15 de enero de 2014

Estimada Mª José ... recuerda que aunque a veces hay malas experiencias, nunca debes retroceder ni rendirte, quien persevera alcanza.
Joan Busquets i Verges. Exmaqui libertario del Berguedá 28/12/2013
"Muero contento, porque equivocado o no, muero por una idea" Manuel Barreiro dos días antes de ser fusilado 12/3/1939


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domingo, 18 de octubre de 2015

Ángel Viñas: “Franco se apropió de dinero que no iba dirigido a él”

Franco hizo fortuna con la Guerra Civil

 
El País - Tereixa Constenla - Madrid -29 SEP 2015
El nuevo libro del economista, diplomático e historiador Ángel Viñas (Madrid, 1941) saca a la luz aspectos de Franco que han permanecido entre sombras, a pesar de que el dictador falleció hace cuatro décadas. Uno de ellos es su fascinación por el nazismo: “Franco queda deslumbrado por la capacidad militar alemana, pero es un camaleón que cambia con el entorno político. Primero pronazi, luego proaliado y después proamericano; lo importante era conservar el poder”, explica a EL PAÍS.

Lo más controvertido de la obra es la información que ofrece sobre el origen de la sorprendente fortuna que Franco tenía al final de la guerra, de la que no había rastro en 1936. Viñas afirma que los 34 millones de pesetas que el dictador poseía en cuentas personales en agosto de 1940 no proceden de su sueldo. “Era imposible que hubiese ahorrado 34 millones en cuatro años”, sostiene. “Evidentemente, una parte le llega de donativos que se entregan a una suscripción nacional”, indica.

En La otra cara del Caudillo (Crítica), que será presentado en un acto público el 20 de noviembre, cuando se cumplen 40 años de la muerte de Franco, el historiador documenta una operación comercial con café que reportó al jefe del Estado 7,5 millones de pesetas en 1940. El producto había sido donado a España por el dictador brasileño Getúlio Vargas y Franco usó el aparato estatal para distribuirlo, venderlo, cobrarlo e ingresar el dinero en su cuenta corriente. “Francamente, creo que fue un corrupto, se apropió de dinero que no iba dirigido a él, aunque desde el punto de vista jurídico no hizo nada ilegal, porque él era el Derecho”, destaca el historiador.

Viñas ha investigado las leyes reservadas aprobadas durante la dictadura, una práctica que situaba en el más absoluto limbo jurídico a los españoles, sujetos a normas que ni siquiera sabían que existían. “Con ellas en la mano, Franco podía hacer literalmente lo que le viniera en gana”.

En el libro, Viñas se pregunta si su ejemplo y su práctica alentó la corrupción entre los mandos militares, tras constatar que envía a sus generales miles de cigarrillos o café: “No se trataba de pacotillas. Por conseguir cigarrillos norteamericanos la gente podía dejarse llevar a actos irracionales”.

lunes, 22 de septiembre de 2014

La familia Franco, inmune a la crisis

 
Tiempo -Javier Otero 15 / 11 / 2012

Los herederos del dictador mantienen una holgada posición económica 37 años después de su muerte gracias a la fortuna secreta que amasó en la Guerra Civil.
 
La familia de Francisco Franco se ha mantenido inmune a la crisis económica y al pinchazo de la burbuja inmobiliaria. El patrimonio que aflora en sus empresas ronda los 140 millones de euros. Si se tienen en cuenta los dividendos que cobraron además por la más importante de sus operaciones urbanísticas, en la finca de Valdefuentes, que heredaron del dictador Francisco Franco, las cantidades conocidas que asoman alcanzan ya los 160 millones de euros. Apenas se resienten, cuando han quebrado grandes empresas del sector y las que quedan han perdido buena parte de su valor y sobreviven a duras penas. Esta es la situación de la familia cuando se cumplen, este 20 de noviembre, 37 años de la muerte del dictador.
 
La finca de Valdefuentes es precisamente la clave de la herencia que la familia recibió de Franco.

¿De dónde salió ese dinero? Lo que no se sabía hasta ahora, y ha descubierto Tiempo entre los papeles privados del dictador que se encuentran en el Archivo de la Memoria Histórica de Salamanca, es que esta fortuna está relacionada con el dinero que consiguió el general al quedarse con donativos para su causa recaudados durante la guerra. Su fortuna secreta ascendía a 34 millones de pesetas en 1940, justo al terminar la Guerra Civil española. Franco se gastó pocos años después 2,5 millones de pesetas en la finca de Valdefuentes, de unos 10 millones de metros cuadrados de superficie, e invirtió casi 10 millones de pesetas más en ella.

Para poder actualizar el valor de aquellos 34 millones de pesetas podría seguirse la evolución de esa operación de Valdefuentes. Si toda la fortuna de Franco se hubiera invertido en suelo, a día de hoy, al precio que se paga el metro cuadrado que se expropia, según algunas de las últimas sentencias, su valor alcanzaría los 2.500 millones de euros. Se colocaría como la quinta mayor fortuna de España, por encima de apellidos relevantes en la famosa lista Forbes como las Koplowitz o Emilio Botín, por ejemplo.

Si se aplicara el rendimiento que obtuvieron de la operación de Valdefuentes para actualizar la fortuna secreta del dictador, la riqueza de Franco sería menor, pero rondaría todavía una cantidad importante: 314 millones de euros. Sin embargo hay que tener en cuenta que la recalificación y el negocio inmobiliario se han realizado solo sobre un tercio de la finca. Si se hubiera podido recalificar entera entonces la fortuna ascendería a los mil millones de euros. Además, otros señalan que a esa cantidad habría que sumar el valor de los regalos que recibió durante los años que estuvo en el poder y que no pasaron a manos del Estado, sino a su patrimonio particular.

