15 de enero de 2014

Estimada Mª José ... recuerda que aunque a veces hay malas experiencias, nunca debes retroceder ni rendirte, quien persevera alcanza.
Joan Busquets i Verges. Exmaqui libertario del Berguedá 28/12/2013
"Muero contento, porque equivocado o no, muero por una idea" Manuel Barreiro dos días antes de ser fusilado 12/3/1939


Mostrando entradas con la etiqueta negacionismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta negacionismo. Mostrar todas las entradas

domingo, 11 de diciembre de 2016

El padre de Caín. Otra vergonzosa serie en Tele-5

“El cuartel de Intxaurrondo fue el mayor centro de torturas de Europa occidental”


Redacción. LQSomos. Noviembre 2016
La miniserie que va a estrenar Telecinco, El padre de Caín, no será ficción. Será propaganda fascista de la más dura que hayamos visto, un lavado de cara a Intxaurrondo.

Después de la vergonzosa hagiografía del filonazi Serrano Suñer, Tele 5 lleva a las pantallas El Padre de Caín, una miniserie sobre las vicisitudes de un guardia civil en Intxaurrondo en los años 80, basada en la novela homónima de Rafael Vera, un delincuente que justifica a otros delincuentes y sus “patanegra”.

Rafael Vera fue acusado por el secuestro de Segundo Marey y por malversación de fondos públicos para financiar los GAL, y esta afirmación no es que lo diga ningún extremista-radical-antisistema. Fue condenado a diez años de cárcel por el Tribunal Supremo por el secuestro de Segundo Marey, de
 los que apenas cumplió tres meses y volvió a ser condenado por malversación de fondos (ROBAR 3,8 millones de euros) a otros siete años de prisión, que también se quedaron en nada, como corresponde a un fiel colaborador y protegido del Estado, a pesar de estar ligado al siniestro y terrorista GAL.

Para quienes han (hemos) sufrido terribles torturas en el cuartel de Intxaurrondo y siguen esperando la verdad y la justicia, como la espera la familia de Mikel Zabalza, un joven muerto en sospechosas circunstancias a manos de los mismos guardias civiles que dos años antes habían enterrado en cal viva a Lasa y Zabala, nos parece una tomadura de pelo, pero de muy mal gusto.

El poder de la televisión para manipular sigue siendo tristemente sorprendente, después de la serie sobre el criminal asesino nazi-fascista Serrano Suñer, preparan la revisión (interesada) de una época criminal de asesinatos, “maletines” y tráfico de drogas para dulcificar lo que fue la cruda realidad.

egin-caso-zabalza-loquesomos 



Retirada: "Lo que escondían sus ojos"

Ramón Serrano Suñer, fascista, admirador del nazismo y ministro durante el régimen franquista fue el culpable de que miles de “rotspanien” terminaran presos de Hitler. Él y su cuñado, el dictador, Francisco Franco, permitieron los asesinatos del nazismo y observaron tranquilamente como miles de republicanos eran cerrados y torturados, sin mover ni un solo dedo al respecto.

Es como si en Alemania se les pasara por la cabeza hacer una serie televisiva en la que Himmler o Martin Bormann, dos de los nazis más destacados, se enamoraran de una aristócrata de Alemania, y este fuera el hilo argumental. Una serie en la que no se hablara de los crímenes contra la humanidad. Seguramente esto nunca pasaría en Alemania, sin embargo, en España, hoy en día, estas cosas pasan.
5.500 republicanos españoles nunca llegaron a salir del campo de concentración de Mauthausen. Todas estas muertes estuvieron bajo la responsabilidad directa de Serrano Suñer. Sin embargo, los que sobrevivieron, tampoco se les ayudó. Suñer consiguió que el régimen franquista los reconociera como apátridas y se les negó regresar a sus tierras, sin ninguna consideración.

La sorpresa de los alumnos de 2º de Bachillerato del Instituto Bruguers de Gavà, chicas y chicos que participamos en el proyecto de alumnos antifascistas y de recuperación de la memoria con la Amical Mauthausen, llega cuando vemos que este personaje se ha convertido en el protagonista de una telenovela romántica en Telecinco, con una producción de Mediaset y basada en la novela de Nieves Herrero.

"Lo que escondían sus ojos" es una banalización de uno de los períodos más oscuros y crueles de la historia de España. Una serie que narra la historia de amor de Suñer con la Marquesa de Llanzol y que se olvida de mencionar la verdadera cara de este personaje, la de asesino y la encarnación del fascismo, el odio y la muerte.

Esta producción es una ofensa a las víctimas del franquismo, del nazismo y sus familiares. Una burla a los miles de antifascistas que sacrificaron su juventud y vida para hacer de este un país mejor y una falta de respeto a todas las personas que día a día trabajan por la recuperación de la memoria histórica. Una burla a los miles de republicanos abandonados en las fosas comunes, mientras que la ley de amnistía de 1977 sigue vigente.

El intento de dejar en buen lugar la figura de Serrano Suñer es un ataque a todos los principios democráticos que debería regir nuestra sociedad, por ello, con esta recopilación de firmas esperamos que Telecinco se disculpe y retire inmediatamente esta serie.

lunes, 30 de noviembre de 2015

Comunicado de la Asoc. Viguesa pola MH do 36 en respuesta al negacionismo del alcalde del P$o€ de Vigo


A  ASOCIACIÓN VIGUESA POLA MEMORIA HISTÓRICA DO 36   decide hacer público este comunicado como respuesta a las declaraciones que el alcalde de Vigo, Sr. Abel Caballero, realizo  a propósito de la  decisión del  Tribunal Constitucional (va en archivo adjunto) sobre la demolición de la cruz franquista del Monte do Castro en Vigo


domingo, 23 de agosto de 2015

La Fiscalía no investigará supuestas injurias a víctimas del franquismo


Una asociación había denunciado a dirigentes y cargos del PP por sus críticas a la Memoria Histórica .

Diario de León - Mateo Balín | Madrid 20/08/2015
La Fiscalía General del Estado ha rechazado emprender acciones penales o civiles a raíz del escrito presentado el pasado 29 de julio por la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) contra diversos dirigentes y cargos del PP por supuestas injurias a las víctimas del franquismo.

En un escrito de apenas tres párrafos, el fiscal jefe de la Secretaría Técnica, José Miguel de la Rosa, ha señalado que, una vez revisada la documentación presentada por los denunciantes, «no se encuentran elementos suficientes» para judicializar el caso, «sin perjuicio de la facultad que le asiste (a la organización denunciante) para ejercer por sí mismo cuantas acciones estime pertinentes». El escrito del Ministerio Público del que se ha tenido conocimiento hoy está fechado a 5 de agosto, es decir, tan solo una semana después de presentarse la petición.

Unos y otros
La denuncia incluye documentos, en forma de recortes de prensa, con declaraciones de varios cargos públicos del PP, entre ellos el presidente Mariano Rajoy. No obstante, el escrito se personalizó en el portavoz del PP en el Congreso, Rafael Hernando, en el vicesecretario popular Pablo Casado y en el alcalde de Baralla (Lugo), Manuel González Capón. También destacaba frases hipotéticamente ofensivas de Esperanza Aguirre, del ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, y del exministro Jaime Mayor Oreja.

