15 de enero de 2014

Estimada Mª José ... recuerda que aunque a veces hay malas experiencias, nunca debes retroceder ni rendirte, quien persevera alcanza.
Joan Busquets i Verges. Exmaqui libertario del Berguedá 28/12/2013
"Muero contento, porque equivocado o no, muero por una idea" Manuel Barreiro dos días antes de ser fusilado 12/3/1939


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miércoles, 9 de mayo de 2012

Presentació: "De las negras Bombas a las doradas naranjas". La 43 Fira del llibre de València continua.

3 maig 2012 per Redacció BM
Les ensenyes de la llibertat: la del país, la llibertària i la republicana, presidiren la taula en un acte oficial de la fira —mira per on i als temps que corren—, on es va presentar el llibre “De las negras bombas a las doradas naranjas” (Cristina Escrivà i Rafa Maestre; L’Eixam Edicions) que va començar amb la interpretació d’un mix de música popular valenciana al voltant de l’himne de la República, A las barricadas, Bella Ciao… A càrrec d’un grup de xirimiters del “Micalet”.

jueves, 3 de noviembre de 2011

De las negras bombas a las doradas naranjas. Cristina Escrivà y Rafael Maestre

Entrevista el 2/11/11 Radio Klara 104,4 València

Descripción: Hui ens visiten Cristina Escrivà i Rafael Maestre autors del llibre "De las negras bombas a las doradas naranjas. Colonias escolares 1936-1939" amb els que havem parlat d'ell.

domingo, 18 de septiembre de 2011

Presentación del libro “De las negras bombas a las doradas naranjas. Colonias escolares 1936-1939”


“De las negras bombas a las doradas naranjas. Colonias Escolares 1936-1939”, se presentará en el Colegio Mayor Rector Peset de Valencia el miércoles 28 de septiembre a las 20h.
De Cristina Escrivà Moscardó y Rafael Maestre Marín
Editorial L’Eixam.

Con los primeros bombardeos fascistas a ciudades leales a la República, el Gobierno y organizaciones antifascistas iniciaron solidariamente la evacuación de la población más inocente e indefensa, mujeres, ancianos y niños, a la retaguardia republicana. La infancia fue atendida como nunca se había hecho en ningún conflicto bélico y como nunca asistida mundialmente, después de la guerra de España, hasta la actualidad.

En septiembre de 1937, en la zona leal, en Régimen Familiar había 406 Colonias con 33.121 infantes y 159 Colonias colectivas con 12.027 niños y niñas.

En agosto de 1938 había 310 Colonias colectivas, que atendían a más de 23.000 colonos.

En noviembre de 1938 el total general de niños y niñas evacuados al extranjero era de 31.004.

En diciembre de 1938 la cifra de niños y niñas residentes en la zona republicana ascendía a 3.715.000.

Datos, documentos, imágenes y testimonios orales avalan esta monografía, “De las negras bombas a las doradas naranjas”, que abarca desde la salida de la infancia evacuada hasta su tránsito e instalación. Lo que serían unas vacaciones en Colonias, hogar y escuela, permanentes que se prolongaron hasta el final de la guerra. Luego, todo fue peor.

Las 352 páginas y 250 ilustraciones convierten a este libro en el más extenso estudio sobre las Colonias escolares en tiempo de guerra.

Introducción, Juan Manuel Fernández Soria. Universidad de Valencia
1. Premisas de un proyecto
2. Prefacio
3. Cronología de la evacuación, 1936-1939
4. ¡Evacuad Madrid!
5. Solidaridad. Los niños primero
6. De la guerra a la paz
7. Colonias escolares
8. La escuela hogar, Colonias colectivas
9. Colonias valencianas
10. Catalunya ayuda a la infancia
11. Niños al extranjero
12. Maestros y auxiliares
13. El diario de Justa Freire
14. El arte de la propaganda
15. Foto-poemas, Emili Olmos
16. Apéndice documental
• I. La ayuda de Madrid a los evacuados de Levante
• II. Los niños ante la Guerra Civil
• III. Actas de la Delegación de Colonias
• IV. La labor del Ministerio de Instrucción Pública
• V. La bella obra de redimir al niño
• VI. Memorias de la colona Sagrario Aroca
• VII. Informe de mi gestión al frente de la Secretaría General del CNIE VIII. Colonias apadrinadas en el extranjero
• IX. Picanya. Una casa segura para el niño español, Hulp aan Spanje
17. A modo de conclusión
18. Índice onomástico
19. Bibliografía
20. Agradecimientos

