15 de enero de 2014

Estimada Mª José ... recuerda que aunque a veces hay malas experiencias, nunca debes retroceder ni rendirte, quien persevera alcanza.
Joan Busquets i Verges. Exmaqui libertario del Berguedá 28/12/2013
"Muero contento, porque equivocado o no, muero por una idea" Manuel Barreiro dos días antes de ser fusilado 12/3/1939


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domingo, 11 de diciembre de 2016

El padre de Caín. Otra vergonzosa serie en Tele-5

“El cuartel de Intxaurrondo fue el mayor centro de torturas de Europa occidental”


Redacción. LQSomos. Noviembre 2016
La miniserie que va a estrenar Telecinco, El padre de Caín, no será ficción. Será propaganda fascista de la más dura que hayamos visto, un lavado de cara a Intxaurrondo.

Después de la vergonzosa hagiografía del filonazi Serrano Suñer, Tele 5 lleva a las pantallas El Padre de Caín, una miniserie sobre las vicisitudes de un guardia civil en Intxaurrondo en los años 80, basada en la novela homónima de Rafael Vera, un delincuente que justifica a otros delincuentes y sus “patanegra”.

Rafael Vera fue acusado por el secuestro de Segundo Marey y por malversación de fondos públicos para financiar los GAL, y esta afirmación no es que lo diga ningún extremista-radical-antisistema. Fue condenado a diez años de cárcel por el Tribunal Supremo por el secuestro de Segundo Marey, de
 los que apenas cumplió tres meses y volvió a ser condenado por malversación de fondos (ROBAR 3,8 millones de euros) a otros siete años de prisión, que también se quedaron en nada, como corresponde a un fiel colaborador y protegido del Estado, a pesar de estar ligado al siniestro y terrorista GAL.

Para quienes han (hemos) sufrido terribles torturas en el cuartel de Intxaurrondo y siguen esperando la verdad y la justicia, como la espera la familia de Mikel Zabalza, un joven muerto en sospechosas circunstancias a manos de los mismos guardias civiles que dos años antes habían enterrado en cal viva a Lasa y Zabala, nos parece una tomadura de pelo, pero de muy mal gusto.

El poder de la televisión para manipular sigue siendo tristemente sorprendente, después de la serie sobre el criminal asesino nazi-fascista Serrano Suñer, preparan la revisión (interesada) de una época criminal de asesinatos, “maletines” y tráfico de drogas para dulcificar lo que fue la cruda realidad.

egin-caso-zabalza-loquesomos 



domingo, 17 de mayo de 2015

De la huida al éxodo: cuatro historias de la Nakba palestina

Mdalale al-Buheisi abandonó su casa de madrugada con su familia, cuando oyeron
los disparos de los soldados israelíes. / Isabel Pérez.

  • El 15 de mayo el pueblo palestino conmemora la Nakba, la huida de sus hogares ante la llegada de grupos de sionistas armados en la guerra de 1948
  • Mdalale, Khadram, Ibrahim y Zaki cuentan cómo escaparon de sus casas hace 67 años y el exilio que continúa en la actualidad
  • "Nos estábamos muriendo de hambre. Aquí en Gaza no había nada, solo palmeras y unas pocas zanahorias", cuenta Ibrahim

- Franja de Gaza 14/05/2015
1948. Un año después de la resolución 181 de la ONU sobre la Partición de Palestina en dos Estados, los planes sionistas de colonización de Palestina avanzaban a pasos agigantados, a pesar de la presencia de tropas árabes. El 14 de mayo de ese año se declaraba en Tel Aviv la creación del Estado de Israel.
 
El 15 de mayo, los palestinos comenzaban la huida en masa de sus hogares ante la llegada de grupos de sionistas armados. Ese día comenzaba la Nakba, la catástrofe del pueblo palestino que 67 años después sigue disperso en el exilio, esperando el derecho al retorno reconocido por la ONU en la resolución 194.

"Este mes, 15 mayo a 15 junio, podemos traer 10.000 inmigrantes como queramos. Nos han dado dos opciones. Para el día 25 del mes, 2.180 inmigrantes llegarán desde Europa (770 legales), "Kedma" (el buque Zim Line) traerá otros 400. Anteayer otro barco salió de Italia con 500 inmigrantes. Todos juntos son 13.000. La gente de "Inmigración Ilegal" quiere 150.000 libras palestinas por las dos naves."

11 de mayo de 1948. Diario de David Ben-Gurion
Presidente de la Organización Sionista Mundial 1946-1956
 
Huir con lo puesto
Mdalale al-Buheisi tenía 21 años cuando sucedió la Nakba. Vivía en Asawafeer, la actual Shapira. En mayo de 1948, junto a su marido, sus dos hijas de 2 y 4 años y su hijo recién nacido huyeron de casa ante la inminente llegada de las milicias judías. Las familias se refugiaron a las afueras del pueblo, en huertos, debajo de los árboles.
 
"Vimos una fila de vehículos que se dirigía al pueblo, disparaban hacia todos lados. Nuestra casa estaba al lado de la carretera que lleva de Assawafeer a al-Maydal y Gaza. De madrugada, oímos un cañón y entonces nos escapamos de casa hacia tierra abierta. Corrimos. Era todo muy caótico. Yo me caí con mi hijo en brazos. Hacía solo tres días que había dado a luz y estaba todavía muy débil", cuenta Mdalale.
 
Cuando el hambre y la sed comenzaron a apretar, los adultos y jóvenes emprendieron la peligrosa aventura de volver a sus casas en busca de alimentos almacenados, harina y agua para salir de nuevo corriendo bajo el fuego israelí. Tras recoger los granos de la cosecha, la mayoría de la gente decidió partir hacia al-Faluja donde se encontraban las tropas egipcias. Los bombardeos israelíes eran cada vez más intensos y cercanos.
 
"Oímos los gritos de la gente cuando bombardearon el huerto del 'Alami. Así que decidimos partir hacia la Franja de Gaza, a Deir al-Balah –explica Mdalale–. Allí hicimos unas chozas. Éramos 15 personas. Tres o cuatro meses después aparecieron las Naciones Unidas y nos trajeron tiendas blancas, una tienda para cada cinco personas. Si eran menos personas, la tienda se dividía. En ese mismo campo de refugiados sigo viviendo ahora".
 
"Teníamos miles de dónums y dos casas de piedra"
A Zaki al-'Atawna la Nakba le sorprendió con 14 años. Este beduino conocía al dedillo las rutas para infiltrarse desde Gaza a territorio ocupado por Israel, de ahí que trabajara durante años con Mustafa Hafez, oficial del Servicio de Inteligencia egipcio en la época de Gamal Abdel Nasser.
 
"Bajo el Mandato Británico, si te encontraban una sola bala te encarcelaban seis meses, si te encontraban un rifle te destruían la casa", relata Zaki. "Algunos compraban rifles de los egipcios, aunque los rifles eran de mala calidad. Los judíos tenían armas modernas, aviones, ...".
 
El día que los armados judíos entraron en su pueblo, al-Jammama, cerca de Sderot, todos salieron corriendo, sin coger enseres ni dinero, dejando atrás hectáreas de tierras fértiles que no volverían a trabajar.
 
"Nosotros teníamos miles de dónums y dos casas de piedra", asiente Zaki con la cabeza en un gesto de incomprensible injusticia. "Vivíamos de la agricultura y la ganadería. No necesitábamos nada de fuera, solo el café y algunas pocas cosas más. Incluso las telas las fabricábamos nosotros".
 
Zaki recuerda que, un año después de llegar a Gaza, la ONU comenzó a distribuir ayuda alimentaria cada 15 días. Más tarde levantaron tiendas, pero con la llegada del frío y la lluvia algunos refugiados tuvieron que meterse en mezquitas.
 
"Finalmente, la ONU construyó habitáculos de 4 metros cuadrados para dos personas y de 9 para cinco personas, cubiertos con tejas –detalla Zaki.– Los baños estaban en la calle, no había duchas. Había lugares para hacer las necesidades en la calle".
 
Zaki y su familia esperaron 17 años hasta que la ONU construyó la casa donde viven actualmente en el campo de refugiados de Jabalia.
 
"Nos estábamos muriendo de hambre"
Ibrahim Abu 'Abde nunca olvidará el hambre que pasaban y cómo recogían plantas y hierbas para sobrevivir. En aquella época tenía 18 años.
 