De Hernando, por ejemplo, la ARMH incluyó sus polémicas palabras sobre los colectivos de la memoria histórica. «Algunos se han acordado de su padre, parece ser, cuando había subvenciones para encontrarle», dijo en una entrevista hace meses. «Esto del remover las tumbas. imagínese (.) que en Europa, que ha habido cien millones de muertos en la II Guerra Mundial, se dedicaran a pedirles a los gobiernos de al lado que levantaran las cunetas, las carreteras, a encontrar los muertos que sus soldados hayan matado», afirmó otra vez.

domingo, 15 de marzo de 2015

Felipe VI, ese hombre

 
Benito Sacaluga - Extremadura Progresista - 13 de Marzo de 2015
Corría 1964 cuando el reconocido franquista Jose Luis Saenz de Heredia dirigió el documental “Franco, ese hombre”, a partir de un guión revisado por Manuel Fraga, ya en 1942, con el nazismo dominando Europa, Saenz de Heredia había dirigido “Raza”, una película cuyo guión fue escrito por el propio Franco bajo el seudónimo de Jaime de Andrade, guión que marcaba los principios a los que se debían acoger los españoles de acuerdo con el ideario nacional-católico del régimen puesto en pie tras la guerra civil.En “Franco ese hombre” el franquismo celebraba los 25 años de “paz” transcurridos desde el final de la Guerra Civil.
 
Todo ocurría al mismo tiempo que el represor Tribunal de Orden Publico se encontraba en su etapa más activa y hacia menos de un año que Julian Grimau era acusado ante un Consejo de Guerra de crímenes cometidos en la retaguardia durante la Guerra Civil Española, fue ejecutado. En ese mismo año, 1964, mi padre fue detenido en nuestra casa y conducido a los calabozos de la Dirección General de Seguridad, en donde estuvo detenido dos días e interrogado sobre el paradero de su padre, marino de la República, acusado de pertenecer a la masonería y al que consideraban huido. La declaración de mi padre fue extremadamente sencilla, se limitó a exponer que mi abuelo había sido ejecutado en Cartagena por las tropas franquistas el día 29 de abril de 1939. Una llamada telefónica al archivo de la Base Naval de Cartagena permitió que mi padre volviera a su casa. ¿Paz?, no, represión pura y dura y además incontrolada.

De todos es conocido que el partido que nos gobierna actualmente dejó sin presupuesto la denominada Ley de Memoria Histórica, también que sus dirigentes no se cansan de insultar a las victimas republicanas y también que diariamente pregonan la necesidad de cerrar heridas, arremetiendo sin pudor contra las exhumaciones de restos y su dignificación. Al mismo tiempo, las victimas tenemos que soportar la celebración de actos de exaltación del franquismo, de la Falange, de la División Azul… y nos vemos obligados a pasear por calles y plazas cuyos nombres conmemoran a una partida de fascistas asesinos, cuando no son monumentos erigidos en su memoria y que inexplicablemente siguen en pié. Para ellos, para los franquistas si hay memoria y honores.
Como diría mi abuela: “¿No quieres caldo?…pues toma, tres tazas”.
 
Ahora, como remate, se emite una moneda con la efigie de Felipe VI en conmemoración de “70 años de paz” tal y como figura en el anverso de la monedita. Una moneda de 200 euros de valor facial cuya utilidad práctica es a todas luces inexistente, pero cuya emisión obedece a los planes de propaganda monárquica que el Partido Popular necesita poner en marcha a causa de la indudable ilegitimidad y evidente deterioro de la actual monarquía española, una monarquía que nace de leyes promulgadas por aquellos que por la fuerza de las armas abolieron la legitimidad de la República Española, su Constitución y sus Leyes.

¿70 años de paz?…¿Para quién? ¿Acaso para aquellos cuyos restos aún se encuentran en fosas comunes o en las cunetas de nuestras carreteras y caminos? ¿Acaso para sus herederos y familias? ¿Quizás para los que tuvieron que exiliarse abandonado a su seres queridos? ¿ Quizás para los miles y miles de desaparecidos? ¿Acaso es un desafío a la prudencia y paciencia infinita de los familiares de las victimas del franquismo? ¿Cuando se darán cuenta nuestros gobernantes actuales, pasados y los que aspiran a serlo, que no puede haber paz sin verdad, justicia y reparación?…La situación actual y la dichosa moneda solo son compatibles bajo un régimen dictatorial o al amparo de una monarquía absolutista. Dada la función que la actual monarquía ejerce, parece claro que seguimos gobernados por auténticos continuadores de la ideológica franquista, bajo el amparo institucional de un rey que ni siquiera tiene legitimidad dinástica, tal y como no la tuvo nunca su padre; un golpe de estado, cientos de miles de muertos, un dedo dictatorial, dos abdicaciones y la privación de derechos a las mujeres lo certifican.

Ya solo falta que el Gobierno encargue un regio documental sobre la vida de Juan Carlos I y otro sobre la de su hijo, claro que el relativo a su padre debería realizarse en tono de vodevil -comedia frívola, ligera y picante, de argumento basado en la intriga y el equívoco- y el de su hijo, dada la carencia de guión argumental y las expectativas de continuidad en su trono, debería seguir el formato de aquel concurso emitido por TVE el mismo año del estreno de “Franco ese hombre”, titulado “Reina por un día”, tanto en el concurso como en la realidad de Felipe VI, los ganadores eran coronados simbólicamente y acomodados en un trono.

jueves, 3 de julio de 2014

Barberá califica de “arqueología” la exhumación de un fusilado para que su familia pague 45.000 euros

El diputado socialista José Luis Ábalos denuncia que primero les hicieron perder la subvención y ahora pretenden que abonen 45.000 euros                   
 

miércoles, 25 de junio de 2014

Me cago en Pérez Reverte ¡Vivan las Brigadas Internacionales!

*José Eduardo Almudéver
RAFAEL NARBONA 24-06-14
Siempre he considerado a Arturo Pérez-Reverte un macarra envalentonado por el éxito de su mediocre literatura. En una época que impide permanecer al margen de la historia, sin convertirse en cómplice de la ofensiva neoliberal contra los derechos y libertades de los ciudadanos, no está de más recordar su deleznable artículo “La guerra que todos perdimos” (19-04-11), donde mete en el mismo saco al “mono azul de miliciano, la boina de requeté o la camisa azul de Falange”. Pérez-Reverte tampoco establece distinciones entre los voluntarios de las Brigadas Internacionales y los voluntarios de la Italia fascista o la Alemania nazi. Todos eran “hijos de puta que ni siquiera sabían hablar en castellano y vinieron aquí a mojar en la sangre y en la muerte que solo era de nuestra incumbencia, sin que a ellos les hubiera dado nadie maldita vela en nuestro entierro”. Al releer esta miserable frase, he recordado el homenaje de Luis Cernuda a los brigadistas en su hermoso poema “1936”: “Gracias, compañero, gracias / por el ejemplo. Gracias por que me dices / que el hombre es noble. / Nada importa que tan pocos lo sean: / uno, uno tan solo basta / como testigo irrefutable / de toda la nobleza humana”.
 
BRIGADAS 1
 
59.380 brigadistas de 54 países diferentes lucharon en la guerra civil española (sería más correcto decir “guerra de clases”). No eran soldados profesionales, sino trabajadores, intelectuales o ex combatientes de la Gran Guerra reclutados por la Internacional Comunista. 15.000 perdieron la vida en el campo de batalla, muchas veces con edades que apenas rozaban los veinte años. Los primeros brigadistas llegaron a Albacete el 14 de octubre de 1936. Entre ellos había escritores de notable talento como Ralph Winston Fox y John Conrford. De nacionalidad británica, ambos murieron en la batalla de Lopera, una estrepitosa derrota que no obstante frenó el avance franquista hacia Andújar y Jaén. En la batalla del Jarama, cayó el poeta irlandés Charles Donnelly, que se refugió en unas olivas, huyendo del fuego de las ametralladoras franquistas instaladas en el cerro Pingarrón. Poco antes de morir, susurró: “Incluso las olivas sangran”. El poeta inglés Christopher Caudwell también falleció en el frente del Jarama. La presencia de numerosos escritores, poetas, médicos, artistas y científicos en las Brigadas Internacionales explica que algunos historiadores hayan descrito a los voluntarios como “la unidad militar más intelectual de la historia”.
 