Hasta ahora se conocía que la familia Franco recibió una herencia del dictador y que parte de ese patrimonio aflora hoy en sus empresas, donde aparecen Carmen Franco o su hijo Francis. Luego podrían sumarse los valores de inmuebles que compró la familia, o los que heredó directamente de Franco. Algunos han especulado con que parte de la fortuna se encuentra fuera de España. Un buen síntoma de ello sería el suceso ocurrido el 7 de abril de 1978, cuando no se habían cumplido aún tres años de la muerte del dictador y ni siquiera se había aprobado la Constitución. Carmen Franco Polo, la hija del general, fue detenida en el aeropuerto de Barajas cuando intentaba llevar a Suiza 38 medallas y condecoraciones de su padre. Finalmente tuvo que pagar una cantidad nada desdeñable que da cuenta del valor del patrimonio que no aflora en las empresas de la familia. El tribunal le impuso una multa de 6,8 millones de pesetas por el intento de evasión de objetos de valor histórico, aunque la sentencia fue anulada en 1980. Al ser detenida, Carmen Franco realizó un comentario que se hizo famoso: dijo que iba a fundir las joyas para hacerse un reloj de cuco.

Rentabilidad y dividendos.
La sociedad Valdefuentes era la joya de la corona de la herencia. Era la dueña de la inmensa finca junto a Arroyomolinos, limítrofe con los terrenos donde se ha construido el parque comercial Xanadú, con la mayor pista de esquí cubierta de Europa incluida. Parte de la finca fue recalificada y, como siempre que se cambia la calificación del suelo, disparó el valor de los activos de la empresa. En 2002 eran de 1,6 millones de euros pero, una vez hecha la recalificación, los activos han llegado a estar valorados en 20 millones de euros. Los Franco dieron entrada en la empresa a Fidel San Román, un constructor que se ha visto implicado en varios escándalos urbanísticos, entre ellos la operación Malaya. Con la construcción en sus terrenos, la empresa pasó de los 167.000 euros de pérdidas en 2002 a conseguir la tremenda cifra de 23,9 millones de euros de beneficio en 2007.

Aquel año, la mayoría del dinero que ingresaba iba directamente a la casilla de los beneficios. La rentabilidad de la empresa era impresionante: un 685% conseguido solo con 3,5 millones de euros de fondos propios. Todo el beneficio de ese año, los 23,9 millones de euros, aunque también casi todo el de otros anteriores, se destinó a dividendos. La familia Franco y Fidel San Román se repartieron a medias la empresa. Valdefuentes cambió el nombre a FR Promociones del Suroeste. Así los Franco conseguían dar entrada al socio que iba a construir en sus terrenos y, por lo tanto, los dividendos se repartieron a medias. Finalmente, FR Promociones del Suroeste se ha escindido en una nueva empresa llamada Arroyo de la Moraleja, que cuenta aproximadamente con la mitad del patrimonio, 8,4 millones de euros, que tenía la propietaria de la finca de Valdefuentes de la que se desgajó. Así, si se suman los 8,4 millones de euros de los activos que los Franco sacan hacia la nueva empresa desde Valdefuentes y los dividendos que les correspondieron (unos 14 millones de euros), la familia pudo ganar con estos terrenos 23,1 millones de euros. Una cifra muy por encima de la valoración de la finca antes de su recalificación, ya que en 2002 era de 1,6 millones de euros, con lo que consiguieron un rendimiento 15 veces mayor del valor que tenía en ese año. También merece compararlo con los 2,5 millones de pesetas que le costó al dictador Francisco Franco en la década de los cincuenta del siglo pasado. Y eso a pesar de años de abandono de la misma, en la que incluso se rodaron películas eróticas o escenas de La escopeta nacional de Berlanga.

Como se ha visto, la más importante inversión conocida realizada por el dictador Francisco Franco, la pista clave para conocer el origen de la fortuna secreta del dictador, y la propiedad más importante que dejó en herencia a su familia, ha sido exprimida al máximo tras su recalificación después de pasar lustros casi abandonada. La hija de Franco, Carmen, y su nieto, Francis Franco Martínez-Bordiú, que se cambió el orden de los apellido para llevar el del dictador en primer lugar, presidieron la empresa. Hoy el nieto de Franco es aún director general de la empresa.

Los Franco consiguieron el gran negocio inmobiliario con la finca de Valdefuentes justo antes del pinchazo de la burbuja inmobiliaria. Y en plena crisis, en 2009, es cuando escinden la empresa  dueña de la finca FR Promociones del Suroeste, en una nueva sociedad, Arroyo de la Moraleja, manejada por la familia. Los dividendos más importantes ya habían sido cobrados en 2007, justo un año antes del comienzo de la recesión. Pero en el resto de las empresas no les ha ido nada mal. A pesar de que su negocio es el inmobiliario, buena parte es de alquileres, a menudo de garajes, que no ha sufrido tanto como el de la construcción de viviendas. Las pérdidas de las empresas que las han cosechado han sido lo suficientemente razonables como para que su patrimonio no sufra graves quebrantos. Las que han perdido patrimonio se compensan con las que han ganado.

Garajes y finanzas.
Además de las inversiones inmobiliarias, los Franco realizan también a través de ellas inversiones financieras, como los casi 6 millones de euros, por ejemplo, que tiene Fiolasa y que ha puesto en manos de Banif, JP Morgan o BNP, o, los 18,4 millones que Sargo Consulting, de Carmen Franco, la hija del general, tiene  en empresas del grupo y tres fondos de inversión: DWS Dinerplus, Grundbesitz Invest y DWS Topiary Select. Por cierto, que Carmen Franco se adjudicó un sueldo de 17.000 euros al mes de Sargo Consulting en 2008. Los alquileres de garajes son algo más estables económicamente que el resto del negocio inmobiliario. Aparcamiento Atocha 70 ha vuelto a tener beneficios en 2010. Pero una de las que van como un tiro es Comerzia, donde Francis Franco, el nieto del dictador, ha concentrado sus inversiones financieras y su patrimonio, que alcanza en esta empresa los 21,7 millones de euros.

