15 de enero de 2014

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"Muero contento, porque equivocado o no, muero por una idea" Manuel Barreiro dos días antes de ser fusilado 12/3/1939


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domingo, 18 de octubre de 2015

Los acuerdos entre España y el Vaticano de 1979: o la pervivencia de privilegios anacrónicos

Firma del acuerdo entre España y el Vaticano en 1979.

La Iglesia Católica ha mantenido una serie de prerrogativas y privilegios económicos que, a fecha de hoy, resultan tan anacrónicos como inaceptables.

Nueva Tribuna - José Ramón Villanueva Herrero 08 de Octubre de 2015
Cuando el pasado 28 de septiembre los votos de los concejales del PP, PSOE y CHA en el Ayuntamiento de Zaragoza impidieron la propuesta de modificación del Reglamento de protocolo, ceremonial y distinciones de la corporación de la capital aragonesa planteada por Zaragoza en Común (ZeC), grupo al que pertenece el alcalde Pedro Santisteve y, de este modo, se mantenía en dicho Reglamento la obligatoriedad de los concejales de asistir a los actos religiosos católicos relevantes en la ciudad de Zaragoza, volvía a ponerse sobre la mesa el tema de la necesaria y nunca alcanzada laicidad de las instituciones públicas en España, una cuestión pendiente, todavía, en nuestra democracia aconfesional. Y es que no sólo carecemos de un Estatuto de Laicidad, sino que, por el contrario, la Iglesia Católica ha mantenido una serie de prerrogativas y privilegios económicos que, a fecha de hoy, resultan tan anacrónicos como inaceptables.

Uno de los más transcendentales acuerdos de la recién renacida democracia española fueron los firmados con el Vaticano el 3 de enero de 1979, los cuales se desglosaban en 4 apartados: asuntos jurídicos; enseñanza y asuntos culturales; asistencia religiosa a las Fuerzas Armadas y al servicio militar de clérigos y religiosos y, finalmente, los acuerdos sobre asuntos económicos, siendo estos últimos los que, desde entonces, más polémica y debate social han generado.

Vistos en perspectiva, dichos acuerdos resulta obvio que son excesivamente complacientes y generosos con la Iglesia Católica a pesar del indudable peso histórico e implantación social de la misma en España.  Temerosos del poder fáctico que tanto la Iglesia como el Ejército representaban, temerosos de la actitud de ambos ante la joven democracia, el entonces Gobierno de la UCD de Suarez los  intentó contentar de muy diversas maneras para evitar su posible hostilidad hacia las instituciones surgidas de la Constitución de 1978. Y es que todavía se recordaba la estrecha connivencia de la Iglesia con el régimen franquista, los atronadores alegatos Guerra Campos, el obispo ultramontano de Cuenca  en la TVE del régimen, o la poderosa influencia de Cantero Cuadrado en las instituciones de la dictadura, en las Cortes franquista o el Consejo del Reino.

Ahora, 36 años después, parece obvio que dichos acuerdos resultan anacrónicos en una democracia asentada y madura y, en consecuencia, requieren, cuando menos, una profunda revisión si no su completa derogación, aunque esto último resulta harto improbable puesto que el PP nunca lo hará y el PSOE sólo lo plantea cuando se halla en la oposición pero ha sido incapaz de dar pasos en este sentido durante los 21 años que ha detentado el poder España con los Gobiernos de Felipe González primero y de Rodríguez Zapatero después.

En el caso concreto de los acuerdos económicos, “los más subterráneos y desconocidos por la sociedad civil” según Luis Manglano, que al igual que los anteriores fueron firmados en la Ciudad del Vaticano el 3 de enero de 1979 por el entonces ministro Marcelino Oreja Aguirre y por el cardenal Giovanni Villot, reemplazaban al vetusto Concordato de 1953 y los componen tan sólo 7 artículos y un Protocolo Adicional. Posteriormente, tras su aprobación por las Cortes Generales, sería ratificado por el rey Juan Carlos I el 4 de diciembre de 1979.

De entrada, se señala que  “la revisión del sistema de aportación económica del Estado español a la Iglesia Católica resulta de especial importancia” hasta el punto de instar a que “El Estado no puede ni desconocer ni prolongar indefinidamente obligaciones contraídas en el pasado”.  De este modo, en artículos sucesivos, quedará patente el generoso trato de favor que, desde 1979, recibiría la Iglesia Católica en la nueva legalidad constitucional.

Especial interés tiene el artículo 2, relativo a la financiación eclesiástica, se señala que “El Estado se compromete a colaborar con la Iglesia Católica en la consecución de su adecuado sostenimiento económico”. Para ello, transcurridos tres ejercicios completos desde la firma, se indica que el Estado “podrá asignar a la Iglesia Católica un porcentaje del rendimiento de la imposición sobre la renta o el patrimonio neto y otra de carácter personal, por el procedimiento técnicamente más adecuado”. No obstante, hasta que se aplique este nuevo sistema, basado en la manifestación expresa de los contribuyentes en asignar a la Iglesia la aportación correspondiente consignada en su IRPF, el Estado se compromete a consignar en los Presupuestos Generales del Estado (PGE) “la adecuada dotación” a la Iglesia, la cual tendrá “carácter global y único, que será actualizada anualmente”. Observemos el trato de favor que se concede a la Iglesia: hasta que ésta no logre su autofinanciación vía consignación voluntaria de los ciudadanos en su declaración del IRPF, se garantiza, por parte del Estado, una “adecuada dotación”, en consecuencia sin recortes, en los PGE, cantidad, que, se garantiza, será actualizada anualmente y que, por ello, estará exenta de recortes independientemente de cuál sea la situación de las arcas públicas, una garantía que nunca se ha aplicado a la salvaguardia de los servicios públicos ( educación, sanidad, asistencia social y pensiones) en estos aciagos tiempos de crisis económica.

En consecuencia, a pesar de indicarse que el propósito de la Iglesia es “lograr por sí misma los recursos suficientes para la atención de sus necesidades”, esto es, su autofinanciación, ésta, a fecha de hoy, sigue sin lograrse y, por ello, corre en buena parte a cuenta de los PGE que, en este aspecto, como hemos dicho, está exento de recortes presupuestarios pues cuenta con la garantía de su actualización anual. Por ello, 36 años después, seguimos sin lograr la deseable autofinanciación de la Iglesia Católica, como ocurre en otros países democráticos de nuestro entorno como es el caso de Francia, donde su Constitución de 1958 la define como una “República, indivisible, laica, democrática y social”, y en donde la Iglesia se autofinancia desde hace 110 años, desde que la Ley de 9 de diciembre de 1905 dejó claro que “El Estado no reconoce, ni paga ni subvenciona ningún culto”. Por ello, y lejos de toda animadversión hacia el espíritu y las prácticas religiosas, en relación a este tema, recuerdo el hermoso texto que leí en un monumento de la ciudad francesa de Vendôme y que decía: “La laicidad: no se ha inventado nada mejor para vivir juntos”.

Pero volvamos a España. Además de la financiación a cargo de los fondos públicos, los Acuerdos de 1979 conceden a la Iglesia toda una serie de exenciones tributarias, recogidas sobre todo en el artículo 4, como es el caso de la “exención total y permanente” de la Contribución Territorial Urbana, el actual IBI, de sus edificios, exención que se hace extensiva a los impuestos reales o de producto sobre la renta y sobre el patrimonio. Igualmente, se le concede la exención total de los Impuestos sobre Sucesiones y Donaciones y Transmisiones patrimoniales en aquellos de sus bienes que se dediquen al culto, al sustento del clero, al “sagrado apostolado” y al “ejercicio de la caridad”. Finalmente, se le reconoce a la Iglesia la exención de contribuciones especiales y de la tasa de equivalencia.

A todas las exenciones fiscales anteriores, en el artículo 5 se contemplan también beneficios fiscales para las asociaciones y entidades religiosas no comprendidas en el artículo anterior que se dediquen a actividades religiosas, benéfico-docentes, médico-hospitalarias o de asistencia social.
Además de lo dicho, el Protocolo Adicional vuelve a incidir en que la asignación presupuestaria será una dotación global fijada anualmente en los PGE y señala, también, que se fijarán de común acuerdo los conceptos tributarios en los que se concretan las exenciones. Y, a modo de garantía, se deja constancia de que, “Siempre que se modifique sustancialmente el ordenamiento jurídico-tributario español, ambas partes concretarán los beneficios fiscales y los supuestos de no sujeción que resulten aplicables de conformidad con los principios de este Acuerdo”. Por si alguna duda quedaba del trato de favor que impregna todo el texto de los Acuerdos del 3 de enero de 1979.