CORNFORD
 
Las Brigadas Internacionales desempeñaron un papel esencial en la Batalla de Madrid. 1.550 hombres y 78 mujeres establecieron su cuartel general en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Complutense. Gracias a su enorme despliegue y a sus abundantes bajas, pudieron frenar a los golpistas en la Casa de Campo, la carretera de Valencia y la sierra de Guadarrama. Las Brigadas Internacionales no resultaron menos cruciales en la Batalla del Jarama y en la Batalla de Guadalajara. No tuvieron tanto éxito en la Batalla de Belchite y en la Batalla de Teruel sufrieron muchas bajas, intentando evitar que las tropas franquistas reconquistaran la plaza. Su sacrificio no fue menor en la Batalla de Caspe y en la Batalla del Ebro, donde intervinieron como tropas de choque. Su actividad como guerrilla fue particularmente meritoria, pues se infiltraron en pequeños grupos en las líneas enemigas para sabotear su red de comunicaciones. En 1938, el número de voluntarios se había reducido a un tercio. El 21 de septiembre, Juan Negrín, Presidente del Gobierno, anunció la retirada inmediata e incondicional de los combatientes extranjeros del bando republicano, con la ingenua esperanza de que el bando sublevado respondiera con un gesto semejante. El 28 de octubre de 1938 se organizó un homenaje de despedida en Barcelona. Las Brigadas Internacionales desfilaron por última vez. Manuel Azaña, Negrín, Companys y Vicente Rojo encabezaron un acto que reunió a 250.000 personas bajo el lema: “Caballeros de la libertad del mundo: ¡buen camino!”. Dolores Ibarruri, Pasionaria, pronunció un discurso emotivo y vibrante: “¡Podéis marcharos orgullosos! Sois la historia, sois la leyenda, sois el ejemplo heroico de la solidaridad y de la universalidad de la democracia!”. No suele mencionarse que el 15% de los voluntarios eran de origen judío. La mayoría eran comunistas o anarquistas sin convicciones religiosas. Muchos de los brigadistas no pudieron volver a sus países de origen, pues les esperaban dictaduras fascistas (Alemania, Austria, Italia, Bulgaria). Otros, se enfrentaron a gobiernos que perseguían al comunismo o les exigían cuentas por haber combatido en las filas de un ejército extranjero (Canadá, Suiza). Algunos acabaron en campos de concentración franceses. Otros se incorporaron a la resistencia. Cuatro brigadistas yugoslavos organizaron el Ejército Partisano de Liberación: Peko Dapcevic, Koca Popovic, Kosta Nad y Petar Drapsin. Todos son considerados grandes héroes nacionales. Entre los brigadistas ilustres, puede mencionarse a Willy Brandt, el pintor mexicano David Alfaro Siqueiros o el mariscal Tito. Los voluntarios de la Brigada Abraham Lincoln regresaron a Estados Unidos sin problemas, pero durante los años del macartismo sufrieron el hostigamiento del gobierno, que les consideraba simpatizantes de la Unión Soviética. El 26 de enero de 1996 el Congreso de los Diputados les concedió la nacionalidad española, a cambio de renunciar a su propia nacionalidad. La Ley de Memoria Histórica eliminó este ofensivo requisito en 2006 y en junio de 2009 la embajada española en Londres entregó varios pasaportes. La derecha española nunca ha ocultado su odio hacia las Brigadas Internacionales y ha boicoteado sistemáticamente cualquier clase de homenaje o reconocimiento.
 
BRIGADAS 3
 
José Eduardo Almudéver nació en Marsella durante una gira del circo donde trabajaba su madre, natural de Valencia. Falsificó su edad para alistarse en las Brigadas Internacionales y no obedeció la orden de retirarse al extranjero, lo cual le costó ser capturado y recluido en los durísimos campos de concentración de Los Almendros y Albatera. Al ser liberado, se enroló en el maquis hasta 1947. Hace poco, con 94 años, evocó su primera experiencia en el frente: “Íbamos doscientos con fusiles, pero sin balas. Había que tener corazón para ir a la primera línea a luchar sin una bala”. No puedo evitar pensar en mi madre, que solo era una niña de doce años cuando le cayó una bomba de la aviación nazi en la calle de la Palma en el Madrid de 1937. Milagrosamente, el artefacto no explotó, pero una lluvia de cristales cayó sobre su cuerpo desnutrido. Mi abuelo era contable del Ministerio de Hacienda y ese mismo año fue trasladado a Barcelona, gracias a lo cual mi madre pudo contemplar la despedida de las Brigadas Internacionales y escuchar a la Pasionaria. No ha olvidado que los voluntarios se marcharon entre abrazos y flores arrojadas por una multitud conmovida por su valor y altruismo. Tampoco ha olvidado el miedo que estremeció a Barcelona cuando la Legión y los Tabores de Regulares pisaron la Avenida del Catorce de Abril, más tarde Avenida del Generalísimo y, en la actualidad, Avinguda Diagonal.
 
BRIGADAS 4
 
Con su estilo de rufián familiarizado con las reyertas y las puñaladas traperas, Pérez-Reverte finaliza su detestable artículo con un exabrupto: “No es cierto que nos ayudaran; déjenme de milongas pamperas, de camelos retóricos, de demagogia. El arriba firmante se cisca en la solidaridad internacional de las derechas y las izquierdas, en los discursos y en la mandanga”. No establecer diferencias entre un nazi de la Legión Cóndor y un brigadista como José Eduardo Almudéver constituye una infamia. Sin embargo, Pérez-Reverte considera que no es suficiente y cita su experiencia como corresponsal para vomitar más insidias: “Yo he pasado veintiún años yendo a guerras que no eran mías, y sé de qué iba Hemingway. Por eso me cago en Hemingway y en la madre que lo parió”. No esperaba menos de un meapilas que ha adquirido una fama abocada a disiparse tan deprisa como la de José María Gironella, autor del lamentable best-seller Los cipreses creen en Dios (1953), uno de los grandes éxitos de la literatura franquista. Hemingway nunca me ha inspirado demasiada simpatía. De hecho, creo que se parece bastante a Pérez-Reverte: fanfarrón, pendenciero, bocazas. Pienso en la infancia de mi madre, rota por la sublevación de Franco, y reparo en que Almudéver y otros jóvenes como él combatieron a los fascistas con mucho corazón y pocas balas. Arrojar porquería sobre su memoria me parece una inexcusable indignidad. Por eso, me cago en Pérez-Reverte y en los gilipollas que le han encumbrado. ¡Vivan las Brigadas Internacionales!
 
