y nos dejó completamente rotos”. En aquel momento, Alejandra tenía 23 años. “Me acababa de licenciar en Filosofía y Letras. Estaba muy al corriente del movimiento fascista en Europa. Y ataba muchos cabos”.
En Valencia, donde Alejandra vivía, hubo “prolegómenos” al golpe durante los días previos. De entre ellos, destaca la ocupación de la sede de Radio Valencia por parte de varios falangistas armados. “Radiaron amenazas, dijeron que esto se iba a acabar pronto”, en referencia a la República. A las puertas de la emisora, situada en el centro de la ciudad, comenzó a llegar gente de forma inmediata. Entre ellos, Alejandra, que estaba en ese momento en la sede del Partido Comunista, situado a pocos metros. “Íbamos desarmados, y les gritamos, les dijimos que no servían para otra cosa nada más que para eso”. Los ocupantes resolvieron marcharse. “Pero eso dejó el miedo”, recuerda.

Poco después llegó el golpe del 18 de julio. “El cuartel de artillería se sublevó. Dirigieron los cañones hacia la ciudad”, recuerda. El acontecimiento cambió la vida de Alejandra. Dejó de trabajar en su tesis de doctorado, que no llegó a ver la luz. La victoria de Franco en la guerra la obligó a exiliarse a Francia desde 1939. Estuvo en campos de concentración y vivió forzosamente alejada de su familia durante más de 30 años, en la antigua URSS. Después de relatar sus recuerdos, Alejandra hace un último apunte, “muy importante”: “Lo que quiero que quede claro es que, a pesar de toda la rabia y la desesperación, a mí no se me ocurre pensar en una revancha. Yo lo que quiero es que se sepa la verdad. Evitar que vuelva a suceder algo tan malo en la historia de nuestro país”.

"En el mercado se preguntaban qué era un falangista"

Manuel López. Trabajaba de electricista. 90 años. De la ‘quinta del biberón’, sólo disparó 15 veces antes de llegar al frente del Ebro

JOAO FRANÇA
Cuando Manuel López dejó los estudios para ponerse a trabajar, el maestro insistió en que no debía hacerlo, que era un chico muy interesado en la historia. De esa inclinación dice Manuel que le vino su simpatía por la República, aunque sentía más interés por el fútbol que por la política. Era curioso y aprovechaba su trabajo de electricista para pasear por toda Barcelona.
La mañana del sábado 18 de julio estuvo trabajando y cuando volvió a su casa del barrio de Gràcia su madre le pidió que la acompañara al mercado. Había rumores. Algunos se preguntaban qué era un falangista y otros respondían que eran hombres con camisa azul que llevaban pistola. Con 16 años, Manuel no le dio más importancia y se fue a jugar. Su padre, que trabajaba de noche, tardó en llegar a casa la mañana siguiente. Los milicianos lo habían parado tres veces, hasta que un guardia civil (en Barcelona siguieron leales a la República) le dio un pañuelo blanco para llevar en alto. Horas después recibían entre vítores a un vecino que era teniente de la Guardia Civil. La situación estaba controlada, explicó, poco antes de que oyeran por la radio la rendición del general Goded, llegado desde Mallorca para alentar la sublevación.

Al salir de casa, Manuel se topó con unos milicianos que montaban un cañón delante de una capilla. Había muchos coches circulando y otros estampados contra las farolas. Dos años después fue alistado en la quinta del biberón, pero antes de llegar al frente del Ebro recorrió toda Catalunya, en una experiencia que considera caótica. Hoy sonríe al explicar que guarda una bandera republicana. Y asegura que no tiene nada contra nadie.

