15 de enero de 2014

Estimada Mª José ... recuerda que aunque a veces hay malas experiencias, nunca debes retroceder ni rendirte, quien persevera alcanza.
Joan Busquets i Verges. Exmaqui libertario del Berguedá 28/12/2013
"Muero contento, porque equivocado o no, muero por una idea" Manuel Barreiro dos días antes de ser fusilado 12/3/1939

viernes, 5 de diciembre de 2008

El hallazgo de huesos devuelve la esperanza a familiares de los maquis

Viernes 05 de diciembre de 2008
Los expertos han hallado lo que podría ser un fémur en un lugar donde puede haber dos personas, sin que haya indicio alguno de ataúd y con piedras alrededor que pudieron ser arrojadas encima de los cuerpos.

ÁLVARO CALLEJA. GRANADA. A última hora de la tarde y después de cambiar de emplazamiento, el equipo de arqueólogos de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, con implantación estatal, descubrió un hueso, que pudiera ser un fémur, que devolvió la esperanza a los familiares de los dos maquis enterrados en el cementerio de Moraleda de Zafayona.

El testimonio de un vecino del municipio del Poniente granadino, que apuntó otra posible ubicación tras descartarse el lugar donde el miércoles se iniciaron los trabajos, ha resultado clave en el hallazgo aunque habrá que esperar a hoy para conocer si efectivamente se tratan de los restos de Ricardo Moles Moles y José García Muñoz, abatidos a tiros por la Guardia Civil en octubre de 1950.

La exhumación tuvo que suspenderse al anochecer y se retomará a primera hora de la mañana por tercer día consecutivo. "Estábamos abatidos y un tanto desilusionados porque pensábamos que ya iba a ser imposible y al menos nos vamos a casa con la esperanza de que puedan ser ellos", confesaba ayer Amparo Navarro Moles, sobrina de uno de los maquis.

Tras descartar la franja de unos 12 metros cuadrados de la fosa común que supuestamente albergaba los restos de los guerrilleros, los arqueólogos decidieron por la tarde ampliar los trabajos a un segundo emplazamiento contiguo, una calva de terreno de unos cinco metros cuadrados.

Un lugareño dio pistas que pueden resultar decisivas. Este vecino recordaba el lugar donde supuestamente fueron enterrados los maquis porque en él se depositaron grandes piedras. El vicepresidente de la Asociación estatal para la Recuperación de la Memoria Histórica, Santiago Macías, se mostró prudente en todo momento para evitar dar falsas expectativas a los familiares. Aún así, admitió que, a diferencia de otros restos óseos que han hallado en su camino, en esta ocasión "reúnen condiciones que no han aparecido antes".

Los indicios, que han asomado a unos 60 centímetros de profundidad, no son otros, señala Macías, que el hecho de que "no se ha encontrado ningún resto de ataúd, que el lugar está perfilado para que entren dos personas y que no es un enterramiento normal porque se han encontrado piedras encima, algo inhabitual".

No es la primera vez que los arqueólogos de la asociación trabajan en exhumaciones en cementerios. Es por ello que conocen el terreno y saben discriminar sobre la marcha. De hecho, en las últimas horas se han encontrado con otros restos óseos que nada tenían que ver con los que buscan.

La jornada de hoy será crucial en el desenlace del proceso de apertura de la fosa. En el caso de que los cadáveres presenten las características de los dos guerrilleros, la asociación comunicará el hallazgo al juzgado de Loja antes de iniciar la exhumación de los restos. En caso contrario, es factible que se tengan que suspender los trabajos.

Ayer se dieron cita familiares de José García Muñoz que se han interesado por los restos de su familiar, al igual que lo hicieran los de Ricardo Moles Moles. El equipo de arqueólogos, llegados desde distintos puntos de España, en algunos casos desde el Bierzo (León) recibió ayer la visita de familiares de otros represaliados para obtener información o simplemente para solicitar ayuda en la apertura de nuevas fosas.

Ricardo Moles Moles y José García Muñoz, dos miembros de la Agrupación Guerrillera de Málaga-Granada, murieron el 28 de octubre de 1950 tras ser sitiados por fuerzas de la guardia civil en la cueva de la Ahumada, en el paraje Cerro del Turro. Para ello fue preciso fuego de artillería y explosivos.

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