RAFAEL NARBONA
24-06-14

 
*José Eduardo Almudéver nació en Marsella durante una gira del circo donde trabajaba su madre, natural de Valencia. Falsificó su edad para alistarse en las Brigadas Internacionales y no obedeció la orden de retirarse al extranjero, lo cual le costó ser capturado y recluido en los durísimos campos de concentración de Los Almendros y Albatera. Al ser liberado, se enroló en el maquis hasta 1947. Hace poco, con 94 años, evocó su primera experiencia en el frente: “Íbamos doscientos con fusiles, pero sin balas. Había que tener corazón para ir a la primera línea a luchar sin una bala”

domingo, 25 de mayo de 2014

Julián Casanova: "Están utilizando la Historia al servicio de la política"




CADENA SER

El Ayuntamiento de Pamplona tiene previsto inaugurar el 23 de mayo una exposición homenaje al regimiento América 66, unidad militar que participó en los llamados sucesos de Valdediós, donde 14 enfermeras fueron violadas y asesinadas, una niña de 15 años y 4 celadores del hospital. Todos los grupos políticos representados en el consistorio han pedido su retirada, excepto UPN y PP y el registro municipal acaba de recibir más de 20.000 firmas en contra de esta exposición. Hablamos sobre este hecho con Julián Casanova, catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Zaragoza.

sábado, 17 de mayo de 2014

Sobre la exposición del "América 66" 250 años; menos 3 años de guerra y 40 de represión"

Entrega de firmas, en la actualidad van por 25.000
 Firma la petición para frenar la exposición

Texto cedido por la autora
Maru Mangado* 17/5/14
Hay una serie de motivos por los que estamos totalmente en contra de ésta exposición, algunos de ellos son los que paso a relatar.

Vemos claramente que las leyes de la memoria histórica se las están saltando.

El nombre de dicha exposición no se adecua a una realidad sangrante que todavía tiene muchas heridas abiertas. Referirse a la historia del Regimiento America66 con la frase “HISTORIA DE 250 AÑOS DE SERVICIO A ESPAÑA”, supone  avalar una participación activa en el golpe de estado de 1936, un destacado papel durante la guerra civil española y un sostenimiento de una dictadura militar considerándolos como un “servicio a España”, cuando lo que ocurrió realmente fue un acto forzoso hacia una población empujada al enfrentamiento y produciendo más de 3.500 asesinados en Navarra, donde no hubo frente de guerra.

Creemos que tanto el nombre como el sitio y el contenido de la exposición están violando las diferentes leyes vigentes de memoria histórica y símbolos ya que éstas instan expresamente a las instituciones a retirar cualquier simbología franquista como insignias, placas, nombramientos, títulos, honores, etcétera...

No olvidemos que dicho regimiento luce en su escudo 2 cruces laureadas y 8 medallas militares colectivas obtenidas durante una guerra precisamente causada por las unidades militares sublevadas contra un régimen democrático que obtuvo el poder el 14 de abril de 1931 hasta su derrota el 1 de abril de 1939.

Se ha hablado mucho sobre los sucesos de Valdediós, sin embargo éste es sólo uno de los motivos por los que estamos en contra de esta exposición. Se ha escrito en la Gaceta que esos testimonios son de terceras personas, siendo un hijo de una de las trabajadoras el que cuenta la historia porque estuvo allí.

Se nos está acusando de mentirosas, entre otras cosas, cuando los sucesos de Valdediós están documentados y una de las fosas exhumada. Hay listas de los trabajadores, de los desaparecidos y de los identificados exhumados de la fosa que allí apareció.

Decir también que hay un testimonio de un sobrino nieto de un trabajador que estuvo en Valdediós el día de los asesinatos y que por llevar una medalla de la Virgen de la Cueva, que le había regalado su mujer para que le protegiese, al vérsela uno de los militares le “perdono” la vida. No murió aquella madrugada terrible del 27 de octubre de 1937 en Valdediós, pero presenció, con otros supervivientes, todo el horror de la masacre: la borrachera y la fiesta siniestra de la soldadesca bailando con las enfermeras, antes de violarlas y hacerles cavar su propia fosa, con sus compañeros de infortunio.

El hombre que se había librado de la muerte se convirtió en un muerto en vida. Era una persona aterrorizada... y así murió, mandando callar a los suyos si hablaban de Franco o de cualquier otra cosa comprometida y temiendo por su vida por si a última hora aún llegaba una contraorden que anulase la decisión del oficial que había condonado su pena en Valdediós.

Éste testimonio intentamos hacérselo llegar a José Javier Corpas Mauleón, porque es él quien ha iniciado una campaña en favor de la exposición, cosa que no sé si habrá llegado a leer.

También están los sucesos de la plaza de toros de Quintuelles, que encerraron allí a muchos civiles y militares, cuando les venía en gana entraban con palos a pegarles, todos estos sucesos después de que el ejército nacional venciese en Asturias.

Como se ve no solo pedimos la retirada de la exposición por los sucesos de Valdediós, que, insistimos, solo es uno de los motivos.

Decir que las que hemos iniciado esta campaña de firmas somos dos personas civiles y de a pie, que no pertenecemos a ningún partido político.

Sí que es verdad que hay partidos políticos, I.E, BILDU, PSNE, que nos están apoyando y se han hecho eco de nuestra campaña, al igual que asociaciones de memoria histórica de distintas provincias, actores, escritores, músicos y muchos personajes públicos.

Y que quede claro que esto es una campaña ciudadana que está demostrando como miles de personas se pueden unir para luchar contra lo que consideran una injusticia.

Por lo tanto, seguimos diciendo NO a la citada exposición.

Maru Mangado
*Una de las impulsoras de las firmas en contra de la exposicion del América 66

viernes, 25 de abril de 2014

La transición no terminó con el franquismo, lo camuflo. Alfredo Grimaldos en “El otro País"

Publicado en ¡¡ Hasta la victoria final !! 25/4/14
Son los propios franquistas quienes diseñan el cambio y se reparten los papeles en la obra que ellos mismos dirigen. 38 años después parece claro

El franquismo no es una dictadura que finaliza con el dictador, sino una estructura de poder específica que integra a la nueva monarquía”, escribe José Acosta Sánchez en su libro “Crisis del franquismo y crisis del imperialismo” (1). Y efectivamente, durante la Transición nunca se llega a producir una auténtica ruptura democrática, un corte histórico significativo con el Régimen del Caudillo. En ningún momento se aborda la depuración del aparato de Estado. Políticos que desarrollaron una carrera muy notoria durante la dictadura son los encargados de dirigir el cambio. Y en ese proceso de adaptación de las estructuras franquistas a los nuevos tiempos, policías, jueces y militares continúan siendo los mismos.

Los mandos del Ejército que  ejercieron de oficiales con Franco incorporan nuevas estrellas a sus bocamangas al amparo de la Monarquía, los implacables jueces del Tribunal de Orden Público prosiguen su ascenso en los nuevos tribunales de excepción que surgen, y los torturadores de la antigua Brigada Político-Social mantienen sus siniestras trincheras en los sótanos de la Dirección General de Seguridad. El habitual “aprobado por aclamación” de las Cortes franquistas se sustituye por el sacrosanto “consenso” y el silencio oficial continúa apoderándose de muchos asuntos esenciales de la vida política.

Series hagiográficas de televisión, numerosos libros e infinidad de suplementos impresos se encargan de mitificar la mentira y tergiversar los hechos históricos, otorgando un protagonismo estelar, el de incuestionables padres de la democracia, a turbios personajes cuyas elocuentes biografías también quedan convenientemente maquilladas. Pero los verdaderos protagonistas de la Transición no son los políticos profesionales, sino los detenidos y torturados, los miles de encarcelados y, sobre todo, los luchadores muertos.

Ya en 1977, el dibujante Carlos Giménez encabeza una de sus rotundas historias gráficas, publicada en la revista El Papus, con un título que hoy conserva absoluta vigencia: “Recuerda”. La doble página comienza  con una viñeta en la que los carteles electorales se enseñorean de la calle, mostrando a políticos sonrientes bajo el lema: “los hombres que hacen posible la democracia”. En los dibujos posteriores se pueden ver un fusilamiento, el interrogatorio de un detenido destrozado por la tortura, una galería de presos políticos, el asesinato de un joven, que es acribillado por la policía mientras realiza una pintada, y a manifestantes reclamando “amnistía y libertad”. En la última viñeta, “los hombres que hacen posible la democracia” ya han cambiado: no aparecen las caras sonrientes de los políticos, sino las víctimas de la represión.