Cristina Escrivà Moscardó
Escritora, investigadora y guionista de documentales. Vicepresidenta de la Asociación Cultural Instituto Obrero. Tutora de alumnos de prácticas de Historia Contemporánea de la Universitat de València. Articulista en revistas sindicales, culturales y de historia: T.E. y Libre Pensamiento (Madrid); Arraona, revista de historia (Sabadell). Autora: València. La ciutat dels sabuts, Sociedad Coral el Micalet (2007). La Paz es nuestra, 30 mujeres de un infinito, L’Eixam ( 2007); Passeig urbà de Peset a Timoteo, L’Eixam (2007); Los Institutos para Obreros, un bello sueño republicano, L’Eixam (2008); Guía didáctica Los Institutos para Obreros, 1936-1939, L’Eixam (2009); Arrels de Fang, Ajuntament de Benetusser (2010); La Escuela Iluminada, L’Eixam (2010); Els Horts Solidaris. Les Colònies escolars de Picanya 1937 -1939, Ajuntament de Picanya (2011); El Internado escuela “Durruti” 1937-1939 L’Eixam (2011); Passeig urbà València i les dones republicanes, L’Eixam (2011). Comisaria de exposiciones de temática educativa, histórica y de género. Los últimos trabajos audiovisuales son: Estudiar en Guerra. Los institutos para obreros (2007); Botánico Jesuitas, un paisaje compartido (2008); Tiempo de República (2009); 100 años de anarcosindicalismo, CGT (2010); La Infancia Evacuada. Colonias escolares: 1936-1939 (2010) y Testimonios del Internado-escuela Durruti (2011).

Rafael Maestre Marín
Documentalista e investigador. Secretario de la Fundación Salvador Seguí. Centro de Estudios Libertarios, es miembro fundador de la Asociación Valenciana para la Investigación con Fuentes Orales (AVIFOR) de la Universidad de Alicante (1995) y del Seminario de Fuentes Orales de la Universitat de València (1996). Ha investigado y publicado varios trabajos sobre Fuentes orales, el Movimiento Libertario Español y el Exilio Libertario a Francia. Las últimas publicaciones son los catálogos de las exposiciones: Manuel Monleón. Diseño y vanguardia, Biblioteca Valenciana (2005); La Revolución Libertaria, Ateneo de Madrid, CGT (2006). Coautor de la Guía didáctica, La Revolución Libertaria, 19 julio de 1936, Valencia, L’Eixam (2008); El Archivo de la Memoria, Fundación Salvador Seguí, Valencia, L’Eixam (2008). La Muerte de la Libertad. Represión franquista al Movimiento Libertario, CGT (2009). 100 años de anarcosindicalismo, CGT (2010) y Els Horts Solidaris. Les Colònies escolars de Picanya 1937 -1939, Ajuntament de Picanya (2011).

Agradecimiento
He tenido el placer de contribuir con el testimonio de mi madre Pilar López de Gamarra Reina y Pepa Carreño Melero, niñas malagueñas evacuadas a Valencia en 1937, con el texto "La Pequeña Pilar en tiempo de guerra (Las colonias infantiles en Málaga y Valencia)"  perteneciente al libro "Traumas. Niños de la guerra y del exilio" desde aqui mi agradecimiento a Cristina Escrivá por este gran trabajo de investigación y por contar con los testimonios por mi recogidos.
 