"Mi padre tuvo que esconderse en el monte"

Esperanza Martínez. Exguerrillera. 84 años. El golpe obligó a su familia a refugiarse de la represión franquista

D.B.Esperanza Martínez, de 84 años, contaba con apenas 9 cuando el estallido de la guerra sorprendió a su aldea cercana a Villar del Saz (Cuenca). Sus escasos recuerdos del día concreto se entrelazan con los antecedentes y consecuencias del golpe de Estado que en su caso familiar supuso la frontera entre la esperanza y la desgracia. “Mis padres eran votantes del Frente Popular. Recuerdo la gran alegría que supuso la victoria electoral que en mi casa se celebró bastante y cómo la sublevación nos ponía en el punto de mira”, relata. “Mi madre había votado a la izquierda y, después de que mi padre se escondiera en el monte, mi casa se convirtió en un punto de apoyo de la guerrilla”, recuerda. “Me acuerdo de una gran tortilla que hizo mi madre para los guerrilleros que iban al exilio y que nos dejaron un caballo enfermo”, explica.
Antes de aquello, su padre, agricultor, tuvo que marcharse a otro pueblo por las exigencias laborales del terrateniente. “Nos tuvimos que cambiar porque mi padre no pudo cosechar lo suficiente para pagar la renta de la tierra. Nos tuvimos que ir a casa de unos tíos y después mi padre volvió a la tierra, donde le sorprendió la sublevación”, detalla.

Durante la guerra no hubo grandes movimientos en su pueblo, pero recuerda nítidamente cómo retumban los cristales con los bombardeos sobre Cuenca. “Se notaban los zumbidos”, rememora. Esperanza quedó marcada por el conflicto y en la posguerra desarrolló su activismo comunista, que le hizo ser la guerrillera Sole. Su labor en la Agrupación de Levante consistió en servir de enlace entre el Partido Comunista en Francia y los guerrilleros en España.

"Aquel día el fascismo demostró que era siniestro"

Marcos Ana. Poeta y político. 91 años. Dirigente juvenil comunista en la guerra, el poeta pasó luego 23 años en prisión

MAITE INIESTA
“Antes del 18 de julio solo teníamos un concepto de lo que era el fascismo, pero aquel día nos demostró que era una cosa real, material y absolutamente siniestra”. Así recuerda Marcos Ana, seudónimo de Fernando Macarro, el inicio de una dictadura que le arrebató 23 años de vida en lo que él denomina su “periodo de turismo penintenciario”. Con 15 años descubrió la política y al año siguiente ya era secretario de las Juventudes Socialistas Unificadas en Alcalá de Henares. “Sabíamos que había un complot contra la República, ya existía un precedente de algo parecido. Querían cerrar a sangre y fuego el proceso democrático porque veían peligrar sus intereses”, expone.
Días antes de la sublevación ya se sospechaba que algo iba a ocurrir, “llevábamos varias noches durmiendo por turnos en la calle, vigilando los cuarteles”, rememora. “De repente, un día, se abrieron las puertas del cuartel y apareció un comandante con sus tropas, pero con la bandera republicana. Nos sentimos aliviados, pero era una manera de escamotear la verdad”.

A partir de ese momento empezaron las delaciones y la brutal represión: “Uno de los hechos más significativos es que los maestros nacionales de cada pueblo fueron inmediatamente detenidos”, algo que demuestra, en opinión del poeta, que la cultura es incompatible con la doctrina fascista. “La cultura tiene vocación de libertad y eso era contrario al régimen”.Marcos Ana, detenido con 18 años, salió de prisión a los 41. “En los años que estuve condenado a muerte di el último abrazo a cientos de compañeros que fueron fusilados de madrugada”.

miércoles, 21 de julio de 2010

Exposición del corresponsal británico del The Daily Telegraph en la Guerra Civil española - Robres (Huesca)


Inauguración en Robres (Huesca) de la exposición:
Henry Buckley. Fotografías del corresponsal británico del The Daily Telegraph en la Guerra Civil española