A este cúmulo de privilegios y exenciones tributarias, se sumaría, años más tarde, durante el Gobierno Aznar, la Ley 49/2002, de 23 de diciembre, de Régimen fiscal de las entidades sin fines de lucro y de los incentivos fiscales al mecenazgo, que hacía extensiva a la Iglesia Católica todos los beneficios aplicables a este tipo de entidades sociales y ONGs. De este modo, como si de un auténtico regalo de Navidad se tratara, dicha ley completaba el círculo de las exenciones tributarias de las cuales disfrutaba la Iglesia Católica, la cual, en la práctica, parece disfrutar, al margen de su labor espiritual y social, de un un auténtico paraíso (fiscal) en la tierra.

Así las cosas, varias reflexiones debemos de tener en cuenta. En primer lugar, una cuestión esencial: la democracia española debe defender el principio de laicidad, el cual se sustenta en la libertad de conciencia de sus ciudadanos y en la neutralidad del Estado en materia religiosa. En este sentido, resulta muy acertado el análisis de Dionisio Llamazares, catedrático de Derecho Eclesiástico,  quien recientemente señalaba que, en España, “hemos convertido, a través de los Acuerdos, a la Iglesia Católica en co-legisladora” y, ejemplo reciente de ello fue la campaña eclesiástica lanzada durante el Gobierno Zapatero contra la asignatura de Educación para la Ciudadanía o la más reciente imposición por parte de la Conferencia Episcopal de la materia de religión en el currículo de Bachillerato con el servil asentimiento del ministro Wert. Ello es otro ejemplo de que“El Estado español ha renunciado a su soberanía legislativa sobre la regulación de derechos fundamentales, por ejemplo la libertad de conciencia”.  Por ello, según Llamazares resulta necesaria una modificación  sustancial, tal vez una derogación de los Acuerdos de 1979 puesto que ningún Estado democrático puede enajenar su soberanía en materia de derechos fundamentales a favor de una comunidad religiosa. En consecuencia, resulta acertada su propuesta de que la nueva función de los Acuerdos se reduciría a la consulta por parte del Estado cuando éste fuera a legislar en asuntos religiosos.

Entre los numerosos déficits democráticos de los que adolece nuestra sociedad, se halla la ausencia de un Estatuto de Laicidad, algo que debió de ser tarea y deber del PSOE durante sus años de Gobierno, pero que nunca tuvo el coraje político de impulsar. Habían olvidado el Dictamen de la Ponencia encargada de elaborar, en el congreso extraordinario del PSOE de 1931, el programa que los diputados socialistas deberían llevar a las Cortes Constituyentes de la II República y que, en su Apartado Sexto decía textualmente que los socialistas debían: “Afirmar la independencia confesional del Estado, la libertad de todos los cultos y la imprescindible necesidad de que, en el plazo más breve posible, los fieles sostengan económicamente sus respectivas iglesias”, además de reafirmar el “sometimiento de las comunidades y órdenes religiosas al derecho político, civil del Estado”. En consecuencia, defender la identidad laica de la democracia española no supone, ni debe interpretarse, como una actitud antirreligiosa sino como el deseo de lograr una necesaria y plena separación de la Iglesia y del Estado, lo cual supone, en definitiva, seguir el mensaje evangélico de “dar a César lo que es de César y a Dios lo que es de Dios”.

Constatado que el pensamiento laicista parece claramente deficitario en la sociedad española, otra cuestión esencial cuando se trata el espinoso tema de los asuntos económicos de la Iglesia española. Bien acertado iba Cervantes cuando puso en la boca de Don Quijote aquella frase de “Con la Iglesia hemos topado, amigo Sancho”. Y seguimos topando pues en esta materia, en este auténtico paraíso fiscal en donde parece instalada, el magistrado Luis Manglano recordaba algo tan obvio como que “no hay Estado social de derecho sin solidaridad tributaria” y ello resulta especialmente grave en esta época de crisis, recortes y austeridad en la cual, la Iglesia, pese a su innegable labor social y asistencial, dadas las exenciones de que disfruta, no ha contribuido en materia fiscal, más aún, sigue recibiendo unos ingresos anuales garantizados por parte del Estado, algo que el resto de los servicios públicos estatales no tienen tan seguro.

Esta falta de solidaridad fiscal queda patente en el caso de las ingentes pérdidas de recaudación del IBI de los municipios españoles ante la exención que disfruta la Iglesia con relación a este impuesto que, en el caso de los inmuebles que dedica a actividades lucrativas, resulta legal y socialmente inaceptable. Como tampoco resulta de recibo que, tras invertir el Estado o las Comunidades Autónomas ingentes cantidades de dinero en la restauración de edificios religiosos, cuando éstos se abren al público, la Iglesia cobre una entrada, se quede con unos ingresos por los que no tributa y, por ello, el ciudadano ha pagado por partida doble: primero, con sus impuestos, luego con la entrada. Ahí tenemos el ejemplo de la catedral de la Seo de Zaragoza que, tras 20 años de restauración, tras una tan costosa como brillante restauración, sólo se puede visitar previo pago, al igual que otros muchos edificios religiosos de toda España.

Como decía el añorado Luis Gómez Llorente, la revisión de los acuerdos con el Vaticano era “absolutamente imprescindible”, como lo era la defensa del laicismo, tanto en cuanto ello significaba la auténtica libertad de conciencia y autonomía moral. Y añadía: para que todos los ciudadanos seamos iguales, no debe haber confesionalidad y ello no significa hostilidad hacia la religión, aunque se critique (justificadamente) al alto clero.

Por todo lo dicho, los Acuerdos de 1979 son anacrónicos, atentatorios contra la soberanía legislativa de cualquier Estado democrático moderno e insolidarios fiscalmente.

sábado, 11 de julio de 2015

¿Faltan 500 años para que la iglesia católica pida perdón?

twitter oficial del papa de Roma: @Pontifex_es

Papa Francisco pide perdón por crímenes contra indígenas durante la conquista de América /Julio 2015

domingo, 5 de abril de 2015

Los crímenes de la Iglesia Católica

El ciudadano.cl 21/12/2009

La historia de la Santa Iglesia Católica está plagada de acontecimientos nada santísimos. Conoce algunos de los crímenes y abusos que han cometido a lo largo de su historia.
 
Las cruzadas fueron una serie de campañas militares comúnmente hechas a petición del Papado y que tuvieron lugar entre los siglos XI y XIII, contra los turcos selyúcidas y sarracenos (los musulmanes) para la reconquista de Tierra Santa.
 
Fueron motivadas por los intereses expansionistas de la nobleza feudal, el control del comercio con Asia y el afán hegemónico del papado sobre las monarquías y las iglesias de Oriente.
 
El término Inquisición (latín: Inquisitio Haereticae Pravitatis Sanctum Officium) hace referencia a varias instituciones dedicadas a la supresión de la herejía en el seno de la Iglesia Católica. La Inquisición medieval, de la que derivan todas las demás, fue fundada en 1184 en la zona de Languedoc (en el sur de Francia) para combatir la herejía de los cátaros o albigenses, que en 1249, se implantó también en el reino de Aragón (fue la primera Inquisición estatal) y que en la Edad Moderna, con la unión de Aragón con Castilla, fue extendida a ésta con el nombre de Inquisición española (1478 – 1821), bajo control directo de la monarquía hispánica, cuyo ámbito de acción se extendió después a América; la Inquisición portuguesa (1536 – 1821) y la Inquisición romana (1542 – 1965).
 
En los inicios de la Iglesia la pena habitual por herejía era la excomunión. Cuando los emperadores romanos convierten el cristianismo en religión estatal en el siglo IV, los herejes empiezan a considerarse enemigos del Estado. En su momento San Agustín aprobó con reservas la acción del Estado contra los herejes, aunque la Iglesia en general desaprobaba en ese momento los castigos físicos.
 
En el siglo XII, en respuesta al resurgimiento de la herejía de forma organizada, se produce en el sur de Francia un cambio de opinión dirigida contra la doctrina albigense, la cual no coincidía con los puntos de vista de la iglesia en relación al matrimonio y otras instituciones de la sociedad. Como reacción el papa Inocencio III organizó una cruzada contra los albigenses promulgando una legislación punitiva contra ellos. Sin embargo, los esfuerzos iniciales destinados a someter la herejía no estuvieron bien coordinados y fueron ineficaces.
 
La quema de libros
El Índice de libros prohibidos es una lista de textos proscritos por ser dañinos a la fe, contrarios a la moral o que podían confundir a los creyentes. Este quedó atrás poco después del Concilio Vaticano II (1962-1965), al igual que las penas de excomunión que conllevaba. Toda comunidad ha tenido libros prohibidos. De hecho, antes de que existiera el índice de libros prohibidos, los impresores estaban obligados a someter a censura lo que querían editar.
 