Entre los nietos también destaca María de la O Martínez-Bordiú Franco. El patrimonio de su empresa CM 16 ha crecido a pesar de la crisis, al pasar de 15,5 millones a 22,5 millones de euros, aunque le reporte pérdidas. En la sociedad Domarma, donde es consejera, tiene activos por otros 5,7 millones de euros. De hecho, esta última no tiene miedo a realizar inversiones inmobiliarias en plena crisis del sector. En 2010, por ejemplo, se gastó 1,5 millones de euros en una parte de un edificio en Madrid.

En definitiva, las pérdidas de las empresas de los Franco se compensan con los beneficios que tienen otras, que a veces no son pocos. Fiolasa ganó 306.000 euros en 2010, último ejercicio del que se conocen las cuentas, frente a los 65.000 euros de 2009. Además, las pérdidas, cuando las hay, son pequeñas en comparación con su patrimonio, por lo que pueden hacerles frente sin agobios.

Hay que recordar que este no es todo su patrimonio. Es lo que aparece en sus empresas. Las inversiones que hayan realizado a título personal los miembros de la familia no se conocen, aunque sí existen noticias de los inmuebles que, por ejemplo, ha vendido Carmen Martínez-Bordiú a lo largo de los años. Pero la fortuna que les dejó Franco era impresionante.

Otra manera de hacerse una idea de lo que suponían esos 34 millones de pesetas es que con 2,5 millones de pesetas Franco se compró los terrenos de Valdefuentes. Eso quiere decir que, si hubiera invertido los 34 millones de pesetas en tierras, podría haber comprado 136 millones de metros cuadrados, tanto como la superficie del municipio de Valencia, o tanto como la cantidad de suelo que se va a quedar el llamado banco malo de todas las entidades financieras en apuros por los conocidos como activos tóxicos, según calculan sus responsables. Esa fortuna secreta es la que ha enriquecido a su familia.

Origen del patrimonio familiar.
Para intentar explicar el patrimonio que tiene la familia automáticamente se responde que se trata de los frutos de la herencia que recibió de Franco. Y al pensar en la herencia hay que preguntarse de dónde consiguió el dictador una fortuna como esa, cuando la propaganda del régimen se encargaba de transmitir que el general era una persona que no quiso nunca ganar dinero en el ejercicio del poder.

Los hechos que aparecen en sus papeles privados parecen desmentirlo. En agosto de 1940, nada más terminar la guerra, el secretario militar y particular de Franco resume las “cantidades que existen procedentes de donativos y otros conceptos a disposición de su excelencia el jefe del Estado y generalísimo” a fecha de 31 de agosto de 1940. Se trata de 34 millones de pesetas procedentes de suscripciones y donativos realizados durante la Guerra Civil. A diferencia de lo que ocurrió con el resto de las suscripciones y donativos recaudados en la Guerra Civil por el bando nacional, estos no fueron a parar a la junta liquidadora y, por lo tanto, al Tesoro público. Según el libro de Sánchez Asiaín sobre la financiación de la guerra (ver siguiente reportaje), la regulación legal del destino de estas suscripciones establecía que las sucursales del Banco de España eran las encargadas de centralizar los depósitos de sus zonas, que luego remitían a la central del Banco de España en Burgos. Un decreto de 1941 canceló la suscripción nacional previa constitución de una junta liquidadora.

Esta revista también publicó que, por ejemplo, el general Queipo de Llano dio cuenta, y liquidó con las autoridades del régimen, los fondos que quedaban de estas suscripciones o donativos al finalizar la guerra y cuya administración se encontraba bajo su autoridad. En el caso de Queipo, las cantidades que liquidó ascendieron a 26 millones de pesetas, con lo que el dinero que se quedó Franco fue mucho más.

Los donativos que manejó Franco directamente estaban destinados, entre otros, a los huérfanos de la guerra, al llamado Fondo de España, donativos para soldados indígenas y hasta para la reconstrucción del Alcázar de Toledo. También tenía otras cuentas en diferentes bancos “a disposición de su excelencia el jefe del Estado”, tal como aparece en el resumen encontrado entre sus papeles. La más importante de estas cuentas se encontraba en el Banco de España en Madrid, y ascendía a 18 millones de pesetas. Además, tenía cuentas en sucursales del Banco de España en Burgos y en otras entidades financieras privadas como el Banco Hispano Americano, el Banco Español de Crédito, el Banco de Bilbao, el Banco Mercantil en Madrid e incluso en el Banco Espirito Santo en Lisboa. Este banco y Portugal tuvieron un papel clave en la financiación de la sublevación militar. A pesar de los donativos que realizó Franco, la suma total no decreció significativamente con los años, tal y como muestran documentos hasta ahora desconocidos del archivo privado de Franco que se encuentran en Salamanca.

En otro resumen realizado al finalizar 1950, estas cuentas ya solo alcanzan los 21 millones de pesetas. Los documentos de su archivo que ha encontrado esta revista sirven también para comprobar que Franco gastó en la finca de Valdefuentes 10,4 millones de pesetas, de los que 2,5 millones se dedicaron a la compra de la misma y el resto a su maquinaria, construcciones, ganado y utillaje, según el estadillo más antiguo de los pagos efectuados en la finca y que está fechado el 4 de octubre de 1951. Este dato es importante, ya que se trata de la fecha exacta en que se constituyó la empresa Valdefuentes, la joya de la corona de la familia, según atestigua aun hoy el Registro Mercantil. Valdefuentes, como se ha dicho, cambió recientemente de nombre por el de FR Promociones del Suroeste.

Pagar la finca de Valdefuentes.
Así, Franco estuvo pagando antes de finalizar 1950 la finca. A la vez, los fondos que tenía en sus cuentas ocultas hasta esa fecha se reducen en 13 millones de pesetas. El estado de los gastos de la finca del 4 de octubre de 1941 destapa unos gastos de 10,4 millones. Si se restan de los 34 millones que tenía Franco a su disposición en 1940 estos 10,4 millones que se gastó en Valdefuentes, los 23 millones de pesetas restantes se encontrarían bastante cerca de la cifra de 21 millones de saldo a finales de 1950 de las cuentas que provenían de los donativos y suscripciones de la Guerra Civil.

