15 de enero de 2014

Estimada Mª José ... recuerda que aunque a veces hay malas experiencias, nunca debes retroceder ni rendirte, quien persevera alcanza.
Joan Busquets i Verges. Exmaqui libertario del Berguedá 28/12/2013
"Muero contento, porque equivocado o no, muero por una idea" Manuel Barreiro dos días antes de ser fusilado 12/3/1939

domingo, 31 de mayo de 2009

La sombra del franquismo es alargada

29/5/09 Eduardo Montagut Contreras. La sombra del franquismo es alargada, y se proyecta aún más de treinta años después de muerto el dictador. En estos días hemos visto avanzar la oscuridad que genera sobre el juez Garzón, sobre las asociaciones de recuperación de la memoria histórica, sobre las víctimas del franquismo y sus familiares, y sobre todos los ciudadanos y ciudadanas españoles que abominamos de la dictadura y de todas las dictaduras. Pero es cierto que dicha sombra es alargada, y no parece que vaya a desaparecer porque es alimentada por la extrema derecha, algo lógico, en cierta medida, pero, sobre todo, por el concurso complaciente cuando no entusiasta de la derecha judicial, de la derecha mediática, y de la derecha política.
Las derechas judicial, mediática y política consideran, en distinto grado, que el franquismo ha prescrito, que no se puede hablar más del mismo o, a lo sumo en el ámbito académico. Una tercera opción es revisarlo, ya que, al parecer es hora de reivindicar el inestimable servicio a España del dictador y de los franquistas, que salvaron a España de las hordas unidas en una extraña alianza de liberales, socialistas, comunistas, anarquistas, nacionalistas no españolistas, sindicalistas, gays, lesbianas, y otras raleas que han apestado a la patria desde la época ilustrada. Esta labor está asignada al grupo de pseudohistoriadores de agitado verbo, uso tergiversado de las fuentes, y permanente descalificación del trabajo serio de los historiadores de verdad.

De las tres derechas la que demuestra el papel más equívoco pero, por ello, más censurable es la política. Uno de los pilares del sistema de partidos y, por tanto, de nuestra democracia, y con vocación de gobierno, piensa que no se debe condenar el franquismo, ni apoyar a sus víctimas. Hay que olvidar para mirar al futuro. Esta postura añade una nueva afrenta a muchos españoles. Primero debieron sufrir la represión y perder la vida, la hacienda, el trabajo o su tiempo; ahora deben olvidar y callar, y dejar que los muertos permanezcan en cientos y cientos de fosas repartidas por la geografía española. ¿No es España el país con más fosas comunes del mundo?

En el PP hay posturas muy esclarecedoras en relación con el franquismo. En primer lugar, debemos aludir al adalid de la crítica furibunda contra ETA y, también, fustigador sin piedad contra todo el que intente solucionar el problema terrorista empleando la negociación, obviando que su propio partido lo intentó en el pasado. Estamos hablando, como bien nos imaginamos, del candidato europeo, el señor Mayor Oreja. Dicho político consideró, no hace mucho tiempo, que no debía condenar el franquismo porque muchos españoles vivieron muy bien con el régimen. No cabe duda que el señor Mayor Oreja dice una gran verdad, como cierto es, también, que hubo alemanes felices con el nazismo, italianos con el fascismo o rusos con el régimen soviético. Según ese razonamiento no se debe condenar ni el franquismo, ni el nazismo, ni el fascismo, ni el régimen soviético, ¿o éste sí, junto con el chino, el de Pol-Pot, el coreano y el cubano?, ¿estamos ante otra de las clásicas visiones de la doble vara de medir del PP? Seguramente. Pero todos sabemos cómo se llaman o denominan los defensores de régimenes dictatoriales y/o totalitarios. El lenguaje castellano, ese gran idioma que, al parecer, peligra en algunos rincones de la patria, es clarísimo. Un defensor del franquismo o que no lo condene es franquista, y no pasa nada, otros somos demócratas, o socialistas, o conservadores, o liberales, o anarquistas. No tengamos miedo al lenguaje. Pero, además, ¿está la derecha legitimada para atacar a los terroristas y a su entorno?, ¿se puede hablar de faltas de libertades en el País Vasco y no condenar el franquismo? El terrorismo de ETA provoca muerte, dolor, injusticia, y debe ser desterrado; el franquismo, con otros métodos provocó muerte, dolor e injusticia, y su sombra debe desaparecer de nuestra democracia, y para ello debemos conocer qué pasó, reivindicar a las víctimas y a los que lucharon por las libertades, desenterrar los restos humanos y darles digna sepultura. Es muy sencillo. ¿Eso provoca tensiones?, ¿en quién?, ¿quién tiene mala conciencia?