"Arriesgábamos la vida para ir a por madera seca por la noche. Vi cadáveres y cómo los pájaros carroñeros comían sus cuerpos", cuenta Ibrahim. "Nos estábamos muriendo de hambre. Aquí en Gaza no había nada, solo palmeras y unas pocas zanahorias. Había un puesto militar egipcio y nos daban poca comida, arroz, harina, pero no era suficiente. La ONU tardó en darnos ayudas. Lo único que hacía la ONU entonces era abrir el paso con sus jeeps blancos y sus banderas blancas entre nosotros y los judíos, y contar cuánta gente asesinaron los judíos".
 
 Ibrahim Abu 'Abde no confía en un retorno cercano a la que fue su casa, ahora bajo dominio israelí./ Isabel Pérez.
   Ibrahim Abu 'Abde no confía en un retorno cercano a la que fue
su casa, ahora bajo dominio israelí./ Isabel Pérez.

 
Ibrahim había visto cómo, meses antes, barcos de judíos atracaban en los puertos de Palestina. Él intuía que algo iba a suceder. En cuestión de días se convirtieron en apátridas, expulsados de su tierra y pasaron a depender totalmente de las ayudas de la ONU.
 
El caso de Khadra Abula'yim, que con 7 años se vio huyendo sola sin su familia, no es el único. Las milicias sionistas irrumpieron de repente en el Hawakeer y, en cuestión de minutos, todo el mundo huyó.
 
"Era temprano por la mañana. Llegaron alrededor de diez vehículos blindados disparando. Todos comenzaron a correr. Los blindados iban hacia el asentamiento de Kfar Darom que estaba sitiado por los egipcios y unos beduinos. Yo los veía a lo lejos. Cuando me di cuenta de que estaba sin mi familia seguí a la gente. Llegué al mar de Gaza y vi a una vecina con su camello. Ahí esperamos un rato y luego me llevó a buscar a mi familia", relata Khadra.
 
Ibrahim Asayyed tenía la misma edad que Khadra. Trabajó como taxista durante los años 70 y 80 y pasaba a menudo cerca de donde se encontraba su casa y sus tierras en Masmiyya, ahora convertidas en base militar cerca del aeropuerto de Ben-Gurion.
 
Con lágrimas en los ojos Ibrahim cuenta lo que sucedió ese trágico día. "Oímos un fuerte estruendo. Mis hermanos estaban con los combatientes palestinos y llegaron y nos dijeron que los judíos estaban sitiando el pueblo con tanques. El mokhtar (el patriarca del pueblo) nos dijo: o salimos o nos rendimos. La gente tenía miedo de que ocurriera otra matanza como la de Deir Yassin".
 
Huyeron hacia al-Faluja mientras los aviones israelíes seguían bombardeando. Todos pensaban que era cuestión de una semana y luego volverían a sus casas, pero pronto se encontraron de nuevo escapando. La familia de Ibrahim entró a Gaza por el barrio de Shija'yyah donde se instalaron primeramente. Luego marcharon a al-Bureij, un campo militar egipcio en el centro de la Franja de Gaza, después se reinstalaron en una tienda de la ONU.
 
Khadra Abula'yim vivió la Nakba con 7 años y tuvo que huir sola. / Isabel Pérez.
     Khadra Abula'yim vivió la Nakba con 7 años y tuvo que huir sola
/ Isabel Pérez.
  
"Íbamos a la escuela pública que habían dividido en dos turnos. El invierno era muy frío y la ONU distribuyó ramas de palmeras para que hiciéramos chozas con adobe. Otros ocuparon habitáculos del campo militar cubiertos por placas metálicas", explica Ibrahim.
 
Baños colectivos y poco jabón. Escasa comida repartida por la ONU. La vida en Gaza era una pesadilla para todos los refugiados palestinos.
 
67 años después
Para Ben-Gurion, el plan era garantizar que los palestinos nunca regresaran a sus hogares. "Los viejos morirán y los jóvenes olvidarán", dijo en su día. Sin embargo, 67 años después de la Nakba, el dolor del desarraigo sigue vivo entre los refugiados palestinos, incluso entre la cuarta generación.
 
"El año pasado, cuando fui a rezar a Jerusalén, pasamos por mi antigua casa", relata Mdalale. "Le dije al conductor que marchara despacio. Ahí estaba la puerta de mi casa. Me vinieron a la cabeza muchas memorias y también mucho dolor".
 
Khadra, en cambio, nunca ha vuelto a ver su antigua casa. "Yo quiero volver, aunque sea solo por un día o unas horas. Si yo no lo consigo espero que al menos mis hijos o los hijos de mis hijos lo consigan un día", afirma.
 
La mayoría de los ancianos refugiados saben que el derecho al retorno no sucederá pronto. "Yo no me engaño a mí mismo –confiesa Ibrahim Assayed–. Sí , creo en el derecho al retorno, pero necesita fuerza y conciencia, no mentiras.
 
Para Zaki, "no hay una solución política solo resistencia. La solución política sería que nosotros volviéramos a nuestra tierra. Yo estoy dispuesto a compartir mi tierra y vivir en paz con los judíos".

jueves, 12 de marzo de 2015

El Tribunal Supremo confirma la condena de dos años al rapero Antifascista, Pablo Hasél

 
Madrid
El Tribunal Supremo ha ratificado la condena de dos años que la Audiencia Nacional impuso al rapero Antifascista, Pablo Hasel, que fue juzgado acusado de «enaltecimiento del terrorismo» a través de sus canciones.

 El alto tribunal español sostiene en su sentencia que muchas de las expresiones empleadas por Hasél encajan con lo que denomina «el discurso del odio», y sobrepasan el límite del derecho a la libertad de opinión y de creación artística.

«En clave retórica se citaba a personas u organismos concretos como merecedores de ser atacados», añade.

 Defiende también que se trata de diversas canciones que se difundieron en internet a través de Youtube, que tuvieron gran difusión a través de esta red social y que contenían «estrofas claramente laudatorias para condenados por terrorismo o a sus acciones».

«Este es un ejemplo de la difusión de mensajes inaceptables penalmente y frente a los que la política de prevención del crimen debe ir por delante»

El Tribunal Supremo estima que «cualquier persona» que lea o escuche las estrofas puede verificar que se alaba a «terroristas» o los hechos que cometieron. «La música es el envoltorio, la cáscara, lo relevante penalmente es la letra de tales canciones donde está el mensaje».
 
Sare Antifaxista 12/3/15

martes, 1 de julio de 2014

“Los nietos del franquismo ‘heredan’ inconscientemente el sufrimiento de sus padres y de sus abuelos”

Homenaje en el Fuerte de San Cristóbal (Pamplona), prisión por la que pasaron cerca de 5.000 presos republicanos, en mayo de 2014 / Foto: Óscar Rodríguez
 
Elena Cabrera  - El Diario.es - 29/06/2014
  • Clara Valverde le saca los colores al sistema de salud, a los gobiernos y a la sociedad en general por ignorar los problemas psicológicos de los nietos de la Guerra Civil Española
  • Afirma que años de silencio y de esconder las emociones pueden generar en las siguientes generaciones inseguridad, miedo, rabia no canalizada, anorexia o toxicomanía
  • Clara Valverde le saca los colores al sistema de salud, a los gobiernos y a la sociedad en general por ignorar los problemas psicológicos de los nietos de la Guerra Civil Española
Un mes después del golpe de Estado de Pinochet, en Chile ya había organizaciones que prestaban ayuda psicológica a las víctimas de la dictadura y a sus familias. En España, la medicina recetada en altas dosis es la del silencio, para prevenir la inquietud de los hijos de aquellos que fueron atravesados por la Guerra Civil, especialmente en los vencidos pero también en los vencedores.
 
¿Y los nietos, los que nacieron en el tardofranquismo y la democracia y vivieron ajenos, como si nada hubiera pasado? Son los herederos de penas y dificultades no resueltas, adiestrados en el no preguntar para no remover, programados para no hurgar. Esquistados psicológicamente, bloqueados emocionalmente. Ataques de ansiedad, inseguridad, miedo, rabia no canalizada, anorexia o toxicomanía pueden leerse en clave de transmisión generacional del trauma. De hecho, se lleva haciendo así desde los años 60 en otras sociedades dañadas por violencias políticas. Salvo en España.
 