 
Las listas negras
En el pontificado del papa León X (1513-1521) se pensó en crear un listado que incluyera los textos prohibidos. Así, las primeras listas fueron el índice de Venecia (1543) y el de Lovaina (1546). Paulo IV (1555-1559) ordenó un índice a los Inquisidores y en 1571, el papa Pío V instituyó la Congregación del Índice de los Libros Prohibidos, que se integraría más tarde con varios cardenales y un prefecto. El índice incluía obras contrarias a la fe católica (no solo libros heréticos sino traducciones de la Biblia en lenguas vulgares o polémicas), de nigromancia o astrología, textos lascivos o de amores que dañan las costumbres cristianas; obras sin nombre de autor, impresor o lugar y fecha de edición, y obras que atentan contra la buena reputación del prójimo. Se publicaron alrededor de 30 índices entre 1590 y 1948, 11 de estos en el siglo XX. El índice fue eliminado por el papa Paulo VI, en 1966.
 
El actual código de Derecho Canónico (Roma, 1983), le dedica el título IV del libro III a los instrumentos de comunicación social y los libros. En el canon 831 dice: “Sin causa justa y razonable, no escriban nada los fieles en periódicos, folletos o revistas que de modo manifiesto suelen atacar a la religión católica o a las buenas costumbres; los clérigos y los miembros de institutos religiosos sólo pueden hacerlo con licencia del Ordinario del lugar”.
 
El subyugamiento y denigración de la mujer:
La iglesia catolica desde sus inicios siempre incitó a mantener reservadas las opiniones de las mujeres, éstas no podian poseer dentro de la misma iglesia y aun ahora un cargo de autoridad y mantenían un perfil bajo subyugadas al mandato de los hombres, siendo cruelmente castigadas por su desobediencia.
 
El genocidio a pueblos prehispánicos en nombre de la religión:
En los primeros años del Renacimiento el semisalvaje Continente Europeo comenzaba a descubrir mediante las traducciones al Latín, la literatura, ciencia y filosofía griega, árabe y hebrea. Por mil años los cristianos en Europa habían vivido en el oscurantismo y robándose unos a otros pero durante este periodo comenzaron a expandir sus mentes hacia las posibilidades de hacerse ricos a costa de otros pueblos.
 
Mediante el Tratado de Tordesillas el Papa divide el mundo en dos y manda a los españoles y portugueses a “ganar el mundo para Cristo”. Para los Reyes Católicos como así también para la Iglesia, la evangelización era una meta de la conquista, la otra por supuesto el oro que llegaría a las arcas del rey y a los altares de las iglesias.
 
El encubrimiento de la pederastia:
Casos de pederastia en la Iglesia Católica se refiere a una serie de escándalos relacionados con abuso sexual a menores de edad (pederastia o pedofilia) que tienen que ver directamente con sacerdotes y religiosos de la Iglesia Católica, especialmente durante la segunda mitad del siglo XX. A pesar de que tales cargos ya habían sido formulados en años anteriores, el tema ganó notoriedad durante el último lustro de la década de 1990 con denuncias formuladas por antiguas víctimas ante tribunales y medios de comunicación de Europa, Estados Unidos y América Latina especialmente y allí en donde la Iglesia ha tenido una fuerte influencia.
 
 
De acuerdo a estudios de Philip Jenkins, profesor de Historia y Estudios Religiosos en la Universidad de Pensilvania, el 99,8% de los sacerdotes católicos nunca se han visto implicados en este tipo de comportamientos delictivos y no existe evidencia de que la pedofilia sea más común entre el clero católico, que entre los ministros protestantes, los líderes judíos, los médicos o miembros de cualquier otra institución en la que los adultos ocupen posiciones de autoridad sobre los niños.
 
Sin embargo, un informe de la BBC de 2004, declara que en los Estados Unidos el 4% del clero católico de ese país ha estado implicado en prácticas sexuales con menores, en número aproximado de 4.000 sacerdotes durante los últimos 50 años [3] aunque sólo entre el 5 y el 10% de las víctimas denuncia el caso, según Barbara Blaine, presidenta de la Red de sobrevivientes de abusados por sacerdotes (SNAP) de los EE.UU.
 
Otras investigaciones, como la realizada en 1995 por la Universidad de Salamanca y publicada por el Ministerio de Asuntos Sociales de España, determinó que del total de españoles que han sufrido abusos sexuales siendo menores, el 10% asegura que fue abusado por un sacerdote católico.
 
FECHAS DE CRÍMENES COMETIDOS POR LA IGLESIA
En el año 311, el emperador Constantino se convierte al cristianismo, para tratar de ocultar sus crímenes, las jerarquías cristianas se convirtieron en el brazo criminal que unía los intereses de las castas dominantes.
 
Año 314, con Galerio, Licinio y Constantino, la Iglesia sella con el Estado una estrecha alianza que se prolongara por siempre. En el “Edicto de Milán” los obispos decretan en Arles la condena eterna de cualquier rebelde.
 
Luego el alto clero cristiano asumió la posesión de grandes extensiones de tierra y a quienes le hicieran resistencia condenaban como “herejes” y les expropiaban sus propiedades. Se inicia una persecución inmisericorde contra todo lo que pusiera en duda los dogmas y la conducta de esa casta jerárquica cristiana.
 
Uno de los que argumentaron la necesidad de estos tratos violentos y exterminio físico de los herejes fue Agustín de Tagarte (345-430) doctor y padre de la Iglesia, para él era mejor quemar a un hereje que abandonarlo en sus errores.
 
Jerónimo, otro padre de la Iglesia, exhortaba a liquidar a un tal Vigilancio, en nombre de la salvación de su alma.
 
En el año 382, Teodosio I, suscribió edictos contra maniqueos y paganos donde se contemplaban condenas de muerte y confiscación de bienes. Se iba creando así lo que en el futuro seria la santa Inquisición.
 
La persecución a la que fueron sometidos los cristianos gnósticos, quienes fueron denunciados viciosamente como herejes, mientras que sus libros sagrados eran robados y quemados. Los gnósticos hacían una distinción entre el Padre Celestial y el dios de la Biblia Hebrea, Yahvé o Jehová, mientras que la Iglesia confunde a Yahvé o Jehová, con el Dios Absoluto.
 
Año 415, el obispo de Alejandria, Cirilo I, fue el verdugo de Hipatia. Ordenó a monjes para que la emboscaran, éstos la violaron, torturaron, sus tendones fueron cortados con afiladas conchas y finalmente fue descoyuntada. El pecado de Hipatia fue haber sido hermosa, filósofa neoplatónica y maestra de matemáticas.
 
La cruzada albigense (denominación derivada de Albi, ciudad situada en el suroeste de Francia), también conocida como cruzada cátara o cruzada contra los cátaros, fue un conflicto armado que tuvo lugar entre los años 1209 y 1244, por iniciativa del papa Inocencio III con el apoyo de la dinastía de los Capetos (reyes de Francia en la época), con el fin de reducir por la fuerza el catarismo, un movimiento religioso calificado como herejía por la Iglesia católica y asentado desde el siglo XII en los territorios feudales del Languedoc, favoreciendo la expansión hacia el sur de las posesiones de la monarquía capetana y sus vasallos.
 
La guerra, que se desarrolló en varias fases, se inició con el enfrentamiento entre los ejércitos de cruzados súbditos del rey Felipe Augusto de Francia con las fuerzas de los condes de Tolosa y vasallos, provocando la intervención de la Corona de Aragón que culminó en la batalla de Muret. En una segunda etapa, en la que inicialmente los tolosanos alcanzaron ciertos éxitos, la intervención de Felipe Augusto decidió la sumisión del Condado certificada por el Tratado de París. En una prolongada fase final, las operaciones militares y las actividades de la recién creada Inquisición se centraron en la supresión de los focos de resistencia cátara, que, desprovistos de sus apoyos políticos, terminaron por ser reducidos. La guerra destacó por episodios de gran violencia, provocó la decadencia del movimiento religioso cátaro, el ocaso de la hasta entonces floreciente cultura languedociana y la conformación de un nuevo espacio geopolítico en Europa occidental.
 
En 1538 el Papa Pablo III declara una cruzada contra la Inglaterra apóstata y declara a todos los ingleses esclavos de la Iglesia.
 
1568 La Inquisición española ordena el exterminio de tres millones de rebeldes en Holanda. Entre 5.000 y 6.000 protestantes fueron ahogados por las tropas españolas católicas, “un desastre que los burghers of Emden se dieron cuenta por los miles de sombreros holandeses que flotaban”.
 