Otra visión, que me atrevería a denominar de “historiografía peculiar” es la defendida por la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, interpretadora especial de la historia contemporánea española. La presidenta de Madrid considera que, entre los culpables de la guerra civil, estarían partidos como el PSOE porque existía en aquella época. Desconozco si una parte de esta supuesta culpabilidad está compartida con el PNV o con Unió, ya que, eran formaciones políticas que existían en aquella época. Al parecer, como el PP no existía no tiene ninguna responsabilidad. Creo que no hace falta hacer muchos comentarios a este disparate historiográfico. Pero, además, el PSOE comete una gravísima falta. Al parecer, en sus Agrupaciones hay carteles alusivos al partido en la época republicana o la República en sí, mientras que en las sedes del PP no hay retratos de falangistas, franquistas o del dictador. Si lo primero es un despropósito o un insulto a la inteligencia, esto supone una clara falta de respeto hacia la democracia. ¿Le parece mal que el PSOE tenga carteles alusivos a la República?, ¿no fue la República un sistema democrático?, ¿se puede comparar dicho régimen con el franquista? Al parecer, todavía no sabe dicha presidenta que, a pesar de los errores cometidos en aquella época, fue el primer intento serio de que la democracia se desarrollara en España. Claro está que fracasó, y ahí podemos entablar un debate sobre las causas de dicho fracaso, pero hay que leerse la Constitución de 1931 o la legislación generada. Como decía Antonio Elorza no hace mucho en el diario “El País”, la parte equivocada fue la sublevada, la que instauró un sistema dictatorial casi eterno.

El Partido Popular no sólo no ha hecho ningún esfuerzo positivo a favor de condenar el franquismo en el Parlamento cuando se debatió la Ley de la Memoria Histórica, sino que acusó a los socialistas y a otras formaciones políticas de dividir a los españoles al hablar del pasado. En este país, como en cualquier otro, se divide a la ciudadanía cuando no se promueve el conocimiento del pasado, y se resarcen las injusticias manifiestas. ¿Las víctimas del franquismo no merecen respeto o apoyo?, ¿podemos seguir viviendo sobre tanta fosa común?, ¿en este país hay víctimas de primera y de segunda?, ¿quién divide más, el que pretende fomentar dicho conocimiento del pasado y honrar a las víctimas, o el que se niega a este deber de justicia?

En relación con el alborozo ante el Auto del Supremo sobre la querella interpuesta al juez Baltasar Garzón estamos ante uno más de los innumerables ejercicios de la doble vara de medir a los que nos tiene acostumbrados el PP. Al parecer, la justicia persigue injustamente a altísimos cargos del Partido cuando se acumulan las pruebas de sus supuestos comportamientos corruptos, pero ahora ya hemos juzgado y condenado al juez Baltasar Garzón como prevaricador. Pero, además, el PP se ha alegrado de forma escandalosa ante una querella presentada por un grupo de extrema derecha, y que haya comenzado el proceso de persecución al juez Garzón, con el concurso inestimable del sector derechista de la judicatura, algunos de cuyos miembros están vinculados con los querellantes, como hemos tenido oportunidad de comprobar por las noticias.

Para terminar, quisiera insistir en el papel equívoco de la derecha política, al que aludíamos al principio. El PP se considera el verdadero y genuino partido político de los españoles, el que vela por todos nuestros intereses, y el que defiende la democracia frente al socialismo vendido a los enemigos de la patria, o fomentador de la división entre españoles, aplicador de políticas de socialismo económico (esto lo ha dicho Aznar, el gran gurú del pensamiento español contemporáneo) y generador de infinitos males . Desde mi visión, después de lo que he expuesto, considero que ni es el verdadero y genuino partido político de los españoles, ni vela por todos nuestros interese, y no defiende la democracia y sus instituciones. Se ha olvidado de muchos españoles que sufrieron y de los que nos sentimos, en la medida de nuestras posibilidades, muy cerca de ellos, porque sufrieron injustamente. El franquismo es incompatible con nuestra democracia, ¿lo saben, se han enterado o la larga sombra del franquismo les nubla la vista?

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