Clara Valverde, escritora sobre biopolítica y resistencia, presidenta de la Liga Síndrome de Fatiga Crónica, profesora de enfermería y colaboradora de eldiario.es, ha abordado en Desenterrar las palabras (Icaria, 2014) con claridad y precisión qué nos pasa, porqué nos pasa y qué deberíamos hacer para afrontarlo.
 
¿Cuál es el cuadro de síntomas de una persona traumatizada por las vivencias de sus abuelos durante la Guerra Civil y la Represión franquista?
Los nietos de la violencia política ‘heredan’ o ‘absorben’, a través de la comunicación no verbal, que tiene más fuerza que la verbal, la carga inconsciente del sufrimiento de sus padres y de sus abuelos. La situación se complica para esta generación porque la conexión con la situación original se ha perdido. Esto hace que la generación de los nietos lleve una carga en el inconsciente a la que es más difícil acceder, porque los años de silencio y de comportamientos que han servido para esconder las emociones dificultan la comprensión de las manifestaciones del trauma.
 
Estas manifestaciones son variadas: miedo a hablar directamente a los que están en el poder (jefes o cualquier otra figura de poder), la queja sin acción, la polarización (blanco/negro) y necesitar un enemigo común, confusión, repetición, autoritarismo, fobias, obsesiones, etc.
 
¿Cuál es la diferencia con la generación anterior?
Los hijos aprendieron a callar y a no saber qué hacer con las emociones de sus padres traumatizados. Pero ellos aún tenían alguna conexión a los eventos traumatizantes.
 
¿Cuál sería tu principal crítica al sistema de salud público respecto al tratamiento de los traumas transgeneracionales de la Guerra Civil?
Que no saben que existe la transmisión generacional. ¡Es que ni lo han mirado en Google! No se han formado a los profesionales de la salud mental en este país sobre este tema que es central a todas nuestras vidas y a nuestra salud. ¿Cómo pueden pensar que hemos pasado por un siglo XX tan violento y que no nos ha dejado secuelas?
 
Respecto a la recuperación de la memoria histórica, ¿crees que hay una ausencia de testimonios?, ¿crees que se ha escuchado más a los muertos que a los vivos?
Sí, no hemos oído las historias. Todos tenemos historias de nuestras familias en relación a la violencia política del siglo XX pero, la mayoría de la gente, ni saben las historias de sus propias familias ni las de los otros. Todas esas historias necesitan ser contadas. Los muertos no puede hablar, pero sus hijos y sus nietos, sí.
 
Y los vivos también tenemos que hablar de cómo todos estos años de silencio y miedo nos han afectado, sobre todo a nuestra generación, la de los nietos de la Guerra Civil.
 
El movimiento memorialista trabaja por la recuperación y la reparación. En tu libro nos hablas de la elaboración, que debería ser la base de la reparación. ¿Crees que se viene haciendo la reparación, digamos, sin base?
No se está haciendo nada de reparación. La reparación es cuando los gobiernos piden perdón por lo hecho, reparan con compensación económica, cuando se ocupan de los desaparecidos, cuando dan importancia a toda la historia y al sufrimiento que se ha vivido. Y esto no lo están haciendo los gobiernos.
 
El movimiento memorialista está haciendo lo que puede: intentando que se sepa sobre la historia, intentando que se abran las fosas. Pero no tienen los recursos ni el apoyo ni de los gobiernos ni de la sociedad. Es una vergüenza. Lo poco que se ha hecho en este país ha sido por el trabajo del movimiento memorialista. Los gobiernos han abandonado al pueblo y han intentado e intentan que se olvide la historia.
 
¿Cuáles serían las diferencias entre elaborar y reparar?
Reparar es, como decía antes, el acto de los gobiernos de ocuparse de que se haga justicia. Da igual cuántos años hayan pasado. Elaboración es el proceso de hacer consciente lo inconsciente que hemos heredado de nuestros padres y abuelos, del trauma transgeneracional de la violencia política del siglo XX. En el último capítulo del libro, mi coautora, Elena Álvarez Girón, y yo damos ideas de cómo hacerlo individualmente y grupalmente.
 
¿Políticas desde arriba habrían servido?
Sí, tendrían que haber empezado políticas de verdad y reparación desde 1978 o antes. Se deberían haber empezado comisiones de verdad y reparación y sobre todo dejar de repetir el mito de que las heridas hay que cerrarlas sin limpiar. Las heridas que no se limpian, se pudren y causan la muerte.
 
¿Cómo afecta la reprivatización de la memoria histórica a la gestión del trauma?
Pues echa más tierra sobre las palabras, sobre los sentimientos, sobre las historias. Nos aleja más de lo que necesitamos hacer y cronifica nuestros síntomas y daños.
 
Contamos aquí el rechazo de la industria turística a la memorialización de los lugares de represión. En tu libro recuerdas las placas en las calles de Colonia delante de las casas de los judíos que se llevaron a campos de concentración. En España tenemos que convivir, en cambio, con otro tipo de placas. ¿Crees que una memorialización sistemática ayudaría a paliar la transmisión generacional del trauma?
Bueno, la memorialización sistemática en sí no paliaría los aspectos nocivos del trauma transgeneracional. Pero es necesario hacerlo. El esconder y negar la historia es peligroso, es injusto y nos lleva a un estado de locura como el que vivimos.
 
En los colegios la Guerra Civil Española se estudia como un conflicto cerrado y luego muchos se dan cuenta de que está muy lejos de cerrarse. ¿Crees que seguirá abierto mientras haya trauma heredado?
Claro. Hay que hablar de cómo somos, de por qué somos así, de lo que aprendimos de nuestros padres y abuelos. Todo lo que callaron y transmitieron por lo no verbal nuestros padres y abuelos nos frena. Necesitamos hablar. Vivimos en un país en el que todo el mundo habla todo el rato pero no se habla de lo que pasó, de todo el sufrimiento y todas las pérdidas que causaron la violencia política. No se habla de lo importante. Se habla por hablar. Se hace ruido. Vivimos con un silencio enfermizo, mortífero.
 
En un momento del libro pones en relación la drogadicción, en especial el uso de heroína inyectada (tan presente en la generación de los hijos y, aunque en menor medida, en la de los nietos) con la transmisión generacional de la violencia del siglo XX en España. ¿Eres la primera que ha establecido esta relación?
Esta relación está en las investigaciones en otros países. En Francia se ha hecho mucha investigación sobre este tema. Y de ahí podemos extrapolar. No hay, en el Estado español, ningún estudio sobre la relación entre la drogadicción y la transmisión generacional del trauma de la violencia política. Ni sobre la drogadicción ni sobre ningún otro síntoma.
 
¿Cómo debería empezar a estudiarse?
Los profesionales de la salud mental en el Estado español primero necesitan saber que existe la transmisión generacional del trauma de la violencia política. Luego necesitan hacer su propia elaboración y formarse sobre este tema. Y luego deberían investigar sobre cómo nos afecta. Esto urge.
 
¿Sabes si existe extrañeza fuera de España ante la falta de estudio del trauma heredado por la Guerra Civil?, ¿hay interés internacional en este aspecto de nuestra historia?
Sí, en casi todos los países del mundo, si no todos, se habla del trauma transgeneracional de la violencia política. Menos en el Estado español. Hay mucho interés sobre lo que no se está haciendo en España y por qué. En congresos internacionales sobre este tema se habla de cómo no se habla en España de esto. El problema es que en España no hay interés. Y eso explica mucho de cómo somos ahora y cómo aguantamos tanto maltrato y abuso de nuestros gobiernos.
 
En otros países se habla de que en el Estado español han pasado 75 años desde el fin de la Guerra Civil y casi 40 desde la muerte de Franco y que aún la gente no sabe que están afectados por la transmisión generacional.
 
Necesita nuestra sociedad que se promuevan terapias para el diálogo como las del psicólogo e investigador Dan Bar-On. ¿Habría alguien dispuesto a hacerlo?, ¿quién debería hacerlo?
Yo ya lo he hecho en talleres. Creo que hay gente dispuesta. Todos y todas deberíamos hacerlo. Tú y yo y los que lean esto. Sobre todo no esperar a que venga alguien a organizárnoslo, como se tiende a hacer en este país. Esperar a que otro lo haga. No, tenemos que hacerlo. Nuestra vida depende de esto.
 