La crónica de los primeros años de la Transición publicada en El Papus constituye una de los más certeros análisis de ese momento histórico que han quedado impresos. Para intentar acabar con la lucidez de sus cronistas, un grupo de extrema derecha hace explotar una bomba en la redacción de la revista, en 1978, asesinando a Juan Peñalver, conserje del edificio. Varios jueces del antiguo Tribunal de Orden Público franquista, instalados en los nuevos órganos judiciales de la Monarquía, se encargan de amparar a los criminales.

La imagen oficial de la Transición se ha construido sobre el silencio, la ocultación, el olvido y la falsificación del pasado. Una y otra vez se vuelven a dibujar las claves políticas de aquellos años como un juego de mesa, como una especie de partida entre destacados franquistas que, de repente, se transforman en demócratas y tienen que enfrentarse con el “búnker” fascista. En esa opereta, los miembros de la oposición controlada actúan como artistas invitados. Tras contemplar semejante cuadro, parece que la lucha en la calle nunca ha existido. Una y otra vez se renuncia a reivindicar una parte fundamental de la historia reciente: más de cien militantes de izquierda fueron asesinados, entre los años 1976 y 1980, en manifestaciones o atentados. Por la policía, la Guardia Civil y la extrema derecha instrumentalizada desde el poder.

Son los propios franquistas quienes diseñan el cambio y se reparten los papeles en la obra que ellos mismos dirigen. La Transición se convierte en la metáfora  de un interrogatorio policial. Eso que los funcionarios de la Brigada Político-Social sabían hacer a la perfección. Para apuntalar sus planes, los reformistas que ejercen de “policías buenos” piden constantemente sumisa colaboración a los opositores “sensatos”. Con un claro aviso añadido: en caso contrario, pueden intervenir los incontrolados “policías malos”. Y será peor para todos.

Ese sistema de presión resulta muy conocido para todos los detenidos que han pasado por la Dirección General de Seguridad y lo han sufrido. En su estrategia, los cerebros del cambio se sirven de la extrema derecha que asesina en la calle, del búnker político franquista y del miedo al ruido de sables. Y en caso de que algo se les vaya de las manos, utilizan el recurso habitual: la policía y la Guardia Civil. “El peligro de involución” les viene bien para exigir a la oposición que se doblegue una y otra vez, antes de haber llegado a alcanzar sus reivindicaciones mínimas.

Los franquistas con voluntad de perpetuarse en el poder saben que, por necesidad histórica, tienen que cambiar algunos elementos de la estructura política del Régimen, pero sólo están dispuestos a hacerlo después de haber desactivado previamente al enemigo. La dictadura aún puede seguir conteniendo, hasta cierto punto, el empuje del movimiento de masas, pero cada vez con mayor dificultad y a cambio del aislamiento exterior de la clase dominante. Así que muchos de los que han apoyado abiertamente, hasta ese momento, el totalitarismo franquista –desde Fraga o Pío Cabanillas, hasta Suárez y Martín Villa- se van despegando de él para reconvertirse en partidarios de la evolución controlada del propio Régimen.

Poco a poco, acreditados detractores de la democracia y el pluralismo se empiezan a manifestar a favor de iniciar el camino hacia un sistema parlamentario de corte europeo occidental, con partidos y sindicatos legalizados. Pero para llegar a ese punto, primero hay que debilitar a las fuerzas más organizadas de la oposición y al movimiento sindical. Cada paso en el proceso de apertura tiene que conllevar, necesariamente, una cesión por parte de los opositores que aspiren a participar en el nuevo juego. Y las reglas las imponen ellos, los franquistas. La consigna está clara: reformar el Régimen, pero impedir a toda costa que se produzca una ruptura. Eso podría acabar con los propios intereses de futuro de quienes apadrinan el cambio.

En 1973, el “opositor” monárquico Joaquín Satrústegui, que cuatro años más tarde se convertirá en senador por designación real en las primeras Cortes elegidas en las urnas, declara en Roma: “Esta táctica (sic) no tendría razón de ser si no existiera una oposición reformista, con la ayuda de la cual debemos tratar de controlar y evitar la movilización mayoritaria y la situación que se podría dar después como consecuencia de ella”. Y añade, con claras dotes proféticas: “Hay que domeñar, a costa de lo que sea, a los comunistas, sobre todo, y, más importante aún, hay que integrar a sus dirigentes en nuestro proyecto, para que sean ellos mismos los que controlen y eviten la  violencia de las huelgas y las revueltas estudiantiles, sobre las que tienen una gran autoridad e influencia. Hay que evitar a toda costa que se proclame la República de nuevo”.

Carrillo entiende perfectamente este mensaje y pronto acaba aceptando la Monarquía y haciendo de policía desmovilizador en su importante área de influencia. Por orden de su secretario general y por primera vez en la historia, las bases del PCE se ven obligadas a enarbolar la bandera de la monarquía borbónica, la misma que presidía los consejos de guerra franquistas, y también a enfrentarse con quienes se empeñan en seguir esgrimiendo la enseña tricolor. En más de una ocasión se puede ver a curtidos militantes comunistas cumplir esa insólita y amarga misión con los ojos empañados: “Por favor, compañero, vamos a intentar que no haya problemas... Tengo que hacer esto por disciplina de partido, entiéndelo”.

La Revolución de los Claveles portuguesa del 25 de abril de 1974 constituye una llamada de atención fundamental para los franquistas con mayor visión de futuro. Un hombre del búnker, Utrera Molina, ministro Secretario General del Movimiento en esa fecha y hoy suegro del alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, confiesa a Victoria Prego en un capítulo de la serie sobre la Transición que la periodista elaboró para TVE: “Yo juzgué que había que tomar nota y anticiparse. O una de dos, o vigorizábamos nuestras instituciones y las modernizábamos, poniéndolas al día, o perderían definitivamente su espacio de futuro”.

En su libro “De Franco a Juan Carlos I” (2), José Luis Mendizábal señala que una de las condiciones básicas de la reforma es la de “recuperar  para esta singular derecha democratizadora el mayor número de servidores del aparato del Estado franquista. Y lo cierto es que, durante la Transición, las nuevas instituciones que van surgiendo coexisten con organismos engendrados por el franquismo. Y los personajes que han hecho carrera en éstos se trasvasan con toda naturalidad a los primeros. La alta burocracia, los jueces, la policía y los mandos militares permanecen en sus puestos. Y con ellos, una gran cantidad de hábitos antidemocráticos y de mecanismos represivos. Se mantienen los servicios secretos del fascismo, dirigidos por funcionarios que han hecho toda su carrera dentro de ellos, cambiándolos sólo el nombre. Y continúan espiando, sin ningún tipo de control, las conversaciones telefónicas y la correspondencia”.

Otro de los rasgos significativos del proceso de fabricación política de una derecha parlamentaria, a partir del franquismo de camisa azul, es la promoción simultánea de una extrema derecha violenta y golpista, sobre cuyas espaldas van a reposar todas las culpas del fascismo durante la Transición. Pero incluso en este caso, sin que tampoco se deriven  responsabilidades penales para los ultras por sus actos criminales, salvo en muy pocos casos. Policías y jueces les echan una mano. De ese modo, los “policías malos” de este gran montaje son, “exclusivamente”,  un puñado de locos marginales, encuadrados en grupos de fanáticos franquistas. Eso sí, dirigidos por los funcionarios policiales del antiguo régimen, que se perpetúan en la Transición, y por los servicios de información surgidos del propio aparato franquista. Los ultras asumen a la perfección su papel criminal y llevan a cabo decenas de asesinatos desde 1976 hasta 1980. La mayor parte de ellos quedan impunes.