En 1562 estalló en Francia una guerra civil religiosa intermitente, que duró hasta 1572. El acontecimiento más destacado fue la matanza de San Bartolomé, que ocurrió en París la noche del 24 de agosto de 1572, donde los católicos irrumpen contra los hugonotes (protestantes) arrancándolos de sus camas los degollaron, agarrotaron o mataron a tiros. El asesinato en masa dejó esa noche a unos 3.000 hugonotes muertos, en las semanas siguientes la orgía de muerte que llevaban a cabo los católicos continuó en las provincias, acabando con la vida de al menos unos 20.000 hugonotes más. Toda esta matanza fue ordenada por el Papa Pio V.
 
 
Las fortunas de los judíos y musulmanes en las Cruzadas, pasaron a ser propiedad de la Iglesia.
 
La fortuna del Vaticano fue acumulada en su mayoría por el saqueo a las víctimas de genocidios, como los Incas y los protestantes, cuyos bienes fueron embargados durante la Inquisición.
 
Los conquistadores de España destruyeron el mundo de los aztecas, a quienes encarcelaron, torturaron y mataron en nombre de su dios cristiano, robando así enormes fortunas de oro.
 
El 17 de febrero de 1601 la plaza romana de Campo dei fiori veía cómo Giordano Bruno, despojado de sus ropas y atado a un palo, con la lengua aferrada en una prensa de madera para que no pudiese hablar, fue quemado vivo, al igual que sus trabajos, en cumplimiento de la sentencia dictada pocos días antes por el tribunal romano de la Inquisición, tras un largo y tortuoso proceso iniciado en Venecia en 1592 que lo declaró hereje, impertinente y obstinado.
 
Galileo Galilei, en 1633 fue condenado como hereje por la santa Inquisición, Galileo fue torturado y sometido a vejámenes. Fue obligado a vestir traje de penitencia y con la mano sobre la Biblia recitar la horrible formula de abjuración. La Iglesia humilló el honor de Galileo y se atribuyó el derecho de decidir sobre la ciencia.
 
Siglo XVII: Los católicos matan a Gaspard de Coligny, un líder protestante. Después de asesinarlo, la horda católica mutila su cuerpo, “cortándole su cabeza, sus manos y sus genitales… después lo tiran al río, después, decidiendo que no era digno de ser comido por los peces, es sacado del agua y arrastrando lo que quedaba… lo llevan a Montfaulcon, para ser carne de carroña, gusanos y cuervos”.
 
Siglo XVII: Los católicos saquean la ciudad de Magdeburg (Alemania). Alrededor de 30.000 protestantes muertos. “En una sola iglesia 50 mujeres fueron encontradas decapitadas,” cuenta el poeta Friedrich Schiller, “y los infantes se encontraban todavía en los pechos de sus madres muertas”.
 
Siglo XVII: Durante la guerra de los 30 años (católicos vs. protestantes) por lo menos el 40% de la población es muerta, en su mayoría en Alemania.
 
San Ambrosio, obispo de Milán, durante el imperio de Teodosio, instigó al primer incendio de una sinagoga en Kallinikon (hoy Raqqa, Irán), el santo declaró haber dado la orden, ya que los judíos eran merecedores de la muerte. Los ejecutores de la orden fueron monjes, hombres brutales que en los siglos III y IV más que santos eran seres violentos y asesinos.
 
Miles de víctimas asesinadas en nombre de Dios durante la conquista de América, donde a los nativos que sobrevivieron se les anuló su cultura y su religión.
 
Los crímenes cometidos contra aborígenes australianos, que incluyen el coger por la fuerza a miles de niños para meterlos en instituciones católicas.
 
Lo mismo ocurrió en poblaciones autóctonas del Québec y otros lugares apartados del mundo.
 
El desfalco de la Iglesia al Banco Ambrosiano por la suma de 1.373 millones de dólares, suma que el cardenal Marzinskus utilizó para desestabilizar el régimen comunista de Polonia y financiar los asesinatos de la organización paramilitar argentina “Triple A”.
 

 
Los crímenes cometidos por la Iglesia en Colombia, entre los años 1946 y 1953, fueron asesinadas unas 300.000 personas que se opusieron a la dominación capitalista, la Iglesia estuvo al lado del gobierno de turno.
 
Las dictaduras de Argentina, Brasil, Chile, Bolivia entre otras, estuvieron siempre legitimadas por los jerarcas de la Iglesia, por mucho que en algunos casos –como en Chile- contaran con organismos para proteger los derechos humanos.
 
La oscura vinculación de la Iglesia, siendo cardenal Juan Luis Cipriani, con el gobierno fujimorista en el Perú (1995-2001).
 
Al mencionar brevemente algunos de los delitos cometidos por la Iglesia a través de la historia, salta la pregunta de quién le dio derecho a realizar tantos crímenes, el derecho a quemar a filósofos y pensadores, el derecho a quemar brujas, el derecho a quemar libros, el derecho a provocar guerras, el derecho a ser cómplices de otros asesinos, el derecho a regentar bancos y empresas, el derecho a apropiarse de lo ajeno, el derecho a proteger a curas pervertidos sexuales, el derecho a vivir en medio de la riqueza, el derecho a no pagar impuestos.
 
Por Miguel Guerra León
 
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domingo, 6 de julio de 2014

La bandera de los pobres está en fosas y cunetas

El Vaticano compartiendo sus riquezas con los pobres
 
La Marea - 05 de julio de 2014  Félix Población
Dijo el papa Francisco, haciendo honor a uno de esos titulares con los que se prodiga y que tan bien sientan al cambio de imagen que se pretende fomentar desde El Vaticano, que el comunismo robó la bandera de los pobres a la iglesia de Roma. (No puedo evitar sentir una cierta preocupación, sabiendo donde vive, por la salud del pontífice, últimamente quebradiza).
 
En esta España nuestra, donde se beatifica a los mártires de la cruzada por centenares gracias al patrocinio de la jerarquía vaticana, miles de víctimas del régimen al que la iglesia apoyó -entre ellas muchos comunistas- siguen ausentes de un enterramiento digno porque, entre otras razones,  la iglesia a la que el comunismo robó la bandera de los pobres mantiene un miserable silencio, cuando no una indiferencia bochornosa, ante los crímenes del Estado al que respaldó de manera tan explícita como enaltecedora.
 
Por eso debería su santidad eludir titulares como el que nos ocupa y atender a quienes desde España representan lo mejor de su institución. Es el caso de la teóloga y monja benedictina Teresa Forcades, que de modo reiterado  ha pedido a la iglesia católica que pida perdón por ese respaldo al régimen que persiguió, encarceló y asesinó a miles de seres humanos que enarbolaban, precisamente, esa misma bandera a la que alude Francisco.
 
Este apoyo de la iglesia a Franco no fue sólo general, pues según recuerda Forcades, “hay familiares que aún hoy buscan a personas  desaparecidas durante el régimen y que mencionan a personas destacadas de la Iglesia como delatores que dieron listas de nombres. Ésa es una herida abierta”, afirma la teóloga benedictina-, y ante esa colaboración con el franquismo de la iglesia católica, aún hoy no hemos hecho una reevaluación crítica y no hemos pedido perdón por nuestra asociación con un régimen violento y antidemocrático que asesinó a centenares de miles de personas”.
 
Tiene además en cuenta Forcades las consecuencias de ese apoyo, que le reportó a la iglesia no solo los privilegios que tuvo entonces con la impartición de una enseñanza confesional y demás atribuciones, sino los que todavía mantiene, casi cuarenta años después de la muerte del caudillo Francisco, al que prestó palio y preces. Como en la dictadura, la relación que todavía conserva la Iglesia con el Estado no es la ideal ni para el Estado ni para la Iglesia, porque en opinión de Teresa Forcades lo ideal es la separación Iglesia-Estado, si se quiere respetar el pluralismo democrático.
 
La monja, que en Cataluña impulsa el movimiento Procés Constituent para configurar una candidatura política para las elecciones autonómicas de 2016, asegura con históricas razones: “Siempre que la Iglesia se ha asociado con el poder, siempre ha ido en detrimento de su misión, que es el anuncio libre del evangelio”.
 
Déjese usted de mandarnos titulares, papa Bergoglio, y al grano, esto es, al evangelio y a su aplicación,  de la que su iglesia renegó cuando llamó cruzada a una oleada de barbarie durante y después de la Guerra Civil, cuyo más flagrante testimonio yace todavía en fosas y cunetas, sin que de sus labios ni de los labios de sus pastores haya salido una sola frase de perdón.
 