El viernes 23 de julio a las 20,00 h, se inaugurará en el Centro de Interpretación, Documentación y Estudios de la Guerra Civil de Robres una interesante exposición fotográfica que recoge la obra del corresponsal de guerra en el bando republicano Henry Buckley. La muestra permanecerá abierta hasta el 29 de agosto.
«Buckley vio más de la Guerra Civil española que ningún otro corresponsal extranjero, e informó al respecto con un apego tan escrupuloso a la verdad que se ganó el respeto incluso de aquellos que a veces hubieran preferido que la verdad permaneciera oculta».
Fragmento de la necrológica que el corresponsal de guerra británico de la Spanish News Agency de Londres, Willy Forrest, publicó en el Times el 15 de noviembre de 1972, con motivo de la muerte de Henry Buckley.

-La exposición
Entre 1936 y 1939, un grupo de corresponsales de prensa internacional informó al mundo del día a día de la Guerra Civil española. Uno de ellos, el periodista británico Henry Buckley (Manchester, 1904-Sitges, 1972), que se ya se encontraba en España desde 1929, trabajará como corresponsal del diario conservador londinense The Daily Telegraph, en el bando republicano
Al decir de Constancia de la Mora, responsable de la Oficina de prensa extranjera, adscrita al Ministerio de Estado, Buckley era «un hombre pequeño, con el pelo rojizo, el rostro tímido y un leve tic en la comisura de la boca que confería un giro burlesco a su cáustico humor».
En la primavera de 1938, en una visita turística a Sitges conoció a María Planas Izábal, hija de un importante industrial de esta población, con la que se casó al cabo de unos meses.
Durante los casi tres años de guerra, Buckley estuvo presente en la mayoría de los frentes de batalla y entrevistó a los principales dirigentes políticos y militares republicanos. Pasó a Francia con los refugiados que tomaron el camino del exilio en enero y febrero de 1939.
Provisto de una cámara fotográfica de aficionado, realizó algunos reportajes gráficos que han sido recuperados recientemente por sus hijos Jordi, Patrick y Ramón, así como por su nieta Patricia, en la casa familiar de Sitges. Estos reportajes fueron depositados en el archivo histórico local, donde el historiador y comisario de esta muestra Carles Querol Rovira, realizó un trabajo de investigación para documentar las imágenes, al tiempo que seleccionó las crónicas periodísticas alusivas, enviadas por Buckley al rotativo The Daily Telegraph.
El Ayuntamiento de Sitges –en el proceso de recuperación de la memoria histórica de los años de la República, la Guerra Civil y la dictadura franquista– ofrece esta muestra sobre la obra del gran periodista, sitgetano de adopción, que vivió y murió en esta villa. Esta exposición es también un homenaje y un reconocimiento ciudadano a Henry Buckley, al que se suma la Comarca de los Monegros, que inició su periplo profesional en nuestro país hace poco más de ochenta años.

Escenarios de la Guerra Civil fotografiados por Buckley

De entre la multitud de lugares que Buckley visitó entre 1936 y 1939 para informar a los lectores del The Daily Telegraph, se han localizado fotografías suyas de Toledo, Teruel, Gerona, Espluga de Francolí, Barcelona, Mora de Ebro, de la carretera de Tarragona a Barcelona, de la frontera de Le Perthus y los campos de internamiento de Argelès-sur-Mer y Saint-Cyprien.
Las imágenes tomadas por Buckley y las crónicas que redactó, nos permiten asomarnos a acontecimientos ya conocidos de la guerra, es cierto, pero descritos con la singular visión de un corresponsal británico que se había significado a favor de la República.