Durante ese periodo, el movimiento popular afronta constantes y peligrosos pulsos en la calle, enfrentándose contra las fuerzas policiales para conseguir la ruptura democrática. Pero los franquistas renovados tienen claro que para que triunfe la reforma controlada hay que acabar con la resistencia organizada y buscan establecer un “consenso” con las direcciones de los grupos que tiene mayor influencia en la izquierda. No obstante, no les resulta fácil la tarea de desmontar las estructuras populares que se han ido creando durante los últimos años del franquismo, políticas, vecinales y sindicales, ni siquiera con el apoyo de tan acreditados colaboradores. La lucha por la amnistía y la ruptura sigue movilizando a un sector importante de la oposición.

La liquidación de los movimientos populares está en el origen de la partitocracia corrupta que se acaba imponiendo y que ahora está llegando a su máximo nivel de podredumbre. El sistema electoral diseñado y el propio funcionamiento del Congreso de los Diputados contribuyen decisivamente a provocar un corte entre los políticos profesionales y sus votantes. Eduardo Haro Tecglen, en su columna de El País, el 12 de mayo de 2004, escribe: “La ley D’Hont favorece los grandes partidos y disminuye los pequeños; es contraria al pluralismo y se adoptó para continuar el franquismo a base de dos partidos únicos”.

Las exigencias básicas de la Junta Democrática, organismo unitario presentado en París en 1974, con el auspicio del PCE, van perdiendo brío sólo dos años después de su creación, a medida que la Transición avanza. Se renuncia a la “formación de un gobierno provisional”; la “amnistía total” se consigue gracias a manifestaciones populares convocadas sin el apoyo de los partidos mayoritarios de la oposición, en las que  las calles se tiñen con la sangre de muchos jóvenes estudiantes y obreros; la “independencia judicial” se olvida para siempre y, por supuesto, no se vuelve a plantear uno de los puntos clave de la plataforma reivindicativa de la Junta: la “celebración una consulta para elegir la forma de Estado: monarquía o república”. Queda sellado un pacto en el que se acuerda no remontarse a la guerra civil y a los años de represión posteriores, se pretende enterrar la memoria histórica del periodo republicano y la ilegitimidad originaria de la monarquía juancarlista.

Los atentados de la extrema derecha y las amenazas de golpe son una constante durante la Transición. El fantasma de la involución convierte en “salvadores” del proceso de cambio a los franquistas reformistas y al Rey. García Trevijano, uno de los fundadores de la Junta Democrática, en su libro “El discurso de la república”, escribe: “Cuando se propaga el temor social a un peligro inexistente es porque la clase o el partido gobernante están en peligro real de perder el poder. Y echando sobre el pueblo el miedo propio consiguen una nueva legitimación para seguir dominándolo. Esto sucedió al final de la dictadura, con la cínica propaganda de un peligro irreal de guerra civil, para justificar el consenso moral de la transición contra la ruptura democrática”.

Efectivamente, las propias direcciones de los grandes partidos, que ya buscan su propio espacio político concreto, propagan de forma interesada el mensaje de que es necesario el pacto de las fuerzas predemocráticas con el régimen franquista para abortar el supuesto peligro de un nuevo enfrentamiento entre españoles o la instauración de una dictadura militar, cuando aún no se ha terminado la vieja. La Transición democrática se convierte en el silencio de los corderos.

Continúa García Trevijano: “Basta constatar que la clase trabajadora se encuentra hoy más alejada del poder político  y del poder social que cuando murió el dictador, y que el estatus de sus dirigentes ha subido, para saber que el Partido Socialista, el Partido Comunista y los sindicatos sacrificaron esos intereses sociales a la ambición personal de sus aparatos de entrar en el reparto patrimonial de los cargos y presupuestos del Estado, de los que han hecho su modo de vivir. Y todas las ambiciones se basaron, además, en la miserable mentira de la reconciliación nacional entre franquistas y demócratas para evitar una guerra civil imaginaria”.

A partir del referéndum que aprueba la Ley de la Reforma Política, millones de españoles se entregan  con entusiasmo a la tarea de mantener en el poder, en nombre de las nuevas libertades, a las mismas personas que las han reprimido durante muchos años, desde el Movimiento, la policía política, la judicatura, la televisión y la prensa de la dictadura. “Se fundieron en un solo cuerpo, como en el monstruo de las dos espaldas, el rostro atroz de la tiranía y la cara dura de la ambición clandestina. A ese monstruo se le llamó consenso”, concluye García Trevijano.

Los vaivenes que experimentan las trayectorias políticas protagonizadas por los principales diseñadores de la Transición  son casi idénticos. De origen falangista, flirtean con el Opus en el momento oportuno y no les afecta la debacle de MATESA, por su estratégica situación en puestos importantes pero todavía secundarios del sistema. Visten de nuevo la camisa azul y se la quitan justamente cuando la maquinaria franquista chirría por todas partes y se presagia su destrucción. Con juegos de manos tan admirables, esta generación de políticos consigue salvar para el futuro muchas piezas de la estructura del Régimen. Personajes que provienen del franquismo más azul, como Martín Villa y Fraga, han seguido detentando cargos relevantes en la vida pública hasta hace muy poco.

El primer gran acto de consenso “oficial”, después de las elecciones generales de 1977, lo constituye la firma de los Pactos de La Moncloa, que incluyen unos acuerdos de contenido político y otros de contenido económico. Se suscriben el 25 de octubre de 1977. Dentro de la lógica habitual del suarismo, la ceremonia de rúbrica, encabezada por el presidente de Gobierno, es solemnemente retransmitido en directo a través de RTVE. El peso de los acuerdos –en la práctica un plan de estabilización- recae sobre los trabajadores y hay numerosos brotes de contestación (3).

Los Pactos suponen la cesión de numerosas conquistas obreras conseguidas a lo largo de años de lucha. Se fijan topes salariales muy por debajo del aumento del índice del coste de la vida, y además se aplican con carácter retroactivo. También se facilita el despido. Desde entonces, la debilidad del movimiento obrero es cada vez mayor. Aquí se marca el punto de inflexión entre el sindicalismo reivindicativo y la burocratización subsidiada por el propio Estado. Carrillo vende la necesidad de apoyar los Pactos, como siempre, por “el peligro que se cierne sobre la democracia”, y uno de los suyos, Carles Navales, destacado sindicalista del CCOO en el Baix Llobregat, añade años más tarde: “A la clase obrera española hay que reconocerle que priorizara la necesidad de consolidar la democracia, aunque ello fuera a costa de perder muchos puestos de trabajo”. Las cifras son reveladoras: el número de ocupados españoles, 12,5 millones en 1977, desciende continuamente durante los doce años siguientes. José Luis Leal, ministro de Economía de Suárez, también agradece a los dirigentes de la izquierda su labor de neutralización del movimiento obrero, en un artículo publicado en El País, el 25 de octubre de 2002, con motivo del 25 aniversario de los Pactos: “El compromiso de los líderes políticos del momento hizo posible la neutralización política de los previsibles efectos sociales del ajuste económico”.

Se producen paros y manifestaciones en rechazo de los acuerdos y, como es habitual durante la Transición, las intervenciones de la policía provocan numerosos heridos. El día 12 de diciembre muere en Tenerife Jesús Fernández Trujillo, por disparos de la Guardia Civil, durante una jornada de huelga general.