Extiendo esa misma recomendación al Seminario de Oviedo, que ha pagado un curso para curas este pasado mes de junio, impartido por la Fundación Carmen de Noriega, a fin de que sus sermones enganchen. Nada mejor que el Evangelio “como estrategia para reforzar la relación con la comunidad”, tal como rezaba uno de los objetivos de esos cursos.

viernes, 6 de diciembre de 2013

La democracia mantiene el Ducado de Franco y otros títulos a 10 golpistas

Escudo del Ducado de Franco, título que ostenta la hija del dictador, Mª del Carmen Franco Polo. / Wikipedia
35º ANIVERSARIO DE LA CONSTITUCIÓN

Luis Díez - Cuartopoder- 6/12/13
Cuando han transcurrido 35 años de la aprobación de la Constitución y 37 desde el final de la dictadura, siguen vigentes los títulos de nobleza que otorgó Franco a sus colaboradores en la matanza y persecución de demócratas, y el rey Juan Carlos a los herederos del dictador. Sería impensable un Marquesado de Mussolini, un Señorío de Hitler o un Ducado de Petaín en los países vecinos, pero aquí ni la ley de Memoria Histórica, de cuya aprobación se cumplirán seis años el próximo 26 de diciembre, ha permitido abolir esa arbitrariedad.

Distintas formaciones políticas, desde Izquierda Unida (IU) hasta los diputados ERC en el Congreso, pasando por el el PNV, el BNG y algunos diputados socialistas, vienen solicitando desde hace tiempo la anulación de esos títulos nobiliarios. El último ha sido el parlamentario del grupo mixto Jon Iñarritu. Una interpretación generosa del artículo 15 de la Ley de la Memoria Histórica, sobre la supresión de los símbolos del franquismo, permitiría anular los títulos.

Sin embargo, eso no se ha hecho porque, según los legisladores consultados no se ha querido revocar la decisión del rey Juan Carlos de Borbón de otorgar a los herederos del dictador los títulos del Señorío de Meiras con Grandeza de España (a la viuda), del Ducado de Franco (a la hija) y, entre otros, del Marquesado de Arias Navarro con Grandeza de España al último jefe de Gobierno de la dictadura, también conocido como “el carnicero de Málaga” por las matanzas de “rojos” que ordenó en esa provincia.

Además, dado que el artículo 62 de la Constitución atribuye al Rey el derecho a “conceder honores y distinciones”, la interpretación extensiva de la Ley de la Memoria Histórica, solicitada también por el Foro de la Memoria y por otras asociaciones de víctimas del franquismo, podría resultar inconstitucional. Ni siquiera el penúltimo ministro de Justicia de Rodríguez Zapatero y fiscal de carrera, Mariano Fernández Bermejo, se abstuvo de firmar la orden ministerial con la “real carta de sucesión” del título de Duque de Mola a favor de Emilio Mola Pérez de Laborda, nieto del “intelectual” golpista, conocido como “el director”. El actual ministro, Alberto Ruiz Gallardón, culminó el trámite, desbloqueando de hecho la sucesión de los nobles de Franco.

De este modo, según el registro del Ministerio de Justicia, mantienen su vigencia los títulos de Duque de Carrero Blanco (a los herederos del almirante y jefe de gobierno Luis Carrero Blanco), Duque de Mola (a los herederos del general Emilio Mola), Marqués de Dávila (al general y ministro del Ejército, Fidel Dávila Arredondo), Marqués de Kindelán (al jefe de la fuerza aérea franquista), Marqués de Queipo de Llano (al general golpista del mismo apellido, Gonzalo), Marqués de Saliquet (al también general sublevado Andrés Saliquet), Marqués de Varela de San Fernando (al militar golpista gaditano Enrique Varela), Marqués de San Leonardo de Yagüe (al general rebelde José Yagüe), Conde del Alcázar de Toledo (al general José Moscardó, a la sazón presidente del Comité Olímpico Español), Conde del Jarama (al aviador franquista Joaquín García Morato).

Junto a esos diez militares, el dictador concedió otros 29 títulos a distintos personajes del régimen, desde el carlista Estaban Bilbao, que presidió las Cortes franquistas a José Antonio Primo de Rivera, pasando por su hermana, Pilar, jefa de la Sección Femenina del Movimiento Nacional, a la que nombró Condesa del Castillo de La Mota, o por Ramiro de Maeztu, al que otorgó el título de conde, de igual modo que a Juan de la Cierva. El dictador no olvidó al nuncio del Vaticano e hizo recaer el título del Marqués de Santa María de la Almudena sobre el enviado de turno, a la sazón monseñor Tedeschini. Quizá su mayor felonía fue nombrar marqués, a título póstumo, al científico Santiago Ramón y Cajal.

lunes, 22 de agosto de 2011

Una visita menos conocida

En el centro el actual Papa, entonces cardenal,
visitando el Valle de los Caídos

Ciudadanos por la República /  C. Hermida / 20 agosto 2011
El actual Papa Benedicto XVI nos tiene acostumbrados a pronunciar discursos en los que condena en durísimos términos a todos los que no comparten la moral católica.

El matrimonio homosexual, el aborto, la investigación genética o la muerte digna son definidas habitualmente por este nuevo cruzado de la fe como prácticas criminales e inhumanas. Curiosamente, quien se autoerige en defensor de supremos y trascendentales valores morales ingresó en 1941 en las Juventudes Hitlerianas y luchó en el ejército alemán durante la Segunda Guerra Mundial. En pocas palabras, el Jefe de la Iglesia Católica vistió el uniforme nazi y combatió en defensa de la ideología más criminal que ha existido en la historia de la humanidad.

Es cierto, como afirma el propio Papa en sus Memorias y defienden sus partidarios, que era obligatorio afiliarse a las juventudes nazis y también lo era servir en el Ejército durante la contienda. Este hecho, por tanto, no sería relevante en la biografía de Joseph Ratzinger. A lo sumo, un pecadillo venial, como el de millones de alemanes atrapados en unas circunstancias muy especiales. Sin embargo, y a la vista de hechos posteriores, la ideología nazi dejó una huella profunda en el que muchos años después estaría llamado a ser el pastor del rebaño católico.

El 7 de julio de 1989, el entonces cardenal Ratzinger, que contaba 62 años de edad y ya no era el mozalbete obligado a ingresar en las Hitlerjugend, visitó el Valle de los Caídos, tras impartir una conferencia en los Cursos de Verano de El Escorial. Acompañado del cardenal Suquía, y del Rector de la Universidad Complutense, Gustavo Villapalos, recorrió la basílica durante dos horas, observando todos los detalles y siguiendo con atención las explicaciones que le daban. En un momento de la visita, un monje le comentó:

“Este Valle de los Caídos, recostado bajo la silueta de la Cruz, parece esperar, como el Valle de Josafat, el día del juicio final, precisamente a la sombra de la Cruz”.

El cardenal afirmó: “Sería un lugar incomparable”-

Tras hacerse una foto con la cruz de fondo, regresaron a Madrid, y durante el viaje de vuelta el cardenal comentó al Rector de la Universidad Complutense que el Valle de los Caídos le había interesado más que El Escorial, debido a la originalidad de la concepción y a su fuerte espiritualidad.

Como es ampliamente conocido, Benedicto XVI es un hombre de vasta cultura y, por descontado, con un conocimiento preciso de la historia del monumento erigido en la sierra madrileña. No ignoraba que fue un monumento construido por presos políticos republicanos en régimen de trabajos forzados; ni tampoco desconocía que fue levantado por el régimen fascista encabezado por Franco; ni que ese régimen colaboró ampliamente con Hitler durante la Segunda Guerra Mundial. Y sabía que la basílica albergaba las tumbas del propio Franco y de José Antonio Primo de Rivera. Y, por supuesto, era plenamente consciente de que la dictadura franquista había sido un régimen ilegal, ilegítimo y genocida, bendecido por la iglesia católica española.

Pero todo esto no era, ni es, condenable por el ocupante de la Cátedra de San Pedro, porque los asesinados por el franquismo eran rojos despreciables, hijos de Caín que merecían el fusilamiento y ser arrojados a fosas comunes. Sorprendente doble rasero para el máximo representante de una religión que afirma sustentarse en el amor al prójimo, la caridad y la fraternidad.

El pueblo de Madrid que padeció durante decenios la dictadura fascista, y se enfrentó a ella heroicamente, rechaza y condena la presencia de un Papa que define como un lugar incomparable el monumento que testimonia la criminalidad del franquismo.

domingo, 21 de agosto de 2011

El Vaticano no tiene nada que opinar sobre el Valle de los caidos

Publicado por Tarsis Republicana 21/08/2011

El Gobierno títere que da sus últimos agónicos coletazos de sabandija quiere entregar el Valle de los Caídos al Vaticano. Así lo plantearon el 19 de agosto el ministro de la Presidencia, ese Jáuregui que fue delegado de otro Gobierno fraudulentamente Socialista en Euskadi cuando actuaban impunemente los asesinos del GAL, y la impresentable ministra de Asuntos Exteriores, la Trini Vacunas, durante la comida que ofrecieron al secretario de Estado del Vaticano, Tarcisio Bertone, y al nuncio del presunto Estado Vaticano, Renzo Fratini.