-Textos del autor:

«Teruel»
Diciembre de 1937 a enero de 1938
«Al primero que encontré cuando llegué al frente de Teruel fue a Ernest Hemingway, que se alegró enormemente de verme, sobre todo cuando comprobó que le llevaba dos botellas de whisky. Le encontré como le había visto en tantas otras ocasiones: estaba ayudando a un grupo de milicianos a situar en posición un cañón del setenta y cinco, que se empleaba para asaltos a corta distancia. Para Hemingway la guerra era eso: implicarse en cuanto discurría a su alrededor, ayudar a los soldados novatos a cargar y descargar sus armas, hablar con todo el mundo, a veces también pelearse con todos. A pesar de que era el corresponsal de prensa mejor pagado de cuantos estábamos en la guerra española, pienso que se le daba mejor la novela o el cuento que la crónica periodística, entre otras cosas porque era un perfeccionista y corregía docenas de veces todo lo que escribía. Su técnica no se adaptaba a las inevitables prisas de un corresponsal de guerra».

Henry Buckley

«Carretera de Tarragona a Barcelona»
Evacuación y retirada de civiles y militares republicanos. 15 de enero de 1939
«A veces uno recuerda las cosas más insólitas en situaciones tan dramáticas como aquella. Me acuerdo, por ejemplo, de cuatro máquinas apisonadoras que se desplazaban por la carretera de Valls hacia Barcelona a la aterradora velocidad de cinco kilómetros por hora. Y recuerdo que me encontré aquellas mismas máquinas y a aquellos mismos hombres que las conducían en Caldetas, en la carretera de la costa catalana hacia la frontera, dos semanas más tarde.
Dos soldados republicanos caminaban hacia el exilio en compañía de una vaca. Los soldados estaban tan agotados que la vaca marchaba más deprisa que ellos, y uno se tenía que poner delante del animal para frenar su paso».

Henry Buckley

«Frontera francesa de Le Perthus»
30 de enero de 1939
«Veíamos llegar a aquellos soldados hasta el puesto fronterizo, algunos simplemente destrozados por el cansancio, otros hambrientos, otros heridos de gravedad, algunos con miembros de su cuerpo gangrenados, todos cubiertos de suciedad, barro y miseria, y veíamos cómo los guardias fronterizos franceses los mandaban de vuelta, de vuelta hacia ningún lado».

Henry Buckley
-Periplo profesional y vital de Henry Buckley
1904
Nace en Urmston, Manchester (Reino Unido)
1928
Corresponsal en París del diario británico Daily Chronicle.
1929
Llega a España como corresponsal del Daily Chronicle y del The Daily Telegraph.
1931
El 14 de abril se encuentra frente al Palacio de Oriente donde se iza la bandera republicana.
1936
Desde el inicio de la guerra hasta enero de 1939 viaja a la mayoría de los frentes de batalla.
1938
Conoce en Sitges a María Planas Izábal (1909-1988) con la que se casa este mismo año.
1939
El 30 de enero sale de España con los refugiados civiles y militares que atraviesan la frontera francesa.
En diciembre publica en Londres su testimonio sobre la Guerra Civil española, Life and Death of the Spanish Republic (Vida y muerte de la República española). La edición sufrió las consecuencias de un bombardeo nazi que destruyó un importante número de ejemplares.
1940
Corresponsal en Bélgica y Holanda hacia finales de mayo, cuando se produce la invasión nazi.
1941
Corresponsal en Lisboa de la agencia Reuters. Presente con la flota británica en el Mediterráneo y en la campaña del Norte de África.
1944
Desembarca con los aliados el 22 de enero en Anzio (Italia), donde días después resulta herido por un obús alemán.
1945
Corresponsal adscrito a las fuerzas aliadas en Berlín, tras la ocupación de la capital alemana.
1947
Enviado a Madrid y Roma en representación de la agencia de noticias británica Reuters.
1950
Como director de Reuters, se establece definitivamente con su esposa y sus tres hijos en la España franquista.
1957
Corresponsal en la batalla de Argel.
1966
Se jubila de la Agencia Reuters y se establece en Sitges.
El Gobierno español le concede la Cruz de Caballero de la Orden de Isabel la Católica por su trayectoria profesional.
1968
La reina Isabel II de Inglaterra lo nombra miembro de la Orden del Imperio Británico.
1972
Muere en Sitges el 9 de noviembre.