Hay que considerar que los resúmenes de sus cuentas sacan a la luz que Franco dedicó también en aquellos años algunas cantidades a donativos y otros gastos personales, que explican que el saldo fuera finalmente de 21 millones en 1951. Es decir, la compra de Valdefuentes coincide con un recorte en el saldo de las cuentas de la guerra similar a lo invertido en la finca, lo que explicaría este descenso del dinero de las cuentas que manejaba. Hacia 1950 Franco realiza también otras inversiones financieras en acciones y deuda, con los fondos que provenían de la guerra, y ha trasladado 3,5 millones de pesetas en efectivo a la caja de seguridad de su residencia en El Pardo, con lo que se ve de nuevo que el dictador usó los donativos y suscripciones de la guerra para su enriquecimiento personal. El último resumen, con fecha de 31 de marzo de 1959, presenta un saldo de 22,7 millones de pesetas. Incluye solo dinero y acciones, no el valor de la finca de Valdefuentes.

Hay que tener en cuenta, además, que la familia se benefició de otros ingresos, como los que obtenía de la explotación de las fincas de Franco. A Franco algunos altos capitostes del régimen le apodaban por eso El Ranchero. Los mismos archivos que hoy pueden consultarse en Salamanca con el mismo desorden con que se encontraban sobre la mesa de trabajo de Francisco Franco en el palacio de El Pardo dan cuenta, por ejemplo, que en 1973 Franco se quedó con 100.000 pesetas de las 135.000 de beneficios que daba la finca de La Piniella, como también ocurría con el Pazo de Meirás, que no era un mero lugar de recreo.

Solo ha habido una iniciativa relativamente reciente de IU que pedía que se auditara la fortuna de la familia Franco. No tuvo éxito.

domingo, 14 de abril de 2013

¡Feliz 14 de abril, esta si es nuestra fiesta!

Primera visita de juanca borbón a España como el delfín del genocida francisco franco
MJBarreiroLG 14/4/2013
Hoy esta fecha adquiere una especial relevancia, gracias al esfuerzo y constancia de todos, si se siente más cerca, menos utópica; el republicanismo va calando hondo entre más gente, ha llegado a personas que incluso aquel mítico e histórico 15M rechazaban que la primera propuesta de las propuestas más urgentes es echar a la familia borbón. Esa familia que está empeñada en subyugarnos y hacernos sus súbditos cuales plebeyos en la más oscura de las edades medias. Por fin el debate es más publico, esta más extendido... este año las celebraciones han seguido creciendo por toda la geografia de la península...

A pesar del expolio fascista sufrido desde el golpe de estado militar de 1936 apoyado por la iglesia católica hasta nuestros días, apesar de esa restauración borbonica impuesta por el genocida autoproclamado generalisimo de todos los ejercitos, y "consensuado" a espaldas del pueblo por los pactos de la moncloa; a pesar de todo ello, podemos volver a retomar nuestras vidas y nuestra história y que se vayan de la mejor manera posible para cerrar las puertas a absurdas nostalgias de cuentos medievales, que se vayan y devuelvan lo que es del pueblo... dificil petición...pero que se vayan por donde han venido... que recuerden ellos y sus descendientes que el pueblo no los han traido... ¡ese juramento a los principios del glorioso movimiento nazional! en nuestras memorias...

Deseando que se vuelva hacer realidad la frase de Valle Inclán tan llena de razón y con una actualidad que ojalá sea otra vez una premonición: Los españoles han echado al último de los borbones, no por rey sino por ladrón”.

Detrás de los borbones se irá también otra lacra social, los privilegios de la iglesia católica ... 

Con el deseo de que hoy sea el comienzo de su fin...

Feliz 14 de abril!!
¡Fuera los delfines del genocida!

sábado, 30 de junio de 2012

Asi trata la iglesia católica y el estado español a sus ciudadanos

 Represión policial del desalojo en la Almudena

Nota ABF: Aunque sea en  sentido ironico dada la gravedad de los hechos, y reincidentes, el tratamiento de "querido" y el abrazo final, del articulo no lo comparto en absoluto y aun aplaudiendo el contenido estos dos términos me chirrian en el corazón y en el sentido común. Gracias al autor por estas palabras tan claras, la foto elegida por el autor del cara dura del rouco varela la sustituyo por que no soporto la cara de ese individuo y lo más importante es que se sepa como tratan a los ciudadanos en este país, espero apesar de los juristas que tenemos tipo divar (aunque se haya ido no me consta que vaya ser juzgado ni devuelva nada) repito espero este hecho sea denunciado hasta las últimas instancias si es necesario.
Una buena clase de religión para los farsantes, esto es a lo que realmente se dedican: Desde 1998, la Iglesia ha registrado cientos de propiedades, que habían sido financiadas por vecinos y ayuntamientos

Carta de un investigador a Rouco Varela, arzobispo y deshauciador

Publicado en Principio marsupia 30/06/2012

Querido Antonio María,

Ayer, después de la misa de las 19h, varios afectados por los desahucios hipotecarios decidieron encerrarse en La Almudena, la catedral de tu archidiócesis. La Iglesia, mostrando gran solidaridad con estas personas que sufren, decidió llamar a la policía para desalojarlos.

Por lo visto, os preocupa más vuestra casilla en la Declaración de la Renta que las casas de familias desahuciadas.

Antonio Maria, yo soy ateo, pero algunos mensajes del cristianismo que me parecen fabulosos. Si me permites, me gustaría recordar algunas enseñanzas de un personaje que quizás te suene: un tal Jesús de Nazaret, hijo de José el banquero, -perdón, José el carpintero-.

¿Jesús apoyaría a las familias deshauciadas o a los bancos? Yo soy investigador en física, no tengo ninguna capacidad para dictar clases de religión. Me limito a copiar de la Biblia:

1) “Él derribó del trono a los poderosos y enalteció a los humildes, a los hambrientos los colmó de bienes y a los ricos los despidió vacíos.(Lc 1,52-53).