Quizá se trató también el tema durante la audiencia concedida por el dictador del Vaticano al domesticado jefe del Gobierno del reino de España y secretario generalísimo del partido Pseudo Socialista Obrero Español, el compañero Rodríguez. Asimismo, hablarían del proyecto de Ley de Libertad Religiosa que el Gobierno falsamente Socialista tiene elaborado hace años, pero no se atreve a enseñar a nadie para evitar que se le enfaden los obispos trabucaires con mando en el reino.

El Vaticano no tiene nada que opinar respecto a Santa María de la Cruz del Valle de los Caídos, que tal es su nombre oficial: el dictadorísimo inventó una virgen nueva, porque para eso estaba bendecido por el papa fascista de entonces, Pío XII. El decreto de su creación, firmado por el dictadorísimo el 1 de abril de 1940, al año de su victoria, explica que debía ser “el templo grandioso de nuestros muertos en que por los siglos se ruegue por los que cayeron en el camino de Dios y de la Patria. Lugar perenne de peregrinación en que lo grandioso de la naturaleza ponga un digno marco al campo en que reposen los héroes y mártires de la Cruzada”. Es, por lo tanto, un monumento fascista para honrar a sus muertos. Se supone que contiene restos de unos 40.000 combatientes, tan mezclados que resulta imposible identificarlos.

TRABAJO Y DINERO DE ESPAÑOLES

En su edificación se tardaron diecinueve años. Trabajaron presos republicanos, utilizados como esclavos, en lo que llamó la dictadura “redención de penas por el trabajo”. De ellos, unos 27.000 murieron a consecuencia de la dureza del trabajo, de la desnutrición y de los malos tratos, porque los fascistas no consideraban seres humanos a los vencidos. Ningún obispo ni cura estuvo picando piedra allí, en verano y en invierno, bajo el clima extremo de Madrid.

Según cuentas publicadas por la Intervención General del Estado, el coste final de la colosal construcción fascista ascendió a 1.159.505.687,73 pesetas de 1959. No hay noticia de que el Vaticano o los obispos españoles contribuyesen con ninguna aportación. Esa cantidad salió de los impuestos cargados a empresas y empleados para satisfacer la megalomanía del dictadorísimo, a semejanza de las fastuosas construcciones de la Alemania nazi y la Italia fascista.

La custodia del lugar fue encomendada a la orden benedictina, una de las que más apoyaron la sublevación militar monárquica. El primer abad designado por el dictadorísimo fue fray Justo Pérez de Urbel, consiliario de la Sección Femenina de Falange Española Tradicionalista y de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista, que tal era el nombre del partido único, y propagandista de la sublevación en escritos y conferencias, aunque parece demostrado que le escribían los libros, porque él no sabía hacerlo.

A su cargo están la basílica, la abadía, la hospedería, el seminario y la escolanía. De su mantenimiento se ocupa el Estado, es decir: lo pagamos todos los vasallos de su majestad el rey católico, porque el lugar pertenece al Patrimonio Nacional, administrado por la Presidencia del Gobierno. Así que los compañeros Rodríguez y Jáuregui son los patronos de Santa María de la Cruz del Valle de los Caídos. Como su propio nombre indica, el Patrimonio Nacional es de la nación española. El llamado Estado Vaticano carece de jurisdicción sobre él.

LA CEREMONIA INAUGURAL

La solemne inauguración, con toda la liturgia fascista y eclesiástica, tuvo lugar el 1 de abril de 1959, para celebrar los veinte años del triunfo de los rebeldes. Dos días antes se habían inhumado los restos del fundador de Falange Española, José Antonio Primo, a un lado del altar mayor. El otro lado se lo reservaba el dictadorísimo para que se colocara allí su propia tumba. Así se hizo en 1975, por lo que todo el complejo constituye su mausoleo, a semejanza de las pirámides para los faraones egipcios. Sus patrocinadores, Hitler y Mussolini, no gozan de la misma suerte póstuma.

Los benedictinos metieron al dictadorísimo y su compañera bajo palio en la basílica, como si fueran dos hostias consagradas, puesto que el palio se reserva en las iglesias catolicorromanas para trasladar la hostia. Asistieron los jerarcas de la dictadura, cardenales y obispos. Los rituales litúrgicos estuvieron a cargo del cardenal Pla y Deniel, de probada ideología fascista: precisamente debía el cardenalato al hecho de haber cedido en 1936, cuando era obispo de Salamanca, su palacio al dictadorísimo para que instalara allí su cuartel general. No cabe mayor identificación entre la Iglesia romana y la sublevación monárquica.

El dictadorísimo pronunció un discurso con los tópicos habituales en su aflautada oratoria. Aseguró que la guerra ganada por él no fue una guerra, sino una cruzada contra los enemigos de Dios, y así lo había reconocido el papa entonces reinante. Pero advirtió que, aunque derrotado, el enemigo seguía acechando, por lo que los fascistas debían mantenerse vigilantes para ser los guardianes de Occidente.

Después inauguró el Centro de Estudios Sociales, dirigido por tres obispos. Esto significa que se destinaba a comentar la llamada doctrina social de la Iglesia catolicorromana, que no tiene nada de social. Creado por decreto ley el 23 de agosto de 1957, quedó suprimido en 1982.

IDENTIFICACIÓN DE ESA IGLESIA CON LA DICTADURA

En la basílica se encuentra una placa recordando la fecha de su inauguración, con la añadidura de que fue consagrada como basílica menor el 4 de junio de 1960, por el cardenal Gaetano, representante del papa Juan XXIII. Este dato confirma la identificación entre la dictadura española y la dictadura vaticana. No en balde fue el presunto Estado Vaticano el primero en firmar acuerdos con la dictadura, cuando las Naciones Unidas la mantenían condenada al ostracismo: el 25 de agosto de 1953 quedó suscrito el concordato entre las dos dictaduras, por el que se entregaba oficialmente España a los dogmas papistas, al conceder a su Iglesia la exclusividad del culto, la enseñanza y la censura, con exenciones fiscales, legales y militares, además de comprometerse a sostener a los parásitos eclesiásticos a cargo del Presupuesto Nacional. Ya se estaba ejecutando desde el final de la guerra bendecida por los obispos, pero a partir de esa fecha se hizo oficial el nacionalcatolicismo.

En la basílica, antes del crucero, están colocadas ocho grandes estatuas de piedra, que representan por duplicado a los tres ejércitos participantes en la guerra y a Falange etcétera, que no es cosa de perder el tiempo volviendo a escribir su nombre completo. Para que no haya duda de lo que significa toda esa construcción.

Santa María de la Cruz etcétera dispone de un himno dirigido a Dios, entre fascista y religioso. De sus estrofas destaca ésta: “Los que cayeron gloriosamente, / en una cruzada de amor y de paz, / supieron firmes que al morir por ti / la vida eterna les ibas a dar.” Hay que carecer de vergüenza, aparte de inspiración poética, para decir que la guerra causada por los rebeldes fue “una cruzada de amor y de paz”.

Por todo ello, nadie puede dudar de que el Valle de los Caídos es un monumento al fascismo, el único que queda en Europa, levantado con la intención de eternizar el recuerdo de los muertos de su bando en la contienda, más el dictadorísimo, que sobrevivió 36 años para desgracia y vergüenza del pueblo español.

HONRAR LA MEMORIA DE LOS MILICIANOS Y LOS REPRESALIADOS

Edificado por presos españoles, pagado con dinero de españoles, mantenido con más dinero de españoles hasta hoy, la única intervención de la Iglesia catolicorromana ha consistido en consagrar la basílica, y en instalar en su espacio la abadía, cuyos gastos también pagamos los españoles, incluidos los que detestamos a la secta catolicorromana. El Vaticano carece de credenciales para opinar sobre el futuro del Valle de los Caídos, de modo que no hay nada que consultar. Este Gobierno inepto se halla tan entregado al Vaticano como lo estuvo la dictadura.

La Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa condenó, el 16 de marzo de 2006, a la dictadura española, por su continuada violación de los derechos humanos. El Valle de los Caídos es el símbolo de la dictadura, y en consecuencia debe recuperar el aspecto que presentaba antes de que empezaran a trabajar allí los presos esclavos. Debe ser completamente demolido todo el complejo.

Es la única solución digna para ese monumento al genocidio perpetrado contra el pueblo español, por el que nadie ha sido ni será procesado. No sirve el acuerdo de la Comisión Constitucional del Congreso aprobado el 16 de octubre de 2007, ni el del pleno del Senado aprobado el 22 de setiembre de 2010, en los que se pretende mantener el Valle de los Caídos como un monumento religioso para honrar a todos los muertos en la guerra, de los dos bandos. No es posible, porque en el decreto ordenando su construcción, en el trabajo de los presos, en sus imágenes, en su consagración y en su misma estructura se exalta al bando sublevado.