Cada nueva muerte provocada por la ultraderecha o por la represión policial lanza a la gente a la calle y, paralelamente, arroja cada vez más en brazos de los franquistas reciclados a Carrillo y otros representantes de la oposición. La táctica de los reformistas, empeñados en desactivar al enemigo, funciona a la perfección. Al final, no hay ruptura, ni corte histórico, ni depuración de los aparatos represivos. Franco, a través de sus más directos herederos –el Rey, Suárez, Martín Villa...- comanda la Transición. Con la aquiescencia de los políticos opositores, se echa un telón sobre las innumerables víctimas del ilegítimo Régimen surgido del golpe militar del 18 de julio de 1936.

Las claves de la Transición 1973-86 (para adultos). Editorial Península

martes, 7 de enero de 2014

Homenaje en Madrid al ministro Serrano Suñer

Serrano Suñer (segundo por la izquierda y de uniforme oscuro) junto con el general José Moscardó y Heinrich Himmler en el transcurso de su visita a Berlín en octubre de 1940.
Homenaje en Madrid al ministro de Asuntos Exteriores nazi-franquista Ramón Serrano Suñer

Cristina Calandre es nieta del ilustre cardiólogo D. Luís Calandre, eminencia científica al servicio de la II República, introductor en España de la técnica de diagnosis por osciloscopio (inmediato precursor del actual electrocardiograma) y otros notables avances en el tratamiento de las cardiopatías, ejerciendo durante la guerra civil un amplio período, como director del Hospital de Carabineros (ubicado en la Residencia de Estudiantes del Madrid sitiado). Luchadora incansable por el rescate de la Memoria Republicana y antifascista, ha prestado especial atención al papel desempeñado por el franquismo como órgano colaborador del Holocausto, del que fue víctima su propia familia.

Cristina, muy atenta a cuanto discurre en la actualidad, que signifique exaltación de las ideologías totalitarias, ha puesto su atención en eventos, pretendidamente culturales, dejando en evidencia la existencia actual de una corriente, no ya de exculpación, si no de enaltecimiento de ideologías nazi-fascistas, promovidas por instituciones privadas, favorecidas con generosas exenciones fiscales, una forma encubierta de financiación de organizaciones de naturaleza fascista como lo es la Fundación Francisco Franco, o aquella –la Fundación Serrano Súñer- de la que Cristina Calandre se ocupa en este comentario, y que ha tenido la deferencia de hacerme llegar.

Nadie comprendería que en la actual Alemania, existiese una fundación dedicada a honrar la memoria, del que fue colega diplomático de Ramón Serrano Súñer, Joachim von Ribbentrop, ministro de Asuntos Exteriores de la Alemania nazi, ejecutado en la horca tras los juicios de Nüremberg. Sin embargo, en España, sucede que el principal instigador de la colaboración del franquismo con el nacionalsocialismo, tiene toda una fundación a su nombre, dedicada a ejemplarizar su siniestra trayectoria criminal.

Floren Dimas
____________________________

Entre los días 21 y 25 de octubre del 2013 tuvieron lugar unas jornadas sobre la obra y vida de Ramón Serrano Suñer. Como podéis leer en el enlace que os mando, se desarrollaron en la Universidad  CEU –San Pablo de Madrid


Lo presentó el Presidente de la Fundación Serrano Suñer, su hijo Fernando Suñer Polo (sobrino del dictador Francisco Franco) y el Vicepresidente de la Fundación CEU, Manuel de Soroa y Suárez de Tangil, Conde de Vallellano, Grande de España (sobrino de Fernando Suárez Tangil, conde de Vallellano). Dicho título nobiliario le ha sido reconocido  por Ruiz Gallardón en el año 2012, Ministro de Justicia (el que tiene de  bisabuelo  al  Conde de Casas Rojas, cómplice del Holocausto).


Quiero detenerme en el tío  de Manuel, Fernando Suarez Tangil franquista redomado, fascista  y que con la certificación de una carta, desde la Cruz Roja Franquista, que presidia entre 1936 a 1940, (ver attach) demostró como una institución  supuestamente “neutral “ apoyo hasta el último momento a los franquistas, en la depuración de los republicanos. Dicha hermosa y patriótica carta, que fue escrita por mi abuelo personalmente  en agosto de 1936 al entonces presidente de la Cruz Roja republicana , Aurelio Romero, era privada , como puede verse en el membrete , con su dirección de Castellana 30 , donde vivía. (ver attach )

La colaboración del Conde de Vallellano, Grande de España, fue deleznable,  y consiguió que se condenara a mi abuelo Luis Calandre, pues dicha carta fue causa principal de sus consejos de guerra y depuración del Colegio de Médicos.   Todo ello lo explico en mi libro “El Dr Calandre de la JAE al exilio interior” publicado en el año 2008.

 En cuanto al otro presentador de las jornadas fascistas, Fernando Suñer Polo, fue el que firmo por parte de la constructora FCC en el año 1990 la “rehabilitación “ de la Residencia de Estudiantes, por lo que participo muy activamente en la destrucción del refugio antiaéreo.(ver attach)

El tío del primero y el padre del segundo, esto es  el Conde de Vallellano y Ramon Serrano Suñer, son académicos de la Real Academia de Ciencias “Morales” y Políticas. Ya sabéis, donde acaban de hacer académico a Martin Villa, ocupando la medalla de Fraga Iribarne .

En cuanto a los conferenciantes de dichas jornadas fascistas, no nos queda  duda del talante y enfoque, pues por ejemplo vemos a Pio Moa entre ellos.

En fin, creo que todo esto se merece un artículo  crítico, a ver cuando estoy inspirada.

Gracias por vuestra atención  y se aceptan sugerencias contra tanto revisionismo

Cristina Calandre

viernes, 1 de noviembre de 2013

Queipo de Llano ese criminal de guerra

Queipo ‘Campeador’, el nuevo héroe del ‘Diccionario Biográfico Español

Publico - Peoio H. Riaño 01/11/2013
La rectificación histórica desemboca en hazañas, desenfunda pistolas, blande sables, salva vidas y convierte a los más despiadados personajes del pasado en héroes de moral indestructible. Es el género preferido del Diccionario Biográfico Español, de la Real Academia de la Historia (RAH), alterar, reparar y modificar investigaciones, documentos y testimonios aportados por la comunidad científica histórica. El nuevo ejemplo –que va a traer nuevos quebraderos de cabeza a Gonzalo Anes, el director de todo este tinglado de siete millones de euros públicos– de expiación ejecutada por los académicos es la vida del militar Gonzalo Queipo de Llano (1875-1951), aparecida en los tres nuevos volúmenes publicados (faltan siete para los cincuenta).

El autor de la entrada es Rafael Casas de la Vega (1926-2010), un militar falangista, muy vinculado al franquismo, que alcanzó el grado de general de Estado Mayor y fue especialista en el estudio de las tácticas militares de los primeros años de la Guerra Civil. Con su elección, la RAH volvía a hacer saltar por los aires el criterio de objetividad e independencia que ya obvió al encargar a Luis Suárez la vida de Francisco Franco.

Casas de la Vega cumplió con un relato a diez columnas (Rajoy tiene cinco y Rato, cuatro) dedicadas en su mayoría a la formación del pequeño militar y las hazañas bélicas en Cuba y Marruecos. Y en la columna final resume su participación en el golpe militar y la Guerra Civil. En esta parte se aclara que “contribuyó de una manera decisiva al triunfo de las armas nacionales frente a las republicanas”. Y añade que “sin él hubiera sido muy difícil, quizá imposible, que las fuerzas sublevadas en África pasaran a la Península”, y que “sin ellas, la marcha hacia Madrid y el mantenimiento de Andalucía en manos nacionales no se podría haber realizado”.

