15 de enero de 2014

Estimada Mª José ... recuerda que aunque a veces hay malas experiencias, nunca debes retroceder ni rendirte, quien persevera alcanza.
Joan Busquets i Verges. Exmaqui libertario del Berguedá 28/12/2013
"Muero contento, porque equivocado o no, muero por una idea" Manuel Barreiro dos días antes de ser fusilado 12/3/1939

miércoles, 1 de octubre de 2008

El dietario de una niña de 12 años relata la guerra civil en Barcelona


1/10/2008

·'Amb ulls de nena' recoge el contenido de dos libretas que han permanecido 70 años olvidadas

·La autora, Encarnació Martorell, rememora el ansia por conseguir comida y el miedo a las bombas


ERNEST ALÓS, BARCELONA

"Hambre, hambre, hambre. Un hambre que no se acababa nunca, un hambre continua, que no te dejaba vivir". Y el miedo por las bombas, y la inquietud por las noticias del frente. Esto es lo que contaba en la vida de una niña de Barcelona que empezó al guerra civil con 12 años y que escribió sus impresiones en dos libretas escolares. Así lo recordaba ayer la autora, Encarnació Martorell, a sus 84 años. Estos cuadernos han estado 70 años olvidados --nunca los enseñó a nadie-- pero acaban de ver a la luz (Amb ulls de nena. El dietari de la guerra a la rereguarda, Ara Llibres).Memorias escritas durante la guerra o rememoradas años después hay muchas. Pero impresiones escritas por una niña de 12 a 14 años, con el valor de la inmediatez y sin reelaboración posterior, no. Martorell, además, cronista oficial del modélico grupo escolar Ramon Llull, se esforzó, con sensibilidad adolescente, eso sí, en crear un texto literario, con diálogos y reflexiones.


La autora, reticente en principio a causa del párkinson incipiente que la aqueja, quiso presentar ayer el libro: "Es interesante que se recuerde y que se explique lo que sucedió, sobre todo a los jóvenes. Durante años ha habido un tabú, primero por la represión de Franco y después porque no teníamos ganas de recordar. Pero se ha de saber la verdad".En el libro destaca la importancia, obsesiva, que tenía conseguir algo de comida, y el dolor de los padres por no poder alimentar a los pequeños. "Ir a pasear, quedar con las amigas, bailar sardanas, las cosas que se debían hacer a aquella edad quedaron sustituidas por el trabajo de conseguir comida", recordó ayer.


EL FINAL


El dietario se interrumpió el 7 de enero de 1939, 19 días antes de la caída de Barcelona. La muerte del joven del que la autora estaba platónicamente enamorada le impidió seguir escribiendo y recoger la entrada de las tropas de Franco en Barcelona. Pero ayer la recordaba así: "Por todas las calles volaban papeles rotos, se oía a las tropas que cantaban, con los moros delante. Lloré porque tenía ganas de que la guerra acabase, pero no de aquella manera. Hacía viento y hacía frío".




"A menudo veo mujeres llorando porque su hijo se va al frente"


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