2) “Cuando des una comida o una cena, no invites a tus vecinos ricos. Cuando des un banquete, invita a los pobres.” (Lc 14,13)

3) “Había cierto hombre rico que se vestía de púrpura y lino fino, celebrando cada día fiestas con esplendidez. Y un pobre llamado Lázaro yacía a su puerta cubierto de llagas, ansiando saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico. Murió el pobre y fue llevado por los ángeles al seno de Dios; murió el rico y fue sepultado en el Infierno.” (Lc 16,19-23).

4) “Así pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo.” (Lc 14,33)

5) “Él hace justicia al huérfano y a la viuda, y ama al extranjero dándole pan y vestido.” (Dt 10,17)

Antonio María, menos mal que Jesús vivió hace 20 siglos. Tengo la impresión de que si viviera en nuestros tiempos, hubiese montando un 15-M de la de Dios.

Un abrazo su Eminencia,

Alberto Sicilia.

domingo, 4 de marzo de 2012

Los Franco poseen dos esculturas del Pórtico de la Gloria desde hace 50 años

Las piezas fueron entregadas al dictador por el Ayuntamiento de Santiago
El País- Galicia - Alberto Leyenda -Vigo 2 marzo 2012
La historia de los bienes culturales acumulados por la familia Franco durante los 40 años que pervivió el régimen no acabó de escribirse con la apertura parcial del Pazo de Meirás. La asociación en defensa del patrimonio medieval gallego O Sorriso de Daniel añade un nuevo capítulo, al reclamar por carta a la hija del dictador, Carmen Franco Polo, que devuelva a la catedral de Santiago dos esculturas románicas ejecutadas por el taller del Mestre Mateo y que formaban parte de la fachada exterior que cubría el Pórtico de la Gloria.

Se trata de dos estatuas-columnas de finales del siglo XII y comienzos del XIII, esculpidas en el característico estilo expresivo del Mestre Mateo, y que pertenecían al mismo grupo que el David y el Salomón que hoy se sitúan en el pretil de la escalinata de la entrada occidental al templo. Se cree que representan a Abraham e Isaac, y estan relacionadas con otras dos de las que se conserva una cabeza y que también encarnaban en piedra a personajes del Antiguo Testamento. En la misiva, la entidad cultural expresa su rechazo a entrar en cuestiones políticas y en discusiones sobre la legitimidad de la posesión de las piezas. No obstante, pide que sean reintegradas a su lugar de origen, la basílica compostelana, para que puedan mostrarse en su museo junto al resto de un conjunto “creado como tal y durante cientos de años custodiado como tal”. En este sentido argumenta que “el patrimonio, siempre que sea posible” debe ser contemplado “en el entorno más inmediato” al de su creación. Sería, a su juicio, el remate ideal para conmemorar los 800 años desde la consagración del templo catedralicio.

Las tallas abandonaron su origen primigenio mucho antes de que Franco derrotase a la II República. La primera noticia llegó en 1933 de la mano de Fermín Bouza Brey, que las localizó en un pazo del Ulla, propiedad del conde de Ximonde. Según el historiador, un antecesor del aristócrata las había trasladado allí a finales del siglo XVIII. Ya con el régimen franquista asentado, el conde vende las piezas al Ayuntamiento de Santiago por 60.000 pesetas, con la única condición de que nunca saliesen de la ciudad. De lo contrario debía ser indemnizado con 400.000 pesetas. Las imágenes decoraron las escaleras del Pazo de Raxoi durante unos años. En 1961, en la exposición El arte románico —la madre de todas las muestras sobre este periodo artístico, con doble sede, en Santiago y Barcelona— las estatuas ya aparecen identificadas como propiedad de “Su excelencia el Jefe del Estado”, y provenientes del Pazo de Meirás. No hay ningún documento que acredite la donación, pero debió producirse durante una visita del Generalísimo al consistorio compostelano en fecha cercana a la exposición. El conde de Ximonde no cobró la indemnización estipulada. De la residencia veraniega pasaron a otra de sus propiedades, la Casa de Cornide, en A Coruña, también regalada por las autoridades municipales de la época y en la que todavía se conservan.

Fuentes de la Fundación Catedral de Santiago apuntan que no es la primera vez que se le pide a la familia Franco que restituya las piezas a su lugar original. Varias instituciones religiosas, públicas y privadas, lo intentaron en otras ocasiones, sin respuesta. La Fundación Nacional Francisco Franco confirma que ha recibido la carta, pero declina hacer comentarios, porque aún no se le ha podido hacer llegar la petición a su presidenta, Carmen Franco. Eso sí, las estatuas han sido expuestas al público al menos en otras dos ocasiones desde 1961, una en A Coruña, en 2008, y la última en Santiago el año pasado, en la muestra Dominus Iacobi. La Fundación Catedral de Santiago resalta las facilidades que dieron los propietarios para el préstamo. Entonces estuvieron en el Colexio de Fonseca de Santiago, a un paso de donde fueron colocadas hace ocho siglos.