¿Y qué pasa con los hijos de los nietos? ¿El trauma generacional puede pasar también a bisnietos?
Si los nietos, que son la generación más dañada mentalmente en la transmisión generacional del trauma de la violencia política, siguen negando sus historias, sus manifestaciones y sus síntomas, pues sí, pasarán el trauma a sus hijos.

domingo, 23 de marzo de 2014

Una carnicería llamada Transición (dedicado a Adolfo Suarez)

  • Un libro revisa el contexto violento del proceso democrático
  • Las cifras aportadas por Sánchez Soler hablan por sí solas: entre 1975 y 1983, se produjeron 591 muertes por violencia política (terrorismo de extrema izquierda y extrema derecha, guerra sucia y represión). Nada menos que 188 de los asesinados, los menos investigados, entran dentro de lo que el autor denomina violencia política de origen institucional. "Son los actos desplegados para mantener el orden establecido, los organizados, alentados o instrumentalizados por las instituciones del Estado.
 
Carlos Prieto - Madrid - Público - 17/03/2010
La Transición explicada a los españoles: muerto Franco, los políticos de izquierdas y de derechas se reunieron una tarde en un tipi en el bosque, se fumaron unos porros, olvidaron de golpe sus diferencias y anunciaron a la pasmada ciudadanía que España se iba convertir, como por arte de magia, en una democracia... ¿O no?
 
El mito de la transición pacífica gestionada por unos estadistas con dotes sobrenaturales se ha exagerado tanto que cualquier parodia se queda corta y cualquier refutación puede provocar más de un paro cardiaco.
 
En efecto, estupor es la palabra que mejor define la sensación provocada por la lectura de La transición sangrienta (Península), del periodista de investigación Mariano Sánchez Soler, un repaso a la violencia salvaje del proceso que pone muy en entredicho la historia oficial.
 
"Los muertos de esos años están vinculados al cambio"
 
"La violencia política de esos años está totalmente ligada al cambio histórico", explica Sánchez Soler a Público. "Los asesinatos se disparan tras la muerte de Franco, se incrementan antes de la toma de decisiones políticas decisivas y descienden bruscamente cuando se da por zanjado el proceso democrático", aclara.
 

Unas cifras de susto

Las cifras aportadas por Sánchez Soler hablan por sí solas: entre 1975 y 1983, se produjeron 591 muertes por violencia política (terrorismo de extrema izquierda y extrema derecha, guerra sucia y represión). Nada menos que 188 de los asesinados, los menos investigados, entran dentro de lo que el autor denomina violencia política de origen institucional. "Son los actos desplegados para mantener el orden establecido, los organizados, alentados o instrumentalizados por las instituciones del Estado. Te pongo un ejemplo: al estudiante Arturo Ruiz lo mató en 1977 un miembro de los guerrilleros de Cristo Rey de los que ayudaban a la policía a reprimir las manifestaciones. Es lo que entonces se llamaban grupos de incontrolados", explica.
 
Los atentados de origen institucional causaron 188 víctimas mortales
 
Incontrolados, un término nada inocente. "La Audiencia Nacional limitó su alcance político al calificarlos como grupos no adscritos, pese a que eran organizaciones con nombres, siglas y objetivos muy claros: Fuerza Nueva, Falange Española de las Jons o Hermandad de la Guardia de Franco, entre otras. Al contrario, el terrorismo de izquierdas estaba perfectamente catalogado", cuenta.
 
Una de las consecuencias del mantenimiento pactado de ciertos aparatos e instituciones del antiguo régimen fue que "en los casos Atocha, Montejurra, Arturo Ruiz y Yolanda González no se investigara la participación directa de funcionarios del Estado o sus conexiones con algunos de los procesados", explica el autor, para el que la violencia política institucional fue "un arma instrumentalizada para garantizar los pactos entre la derecha posfranquista en el poder, que la utilizó como contrapeso para controlar el proceso, y la oposición de izquierdas".
 

Cargas policiales en manifestaciones

La conflictividad social es otra de las claves de la carnicería. En el año 1977, la policía cargó contra 788 manifestaciones en España, el 76% del total. Había que controlar las calles. "El orden público fue un factor determinante de la Transición. Sirvió para frenar a la izquierda, que entró en el juego y renunció a las calles, donde se producían las reivindicaciones más fuertes. El cambio del franquismo a la democracia debía hacerse con el menor coste político y económico", explica.
 
El mito de la transición maravillosa como proceso político a exportar se desmorona. "Los hechos lo desmienten tajantemente. Es propaganda pura y dura. Ya es hora de que nos preguntemos por qué las transiciones a la democracia de, por ejemplo, Portugal y Grecia tuvieron muchas menos víctimas que la española", zanja.

jueves, 5 de septiembre de 2013

Medio siglo de un símbolo de la represión franquista

Se cumplen 50 años de la detención y maltrato de Anita Sirgo por encabezar la movilización de las mujeres en las huelgas mineras

Ine.es 04.09.2013
Todo ocurrió hace ahora medio siglo, pero Anita Sirgo cuenta su historia como si hubiera pasado anteayer. Se justifica asegurando que ha hablado tantas veces de lo ocurrido entonces, que es difícil borrarlo ahora de su memoria. Tampoco lo pretende, «porque siempre he querido que se supiera la verdad». Sirgo fue detenida y maltratada por participar de forma activa en la movilización de las mujeres de las Cuencas en apoyo de las huelgas mineras en septiembre de 1963. Cincuenta años después, asegura no guardar rencor por lo ocurrido, «pero sí quiero que se haga justicia».

A sus 83 años, Anita Sirgo mantiene su vitalidad reivindicativa y defiende que sus actos «siempre fueron por la defensa de los mineros, que trabajaban en unas condiciones inhumanas». Por eso, junto a otras compañeras y amigas, como Tina Pérez, que también sufrió los mismos abusos que ella, comenzó a movilizar a las mujeres de los mineros en la clandestinidad. Un movimiento que se asemeja -con las diferencias claras de la época- al que encabeza en la actualidad el colectivo «Mujeres del carbón en lucha». En plena dictadura, Sirgo y el resto de sus compañeras lo tuvieron mucho más difícil. «No nos podíamos juntar más de siete personas a la vez para que no sospecharan, pero aún así conseguimos reunir muchos apoyos». Su objetivo, en medio de las huelgas mineras, «era convencer a los esquiroles para que no fuesen a trabajar, y vaya si lo hicimos». 

El éxito de sus movilizaciones trajo consigo su detención y la de Tina Pérez. «Querían que les diésemos información, pero nos negamos en rotundo», explica. Su negativa fue respondida con tremendas palizas y rapándole el pelo con una navaja de afeitar. «Nos dijeron que sólo nos dejarían salir de la cárcel si nos poníamos una pañoleta para que la gente no viera lo que habían hecho con nosotras, pero nos volvimos a negar», relata. Eso le valió un mes más de cárcel en Oviedo «hasta que me creció algo el pelo y me dejaron salir». Pero no pudieron amedrentarla. «No paré en casa, me fui a la calle a contarle a todo el mundo lo que habían hecho con nosotras». Su relato llamó la atención de la opinión pública y trascendió las fronteras del país. Tal fue su repercusión, que obligó a Manuel Fraga, que por entonces era ministro con Franco, a desmentir los hechos. 

Anita Sirgo se convirtió en un símbolo de la represión franquista. Y aún así, nunca se divinizó, sino que siguió luchando por los derechos de los trabajadores junto a otras mujeres de la región. Entre estas protestas, destaca un sonado encierro en los años setenta en la Catedral de Oviedo. No se arrepiente, todo lo contrario, asegura que, «aunque pasamos penalidades y llevamos muchos golpes, mereció la pena. Sin nosotras, no sé si se habría llegado a donde llegamos», concluye.

viernes, 23 de agosto de 2013

Ricardo Limia: “Yo fui un esclavo del franquismo”


M. Serrano / A. Munárriz / Público 25 de Octubre de 2011
El salvocheano, que falleció el pasado 17 de febrero a los 94 años, fue uno de los últimos supervivientes del Canal de los Presos. A finales de enero rememoraba para el diario Público la brutal represión a la que se vio sometido · Fue secretario general de las Juventudes Socialistas Unificadas de Riotinto ·  Sobrevivió al “engaño” de la Pañoleta · "Cada vez que decía que era de Salvochea, me pegaban una paliza"

Cuando le preguntaban de dónde era, él respondía que de Salvochea, una aldea a tres kilómetros de Riotinto, en Huelva. “Cada vez que lo decía, me pegaban una paliza. Había que llamarla El Campillo, como a ellos les gustaba”, recuerda ahora Ricardo Limia a sus 94 años. Esos “ellos” a los que hace referencia son los fascistas de todo pelaje que le arruinaron media vida. Y no sólo por no permitir llamar a su pueblo con el apellido del mítico revolucionario y anarquista Fermín Salvochea que le dio nombre durante los años previos al estallido de la guerra. La toponimia aquí es lo de menos. Ricardo Limia fue un esclavo del franquismo.