MJBarreiroLG

lunes, 9 de mayo de 2011

Huertos de paz para los niños de la guerra

Casi 6.500 niños evacuados de Madrid y otras ciudades bombardeadas durante la Guerra Civil hallaron un hogar de paz en las 81 Colonias Escolares que la II República abrió entre naranjos y huertas valencianas
Nota ABF: los niños evacuados de Málaga también los refugiaron en estas colonias escolares valencianas

Levante-emv.com- Rafel Montaner Valencia

Nada puede haber tan opuesto como guerra y educación. Educar bajo las bombas suena a utopía, pero la II República rozó este sueño en las 81 Colonias Escolares que creó entre naranjos y huertas de la Comunitat Valenciana durante la Guerra Civil, que fueron a la vez refugio, familia y escuela para 6.500 de los 100.000 niños evacuados de Madrid y otras ciudades bombardeadas. Cristina Escrivà y Rafael Maestre recuperan en un estudio que acaba de publicar el Ayuntamiento de Picanya, la historia de las tres colonias escolares que albergó este municipio de l’Horta Sud en los chalés modernistas de tres fincas de naranjos incautadas.

L’Hort d’Albinyana, de Lis y de Coll, tres de las primeras 10 Colonias Escolares que el Ministerio de Instrucción Pública (MIP) habilitó en tierras valencianas, se convirtieron en un modelo para las 220 colonias creadas en la retaguardia, que en total albergaron a unos 12.0000 menores evacuados. Escrivà apunta que también fueron un referente internacional «del esfuerzo que hacía la II República por la infancia» ya que l’Hort de Lis se conocía como la colonia holandesa al estar apadrinada por la asociación humanitaria Hulp aan Spanje (Ayuda a España) de Amsterdam, mientras que l’Hort de Coll contó con el respaldo del North American Committee to Aid Spanish Democracy (Comité Norteamericano de Ayuda a la Democracia Española) de Nueva York.

Refugio, familia y escuela

El fin de estas colonias era librar a los niños de los horrores de la guerra y, prosigue Maestre, «humanizar las circunstancias que atravesaba la infancia» evacuada, intentando que en ellas los niños separados de sus padres «encontrasen a la vez una familia y una escuela, donde se realice una educación total».

La idea surge del pedagogo alicantino Ángel Llorca, nacido en Orxeta en 1866. Llorca había creado en el Grupo Escolar Cervantes de Madrid una escuela modelo para la enseñanza pública. Allí formó a los mejores maestros de la República en la renovación pedagógica que lideraba la Institución Libre de Enseñanza (ILE), de la que era un activo miembro. Aunque ya estaba jubilado cuando, tras la orden de evacuar la capital en diciembre de 1936, los niños del Cervantes fueron llevados al Perelló, no abandonó a sus alumnos.

En este pueblo de pescadores fundó las Comunidades Familiares de Educación, en las que los niños convivían en tres casas con sus profesores, y en las que, relata Escrivà, «aplicó un novedoso programa educativo». La experiencia del Perelló fue escogida como modelo y centro de formación de los maestros de las Colonias Escolares, unas «casas de educación» en las que maestros y niños conviven y se educan, porque «educar es educarse. Nadie puede educar sin que a la vez se eduque», se lee en la primera instrucción del MIP a los docentes que habían de gestionarlas.

Las comarcas valencianas fueron el destino preferido por el Gobierno de la República para sus colonias, no solo porque al principio de la guerra lo que la prensa de Madrid llamaba el «Levante feliz» parecía un lugar seguro, sino también por la cercanía del mar y por las instalaciones que ofrecían los señoriales chalés modernistas que la floreciente burguesía valenciana había levantado en sus fincas agrícolas, edificios que los niños evacuados bautizaron como«hoteles» asombrados por su lujo. No menos determinante para la elección, recalca Maestre, fue que «las huertas garantizaran el abastecimiento».

El avance sublevado, la larga guerra y el desmoronamiento de la República truncó la utopía educativa de Picanya, cuyos 185 alumnos fueron trasladados a Mula (Murcia) en julio de 1938 con el fin de destinar los chalés al reagrupamiento de las Brigadas Internacionales tras la orden de retirada.