Cruel guerrero
El historiador Juan Carlos Losada escribe en El combate por la historia (Pasado y Presente) que entre los militares golpistas había diferentes opciones políticas: “Los había claramente decididos, convencidos de dar el golpe, a ser protagonistas, a jugarse el todo por el todo sin importarles el precio a pagar o a cobrar a los demás, dispuestos a desatar una matanza de todos aquellos elementos que consideraban nocivos para España. Era el grupo de la Unión Militar Española (UME), de Mola, de Queipo de Llano y de muchos de los africanistas forjados en las crueles guerras de Marruecos o en la represión de Asturias, como el mismo Franco”.

De ahí que las mayores críticas al trabajo de Casas de la Vega vengan por la ausencia de mención al baño de sangre de Andalucía. Por ahí y por esta visión de la brutal represión a la que sometió a la población: “Con valor, impuso su autoridad personal, haciéndose cargo del mando militar, dominando al gobernador civil y las fuerzas de seguridad a su cargo y enfrentándose a las masas sindicales armadas que se le resistieron en algunas zonas, como el barrio de Triana, hasta el día 23”.

Evita el historiador y militar hablar de las decenas de miles de muertos, civiles no “masas sindicales”. José Luis Ledesma, historiador y profesor en la Universidad de Zaragoza, traza un rápido perfil de Queipo de Llano muy diferente al que dibuja el presentado por el Diccionario: “La mayor carnicería de la Guerra Civil se produjo en Andalucía y eso es imputable más por acción que por omisión a este señor”. A ese “valor” al que se refiere Casas de la Vega, otros lo llamarían “sangría”.

Adelantado de la radiodifusión
También el historiador Francisco Espinosa hace repaso a la figura del militar en el libro La justicia de Queipo, en la que relata la columna de 500 mineros de Huelva que se desplazó el 19 de julio de 1936 a Sevilla para contener los planes del golpista y cómo fue la venganza: 25 personas mueren en el momento, 68 son fusiladas tras un Consejo de Guerra y 6.000 asesinados en toda la provincia de Huelva. Sólo la masacre de Badajoz, dirigida por el general Yagüe y de la que se estiman entre 1.800 y 4.000 muertos, es similar a las acciones de Queipo.

Sin embargo, Casas de la Vega resuelve la participación en un escaso párrafo y traza una polémica interpretación sobre el uso de la radio que hizo Queipo de Llano para comunicarse con los soldados partícipes en el Golpe: “Es de destacar su importancia en la utilización de la radio para movilizaciones y arengas. Puede decirse de él que fue el primero que utilizó la radio eficazmente como arma de guerra”, escribe el militar sobre el otro militar. Es cierto, puede destacarse su carácter innovador, pero no estaría de más señalar que a través de este medio llamó a violaciones masivas.

“Nuestros valientes legionarios y regulares han demostrado a los rojos cobardes lo que significa ser hombres de verdad y de paso también a sus mujeres. Esto está totalmente justificado porque estas comunistas y anarquistas predican el amor libre. Ahora por lo menos sabrán lo que son hombres de verdad y no milicianos maricones. No se van a librar por mucho que berreen y pataleen”, radió en uno de sus más famosas aportaciones a la masacre.  

La violencia incontrolada en la zona republicana fue condenada por los dirigentes de la República, empezando por su propio presidente. “Aunque pecaran de timoratas y no siempre se fuera o se pudiera ir del dicho al hecho, esas condenas públicas marcan una diferencia inconmensurable con lo sucedido al otro lado de las líneas del frente. Media un abismo entre, pongamos por caso, los discursos radiados de Prieto y Azaña (“no los imitéis” y “paz, piedad y perdón”) y las poco católicas arengas a la caza de los rojos y violación de rojas de Queipo de Llano. Es imposible menospreciar el influjo que unos y otras hubieron de tener en aquel irrespirable clima bélico”, cuentan Francisco Espinosa y José Luis Ledesma también en El combate por la historia (Pasado y Presente).

Libertinaje de cátedra
Esta es una de las críticas más recurrentes a una obra que con cada entrega devalúa su importancia y el dinero con el que los españoles siguen subvencionándolo. A Millán Astray y Mola se los dibuja como esforzados intelectuales y todo bajo la justificación de “libertad de cátedra” en la que se escuda Gonzalo Anes.
 
Hace unas semanas, este periódico pudo hablar con Juan Pablo Fusi, uno de los dos historiadores independientes de rectificar las voces más polémicas. De su trabajo nadie sabe nada. Pero Fusi reconoció a El Confidencial que la libertad de cátedra había “fallado” en este diccionario.  

También ha hecho referencia al tono represor de Queipo el hispanista Paul Preston al hilo de la primera bandera de Franco en el Tercio de Extranjeros en Marruecos. “Los años pasados entre la inhumana barbarie de la Legión contribuyeron a deshumanizar a Franco. No se sabe si llegó a África tan falto de las reacciones emocionales normales como para que no le afectase la brutalidad que le rodeaba. Gonzalo Queipo de Llano, que no destacaba precisamente por su sensibilidad, se quedó impresionado ante la imperturbabilidad y la satisfacción con que Franco presidía la cruel violencia de los castigos a las tropas moras, incluso por faltas menores”.

Hazañas por historia
El resto de la biografía trazada por Rafael Casas de la Vega es un intento por encumbrar la trayectoria militar de Queipo. Vemos al militar a los 16 años, tratando de ingresar en la Academia militar dos años antes de lo permitido. En esta primera parte Casas sí entra en el detalle y se recrea en los gestos, deseos y ambiciones del joven Queipo de Llano. “Se paseó varias veces por las inmediaciones del cuartel y observó repetidas veces a los que habrían de ser sus compañeros de trabajo y la ocupación le pareció razonable”, cuenta el historiador con un notable desarrollo de los sentimientos del infante.  

Pero es en su participación en la guerra de Cuba el motivo que más atención merece la redacción de Casas de la Vega, destacando hazañas y cerrando la puerta a cualquier duda sobre sus dotes en la instrucción de campo. “Aunque el joven cadete gozaba con la instrucción en campo abierto, quedaban algunos rescoldos de estudios memorísticos que le gustaban poco, lo que le impidió aprobar el curso en julio”. Alumno de septiembre, guerrero de matrícula.

Sobre su “excelente preparación para el combate” destacamos estas perlas panegíricas extraídas de la hoja de servicios: “En esta acción se cita como distinguidos a los tenientes Queipo, Sáez y Ruiz, especialmente el primero, el que, habiéndole matado su caballo, echó pie a tierra y dio muerte a su contrario con el sable”. Más: “Queipo con su unidad tomó parte en once combates a caballo. En todos ellos, se jugó la vida con valor recibiendo en dos de ellos justa recompensa”. Más: “Se hicieron al enemigo más de 60 muertos al arma blanca habiendo merecido ser propuesto [para una nueva condecoración] por su comportamiento cargando a la cabeza de su regimiento”. Queipo, el héroe indestructible: “El 4 de febrero sufrió una herida de bala, tan leve que ni siquiera echó pie a tierra”.

El historiador cuenta cómo, una vez regresó de Cuba, atravesando con su escuadrón en 1908 el río Henares, un soldado, derribado por el caballo que montaba, cayó al agua: “Y era arrastrado por la corriente con el riesgo de perecer ahogado. El capitán, al verlo, se tiró al río desde su montura y le salvó la vida con gran riesgo de la suya”. Un héroe.

+++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++

+++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++