15 de enero de 2014

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jueves, 18 de marzo de 2010

El monumento a la República sobrevivió a los años de plomo

• La escultura de la mujer desnuda de la plaza de Llucmajor ha vivido un culebrón de 80 años

El Periódico de Cataluña

17/3/2010 NOU BARRIS. LA HISTORIA DE... UNA ESTATUA EMBLEMÁTICA


TXIQUI NAVARRO. BARCELONA

De la plaza de Llucmajor se dice que es centro virtual de Nou Barris. En ella confluyen tres grandes avenidas: la vía Júlia, el paseo de Valldaura y el paseo de Verdum, y cuatro barrios: Guineueta, Prosperitat, Porta y Verdum. Hoy, en la plaza luce un monumento cuyos avatares arrancan en 1902. Es la Estatua de la República, pieza principal del monumento que rinde tributo al que fue presidente de la Primera República en 1873, Francesc Pi i Maragall, y que ha sobrevido a los años de plomo.Desde el 14 de julio de 1990, el conjunto se alza en el centro de un círculo de césped de 24 metros de diámetro. La República está simbolizada por una estatua de 4,5 metros de alto de alto; una mujer, joven y altiva, que expresa su libertad con su desnudez y sostiene una rama de laurel con la mano hacia delante, señalando el futuro.


‘Flama’, la ganadora


Fue en 1902 cuando el Ayuntamiento de Barcelona decidió homenajear al presidente Pi i Maragall. Pero no fue hasta 1908 cuando se decidió su ubicación en el cruce de la avenida de Argüelles (Diagonal) con el paseo de Gràcia. Las luchas internas entre republicanos, la Lliga y radicales, y la posterior dictadura de Primo de Rivera paralizaron el proyecto.En 1932 se convocó el concurso para la estatua que ganó Flama, obra en bronce de Josep Viladomat. Para la base se elegió un medallón de mármol de Joan Pié, con la efigie en relieve de Pi i Maragall.


En enero de 1935, el alcalde lerrouxista Joan Pich i Pon ordenó retirar los andamios que rodeaban el monumento y descubrirlo sin ninguna ceremonia. Y no fue hasta el 12 de abril de 1936 cuando el presidente de la Generalitat, Lluís Companys, lo inauguró oficialmente.


Al final de la Guerra Civil, en 1939, las autoridades franquistas ordenaron retirar y destruir primero el medallón y más tarde la escultura. Los arquitectos Florensa y Vilaseca los econdieron en un almacén.


Con la restitución de la democracia, se quiso devolver los elementos al monumento. Pero el cambio de nombre de la plaza de la Victoria por el de Juan Carlos I no aconsejaba la operación. En 1986 llegó, por fin, la estatua a Nou Barris. Primero a la plaza de Sóller y más tarde, ante la sede del Distrito, hasta que en 1990 el alcalde Maragall la inauguró en su actual emplazamiento.

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