Aquellos niños de la guerra de los huertos valencianos cobraron vida en las postales que la República editó, con dibujos del cartelista valenciano Arturo Ballester y versos de Antonio Machado, para que los menores evacuados escribieran a sus familias. «Ved al niño, encaramado en el árbol de la ciencia; entre sus piernas, la rama, el fruto entre ceja y ceja», fue la bonita declaración de intenciones que les regaló el poeta universal.

Una nueva pedagogía que pudo ser y no fue

«Mira que desde 1939 hasta ahora han habido guerras, pero nunca ha existido un proyecto igual para educar para la paz y salvaguardar a la infancia como el de las Colonias Escolares», asegura Cristina Escrivà. Un programa «exitoso», recalca, pues la veintena de los 185 niños de entre 3 y 14 años del barrio madrileño de Lavapiés que albergaron los huertos solidarios de Picanya que, más de 70 años después, han conseguido localizar «recuerdan su estancia en aquellas colonias como un tiempo feliz». Así, Ramón Martínez Gahete revive sus días en l’Hort de Coll como «una experiencia inolvidable» y añora «la paella, la piscina en verano y las naranjas». «Allí viví una vida que habría cambiado todo», dice.

En estas colonias, según Escrivà, «se inició una metodología educativa avanzada, donde primaba la coeducación, totalmente contrapuesta al ‘Catecismo’ y la ‘Formación del Espíritu Nacional’ que vino después». El estudio al aire libre, el contacto con la naturaleza —muchos de aquellos niños aún recuerdan como les enseñaron a clasificar las hojas de los árboles—, los paseos, las excursiones a la playa de la Malva-rosa, donde la mayoría vieron por primera vez el mar, es algo imposible de olvidar.

La carga lectiva ocupaba las mañanas, de 9 a las 12 horas, mientras que la tarde, de 15 a 17, era el territorio de la Educación Artística, donde el dibujo «se convertía en una terapia para que sacaran de su interior las escenas desagradables de la guerra que habían vivido».

El resto del día hacían teatro, veían películas, participan en tertulias que recuerdan a las actuales asambleas de clase y se bañaban en balsas de riego, jugaban y hacían deporte, muchos de ellos desnudos sin avergonzarse de su cuerpo.

domingo, 18 de enero de 2009

"Mi pasado me ha seguido siempre"

Miles de menores perdieron su niñez a causa de la dictadura franquista

18.01.09 - J. ABIETAR ZAHONERO VALENCIAEl juez Baltasar Garzón acaba de enviar a los juzgados de instrucción decanos de Valencia, Burgos, Barcelona, Madrid, Málaga, Vizcaya y Zaragoza todos los datos sobre los niños perdidos del franquismo. Un paso más dentro de la causa que investiga las desapariciones de la época. Pero no todos los menores fueron robados, algunos fueron obligados por sus padres a vivir con otras familias para evitar su rapto.
Este es el caso de Julia Gómez. "Mis padres eran comunistas y cuando acabó la guerra intentaron marcharse de Valencia para que no le pegaran un tiro. Mi padre se fue un día antes y mi madre cogió lo justo para alimentarnos y seguimos su camino hacia Alicante". Para entonces Julia tenía 20 meses.

Al llegar a Alicante a su padre ya no lo vieron y ellos no pudieron salir porque "los italianos habían cercado el puerto y a las mujeres las llevaron a distintos sitios. A mi madre y a mi a un cine". En este lugar permanecieron hasta tres días "sólo con unas sardinas diarias para los adultos y, creo que con buena voluntad, un poco de leche que estaba sin hervir, por lo que causó la muerte de los bebés más pequeños".

Julia y su madre fueron llevadas de regreso a Valencia, donde las encarcelaron en La Pechina. "Allí cada mujer tenía ladrillo y medio para dormir, porque de día estaban en el patio", señaló. La progenitora consiguió que la pequeña niña viajara a Madrid con una tía, pero sólo unos meses después ésta murió y Julia se quedó en la calle junto a tres primos de 8, 10 y 13 años. "Tuvimos que rebuscar entre la basura", señaló. Otra vez en dirección a Valencia....

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