Acabada la guerra, el régimen naciente aprovechó la mano de obra esclava para la construcción de una ambiciosa infraestructura destinada a poner en riego más de 50.000 hectáreas en Sevilla y Cádiz. El resultado es lo que aún hoy es el Canal del Bajo Guadalquivir, conocido como el Canal de los Presos. Salidos de campos de concentración como el de Los Merinales, allí trabajaron miles de personas en condiciones extremas de 1940 a 1962, en uno de los mayores empeños represores franquistas. “Cuando la CGT hizo la primera investigación sobre el canal, encontramos a unos 30 supervivientes. Que nos conste, Ricardo es el último que queda vivo, al menos en Sevilla. He dado charlas por todo el país y no he encontrado a más. Desde luego ninguno ha contactado con nosotros”, afirma el activista de la CGT Cecilio Godillo, defensor de la dignificación del campo de Los Merinales.

La faraónica obra requirió mano de obra forzosa durante 22 años

Ricardo recibe a Público en Dos Hermanas (Sevilla), donde vive junto a su hijo, José Luis, en una casa próxima a Los Merinales. “Tras estallar la guerra, me escondí un año por la sierra de Huelva, junto a otros milicianos. De allí salió un destacamento de mineros de Huelva a la Pañoleta para luchar en el frente. Fue un engaño. Los mataron a todos. Yo me salvé porque iba detrás en una moto”, cuenta Ricardo, que a veces vacila y otras se emociona durante el relato. “Todas las noches dormía escondido detrás de un árbol con un ojo abierto. La gente era mucho más mala que ahora”, repasa. Tras ser reclutado a la fuerza y descubierto su plan para pasar a la zona republicana, fue condenado a cadena perpetua en 1937, pena conmutada luego por trabajos forzados. A sus 21 años y habiendo sido secretario general de las Juventudes Socialistas Unificadas de Riotinto, era carne de canal.

Huidas y fusilamientos
“Los presos morían de hambre, enfermedades, palizas... No lo podéis imaginar. Como te desviaras una mijita, te castigaban. Más tarde o más temprano, caían sobre ti”, recuerda Ricardo. Él era encargado de llevar la contabilidad de la construcción y controlar los carburantes. “Me salvó todo lo que aprendí en Salvochea. Como era una colonia minera controlada por los ingleses, sabía leer y escribir, porque ellos obligaban a aprender a todos los niños”, recuerda sabiéndose casi un afortunado. “No tuve que cargar piedras. Si no, no hubiera llegado a los 94 años”, reflexiona. “Pero en el campo era uno más. Dormíamos todos en los barracones, en el suelo. Me podían mirar mejor o peor según el día, pero era un preso. Era un esclavo, como todos”, recalca.

“Los presos en Los Merinales morían de hambre y de palizas”

Ricardo asegura que durante su estancia en el campo se libró por los pelos de una condena a muerte por ayudar a unos presos a escapar. Esquivó el paredón gracias, asegura, a la intercesión de uno de sus jefes, Tomás Valiente. Durante años, cuenta su hijo, se despertó llorando de miedo y de confusión tras unas pesadillas que le recordaban cómo, tras aquel episodio, los guardias lo sacaban por la noche para fusilarlo y luego lo devolvían entre risas al barracón.

Ricardo, que ha sido homenajeado por la Asociación Memoria Histórica y Justicia, tiene ahora ante sí, enmarcada, la declaración del Ministerio de Justicia que declara que fue perseguido por razones políticas. “Cuando la recibí, me emocioné. Pero es tarde. Muchos inocentes que ya no están han tenido que vivir toda la vida siendo tachados de delincuentes”, dice.

El único buen recuerdo del campo para Ricardo es que allí conoció a Margarita, que iba a llevar ropa a su hermano. Se casaron tras abandonarlo en 1942 y regresar a Riotinto, donde sacó plaza de jefe de estación. “Me declaré culpable de los robos en los vagones. La gente lo hacía por hambre”, recuerda. Lo echaron y se marchó a Sevilla. “Debía presentarme cada día en el cuartel. Un día llegué tarde. Me dieron una paliza”, cuenta. Estuvo vigilado hasta 1963. Luego montó una panadería. Y llegó a ser uno de los líderes de este gremio en Dos Hermanas.

sábado, 25 de mayo de 2013

Homenaje a mujeres represaliadas ante la tumba de Queipo de Llano


  • El general franquista está enterrado con honores en la basílica de La Macarena, en Sevilla.
  • Vestidas de riguroso luto, un grupo entró tímidamente y en silencio sepulcral en la iglesia depositando sobre la tumba de Queipo una corona de flores blanca con un lazo rosa en el que se podía leer 'Las mujeres no olvidamos. 1936-2013'.
  • Colectivos feministas recuerdan sus discursos en los que animaba y justificaba la violación de mujeres "por mucho que berreen y pataleen". 
Eldiario.es  Sevilla 25/5/13
Este viernes era el Día Internacional de las Mujeres por la Paz y el Desarme. Una treintena de mujeres rindieron homenaje a las represaliadas durante el alzamiento golpista contra la II República, la guerra civil y la dictadura de Franco. La acción, promovida por algunos colectivos feministas de Sevilla, quiso recordar especialmente a aquellas que sufrieron la represión en Andalucía de la mano del teniente general Gonzalo Queipo de Llano, que en sus discursos desde Radio Sevilla llegó a animar y justificar la violación de las mujeres del bando republicano.

Una grabación de estos discursos sonó ayer frente a la basílica de la Macarena, donde el general fascista está enterrado con honores: "Nuestros valientes legionarios y regulares han demostrado a los rojos cobardes lo que significa ser hombres de verdad y de paso también a sus mujeres. Esto está totalmente justificado porque estas comunistas y anarquistas predican el amor libre. Ahora por lo menos sabrán lo que son hombres de verdad y no milicianos maricones. No se van a librar por mucho que berreen y pataleen".  

Parte del grupo de mujeres, vestidas de riguroso luto al estilo de los años de aquellos sucesos, entró tímidamente y en silencio sepulcral en la iglesia depositando sobre la tumba de Queipo una corona de flores blanca con un lazo rosa en el que se podía leer 'Las mujeres no olvidamos. 1936-2013'. Rápidamente, uno de los trabajadores de la basílica se acercó extrañado por la presencia del grupo y, al encontrarse una cámara grabando el momento, espetó un "oye, aquí no se puede grabar sin permiso". En apenas 30 segundos abandonan la iglesia sin mediar palabra. Fuera, un grupo más amplio esperaba, junto al arco de la Macarena, con una réplica en madera de la lápida de Queipo de Llano, sobre la que realizaron un baile flamenco a modo de acción artística-política. Silencio, luto, dos mujeres se miran y empieza la coreografía. Suena compás flamenco y los tacones en golpes secos bailan sobre la tumba del líder militar, cuyo golpe supuso el asesinato, solamente en Sevilla entre julio de 1936 y enero de 1937, de más de 3.000 personas.

Tras el simbólico zapateado, dieron lectura a un texto en el que recordaron la vida y valentía de aquellas mujeres sobre las que se ensañaron, porque representaban "la transgresión del modelo tradicional de mujer, participando activamente en la vida cultural, económica y social". Juzgadas por el tribunal militar, condenadas a una represión de carácter ejemplarizante, "afeitándoles la cabeza, exponiéndolas a la vergüenza pública ataviadas con un camisón. También fueron violadas y usadas como botín de guerra”.

Hasta 2008, Gonzalo Queipo de Llano era hijo adoptivo de Sevilla; hasta 2009, la Virgen de la Macarena vestía su fajín. El año pasado, el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, expedía el título de marqués al nieto del general, algo que la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica consideró un insulto a las víctimas de la dictadura. Sus restos son aún venerados y reposan en un lugar privilegiado de la iglesia como Hermano Mayor Honorífico.