sábado, 3 de diciembre de 2011

Una, grande y rica

En la foto: En 1978, la duquesa de Franco y marquesa de Villaverde convocó una rueda de prensa en su domicilio madrileño para explicar por qué pretendió trasladar de España a Suiza 31 medallas y siete insignias que finalmente quedaron retenidas en el aeropuerto de Barajas.- MARISA FLÓREZ
Franco ató con más eficacia el futuro de la familia que el del país. la fortuna que su familia conserva hoy prueba que la democracia la ha tratado infinitamente mejor que el dictador a la democracia. Mañana se cumple el aniversario de su muerte por primera vez sin actos de exaltación hacia su figura
El País / TEREIXA CONSTENLA 19/11/2011 Hace 36 años, el 20 de noviembre de 1975, los Franco perdieron todo el poder, pero retuvieron algo más importante: el dinero. Como icono, los Franco se desmoronaron con el franquismo. De la cúspide, de ser el perejil de cada cóctel y la escopeta de cada cacería, cayeron por unos años en el foso de los apestados sociales, aquellos a quienes conviene rehuir porque contaminan. Malas compañías. Lo peor en un país proclive a favorecer arribistas sociales. Golpeados por la súbita pérdida de privilegios, unos se dieron al victimismo, otros se replegaron discretamente y alguno hubo que jugó a la provocación, incapaz de admitir que la democracia les estaba tratando infinitamente mejor que el dictador a la democracia.
Su viuda, Carmen Polo, cobró hasta su muerte una pensión superior al sueldo de los presidentes Adolfo Suárez y Felipe González. Su única hija y su marido disfrutaron de pasaporte diplomático hasta que caducó en 1986. El Rey les obsequió con un nuevo título nobiliario: el ducado de Franco. Hacienda no investigó sus cuentas. No fueron empujados al exilio, ni su fortuna fue confiscada, como le ocurrió a la familia del dominicano Leónidas Trujillo tras su asesinato en 1961. Ni siquiera aquellos bienes que Franco había recibido como jefe del Estado y que, en puridad, deberían engrosar el patrimonio nacional fueron reclamados por los nuevos gobernantes. A diferencia de los descendientes de Pinochet -procesados por malversación en 2007-, nadie les molestó. Tampoco cuando jugaron con la extrema derecha y encabezaban nostálgicos actos el 20-N. Los Franco se salvaron por uno de los sumideros conciliadores de la Transición.
Mañana se cumplirá el aniversario de la muerte de Franco sin actos de exaltación por vez primera en 36 años. Se han prohibido para que no interfieran en la jornada electoral. Habrá, sin embargo, la tradicional misa en el Valle de los Caídos en memoria del dictador, a la que, previsiblemente, asistirá su hija, Carmen Franco Polo, actual cabeza del emporio inmobiliario tejido por la que fuera primera familia española durante décadas. Precisar su patrimonio es complejo. En el guion de los ricos va escrito en letras mayúsculas la opacidad. Carmen Franco está al frente de sociedades domiciliadas en su propia casa de la calle de los Hermanos Bécquer (Madrid), que gestionan alquileres de pisos, explotan aparcamientos (Atocha 70, por ejemplo) y realizan actividades inmobiliarias y financieras, como Fiolasa, Montecopel, Sargo Consulting o Centro de Agentes Unidos del Calzado Español. Algunas nacieron en democracia, otras se arrastran de los opacos tiempos del régimen.
En los 36 años transcurridos desde la muerte del dictador, los Franco no han destacado como emprendedores o linces de los negocios. Hasta que la epidemia del ladrillo les engordó las cuentas gracias a la recalificación en 2003 de la finca Valdefuentes, cerca de Madrid, habían tenido que ir aligerándose de patrimonio para mantener su tren de vida. Lo describió gráficamente el marqués de Villaverde en 1989: "Llega un momento determinado en que una vaca se queda sin leche y hay que comerse la vaca". Noqueados seguramente con su nuevo papel en la vida, en las primeras décadas hubo sonadas pifias: a Francisco Franco lo detuvieron por furtivismo y le investigaron en Chile por estafa, Cristóbal picoteó en diversos entornos sin sentirse cómodo en ninguno (a los anales pasará su famosa frase, proferida cuando pertenecía al Ejército: "El uniforme me pone cara de gilipollas", dicho lo cual el teniente tardó dos telediarios en colgar los avíos) hasta que se casó con la modelo y presentadora Jose Toledo; y la madre del clan fue sorprendida en Barajas sacando monedas de oro e insignias para Suiza que juró en rueda de prensa que irían destinadas a un reloj. Un tribunal la exoneró de pagar la multa por contrabando de 6,8 millones de pesetas.
La vida privada de la mayor, Carmen Martínez-Bordiú, alimentó grandes morbos, teniendo en cuenta que mientras que el país optaba por la vía reformista de la Transición, ella se inclinaba por el rupturismo sin contemplaciones. Abandonó a su primer marido, Alfonso de Borbón, y a sus dos hijos para irse a vivir en París con el anticuario Jean-Marie Rossi, con quien tuvo una hija, Cynthia. Hoy, casada con el cántabro José Campos, sigue siendo la que tiene el perfil más público del clan por sus amoríos y sus exclusivas. Tal vez sea la menos esclava del pasado, ya que ha ido poniéndose la vida por montera a la vista de todos. Es el polo opuesto al grupo de hermanos que eligió la discreción como seña de identidad: Mariola, arquitecta sin ejercicio, casada con Rafael Ardid, nieto de un republicano represaliado; Mery (sin doble erre), que huyó de lo público como un hurón después de la terrible experiencia de estar casada con Jimmy Giménez-Arnau, y Arancha, casada con el abogado coruñés Claudio Quiroga. De forma sorprendente, en los últimos años ha irrumpido con brío en el mundo de la carnaza del entretenimiento Jaime, el benjamín, abogado, exmarido de la modelo Nuria March, denunciado por malos tratos por su novia Ruth Martínez, vendedor de exclusivas en programas basura, adicto a la cocaína y contumaz protagonista de trifulcas violentas.
Para Mariano Sánchez Soler, el periodista que mejor conoce el devenir de los negocios de la familia (publicó un libro, Los Franco S. A., en la editorial Oberon, que es obligada biblia para cualquiera que esté interesado en el tema), las propiedades de los Franco superaban con creces los mil millones de pesetas en 1975. En las siguientes décadas se comieron "algunos trocitos de vaca" y vendieron varios inmuebles, incluido el palacio del Canto del Pico o el chalé que Carmen Martínez-Bordiú transmitió a los embajadores de Venezuela por 150 millones de pesetas. Otra estimación de su fortuna fue ofrecida por Joan Herrera (IU-Iniciativa per Catalunya Verds) en el Congreso de los Diputados el 25 de septiembre de 2007: "Con un sueldo de humilde general, la familia atesoró más de 60.000 millones de las antiguas pesetas". Herrera había presentado una iniciativa para reclamar un inventario de las propiedades en manos de los Franco que eran patrimonio del Estado y que se estudiasen las vías jurídicas para recuperarlas. "Mucha gente que no entiende cómo la familia Franco puede tener tanta fortuna y el Estado quedarse de brazos cruzados, no entenderá que no aprobemos algo de sentido común: que auditemos lo que tienen, que intentemos recuperar lo que era del Estado y que ayudemos a la Xunta a conseguir entrar en el pazo de Meirás". No prosperó.
La petición de Herrera se había tramitado al calor de lo que estaba ocurriendo con el pazo de la escritora Emilia Pardo Bazán en Sada (A Coruña), comprado mediante colecta forzosa y regalado a Franco en 1937. Un Gobierno bipartito gallego (PSOE-BNG) lo declaró en 2008 bien de interés cultural y obligó a abrirlo al público. Aunque la familia se resistió todo lo que pudo, los tribunales finalmente ordenaron a Carmen Franco que permitiese las visitas cuatro días al mes. Hay lista de espera para pasear por estancias atiborradas de piezas de caza, donde la esencia de Franco se ha comido la de Pardo Bazán. El refuerzo de la seguridad privada en esos días recae sobre el bolsillo de la Xunta, que además permitió cerrar el pazo el pasado agosto para que la familia veranease en él sin contratiempos. Cuatro días de visita al mes al literario pazo es, pues, el único arañazo de lo público sobre el patrimonio privado de los Franco.
La confusión entre una cosa y otra fue total durante el régimen. Franco exhibía la austeridad propia de un africanista, mientras de su familia podríamos decir que no había hecho la mili. Su mujer compraba pisos en las zonas más selectas de Madrid, como el citado edificio de la calle de los Hermanos Bécquer o apartamentos en el paseo de la Castellana, con el objetivo de regalarle uno a cada nieto. El marqués de Villaverde participaba en decenas de empresas por el mero hecho de ser el yernísimo (entre otras: MKT Plasco, Waimer, Metalúrgica Santa Ana, Sanitas, Climesa, Siderúrgica del Norte...). Los españoles inundaban de regalos al general. De todo tipo. Banales y valiosos. Un día, un rebaño de ovejas; otro, el palacio del Canto del Pico, en Torrelodones.
Paremos en él. Legado por el conde de las Almenas a Franco por haber puesto a España en el camino del que nunca debería haberse apartado, fue declarado museo del Estado en 1955, en buena parte fruto de la rapiña de otros monasterios y castillos (esa es otra historia). En este edificio, donde Antonio Maura murió y el general Miaja dirigió la batalla de Brunete, se almacenaron durante años los presentes entregados a Franco. Hasta que la Transición trajo consigo el saqueo anónimo de su contenido, el desinterés de la familia y finalmente su conversión en liquidez. Carmen Franco lo vendió por 320 millones de pesetas a un empresario hotelero en 1988.
El Canto del Pico es el perfecto ejemplo del ventajismo de la familia, que aprovechó la nula separación de la esfera pública de la privada durante el régimen. El dictador derogó la ley de patrimonio de la Segunda República, que en 1931 se había incautado de bienes privados de la familia real, y dictó en su lugar una vaga norma. Según los expertos, no decía ni blanco ni negro, no establecía fronteras entre lo que debía ir a parar al bolsillo de Franco o al del Estado. Y donde no hablaba la ley, actuó la familia: los regalos al jefe del Estado de cuatro décadas han cimentado parte de la fortuna personal de los Franco. Similar trato recibieron todos los documentos del militar, que sus descendientes se llevaron consigo hasta que se depositaron en la Fundación Francisco Franco, donde durante años vetaron el acceso a los investigadores de fidelidad no acreditada. La digitalización de los fondos, pagada con una subvención del Gobierno en tiempos del PP, permitió que el Estado se hiciese con una copia que puede consultarse en el Centro Documental de la Memoria Histórica, en Salamanca, aunque sin la certeza de saber si el material ha sido expurgado respecto al original.
En su día, el dictador había temido por los suyos. Desconfió que, tras su muerte, peligrase su fortuna y se curó en salud. Jamás lo sabría, pero ató con más eficacia el destino de su familia que el de su país. Mariano Sánchez Soler asegura que Franco legó en su testamento dos millones de pesetas (12.000 euros) a cada nieto (Carmen, Mariola, Francisco, Mery, Cristóbal, Arancha y Jaime), la cantidad resultante de sus ingresos como militar. El chocolate del loro. Lo jugoso estaba en manos de su hija, Carmen Franco Polo, y sociedades controladas por testaferros como José Luis Sanchiz, tío del yerno del dictador, el marqués de Villaverde, desde antes de 1975. Otras propiedades, como el palacio coruñés de Cornide, figuraban a nombre de su esposa desde que Pedro Barrié de la Maza, pagado con el título de conde de Fenosa, acudió a una subasta amañada para comprar el edificio y regalárselo a Carmen Polo.
Incluso su nieto Francisco Franco Martínez-Bordiú confiesa su sorpresa al descubrir la extraña maniobra legal que ejecutó el dictador para blindar la titularidad de su hija sobre la finca Valdefuentes, una explotación de 850 hectáreas entre Móstoles y Arroyomolinos, comprada en 1952 a Luis de Figueroa, conde de Romanones, mediante un intermediario (el citado Sanchiz). La propiedad, adquirida originalmente para alojar un rebaño de ovejas que alguien donó a Franco, se convirtió, gracias a la última juerga inmobiliaria de la democracia, en el maná del clan, feliz ante la decisión del Ayuntamiento de Arroyomolinos de recalificar 3,3 millones de metros cuadrados rústicos como urbanizables para construir viviendas, un centro comercial y un polígono industrial junto al complejo Xanadú. En vida, el dictador prohibió su desarrollo urbanístico y experimentó con cultivos, uno de sus pasatiempos predilectos por su cercanía a Madrid, incapaz de imaginar que la Transición la mudaría en plató de películas eróticas y de terror por decisión de su nieto favorito, Francisco, y que la explosión inmobiliaria de comienzos del siglo XXI la convertiría en un gigantesco pelotazo. El futuro familiar, a la postre, quedó bien atado.