domingo, 25 de octubre de 2009

V Jornades ACJD, Ass. Catalana de Juristes Demócrates 13 i 14 nov. a BCN

Amigues/amics:

Un any mes la ACJD organitza unes Jornades sobre la Memoria Historica. En aquesta ocasió sobre les dones republicanes en defensa de la Democracia, de la Llibertat i de la Republica.
Ho trobareu tot a la pagina web:



Salutacions cordials,

Antonio Martin

Director de les V Jornades ACJD

Les Dones a la guerra civil i a la dictadura franquista


Amigas/os:

Un año más la ACJD organiza unas jornadas sobre la Memoria Histórica. En esta ocasión sobre las mujeres republicanas en defensa de la Democracia, de la Libertad y de la Republica.

Todo lo demás lo encontrareis en la pagina web:



Saludos cordiales,

Antonio Martin Director de les V Jornades ACJD

Les Dones a la guerra civil i a la dictadura franquista

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Las potencias internacionales ante la dictadura española (1944-1950), de Casilda Güell

Existen numerosos ejemplos de la ambigüedad de las democracias frente a regímenes totalitarios en función de intereses geopolíticos a lo largo del siglo XX y en la actualidad. Sin embargo, la postura de los aliados frente al régimen franquista al finalizar la Segunda Guerra Mundial merece, quizás, una revisión. En contra de lo que la mayor parte de la historiografía ha defendido y de lo que la oposición anti-franquista había querido creer, los aliados nunca se comprometieron a ayudar al bando que perdió la guerra civil en España. Concretamente, Gran Bretaña y su máximo líder, Winston Churchill, aceptó implícitamente el régimen franquista. Si bien es cierto que a priori los aliados condenaron el régimen franquista por no ser democrático, sus intereses económicos, estratégicos y políticos en España como bastión de defensa en contra de la expansión del comunismo siempre fueron prioritarios y nunca se plantearon la ayuda directa a los anti-franquistas.

Aunque se ofrece un panorama del posicionamiento de los aliados, el foco principal del libro es la postura de Gran Bretaña vis a vis España.


Este libro se basa sobre todo en la investigación hecha en el Foreign Office de Gran Bretaña (Public Record Office, Kew Gardens) y en la prensa del exilio del Pabellón de la República en Barcelona, el archivo Tarradellas en el monasterio de Poblet y el archivo Pi i Sunyer de la casa Golferichs en Barcelona.


Casilda Güell acompaña su exposición con una amplia documentación, fotografías y mapas, que nos ayudará a conocer de primera mano la relación de la Potencias Internacionales con la Dictadura Española y el dónde, cómo, cuando, quién y quienes actuaron en el mundo político europeo de posguerra dónde la larga sombra del mundo comunista proyecta un temor que explica actitudes y cobardías.


El libro incluye un prólogo de Josep Maria Solé i Sabaté, y una presentación de Joaquima Alemany i Roca.


