15 de enero de 2014

Estimada Mª José ... recuerda que aunque a veces hay malas experiencias, nunca debes retroceder ni rendirte, quien persevera alcanza.
Joan Busquets i Verges. Exmaqui libertario del Berguedá 28/12/2013
"Muero contento, porque equivocado o no, muero por una idea" Manuel Barreiro dos días antes de ser fusilado 12/3/1939

miércoles, 13 de julio de 2011

In memoriam, Pinto: viento de libertad por Angel Prieto

Ángel Prieto Prieto


Mañana cuando yo muera
no me vayáis a llorar
no me busquéis bajo tierra
soy viento de libertad

El día ocho de julio (2011) al guerrillero de la libertad Gerardo Antón Garrido "Pinto" le abandonaron los
escasos, los últimos, alientos de vida que quedaban en su maltrecho cuerpo. Cansados de vegetar en una
residencia triste de ancianos (de mayores, se dice ahora) decidieron marcharse para ser lo que siempre
habían sido: “vientos de libertad”. Eso fue su vida y eso seguirá siendo el guerrillero “Pinto” en nuestros corazones. Con toda probabilidad, era, hasta ese día, el último superviviente de la aguerrida División ( la 12º) del Francés perteneciente a la Agrupación Guerrillera de Extremadura Centro; estuvo siempre diligente, siempre dispuesto a defender la causa de la libertad, entonces (1945-1948) en los montes de Extremadura; en su exilio francés, participando activamente en cuantos actos se convocaban en contra de la dictadura franquista; y desde 1977 (año de su vuelta a España, aunque siguió teniendo residencia en Francia) hasta el 2006, formando parte de la caravana de la memoria (AGE) en cualquier foro que se prestara a ello.
Recibí la noticia de su muerte a través de un SMS que mandó su cálido amigo, Aureliano Martín Halcón. Decía: Acaba de morir “Pinto”. Está en el tanatorio de Plasencia. No hay entierro. Donó su cuerpo. Enseguida vino a mi memoria la última vez que le vi en una residencia de ancianos en Cáceres (2007) embutido en un chándal. Cerré los ojos, apreté los puños con fuerza, desapareció aquella imagen y vino a mi mente el retrato de su figura grácil, desgarbada; vestido siempre con cierto desaliño; unas sandalias de cuero en sus pies ligeros; en su cabeza una gorra guerrillera; colgada del hombro, una bota de vino; y en su espalda, como si formara parte de él, rememorando el zurrón de sus años de pastor, una mochila a la que estaba uncido el mástil de la bandera republicana y en cuyo interior, siempre, siempre, viajaba su tierra: unas cabezas de ajo, aceitunas aliñadas… y miel de romero.
Después, vinieron mezclados muchos recuerdos, muchas imágenes y, como no, alguna que otra anécdota. Recuerdos de horas y horas vividas junto a él escuchando, unas veces, las múltiples vicisitudes pasadas en los montes extremeños junto a sus compañeros de guerrilla; otras veces, escuchando las penurias y sufrimientos del exilio en Paris, compartido, durante algún tiempo, con Jerónimo Iglesias Prieto “Relojero”… Avatares, relatos de la historia silenciada que tanto contribuyeron a que mi librito Silencio y Soledad. Resistencia armada contra Franco en Cáceres se hiciera un hueco en el complicado mundo editorial.
Imágenes de sus incontables intervenciones explicando en actos, presentaciones de libros, jornadas, cursos universitarios…. aquí y allá lo que fue la memoria silenciada. Como aquella en la que en compañía del también guerrillero José Murillo “Comandante Ríos”, impartieron una lección sobre la Guerrillas Republicanas a alumnos del I.E.S Larra (Madrid), después de haber hecho en tren, durante toda la noche, el trayecto Paris-Madrid.
Y aquella anécdota ocurrida en Yuste (Cáceres), en el verano de 2003, en unas Jornadas para la Recuperación de la Memoria Histórica programadas por la Universidad de Extremadura, dirigidas por el profesor Julián Chaves (autor del libro Guerrilla y Franquismo. Memoria viva del maquis Gerardo Antón “Pinto”) y en las que también participaban Dolores Cabra (secretaria general de AGE, la mujer más comprometida con la causa de los guerrilleros republicanos españoles, que yo he conocido), Francisco Martínez “Quico”, guerrillero de la Agrupación Levante, Dulce Cachón (que siempre estará entre nosotros, no solo por ser extremeña y por su espléndida literatura sino también por su compromiso con la paz , con la solidaridad, con la libertad), Ángeles Caso, Javier Rioyo… Como os decía, en una de las interminables, de las calurosas tardes del estío extremeño, mientras un ponente dictaba una conferencia acerca de lo redundante que es decir "Memoria Histórica” tuve el atrevimiento de hilvanar unos versos para Pinto (muy sencillos, como a él le gustaban), porque él, viejo zorro, en vez de ir a la conferencia, hizo lo único sensato que se debe hacer después de comer cuando es verano en Extremadura: echarse una siesta.
En fin, recuerdos, imágenes, anécdotas, vida… que quiero compartir con vosotros, como una muestra de agradecimiento por su compromiso con la libertad.

Cacereño de Aceituna
aceitunero y altivo
que se apellida Antón
y de segundo Garrido

Gerardo lleva por nombre
pero le decimos “Pinto”
“Pinto” por ser guerrillero
de la doce división
que con tesón y bravura
junto al “Francés” combatió

La sierra fue su cuartel
la libertad su bandera
una gorra miliciana
cubría entonces
su abundante cabellera

Esta tarde le hemos visto
en actitud placentera
junto al árbol centenario
durmiendo una buena siesta.

Alberto le ha hecho un retrato
y yo he requisado unas letras
para glosar con palabras
esa pose guerrillera.

La gorra de antaño, ahora,
cubre una blanca cabeza
y luce una pegatina
con rotundo “no a la guerra.”

Gerardo, Pinto, Garrido, Antón
que los siglos te canten
que la historia te quiero
como te quiero yo.

+++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++

+++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++