Constituye una injuria para la memoria de los milicianos que lucharon por la libertad bajo la bandera tricolor, y para los fusilados que caían gritando “¡Viva Azaña!” y “¡Viva la República!”, suponer que la gran cruz y las grandes y espantosas estatuas religiosas que la rodean pueden honrarles.

Por la honra de los milicianos muertos en combate y de los republicanos asesinados por los rebeldes, es forzoso destruir el Valle de los Caídos. Cualquier otra solución será un insulto a su memoria.

ARTURO DEL VILLAR
PRESIDENTE DEL COLECTIVO REPUBLICANO TERCER MILENIO

Familiares de los Fusilados de San Lorenzo dicen a Benedicto XVI que aproveche la JMJ para pedir perdón por los crímenes tras la Guerra Civil

Las Palmas de Gran Canarias/ Canarias Ahora.es / 18/08/2011
POR LOS NEXOS DE LA IGLESIA CON EL FRANQUISMO


Los Familiares de los Fusilados de San Lorenzo exigen una condena explícita por la complicidad manifiesta de la Iglesia Católica con los miles de crímenes franquistas en Canarias y resto del estado español. Ante la visita de Benedicto XVI a Madrid por la Jornada Mundial de la Juventud y "tras 74 años de impunidad", la asociación pide al Papa una declaración pública de perdón a las familias de las víctimas de la "brutal dictadura fascista definida por el Vaticano como 'cruzada'", según un recoge un comunicado.

La entidad critica que, en las Islas Canarias, "la Iglesia Católica tomó partido en la represión premeditada y planificada por los militares golpistas, colaborando activamente en los meses previos al golpe de estado en la elaboración de las famosas listas negras de personas republicanas que posteriormente fueron fusiladas o desaparecidas". Para ello, recogen, utilizaban "en muchos casos el secreto de confesión, delatando en cada parroquia a todos aquellos que consideraran sospechosos de tener ideas de izquierda o simplemente de haberse posicionado en defensa de la democracia".

Los familiares de los fusilados en San Lorenzo recuerdan también el caso del cura párroco de Arucas que, "pistola en mano, abrió la puerta de la Iglesia de San Juan a los fascistas para colocar una ametralladora en el campanario y disparar contra este Ayuntamiento democrático". Posteriormente, el alcalde y 59 vecinos republicanos más desaparecieron en los pozos del municipio grancanario.

Sucesos como este se repitieron en otros puntos de la isla, según la asociación, que denuncia la intervención del capellán militar que, en el campo de tiro de La isleta, daba el tiro de gracia a los fusilados tras impartir la extremaunción.

"Estos miles de crímenes y brutales torturas fueron cometidos contra un pueblo canario que apenas opuso resistencia al golpe fascista, donde no se dieron casos de guerra declarada como en otros puntos del estado", recoge la nota, "sólo se trataba de seguir las directrices de una oligarquía compinchada con militares y falangistas, para acabar con la vida de cualquiera que defendiera los derechos de la clase trabajadora y la legalidad republicana".

Así, los Familiares de los Fusilados de San Lorenzo hacen suyas y se suman a las declaraciones de la Plataforma Contra la Impunidad de los Crímenes del Franquismo, respecto a la colaboración de la Iglesia con la dictadura y piden al Papa que aproveche su visita a Madrid para pedir perdón a las víctimas del franquismo y al conjunto de la sociedad canaria y española, "lo que significaría un consecuente y verdadero mensaje evangélico, posicionándose al lado de quienes sufrieron la crueldad del fascismo".

domingo, 7 de agosto de 2011

Manifestación ante la visita papal el 17 de agosto en Madrid a las 20 horas

Demuestrales tu desprecio !! fuente Sare Antifaxista


El recorrido terminará en Sol y se informará del lugar de partida y de su recorrido en breve, una vez se cuente con todos los requisitos administrativos

31 de julio de 2011. Autor: laicismo.org.
Ya son más de 140 organizaciones las que se adhieren al Manifiesto y convocan la movilización del próximo 17 de agosto en MADRID

Pese a las fechas se anima a participar en la MANIFESTACIÓN a todos los que están contra esta forma de visitar un país a costa de los impuestos de toda la ciudadanía, como si se tratase de un Jefe de Estado, que se permite injerencias en los asuntos internos y políticos de nuestro país, que llega con toda clase de boato en tiempos de crisis, ... Utilizando los centros públicos como albergues gratuitos para quienes vengan a verlo,....

100 millones de euros que costean grandes empresas, el Estado, la administración autonómica y local.

Si quiere venir que venga costeado por sus fieles.

Ante la avalancha de información sobre la JMJ (católica) que se incrementa cada día, por parte de los medios de comunicación y de las instituciones del Estado, que están cediendo todo tipo de facilidades y recursos públicos, no sólo en Madrid, sino en decenas de ciudades de todo el Estado. Vamos a seguir actuando, con todo respeto, como opiniones y voces discrepantes, no de la visita privada de jóvenes católicos, ni de Benedicto, haciendo apostolado, sino que discrepamos y condenamos el realce y tratamiento institucional previsto, el boato, el costo y derivación de recursos públicos que superarán los cien millones de euros y las injerencias del Papa y de la jerarquía católica en la política y democracia españolas.

Manifestación en Madrid: 17 de agosto. 19:30 horas
(Tirso de Molina-Puerta del Sol)
El día 17 de agosto hemos convocado una manifestación que (en principio) saliendo de la Plaza de Tirso de Molina recorrerá diversas calles de, hasta llegar a la puerta del Sol entre las 19:30 y las 21:30 horas. Iremos comunicando más detalles, así como elementos para su divulgación, carteles, manifiesto, estrategia, etc.

OTRAS INFORMACIONES

Reuniones de trabajo

El día 1 de agosto reunión de trabajo y coordinación en Madrid, sólo para representantes organizaciones convocantes (Cafeteria Ateneo de Madrid. 19:00)

Concierto

Estamos analizando la viabilidad de organizar un Concierto de disfraces "Cuentos de toda la vida", que se desarrollaría en la ciudad madrileña de Rivas-Vaciamadrid, en la tarde noche del sábado 13 de agosto. Cuando se concreten detalles, enviaremos información específica.

Mociones en Ayuntamientos

Se siguen presentando Mociones en diversos ayuntamientos sobre la vista del Papa, denunciando al gasto público y la participación institucional en un acto de carácter privado. Cuando tengamos más datos haremos comunicado público. Si conocéis lugares de mociones presentadas y su resultado, nos lo comunicáis a: europalaica@europalaica.com

Actuaciones jurídicas

Estamos analizando la posibilidad, también, de presentar unas querellas contra la Comunidad de Madrid y el Gobierno Central, por el uso inapropiado de fondos y servicios públicos en esta visita de carácter privado e ideológico de Benedicto XVI. También una advertencia a la fiscalía, para que esté vigilante por si algunas de las intervenciones de la jerarquía católica o actividades organizadas por la JMJC pudieran ser constitutivas de delito

CONTACTOS 15-M

Compañeros y compañeras de las organizaciones convocantes, que participan habitualmente en las asambleas y grupos de trabajo del 15M, están llevando el debate sobre este manifiesto y su significado político, esperando que algunos grupos se unan a los actos convocados.

SEGUNDA RUEDA DE PRENSA TENDRÁ LUGAR EL DÍA 12 DE AGOSTO. YA SE INFORMARÁ DE LA CONVOCATORIA

JORNADAS SOBRE ÉTICA LAICA

Estamos preparando, como colofón de estas actividades unitarias, unas Jornadas sobre Ética Laica en la Universidad Complutense de Madrid para el mes de septiembre u octubre.