PRESENTACIÓN por Joaquima Alemany Roca¿Qué pasó después de la –mal denominada– Guerra Civil Española 1936-1939?El avance de la civilización mundial se debe no sólo a las aportaciones realizadas por gobernantes y políticos, sino también a los estudios llevados a cabo por investigadores sobre los procesos de cambio de nuestras sociedades, tanto de la ciudadanía como del sector público.Más allá de una primera generación de ciudadanos, víctimas y sufridores de una guerra como la española (1936-1939), nosotros, como segunda generación, estamos obligados a informar sobre estos hechos a la tercera generación, a nuestros hijos y nietos, para que conozcan los sucesos acontecidos del modo más verídico posible. Unos hechos que han sido investigados fehacientemente por historiadores y analistas de distintas disciplinas.La Dra. Casilda Güell pertenece a esta tercera generación, una generación desconocedora, en general, de la realidad de la Guerra Civil. Por su formación y por su interés en estudiar varios de los procesos de nuestra sociedad, contribuye de forma muy eficaz al estudio de dicha realidad. Concretamente, su análisis representa una lúcida aportación al esclarecimiento de los años posteriores a la Guerra Civil Española.La Dra. Güell enfoca su estudio a las democracias resultantes y vencedoras de la Segunda Guerra Mundial, así como a la creación de los organismos internacionales que, como las Naciones Unidas, intentaron establecer y mantener un proceso de diálogo entre las altas potencias y abolir las guerras. Nos acerca, pues, a uno de los retos más importantes que surgen de las democracias que se precien de serlo y que nuestra generación no pudo estudiar ni conocer.Es prácticamente imposible hablar de un estado de derecho sin democracia, y es generalmente aceptado que un estado de derecho debe garantizar los derechos y libertades civiles y políticas. Sin embargo, queda aún mucho por hacer en este sentido, dado que muchos aspectos están por resolver.Esperemos que este libro cumpla uno de los objetivos de Dones per la Llibertat i la Democràcia: proporcionar a la juventud actual información suficiente para construir una sociedad más libre y democrática.Joaquima Alemany Roca PRÓLOGO por Josep Maria Solé i SabatéCasilda Güell es una investigadora rara avis en el mundo cultural hispánico. Estudió en la London School bajo la dirección de Paul Preston –señal inequívoca de rigor y lucidez– y los temas de historia que ha investigado, fuera de la Catalunya de la inmediata posguerra o de un contexto español o internacional, lo han sido bajo la premisa de un conocimiento profundo de los archivos británicos y la bibliografía anglosajona consiguiente. Ha quedado como hecho comúnmente aceptado por todo el mundo la idea, que afirmaban y repetían hasta la saciedad los exiliados y toda la oposición franquista, de que las democracias no cumplieron con su deber al acabar con el régimen totalitario fascista alemán e italiano al término de la Segunda Guerra Mundial.Pues precisamente el analizar dónde, cómo, cuando, quién y quienes actuaron en el mundo político europeo, en las incipientes Naciones Unidas es el trabajo que aborda Casilda Güell. No es un tema ni mucho menos inédito, pero sí es un análisis que encauza las actuaciones y las decisiones políticas del momento y las sitúa en un contexto preciso dentro de las relaciones políticas de un mundo de posguerra donde la larga sombra del mundo comunista proyecta un temor que explica actitudes y cobardías.Las discusiones interiores en Inglaterra, bajo la férrea sutileza de Churchill; las vacilaciones de Francia con un partido comunista vencedor por los hechos y la propaganda; el posicionamiento aún lejano de EE.UU. en la cuestiones hispanas; dejan paso a una valoración de las conferencias internacionales que marcaron la historia de la humanidad durante el medio siglo posterior. Los encuentros internacionales al más alto de nivel de los principales dirigentes del mundo –Yalta, San Francisco, Potsdam– dieron alas al franquismo. La suerte y la astucia de Franco se combinaron con el aislamiento absoluto de España, que bajo una propaganda pasional y racial dieron un indudable resultado a la Dictadura.Y, como colofón, lo más grave y fundamental fueron las divisiones internas de los partidos políticos derrotados y enfrentados, tanto en la guerra como en el exilio. Las trayectorias en función de intereses de partido e ideológicos, no eran, ni fueron, la mejor carta de presentación para ofrecer a unos aliados occidentales que defendían intereses comerciales y estratégicos una salida al franquismo que nunca, según nos describe Casilda Güell, estuvo entre sus prioridades. La injerencia en asuntos ajenos es un cóctel que se sirve con la aquiescencia y el acuerdo de todos los actores implicados y esto no ocurrió nunca contra la dictadura franquista.


Josep Maria Solé i Sabaté

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