15 de enero de 2014

Estimada Mª José ... recuerda que aunque a veces hay malas experiencias, nunca debes retroceder ni rendirte, quien persevera alcanza.
Joan Busquets i Verges. Exmaqui libertario del Berguedá 28/12/2013
"Muero contento, porque equivocado o no, muero por una idea" Manuel Barreiro dos días antes de ser fusilado 12/3/1939

domingo, 10 de mayo de 2009

Un vecino de Bueu en el campo de concentración de Mauthausen

Marcos Gago
10/5/2009 La vida no fue fácil para Manuel Rey Cruz, un marinero buenense del lugar de A Graña, a quien la Guerra Civil Española pilló en el sur de España y que acabó, tras su entrega por la Francia de Vichy a la Alemania nazi, en un campo de exterminio de terrible recuerdo: Mauthausen. Mientras Manuel Rey sufría lo indecible en su confinamiento forzado, su familia en Bueu lo ignoraba casi todo. Sus pocas cartas a su mujer y sus tres hijos, José, Dolores y María, no dejaban entrever los horrores de la tragedia humanitaria que los nazis realizaban en media Europa. Esas cartas, sin embargo, fueron el único nexo, aunque censurado, entre la familia y el presidiario.

Esas misivas cesaron tan repentinamente como llegaron y un silencio opresor ocupó su lugar durante décadas. «Fue muy doloroso para todos -explicó Dolores Rey Portela , hija del fallecido- porque mi madre sabía que estaba en un campo de concentración, pero no sabía más». Dolores Rey fue la más afortunada de los tres hijos de Manuel. Su hermano José no recuerda a su padre. Ella tenía once años cuando su padre se marchó a trabajar en Algeciras. Sus hermanos José, de cuatro años, y María, de seis, no pudieron disfrutar tanto de la compañía de un hombre a quien toda la familia recuerda con gran cariño.

El miedo a la represión franquista, porque al estallar la Guerra Civil estaba en territorio republicano, fue lo que animó a Manuel a buscar alguna forma de sobrevivir sin volver a Galicia. «Tenía miedo de que lo mataran. A un compañero que estaba con él y volvió a Bueu no le pasó nada, pero él no podía saberlo», recuerda Dolores. Para Manuel la Francia colaboracionista y la Alemania del Tercer Reich le tenían guardado un destino mucho más oscuro.

Deportación a Austria.

«A mi abuelo lo cogieron en el momento y en el lugar equivocados», explica Conchi Rey , su nieta. Fue detenido y conducido a un presidio francés. No era militante de ningún partido republicano, ni sindicalista, solo un español fuera de su casa con una patria que se desgarraba en dos. Fue suficiente para el régimen galo de Vichy. Fue también suficiente para que el 25 de enero de 1941 lo deportasen a Austria, a Mauthausen. Su nombre aparece en los registros como el número 3.547. Deportado en febrero a Gusen, otro nombre infame al lado del campo principal, falleció allí el 20 de mayo de 1941. Sus familiares no sabían nada del calvario que pasó. Su nuera, María Ríos , precisó: «A muller desconfiaba onde podía estar polo que a xente dicía». Sus cartas, de las que sus descendientes no conservan ninguna, hablaban de una estancia más pacífica, preso sí, pero como cocinero. Sus familiares están convencidos de que él no quería que ni su mujer ni sus tres hijos pequeños en Bueu supiesen de su terrible situación.

Tan escasa era la información que les hacían llegar, que no les comunicaron dónde ni cuando había muerto. «A miña sogra morreu sen saber que lle pasara ao seu marido», sentenció María Ríos. Un día hace casi veinte años fue precisamente la nuera de Manuel quien descubrió la verdad a sus familiares....

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