Entidades y asociaciones adheridas hasta el 31 de julio
ABLESGAY-Albacete
Acción Educativa (MRPS de Madrid)
ACSUR - Las Segovias - Madrid
Agrupación Ateneísta Juan Negrín de Madrid
Albacete Laico-Europa Laica
Alicante Laico-Europa Laica
Alternativa Laica de Toledo
AMESDE (Asociación para la Memoria Social y Democrática)
Andalucía Laica-Europa Laica
Área de juventud de Izquierda Unida
Asamblea de Movimientos Sociales del FSM de Madrid
Asamblea de mujeres de Bizkaia
Asamblea Feminista de Madrid
Asociación “No nos resignamos”
Asociación Ateos y Republicanos
Asociación Colectivo Infancia
Asociación de Amigos de las Brigadas Internacionales
Asociación de Descendientes del Exilio español
Asociación de Transexuales de Andalucía (A.T.A.)
Asociación de Redondela polos Dereitos Humáns
Asociación Diversitat LGTBI, de Alicante
Asociación Laica de Rivas-Vaciamadrid
Asociación Laica y Republicana del Condado de Jaén
AMAL (Asociación Madrileña de ateos y librepensadores)
Asturias Laica-Europa Laica
Ateos de Albacete
Ateos en acción
Ateus de Catalunya
Attac Catalunya- Galicia-Aragón
AVALL (Asociación Valenciana de ateos y librepensadores)
Católicas por el derecho a decidir
CAUM (Club de Amigos de la Unesco de Madrid)
Círculo Poético Republicano de Burgos
Ciudad de Mujeres
Ciudadanos por la República de Cuenca
COGAM – (Colectivo LGTB de Madrid)
Col·lectiu Republicà del Baix Llobregat
Colectivo Harimaguada de Canarias
Colectivo Republicano Antonio Machado de Segovia
Colectivo Republicano de Redondela
Colectivo San Blas
Comité Oscar Romero de Madrid
Confederación Intersindical (STES-i)
Córdoba Laica-Andalucía Laica
Cristianos por el socialismo
Cuenca Laica
Cullera Laica
Democracia, Ciudadanía y República (Asturias)
Ecologistas en Acción - Madrid
En Lucha
Escuela laica de Valladolid
Europa Laica
Extremadura Entiende
Extremadura Laica-Europa Laica
FELGTB (Fed Estatal de lesbianas, gays, trans y bisexuales)
Foro Social de Madrid
Fundación María Deraismes
Girasol (Fed. Coordinadora de Asociaciones LGTB del Sur)
Granada Laica-Andalucía Laica
Grupo de Estudios Comp. Euroafricanos y Eurolatinoamericanos
Grupo Fediversa- Asociación LGBTI Algarabía IAC (Intersindical Alternativa de Catalunya) Iglesia de Base de Madrid
Iniciativa Atea
Izquierda Anticapitalista
Izquierda Republicana
Izquierda Unida Federal
Jaén Laico-Andalucía laica
Libre Pensée (Francia)
Logia Mozart del Gran Oriente de Francia
Lliga per la Laïcitat, Catalunya
Madrid Laico-Europa Laica
Málaga Laica-Andalucía Laica
MHUEL-Aragón (Movimiento hacia un estado laico)
Movimiento Laico y Progresista
MUP-Republicanos
Observatorio de la laicidad
Partido comunista de España
Partido Comunista de España (marxista-leninista)
Partido Obrero Socialista Internacional. (POSI)
Plataforma Aranjuez Laica
Plataforma de Ciudadanos por la República
Red Laica por la Igualdad y la Diversidad
Redes Cristianas
Sevilla Laica-Andalucía Laica
TRANSEXUALIDAD-EUSKADI
Unidad Cívica por la Republica
Unión de ateos y librepensadores de España
Unión de Juventudes Comunistas de España
Unión Republicana Federalista-Madrid
USTEC·STEs – Catalunya

Ya son 89 colectivos, entidades y asociaciones que representan a más de 140 de todo el Estado, ya que algunos colectivos representan a diversas asociaciones y organizaciones

Dios es del tamaño de la ignorancia del hombre

¿Que dirá el santo padre, que vive en Roma?

Dios es del tamaño de la ignorancia del hombre

Raúl Bracho para Kaos en la Red 5-8-2011
Es así, dios es ese lugar enorme donde se esconde la ignorancia ante un universo tan majestuoso, es el nombre que arropa nuestros miedos ante la inmensidad y la muerte, es una construcción colectiva que fue, hace mucho, secuestrada por los poderes hegemónicos.

Dios de los cristianos y Dios musulmán, Dios para hebreos o para chinos, para hindúes, para todos, cada cultura en su desarrollo construyó su imagen de dios y sus rituales pertinentes, su adicción a la fe como escondite a nuestra fragilidad moral y mortal para al final ser hijos de lo que somos padres. Dios fue creado por nosotros para que fuera la imagen de nuestro creador, así el hombre, esta especie magistral que asumió el poder de la conciencia, de ir entendiendo y dominando el planeta que habitamos, va con dios a todas partes, cada hogar o familia coloca ídolos que representan su idolatría por un ser superior que todo lo ve, que todo lo puede, homónimo ser de poderes divinos y divina justicia, etéreo, invisible, intocable, improbable, pero más real que cualquiera otra de las mentiras que hemos construido de forma colectiva.

Desde que el hombre inventó a Dios, los poderosos entendieron que tenían que comprarlo, que lo celestial resultaba un negocio muy rentable, se imprimieron santas escrituras y se fabricaron miles de rosarios y se imprimieron millones de estampas de toda una diversidad de santos. Dios se convirtió en la poderosa arma de dominación por el miedo a lo supremo y a la muerte, se inventaron los pecados y los castigos, administrados por su santidad y los imperios de turno, la iglesia es la trasnacional de nuestra fe quebrada y sometida.

Dios vivirá y morirá con el ser humano, quizá cada vez más pequeño, pues en la medida que la especie se crece ante el universo, se entiende que no es posible un cielo que realmente exista más allá de las nubes, que no hay lugar para juicios finales y purgatorios más allá que sobre esta misma tierra en donde sufrimos la penalidad de vivir entre nuestros propios fantasmas.

¡Que dirá el Santo Padre que llega a España ante las multitudes que han tomado las calles! Donde la humanidad grita desesperada que se ha perdido el sentido. Que dirá el santo padre que viene de su sueño en las cómodas cobijas del Vaticano ante tanta gente que reclama justicia. Seguro que su hipnótica magia legendaria llevará a muchos al sueño esclavo con el que por milenios las sotanas han adormecido al pueblo. Quizá es para eso que mandaron a llamar al papa. ¿Será un conjuro para calmar la indignación?

Las iglesias terminarán derrumbándose como santuarios de las ignominias, refugios de pederastas y traficantes de la fe. El pueblo aprende a rezar mirando a sus dioses cara a cara. Aprende a enfrentar sus miedos y temores, saca el látigo aquel con que Jesús de Nazaret exorcizó los templos y aprende a no dejarse aletargar más por los dominios imperiales.

Somos ateos gracias a dios. Estamos en la calle por el engaño de las promesas desde los púlpitos, perdimos la fe en una sociedad que nos destruye, que nos explota hasta que quiere y luego nos despide y nos quita nuestros bienes. Creemos en nuestros corazones indignados por la desigualdad en el breve tiempo que es el vivir, por la desesperanza ante el mundo que quedará para nuestros hijos y nietos.

Gloria al hombre y la mujer del pueblo, que construye la iglesia del nuevo tiempo en las plazas y las calles que aun no tienen dueño, que son nuestras a pesar de la represiva histeria de un imperio que agoniza ante nuestra indignación ya sin riendas.

No basta rezar, hacen falta muchas cosas para conseguir la paz!

Viviremos y venceremos.

sábado, 9 de julio de 2011

De mis impuestos, al Papa cero

EUROPA LAICA ELABORA UN MODELO DE POSIBLE MOCIÓN, QUE PONE A DISPOSICIÓN DE CONCEJALES Y GRUPOS POLÍTICOS MUNICIPALES

MODELO DE MOCIÓN DE URGENCIA A PRESENTAR, EN SU CASO, EN AYUNTAMIENTOS, ANTE LA VISITA DE BENEDICTO XVI A MADRID EN AGOSTO DE 2011

Ante la petición de concejales y algunos grupos políticos de diferentes puntos de España de presentar mociones de urgencia en Ayuntamientos, como consecuencia de la llegada de Benedicto XVI a Madrid el próximo 18 de agosto. Hemos elaborado un modelo de moción para presentar, si se estima, en Ayuntamientos. Basados en tres argumentos: *el gasto público que se va a hacer por parte de diversas instituciones del Estado, *el protocolo de Estado que se le va a ofrecer y *las previsibles injerencias en temas internos de Estado y que afectan a nuestra convivencia democrática, en materia de salud e incluso de orden público, que este líder religioso acostumbra a expresar en sus viajes y, más cercanamente, en anteriores visitas a España.

Una vez aprobadas, en su caso, las mociones se harán públicas y se elevarán a la presidencia de Gobierno o a otras instituciones del Estado.

Se recomienda, en su caso, que cuando se presenten se hagan públicas a la ciudadanía a través de los diversos medios locales y se envíe al Observatorio de la laicidad (observatorio@laicismo.org ).

Para cualquier consulta a través del correo
europalaica@europalaica.com.

Un saludo. Europa Laica

ENLACES


La moción se encuentra en archivos adjuntos en formato PDF, openoffice y word.


MANIFIESTO:

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