"Queremos decir que nosotras, igual que aquellas mujeres, queremos seguir construyendo un mundo libre, igualitario y justo", afirmaron. Con la frase "los pueblos que no conocen su historia están condenados a repetirla", cerraban la lectura del texto y justo en ese instante las campanas de la iglesia empezaron a repicar, sumándose en una metáfora paradójica al aplauso del público congregado. Finalizado el acto con cantos, las mujeres abandonan el lugar con celeridad. "Han llamado a la policía", se escucha.

domingo, 7 de abril de 2013

La rapiña de Falange

De izquierda a derecha: Alfredo Miguel Plaza, Eduardo Aparicio 
y Avelino Martín Cascón. Los tres fueron asesinados en
 Ciudad Rodrigo en diciembre de 1936
El sumario de una investigación realizada en 1938 desvela cómo el líder del partido ultraderechista de Ciudad Rodrigo robó y extorsionó sistemáticamente a la población republicana de la comarca. “De 'Ciudad Rodrigos' está llena España”, afirma el historiador Ángel de Miguel. 

Público.es - Alejandro Torrús - Madrid 07/04/2013
Juan Agustín Calzada Hernández era un conductor en paro de Ciudad Rodrigo. Para sobrevivir vendía novelas por entregas a domicilio como buenamente podía. De ideología derechista, fue nombrado jefe de Falange de la ciudad salmantina gracias a la mediación del director de La Gaceta de Salamanca. Hasta ahí todo normal. Todo cambió cuando se produjo el golpe de Estado del 18 de julio de 1936 y la ciudad fue tomada sin apenas resistencia por el autodenominado bando nacional. Juan Agustín Calzada, hasta entonces un ciudadano más, se convirtió de la noche a la mañana en el verdugo y extorsionador de los vecinos que no pensaran como él.
Los actos de este jefe local y comarcal de Falange quedan ampliamente expuestos en la Causa 2133/37 abierta por un Tribunal Militar ante la apropiación indebida de los fondos requisados por Calzada. El sumario detalla, con testimonios de los supervivientes, como el jefe de Falange de Ciudad Rodrigo cometía “hechos que no merecen más calificación que de actos de barbarie”.
Entre estos hechos se encuentra el saqueo reiterado a la ferretería de la viuda de Alfredo Miguel Plaza, quien había sido 'paseado' por falangistas y carabineros, la apropiación del dinero que los fusilados entregaban a la Iglesia para “salvar” su alma o las amenazas a numerosas personas de la comarca para que pagaran una multa a Falange si querían evitar ser fusilados, dinero que nunca llegaba a la caja de la Milicia. Todos ellos tuvieron que firmar un documento que acreditaba que la entrega del dinero era voluntaria.
El sumario detalla como el jefe de Falange cometía “actos de barbarie”Ángel de Miguel, historiador, es nieto de Alfredo Miguel Plaza. Recuerda que su abuela declaró en el juicio contra Calzada que llegaba a la tienda ferretería, única fuente de ingresos de la familia tras el asesinato del cabeza de familia, y arramblaba con todo lo que deseaba justificándose en la “causa nacional”. “Al parecer no tuvo suficiente con asesinar a mi abuelo que practicó la rapiña con mi abuela. No fue la única. La extorsión practicada por este hombre y sus cómplices fue sistemática en toda la comarca”, señala Ángel de Miguel a Público.
La rapiña económica de las autoridades franquistas afectó a cerca de 200.000 familias 'derrotadas' en toda España. Sin embargo, el caso de Ciudad Rodrigo y Juan Agustín Calzada es diferente. El líder de Falange fue juzgado y condenado por las autoridades franquistas a seis meses de prisión “por el delito de “estafa”, y “tres meses de arresto mayor y multa de 250 pesetas por delito consumado de coacción” (f. 766). “El delito de este hombre para los tribunales fue apropiarse de lo pesquisado y no entregarlo a la causa nacional”, apuntilla Ángel de Miguel.
La causa, no obstante, no investiga y, por extensión, no condena ninguno de los asesinatos ilegales, incluso dentro de la legalidad franquista, practicados supuestamente por el líder de Falange y sus socios en Ciudad Rodrigo: grandes terratenientes, Iglesia, militares, Guardia Civil y carabineros. Entre los alrededor de 200 asesinatos cometidos en esta localidad salmantina de 10.000 habitantes (en 1936) y su comarca destaca la masacre de la casi totalidad de la Corporación municipal de Ciudad Rodrigo, los vecinos de El Bodón y Fuenteguinaldo y la matanza de siete personas la madrugada del 16 de diciembre de 1936 cuando fueron 'paseados' el propio Alfredo Miguel Plaza, Eduardo Aparicio (director de sucursal bancaria), Avelino Martín Cascón (hermano del alcalde), Olegario Niño Caballero (veterinario), Evaristo Pino (empleado del Ayuntamiento), José Sevillano (jubilado) y Emilio Martín Donoso (industrial).
Los siete hombres fueron detenidos a mediodía del 15 de diciembre. Apenas 12 horas más tarde fueron fusilados en la finca de un terrateniente de Ciudad Rodrigo en una zanja que ya había sido abierta tres días antes. No hubo juicio previo. Tampoco explicación. Ninguno de los fusilados pertenecía a un partido político. De hecho, algunos de ellos pertenecían a familias que se habían unido al Movimiento.
Es el caso de Eduardo Aparicio Fernández, director de la sucursal bancaria de Banco del Oeste de Ciudad Rodrigo. Su familia, residente en Béjar, pertenecía a la CEDA. Él no pertenecía a ningún partido o sindicato. Tras su detención y antes de que la influyente familia de Aparicio pudiera mover sus contactos fue fusilado junto a los otros seis hombres. Su hijo, Juan José Aparicio describe para Público la dramática situación que vivió aquellos días.
“La familia de mi padre, que se había unido al alzamiento, trató de evitar el fusilamiento. Primeros nos dijeron que estaba detenido en Salamanca. Después que estaba en Ciudad Rodrigo, pero que lo iban a poner en libertad. Finalmente, supimos que había sido asesinado en una finca del pueblo”, explica Juan José.
Eduardo Aparicio Plaza fue multado después de ser asesinadoLa familia Aparicio, no obstante, consiguió que los falangistas reabrieran la fosa donde estaba el cuerpo de Eduardo y se llevaron su cadáver, con un tiro en la frente y otro en el pecho, a Béjar. Los otros seis cuerpos que permanecían en la fosa desaparecieron esa misma noche. Todavía a día de hoy no han aparecido. Los familiares continúan buscándolos.
El asesinato de Eduardo Aparicio, sin embargo, no fue la única represión sufrida por su familia. Una vez terminada la Guerra Civil, el Tribunal de Salamanca abrió un proceso de responsabilidades políticas contra el fusilado y su viuda con el “único fin de incautarse del pequeño patrimonio familiar” que les quedaba. Las acusaciones realizadas contra Eduardo Aparicio para tratar de demostrar que era un 'rojo' son “cuanto menos ridículas”- Entre ellas, llevar corbata roja, recibir la noticia del asesinato de Calvo Sotelo con alegría y no acudir regularmente a la Iglesia.
Finalmente, la viuda de Eduardo Aparicio fue condenada a pagar 500 pesetas de multa. La humillación, no obstante, fue mayor que la multa. El juez instructor interrogó a la viuda sobre los motivos por los que su marido no había acudido al juicio obviando que había sido asesinado y dando por buena la versión de las autoridades de Falange: Eduardo Aparicio había sido puesto en libertad el mismo día que fue arrestado. “Al parecer, que su cuerpo estuviera enterrado no era prueba suficiente para el juez para demostrar que mi padre estaba muerto”, apunta Juan José, de 83 años. 

