15 de enero de 2014

Estimada Mª José ... recuerda que aunque a veces hay malas experiencias, nunca debes retroceder ni rendirte, quien persevera alcanza.
Joan Busquets i Verges. Exmaqui libertario del Berguedá 28/12/2013
"Muero contento, porque equivocado o no, muero por una idea" Manuel Barreiro dos días antes de ser fusilado 12/3/1939

domingo, 14 de diciembre de 2008

Los niños de entonces

ELVIRA LINDO 14/12/2008 Hay un día trágico en la vida del niño, cuando descubre que los padres pueden morir. Ese pensamiento le ronda durante meses a la hora de dormirse y hay momentos en que, por no poder soportar la idea, llora. Entonces los padres, por borrarle esa idea tan negra, le prometen algo que no depende de su voluntad: morirán de viejos y le acompañarán, casi, durante toda su vida. En la mente del niño la idea madura como maduran los dientes cuando abren la encía y comienza a convivir con la verdad más temible: todo tiene un final. Hay un día melancólico en la vida de un adulto, cuando descubre que los padres también fueron niños. Lo supo siempre, claro, pero la imagen se hace más poderosa cuando el padre comienza a envejecer y trae a la mesa recuerdos de hace setenta años. Su memoria viaja ahora con más facilidad hacia la infancia que al pasado reciente. Yo veo de niño a este padre que nació en 1930 (el mío). Lo veo en Madrid a sus nueve años, recién acabada la guerra, perdido en la ciudad destruida. Una tía enfermera (con la mano muy larga) lo tiene a su cuidado y lo manda de una cola a otra del Auxilio Social. El crío, uno más entre tantos niños solitarios de la ciudad devastada, espera colas y ronda el hospital de Maudes en el que trabaja su tía y donde abundan los tullidos de guerra. No hay consuelo para su soledad. Nadie repara en ella. Al fin y al cabo, en ese año, toda Europa comienza a llenarse de niños vagabundos que huyen, empujados por sus padres, de un destino fatal....

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