15 de enero de 2014

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Joan Busquets i Verges. Exmaqui libertario del Berguedá 28/12/2013
"Muero contento, porque equivocado o no, muero por una idea" Manuel Barreiro dos días antes de ser fusilado 12/3/1939

martes, 3 de marzo de 2009

Herederos de la memoria

cuatro alumnos del colegio mercedarias de zaramaga narran su versión del 3 de marzo

Hijos y nietos de vecinos del barrio, los jóvenes contrastan las historias de sus abuelos con la Historia de los libros
Isabel Rodríguez, Manuel del Hoyo, Elena Folgoso y Aitor Martínez de Aguirre, en un pasillo del colegio de Nuestra Señora de las Mercedes de Zaramaga. Foto: jaizki fontaneda

Vitoria 03 de marzo de 2009 Txus Díez . Pillados a traición entre clase y clase, Aitor Martínez de Aguirre, Isabel Rodríguez, Elena Folgoso y Manuel del Hoyo se someten a un examen sobre los hechos acaecidos aquel día de hace 33 años en el que una tragedia ocurrida en su barrio centró la atención de todo el Estado. El 3 de marzo de 1976, Zaramaga hizo las veces de timón y orientó al país hacia el nuevo rumbo político que había de tomar. Hoy su población envejece a la sombra de El Boulevard, y gran parte de los trabajadores de Forjas Alavesas que salieron a la calle aquel día, y que quedaron marcados por la masacre, están jubilados.

En Zaramaga siguen muchos de los vecinos de entonces, muchos de sus bares, la parroquia donde se desarrollaron los trágicos sucesos y el colegio de Nuestra Señora de las Mercedes, las Mercedarias de toda la vida, donde estudian los cuatro jóvenes, de 16 años y alumnos de cuarto de ESO.

En 1976, las Mercedarias llevaban tres años en Zaramaga. Probablemente las madres de varios de los actuales alumnos asistían a diario a un centro que aquel 3 de marzo vivió en primera persona uno de los episodios más duros de la Transición.

Hoy Mercedarias es un colegio mixto, concertado, en cuyas clases estudian jóvenes habitantes de Zaramaga de tercera generación e inmigrantes recién llegados, como hace cincuenta años llegaron otros muchos. La vida ha cambiado mucho desde 1976, pero cuando Elena, Aitor, Isabel y Manuel hablan de temas sociales con sus amigos, en sus ratos libres, el 3 de marzo les queda lejos, y los temas que salen son "la crisis o las elecciones", tal y como explica Aitor.

Son las mismas cuestiones, en el fondo, que debatían sus padres hace 33 años, pero las circunstancias son diferentes, y quizá por eso la acusación de falta de interés por la política que se achaca a la generación de estos cuatro chavales tenga mucho de injusta. Prueba de ello es, por un lado, que conocen lo que ocurrió, y por otro su respuesta cuando se les pregunta si creen que puede volver a suceder algo así. Los cuatro niegan seguros con la cabeza. "Puede haber manifestaciones y concentraciones con mucha gente, con antidisturbios y así, pero no creo que maten a cinco personas", afirma Elena. Aitor le secunda, "se tendría que llegar a un extremo muy grave", asegura.

Hijos y nietos de vecinos de Zaramaga, durante años han oído en casa las batallas sobre aquellas difíciles jornadas en las que las calles de Vitoria fueron cortadas con barricadas, y en las que "daba miedo hasta salir a comprar el pan", como tantas veces ha escuchado contar Isabel a su abuelo. "Me ha explicado muchas veces lo que pasó, tiene una pelota de goma que recogió aquel día, y todo", señala la chica. "Y eso duele un montón, cuando te disparan con un cacharro de esos", apostilla Manuel.

Han pasado ya 33 años, pero los jóvenes estudiantes de Mercedarias han tenido la oportunidad de escuchar las famosas conversaciones por radio entre los policías presentes en la ciudad aquel día, y de ver las imágenes más emblemáticas de aquella jornada. "Yo recuerdo la fotografía de la catedral nueva de Vitoria con un montón de gente alrededor", explica Aitor.

Además de escuchar de primera mano los testimonios de padres y abuelos, estos jóvenes han estudiado el 3 de marzo en el colegio. Quizá el hecho de subrayar bajo el flexo los textos referentes a aquellos sucesos pueda generar una sensación de distancia con respecto a los mismos, pese a que apenas quinientos metros separan la parroquia de San Francisco de Asís y las Mercedarias.

"La gente reclamaba trabajo, era una manifestación por el empleo", señala Elena. A Manuel el 3 de marzo le queda aún más lejano, pues su familia "no vivía en Zaramaga" en 1976. "Yo he oído hablar de ello en cursos anteriores, sé lo que hemos estudiado en el colegio", explica el joven. Isabel, por su parte, señala que el tema "no se ha tocado mucho" en la escuela, pues se estudia en el conjunto de la Transición.

Elena se encarga, en nombre de los cuatro, de resumir lo que sucedió en su barrio aquella tarde, en una interpretación basada tanto en los libros de texto como en las historias del barrio. "Ese día había una huelga general, se convocó una reunión de sindicatos y se juntó en la iglesia de San Francisco, aquí en Zaramaga, un montón de gente, unas 5.000 personas. El ministro de Interior, que entonces era Fraga, mandó a la Policía y ordenó que se les sacara a todos de allí. Se enfrentaron y hubo cinco fallecidos. Había muerto Franco y empezaba la Transición a la Democracia", narra la joven.

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