"MI ABUELO ERA SOCIALISTA Y LEGALISTA"
La única ley feminista de Franco se gestó para saciar su ego masculino: en 1954 se aprobó una norma que permitía cambiar los apellidos -y anteponer el de la madre- para facilitar que su tercer nieto -y primer varón- pudiese heredar su nombre. De justicia es aclarar que la propuesta partió del conde de Argillo, padre del marqués de Villaverde, procurador en las Cortes franquistas y consuegro jabonoso. Nadie entonces barruntaría que con el tiempo sería una losa tan pesada como la cruz del Valle de los Caídos. Francisco Franco Martínez-Bordiú se ha avergonzado a menudo al escuchar que le llamaban por megafonía y ha soportado decenas de chistes telefónicos, coronados con el clásico "y yo soy Colón, claro". A punto de cumplir 67 años, ha decidido que es hora de reivindicar en público al hombre que le dio el nombre y que le contagió la devoción por la caza y la pesca. Y al que no considera un dictador.
En 'La naturaleza de Franco' (La Esfera de los Libros) proporciona el amable semblante de un abuelo en su faceta privada visto por su nieto favorito. Comprensible. El dislate arranca cuando el Franco nieto da pinceladas del Franco público. "Y del mismo modo que no temo afirmar que mi abuelo era un socialista, tampoco creo que esté cegado por la cercanía y el cariño cuando afirmo que también fue uno de los mayores conservacionistas del país". Este protector de hombres, animales y plantas fue también un "legalista" convencido y un defensor de la meritocracia. Prueba de ello, según su nieto, es que "no le importaba que a algunos ministros le gustasen los señores" y que mantuviese algunos cargos públicos en la universidad o la justicia que no simpatizaban con él. Se olvida de citar, sin embargo, a los miles de funcionarios depurados de un tajo por su dudosa fidelidad al régimen y de la persecución legal de homosexuales, internados a veces en centros especiales donde les sometían a salvajes tratamientos para "curarles".
La historia vuelve a saltar por los aires en otros pasajes del libro donde afirma que defendía las lenguas "regionales" -el gran ejemplo es que los marineros del 'Azor' hablaban gallego y euskera- y que fue un gran protector de judíos durante la Segunda Guerra Mundial. (Cita algunos diplomáticos franquistas que salvaron vidas -los hubo-, pero olvida el campo de concentración de Miranda del Ebro donde se internaron a miles de refugiados que huían de los nazis). En conclusión: "Yo no conocí al autócrata, ni tampoco al héroe de Africa o de la cruzada nacional. Para mí solo era mi abuelo".