La incautación de una central hidroeléctrica
Otro caso destacable de incautación acaecido en la provincia sucedió en la localidad de Béjar. Valentín Garrido Muñoz, concejal de Béjar y diputado provincial de Izquierda Republicana durante la República, puso en marcho una central hidroeléctrica en 1930 gracias a un préstamo del banco García y Cascón, según relata su nieto, Ramón, a Público.
El 4 de agosto del 36, Valentín ingresa en prisión junto a otros cargos provinciales de las instituciones republicanas. “A los pocos días de estar en prisión, una persona del banco le visita en prisión y le pide que haga una cesión de bienes como pago del préstamo contraído. Mi abuelo se niega a ello y le dice que no tiene que hacer ningún pago porque está cumpliendo religiosamente”, explica Ramón.
La negativa de Valentín tiene rápida respuesta. El 16 de agosto su hijo mayor, Ramón Garrido Lobo, recibió una paliza mortal en plena calle por parte de milicianos de Falange. Días después, el mismo responsable del banco vuelve a visitar a Valentín en la cárcel para volver a pedirle que haga la cesión de bienes al banco. Esta vez la reunión se produce a puerta cerrada en el despacho del director de la prisión. “Esta vez mi abuelo sí que firma la cesión y la hidroeléctrica pasó a ser del banco, que posteriormente las vendió por una cantidad multimillonaria a Iberduero”, explica el nieto de Valentín.
La madrugada del 31 de diciembre Valentín fue fusilado junto al alcalde de la localidad de Béjar y un trabajador del Ayuntamiento. Tras el fusilamiento, la familia huye a Salamanca donde monta una pequeña pensión con los escasos fondos que no les fueron arrebatados. Con el paso de los años y después de media vida dedicada a estudiar el caso de su abuelo Ramón dice haber conseguido realizar el encaje de bolillos que explica el fusilamiento de su abuelo. “Su asesinato responde a una estrategia premedita para eliminar a todos los que no pensaban como los vencedores, pero también para apropiarse de todos sus bienes”, concluye este hombre.

martes, 12 de marzo de 2013

Enrique Ruano. Memoria viva de la impunidad del franquismo

Amesde en Blanquerna: Martes 12 de Marzo a las 19.30.

Enrique Ruano. Memoria viva de la impunidad del franquismo
El pretexto de esta obra no es otro que el de mantener vivo el recuerdo de un universitario antifranquista,  Enrique Ruano,  en la noche del 17 de enero de 1969 cuatro jóvenes antifranquistas fueron detenidos en Madrid. Tres días después, uno de ellos, Enrique Ruano Casanova, estudiante de la Universidad Complutense y militante del Frente de Liberación Popular, perdería la vida durante el registro de un piso céntrico de la ciudad, mientras se encontraba custodiado por tres agentes de la policía política del Estado, La Brigada Polí ­tico Social, columna vertebral de la policí­a y sí­mbolo de represión a finales de los años sesenta.

Aquel asesinato que nunca se esclareció y que tampoco los Tribunales de la democracia quisieron investigar, fue un compendio de tergiversaciones y ocultación de pruebas por parte de la policí­a franquista.  La posterior trama de ocultación y tergiversación de pruebas, orquestada por diversos poderes de la dictadura con objeto de presentar aquel asesinato como un suicidio, resultó tan inverosímil que la familia Ruano optó, ya en democracia, por reabrir la investigación judicial del caso. La invención del suicidio quedó entonces desmentida en una sentencia que, no obstante, evidenciaba en sí misma la impunidad alcanzada por el franquismo.

El libro   es la compilación de reflexiones de distintos autores sobre lo ocurrido no sólo en torno a la persona de Ruano, sino a esos últimos años de Dictadura. Está editado y coordinado por la investigadora Ana Domí ­nguez Rama, cuya voluntad era hacer hincapié en la impunidad de la que gozan los representantes de aquellos años nefastos. Lo más importante de esta acusación, no es solo que no haya habido ningún tipo de depuración de responsabilidades tras la dictadura sino que ese silencio, tanto mediático como institucional que vivimos en la actualidad, no contribuye a la memoria democrática de un paí­s que pretenda ser justo con una parte de su ciudadaní­a

PARTICIPAN:
Saluda : Jaime Ruiz. Presidente de AMESDE
 Presenta: José Manuel Gª Vazquez. UCM
Cristina Almeida. Abogada
Ana Domínguez. Editora
Manuel Garí. Economista
Margot Ruano. Hermana de Enrique Ruano

viernes, 8 de marzo de 2013

El incendio en la fábrica “Triangle Shirtwaist” y el Día Internacional de la Mujer

El incendio en la fábrica “Triangle Shirtwaist”

Cultura Re-evolucionaria 8/3/13
El primer Día Internacional de la Mujer conmemoró una manifestación de trabajadoras que se había realizado en Nueva York en 1857. Pero el suceso que marcó la celebración moderna del Día Internacional de la Mujer fue el incendio en la fábrica Triangle Shirtwaist en esa misma ciudad, el 25 de marzo de 1911, que causó la muerte de 146 trabajadoras, la mayoría de ellas jóvenes inmigrantes. De las cenizas de ese trágico evento surgió la llama de la búsqueda de justicia social para mujeres y hombres. Cien años después, esa llama sigue ardiendo en todo el mundo. Esta fue la historia del incendio que cambió para siempre la historia.

NUEVA YORK – Hace poco, en un gélido día de invierno en esta ciudad, las tiendas y boutiques a lo largo de Green Street no podían ocultar una placa que conmemora uno de los eventos más trágicos de la historia del mundo del trabajo, ni silenciar lo que parecía ser el eco de sirenas lejanas.

“Me encontraba en medio de una multitud de jóvenes bien vestidos, de numerosas tiendas de ropa, cuando de repente encontré la placa en el edificio donde se lee que fue allí que 146 mujeres murieron a causa de las llamas o tratando de escapar del fuego. Me quedé paralizada”, dijo Jane Hodges, Directora de la Oficina para la Igualdad de Género de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), durante una reciente misión en Nueva York para participar de la 55a Sesión de la Comisión sobre la Condición de la Mujer.

“Al oír el viento glacial que ululaba en las calles aledañas, casi podía escuchar las sirenas sonando años atrás”.

La placa que atrajo el interés de Jane Hodges señala el lugar en donde un incendió causó la muerte de 146 mujeres –la mayoría de ellas jóvenes trabajadoras inmigrantes de Europa Oriental y Meridional– en sólo 20 minutos. El incendió ocurrió el sábado 25 de marzo de 1911 en la Fábrica Shirtwaist Triangle, donde ellas cocían “shirtwaists” (blusas), como se llamaba entonces a las camisas de mujeres.

Atrapadas detrás de puertas cerradas con llave y fuera del alcance de las escaleras de los bomberos, las jóvenes mujeres murieron quemadas o, en su desesperado intento por escapar del calor y las llamas, al saltar de las ventanas del noveno piso de la fábrica. La única escalera de emergencia se desplomó bajo el peso de las mujeres que, aterrorizadas, trataban de huir.

Apenas un año antes se había organizado una huelga sin éxito en todo el sector textil –incluyendo la fábrica Triangle– en un intento por obtener el reconocimiento de los sindicatos y mejores salarios y condiciones de trabajo. Los propietarios de Triangle se rehusaron a concederlos.

En la actualidad, el impacto del incendio en la fábrica Triangle aún se siente en todo el mundo. El mismo dotó de importancia a la celebración del primer Día Internacional de la Mujer y ejerció una marcada influencia sobre los ideales fundadores de la OIT. Hoy en día sigue inspirando a la Organización en la búsqueda de la justicia social y de mejores condiciones de trabajo, en todo lugar y momento donde esto sea posible.

Y también continúa habitando el edificio que ahora forma parte del campus de la Universidad de New York, y que este año albergará una serie de exposiciones y actividades conmemorativas en torno a este tema.

“Estas mujeres no podían acercarse a hablar con el propietario; tenían que fumar a escondidas porque no tenían permiso para comer”, dijo Jane Hodges. “Recibían bajos salarios, trabajaban largas horas, el sábado en este caso, y las puertas estaban cerradas con llave. No tenían derechos, ni protección legislativa o representación laboral. Era la clásica 'fábrica clandestina', a un paso de la esclavitud”.

Jane Hodges agregó que, en parte inspirada en tragedias como ésta, “la OIT difunde en el mundo el mensaje de que necesitamos trabajo decente para todos con el fin de evitar que este tipo de eventos catastróficos vuelvan a suceder”.

