15 de enero de 2014

Estimada Mª José ... recuerda que aunque a veces hay malas experiencias, nunca debes retroceder ni rendirte, quien persevera alcanza.
Joan Busquets i Verges. Exmaqui libertario del Berguedá 28/12/2013
"Muero contento, porque equivocado o no, muero por una idea" Manuel Barreiro dos días antes de ser fusilado 12/3/1939

martes, 7 de julio de 2009

Ante la propuesta de la Plataforma por la concesión del Premio príncipe de Asturias de la Concordia 2009 a Marcos Ana.

J. L. G.UCR, 2 de Julio de 2009

El 19 de mayo de 2009 el Parlamento adoptó una resolución limitando la ley de jurisdicción universal a los casos con víctimas de nacionalidad española o cuyos presuntos responsables se encontraran presentes en el territorio español, medida apenas cuestionada por la sociedad, que beneficia la impunidad al alejar a la justicia de la búsqueda de la verdad, la justicia y la reparación a las víctimas de crímenes contra la humanidad en un ámbito universal. En este contexto legislativo, surge la propuesta de la Plataforma por la concesión a Marcos Ana del premio a la Concordia 2009 por parte de los Príncipes de Asturias.

Hablo como hijo, nieto y sobrino de represaliados por el franquismo. Como hijo de un esclavo en un batallón disciplinario que afortunadamente vive todavía, como nieto de un cautivo puesto en libertad para morir al poco tiempo a consecuencia del cautiverio, y como sobrino de uno de los 2.663 asesinados en la Tapia del Cementerio del Este de Madrid, sentenciado junto a sus compañeros en un juicio militar colectivo sin derecho a una mínima defensa ni a las demás garantías jurídicas y democráticas. Hablo como miembro de una familia que, por defender la democracia fue arrasada por el terrorismo de estado franquista y nunca recibió información ni reconocimiento alguno, ni tampoco verdad, ni justicia, ni reparación.

Con esa tragedia familiar detrás de mí, me permito hacer esta reflexión partiendo de la base de que Marcos Ana se merece todos los premios que cualquier institución democrática internacional pueda conceder a un represaliado con semejante trayectoria de lucha y sufrimiento.Mi estupor surge al tratarse de la concesión en España de un premio otorgado por miembros de una institución vinculada a la Corona, la misma corona que fue tutelada y restaurada por un régimen totalitario. El mismo régimen que acabó con parte de mi familia y que aterrorizó al conjunto de la población cautiva y desarmada a la que perteneció Marcos Ana y al que no me consta que la monarquía haya condenado. Y esto no es algo superficial. Fueron cientos de miles los represaliados ocultados tanto por el franquismo como por la democracia, desde que formalmente se impusiera la paz nacionalsindicalista en 1939.

A partir de la firmeza de las instituciones democráticas españolas para no anular los juicios y condenas del totalitarismo franquista que convertían a los adversarios políticos en delincuentes penalizables y/o reos de muerte, me surgen preguntas como:

- ¿La institución a la que se solicita el galardón está cualificada democráticamente para entregar este tipo de premios sin una previa condena de aquellos crímenes del franquismo que causaron el sufrimiento o la muerte a cientos de miles de demócratas?

- ¿Es el Príncipe de Asturias el mejor premio de todos los posibles para honrar a Marcos Ana y con ello a todas las víctimas del franquismo?

- ¿A raíz del premio, la prensa española va a dar la proyección que merece el exterminio y persecución de los antifranquistas durante 40 años, o se va a limitar a convertir el evento en una “historic people”?

- ¿Hay alguna intención por parte de las instituciones del estado de obrar en consecuencia con el premio y otorgar la necesaria justicia y reparación a todas las demás víctimas del franquismo?

- ¿Y si, a pesar de pedirlo, la Fundación que otorga el premio no se lo concede, qué pasa entonces?
Dos elementos antagónicos: por un lado una Corona que tuteló y restauró el General Franco y por otro una tragedia, la de los antifranquistas perseguidos, cautivos o desaparecidos en las innumerables fosas comunes que siguen salpicando el Estado español. Dos realidades contrapuestas de las que una, las víctimas del franquismo y familiares, seguimos esperando esa VERDAD, JUSTICIA Y REPARACIÓN oficial que la Ley de Memoria Histórica dificulta, como ya dificultara la Ley de Amnistía de 1977, ambas leyes de la vergüenza para muchos de nosotros, las víctimas y familiares.
Por todo lo anterior considero que si se desea premiar en la figura de Marcos Ana a los represaliados por el franquismo, pido que la misma Plataforma por la concesión del premio aspire a un premio de mayor repercusión internacional a la altura de tan insigne personaje y de la tragedia humana que representa, y ese premio no es otro que EL NOBEL DE LA PAZ que ya recibieran Rigoberta Menchú, Nelson Mandela, Adolfo Pérez Esquivel o Martin Luther King. Añado que cualquier crítica que se pueda hacer hacia el premio Nobel de la Paz queda empequeñecida por las críticas que merece el premio Príncipe de Asturias, dadas sus vinculaciones históricas.
Con todo mi afecto y reconocimiento a Marcos Ana, y a todas las víctimas del franquismo

J.L.G.

Hijo, nieto y sobrino de víctimas del franquismo

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