REGALOS PÚBLICOS EN MANOS PRIVADAS
Pazo de Meirás. En diciembre de 1939, con pompa eclesiástica, la Diputación de A Coruña entrega el título de propiedad de las Torres de Meirás en "ofrenda-donación al fundador del Nuevo Imperio, jefe del Estado, Generalísimo de los Ejércitos y Caudillo de España". La propiedad de 66.792 metros cuadrados, ubicada en Sada (A Coruña), había sido refugio de la escritora Emilia Pardo Bazán. Se compra en plena Guerra Civil gracias a donativos públicos y una colecta forzosa. Se regala a Franco, aunque figura a nombre de su esposa, Carmen Polo.
Palacio del Canto del Pico. Construido en 1920 en Torrelodones (Madrid) sobre una finca de 820.000 metros cuadrados del conde de las Almenas, que decidió legársela a Franco "aun cuando no tengo el gusto de conocerle, por su grandiosa reconquista de España", según consta en el Registro de la Propiedad de San Lorenzo de El Escorial. Carmen Franco lo vendió por 320 millones de pesetas (1,9 millones de euros) en 1988.
Casa de Cornide. Adquirida en subasta en 1962 por Pedro Barrié de la Maza, fun-dador de Fenosa y propietario del Banco Pastor, íntimo de Franco, que la cedió a Carmen Polo. Aún sirve de residencia de verano de la familia en A Coruña.

lunes, 8 de agosto de 2011

Reclama los miles de inmuebles de los pueblos que la Iglesia ha inscrito como propios


La Iglesia española se ha adueñado calladamente de miles de templos parroquiales, ermitas, basílicas, atrios, casas rectorales, pisos, almacenes, garajes, frontones, cementerios, solares, viñedos, olivares que eran bienes de los pueblos en toda España.

Los hechos comenzaron en 1946 cuando la dictadura franquista permitió al clero, equiparado con el funcionariado público, registrar a nombre de la Iglesia todo tipo de propiedades, excepto templos -lo que le fue concedido finalmente en 1998, de modo inconstitucional, según algunos expertos jurídicos.

Desde entonces, se han producido dobles inmatriculaciones, al registrar la Iglesia propiedades que ya estaban inscritas a nombre de pueblos; hay comunidades que comienzan a descubrir las apropiaciones y a reclamar sus propiedades y la Iglesia ha empezado a comerciar con este nuevo patrimonio inmobiliario alquilando y vendiendo las propiedades.

La privatización de bienes públicos contribuye al empobrecimiento económico de todos. Al convertir bienes comunales en mercancía se contribuye además a la desintegración de la vida social, ya que los lugares públicos permiten que la gente se conozca, se comunique, se relacione y se reúna libremente con multiplicidad de fines, sin miedo unos de otros, en y por el bien común.

Entre las posibles acciones, las Asambleas podrían averiguar, a partir de un protocolo de investigación difundido por las comisiones correspondientes, qué propiedades de sus pueblos han sido inmatriculadas por la Iglesia y cuándo, entrar en contacto con plataformas de defensa del patrimonio comunitario donde las haya, organizar campañas de concienciación en los lugares en disputa (quizás en paralelo con la visita de Benedicto XVI), ya que los habitantes de los pueblos ignoran en su mayoría estas apropiaciones porque han sido llevadas a cabo de forma opaca, y otras iniciativas que sean acordadas.

Campaña en Propongo

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