“¿Cómo habría resultado la historia si esas mujeres hubiesen tenido acceso a un trabajo decente?”, reflexionó Jane Hodges. “¿Si hubiesen tenido el derecho a organizarse? No habrían muerto a causa de la falta de derechos. Es por esto que el trabajo decente no es sólo un concepto, sino algo real e importante. La OIT continuará luchando por el trabajo decente y los derechos en el trabajo siempre que pueda. Sólo hace falta recordar el incendio en la fábrica Triangle”.

viernes, 28 de septiembre de 2012

Mujeres recluidas de niñas en un internado de Madrid denuncian abusos y malos tratos

  • 40 años después, las niñas son mujeres, y no tienen miedo a denunciar los malos tratos sufridos durante su infancia en el preventorio de Guadarrama (Madrid)
  • Los preventorios eran colonias infantiles creadas durante el franquismo (funcionaron de 1945 a 1975) con la excusa de prevenir enfermedades.
  • La sección femenina de la Falange era la encargada de recorrer los colegios de España para recolectar a las niñas, muchas veces con mentiras.
  • "Éramos muy pequeñas. No se podía denunciar. Aprendí a olvidar", dice una.

¿Estuviste en preventorios durante el franquismo? Cuéntanos tu caso

Si estuviste en un preventorio durante el franquismo puedes relatarnos tu historia, como ya han hecho estas mujeres con su denuncia de malos tratos en estos ´campamentos infantiles´. Envía tu testimonio y tus imágenes desde este subidor, por correo electrónico a zona20@20minutos.es o mediante Twitter con la etiqueta #preventorios

sábado, 18 de agosto de 2012

Al menos 30 mineros muertos en Sudáfrica por disparos de la Policía


Los disturbios comenzaron el pasado viernes, cuando unos 3.000 mineros dejaron sus puestos de trabajo para protestar por sus condiciones laborales
Público- AGENCIAS- Johannesburgo16/08/2012

Al menos treinta mineros que se manifestaban en una mina de Sudáfrica murieron este jueves por disparos de las fuerzas de seguridad, confirmó hoy el ministro sudafricano de Policía, Nathi Mthethwa.
Mthethwa declaró a la emisora Talk Radio 702 que hubo también "muchos" heridos en la mina de platino de la empresa Lonmin en Marikana (a unos 100 kilómetros de Johannesburgo), donde los agentes abrieron fuego contra mineros armados con machetes y palos.

"La Policía hizo todo lo que pudo, pero la gente (mineros) dijeron que no se marchaban y que estaban dispuestos a luchar", comentó el ministro sobre un suceso que ha causado conmoción en Sudáfrica y ha evocado la violencia del "apartheid", el régimen de segregación racial impuesto por la minoría blanca hasta 1994.

En un comunicado oficial, el presidente sudafricano, Jacob Zuma, se declaró "conmocionado y consternado por esta violencia sin sentido".

"Creemos que hay espacio suficiente en nuestro orden democrático para resolver cualquier disputa mediante el diálogo sin violencia y sin incumplir la ley", agregó Zuma. Los disturbios en la mina de Lonmin comenzaron el pasado viernes y, antes de la tragedia del jueves, ya habían fallecido diez personas por incidentes violentos entre los propios manifestantes y enfrentamientos de los mineros con las fuerzas de seguridad.

El conflicto empezó por la disputa entre dos sindicatos rivales, la mayoritaria Asociación de Trabajadores de la Minería y la Construcción (AMCU) y la Unión Nacional de Mineros (NUM), que estalló hace una semana tras el inicio de una huelga.

La Policía ha desplegado desde entonces un amplio dispositivo para contener a los manifestantes en la explotación minera, que la prensa sudafricana cifró ayer en unas 3.000 personas. La NUM y AMCU se han enfrentado con anterioridad para tratar de obtener un mayor número de afiliados en las explotaciones sudafricanas.


martes, 7 de febrero de 2012

La Comuna

Hola a todos/as, como muchos/as de vosotros/as sabéis el día 21 pasado se prewsentó la nueva Asociación de presos/as y represaliados del franquismo "La Comuna", de la que formo parte desde sus incios, junto a compañeros/as, camaradas y amigos/as, entre ellos os digo los más conocidos/as como Víctor Díaz Cardiel, Manuel Blanco Chivite, Acacio Puig, Valentín García Navalpotro, Jesús Rodríguez Barrio o el "Chato" Galante, entre otros muchos/as, hace ahora dos años que empezamos esta nueva aventura y despues de muchas y variadas reuniones nace esta Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica, que biene a llenar un hueco que estaba vacío, y es el de los/as conbatientes del franquismo nacidos en la posguerra y que se nos tenía olvidados, supongo que por estar vivos o no sabemos porqué, muchos de nosotros/as fuimos perseguidos , torturados y codenados por el simple hecho de profesar ideas contrarias al fascismo y luchar por un mundo más juso y libre, nuestro lema será "Verdad, Justicia y Reparación", con esta idea nacemos y lo primero que haremos es presentarnos ante la jueza argentina que tiene abierta una causa contra los culpables. Nada más amigos/as, os dejo el enlace de la página WEB de la Asociación y los vídeos de la presentación. Salud, besos y abrazos para todas/os.

V. Antonio

Presentación de la asociación LA COMUNA. 21 /01 / 2012

El 20 de noviembre del año pasado, día en que las fuerzas más conservadoras han recuperado el gobierno de España, se cumplieron 36 años desde el 20 de noviembre de 1975, día de la muerte del dictador Franco.

Pero el franquismo no murió ese día ni murió en la cama del dictador.

El franquismo murió en la calle: en las fábricas, en las universidades y en todos los lugares en los que lucharon las mujeres y los hombres que se enfrentaron a aquel régimen criminal, antes y después de la muerte del dictador.

Esos hombres y mujeres dieron lo mejor de sus personas en aquella lucha. Y sufrieron, por ello, torturas, cárcel y exilio. Algunos, incluso dieron la vida.

Nosotros somos una parte de ellos.

Hace casi dos años, en el año 2010, unos compañeros lanzaron la idea de constituir una asociación que nos agrupase, en defensa de nuestra memoria y nuestros derechos y para luchar contra la impunidad de aquellos crímenes.

Empezamos con pequeñas reuniones en las que hablábamos de nuestros objetivos y tratábamos de recuperar los lazos que el tiempo había ido borrando.

La idea fue calando en la gente y se fue consolidando un grupo de personas dispuestas a trabajar en el proyecto.

Elaboramos un manifiesto, que recogía nuestras intenciones y objetivos, y convocamos una asamblea constituyente, el día 25 de marzo de 2011.

Allí aprobamos el manifiesto fundacional y los estatutos con los que solicitamos nuestra inscripción en el registro de asociaciones.

Desde entonces, hemos seguido consolidando el proyecto y hemos participado en diversas actividades en defensa de la memoria y contra la impunidad del franquismo.

Hemos colaborado, y seguimos colaborando, con las asociaciones que reclaman la investigación de los crímenes de la guerra y la postguerra: participamos en la Plataforma contra la Impunidad del Franquismo y en la Ronda de la Dignidad, que todos los jueves del año se reúne en la Puerta del Sol en torno al lema: “verdad, justicia y reparación”.

Pero, como decimos en nuestros documentos, nuestro tiempo es otro: queremos representar a los hombres y mujeres que lucharon contra el franquismo en su última época y en los años que siguieron a la muerte del dictador.

Queremos representar a las represaliadas y represaliados vivos: los últimos hombres y mujeres que fueron presos en las cárceles del franquismo.

Queremos luchar por la memoria, la dignidad y los derechos de todas estas personas, la mayoría anónimas, que dieron lo mejor de sí mismas por derribar aquel régimen criminal.

Queremos luchar contra la impunidad de los responsables de aquellos crímenes, muchos de ellos aún vivos y disfrutando de una cómoda vejez, llena de honores.

Y queremos seguir luchando, unidos en el presente, por todo aquello que nos unió en el pasado: en defensa de la libertad y los derechos sociales, por un mundo mejor y más justo.

Pero nuestra asociación no solo quiere agrupar a las mujeres y los hombres que estuvieron presos en las cárceles del franquismo.

Llamamos a participar, también, en nuestro proyecto a todos quienes se reconocen en aquella lucha.

Nos dirigimos, en definitiva, a todos los hombres y mujeres, que piensan que, en defensa de la libertad y la justicia, siempre se debe arriesgar la hacienda y la vida y que, por lo tanto, están convencidos de que todo aquello mereció la pena.

Esto es LA COMUNA, muchas gracias.
Madrid, 21 de enero de 2012

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