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| De izquierda a derecha: Xesco Sáez (NNGG Xátiva), Daniel Terrades (NNGG
Gandía), Jorge Roca (NNGG Xátiva) y Carmen Melissa Ferrer (PP Canals).
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- Miembros de Nuevas Generaciones se fotografían junto a símbolos fascistas o propios de la dictadura
- Las asociaciones por la memoria histórica censuran la
connivencia del PP con sus cachorros y aseguran que "la cultura
franquista pervive" en el partido
- Rafael Escudero, doctor en Derecho, explica que fuera de España
no se tolerarían gestos así y critica la tibieza de la Ley de Memoria
Histórica
Ibon Uría - Infolibre
20/8/13
"Franco ha muerto #FrasesQueNoDeberíanExistir". Este mensaje, publicado en el
perfil de Twitter
de la agrupación de Nuevas Generaciones (NNGG) del PP de la localidad
Bollullos (Huelva) es el último caso –pese a la posterior
disculpa– que
vincula a los cachorros de la derecha con la simbología de la dictadura.
Pero no es, ni mucho menos, el único episodio ocurrido: las fotografías
de miembros de NNGG con banderas franquistas, con simbología nazi o
saludando brazo en alto se han multiplicado recientemente.
Ha habido más polémicas. El día 13 de agosto, el presidente de NNGG de Sant Cugat del Vallés, Ignacio Fuentes,
pedía ilegalizar los partidos que
atentasen contra "la unidad de España". En mayo, la presidenta de los
jóvenes conservadores a nivel nacional, Beatriz Jurado, afirmó rotunda
que
los miembros de NNGG "trabajan",
a diferencia de los "jóvenes borregos" que –según sus palabras– pueblan las juventudes de PSOE e IU. Y en abril, pusieron en marcha un buzón de denuncias anónimas
para delatar a los profesores que "adoctrinasen" en las aulas de Castellón.
En las últimas semanas, las imágenes de dirigentes de NNGG han inundado
las redes sociales. El pasado sábado, el secretario de NNGG en Gandía,
Daniel Terrades,
fue inmortalizado haciendo el saludo fascista
en un mausoleo erigido en honor de las víctimas del bando franquista
durante la Guerra Civil. Pocos días antes, el secretario de Deportes del
PP de Xátiva, Jorge Roca,
se hizo una foto con una bandera nazi durante un partido de fútbol.
Y también durante los primeros días de agosto salió a la luz la imagen
de Xesco Sáez, presidente de NNGG en Xátiva, saludando brazo en alto.
Aunque la oposición pide responsabilidades, especialmente en la
Comunitat Valenciana, donde se concentran un buen número de casos, el PP
no da importancia a lo ocurrido.
Es una "chiquillada", aseguró
Alfonso Rus, presidente de la Diputación de Valencia, en referencia al
episodio relativo a Xesco Sáez. Rus pidió una disculpa al
joven, pero justificó lo ocurrido como una "tontería" propia de "una
noche de juerga". Son "hechos puntuales", subrayan desde Nuevas
Generaciones de la Comunitat Valenciana, e insisten: "No se puede atacar
a más de 7.000 [miembros] por un hecho aislado".
Sin embargo, a los grupos de la oposición no les bastan estas explicaciones:
"No se puede hacer apología del fascismo, no es propio de jóvenes supuestamente demócratas",
afirma la secretaria general del PSOE de Huelva, María Márquez, que
pide una disculpa y "medidas contundentes". Fran Ferri, diputado de
Compromis en las Corts valencianas, va más allá: Las "declaraciones de
intenciones", asegura, "no sirven de nada si no conllevan reacciones
como la expulsión".
Cultura franquista
En las asociaciones vinculadas a la recuperación de la memoria histórica
no sorprende demasiado el comportamiento de los jóvenes del PP:
"La cultura franquista pervive en el PP y no es de extrañar en un
partido político cuyos padres fueron ministros de la dictadura", explica Marco González, vicepresidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH). En la misma línea, José María Pedreño, presidente de la Federación Estatal de Foros por la Memoria,
apunta: "La derecha sigue siendo la del franquismo, y aunque el PP le
reste importancia a lo ocurrido, quien se identifica con un golpista es
porque está dispuesto a dar un golpe".
Las víctimas de la dictadura hacen referencia, en este contexto, a la
escasa ayuda que reciben y a la pervivencia del franquismo sociológico.
"Mientras la sociedad no entienda que
la Guerra Civil fue una batalla entre la democracia y el fascismo,
la democracia española seguirá teniendo un perfil bajo", lamenta
Pedreño. "En España se consiente la defensa del franquismo, y sus miles
de víctimas no han recibido ningún gesto por parte del Estado", añade
por su parte el número dos de la ARMH.
Fuera de España, gestos como los protagonizados por los miembros de las juventudes del PP
"serían difícilmente asumibles por la opinión pública y por la clase política",
denuncia Rafael Escudero, doctor en Derecho y profesor de la
Universidad Carlos III de Madrid. Escudero subraya que en España el PP
"sigue sin romper lazos con el franquismo" y que la conducta de los
militantes de NNGG es "un patrón que se repite" y con el que "los
dirigentes del PP son condescendientes".
Escudero contrapone el caso español a la situación que se vive en
Alemania, donde está prohibida la exaltación del fascismo y el nazismo.
Mientras tanto, añade, en España
la Ley de Memoria Histórica prohíbe la exhibición de determinados símbolos, "pero es tan tibia que no prevé siquiera sanciones".
Es una crítica que comparten los activistas que apuestan por recuperar
la memoria de los asesinados por la dictadura. "La legislación española
sólo habla por encima de todas estas cosas", dice González.
Por tanto, ¿podrían los actos protagonizados por estos jóvenes acarrear
algún tipo de consecuencia? "Hay tipos penales que prohíben la
exaltación del fascismo,
pero los jueces siempre se niegan a entrar a valorar este tipo de conductas",
señala Escudero, que considera que para que los dirigentes de NNGG
pudieran ser condenados un juez tendría que "interpretar de forma amplia
los tipos existentes", algo que estima sumamente improbable.
Interpretando las leyes en sentido literal,
"incluso la [ley] de
partidos podría aplicarse a Nuevas Generaciones, puesto que su
articulado habla de dirigentes que hagan apología de la violencia o el
totalitarismo", estima Escudero. Pero una vez más, todo hace
pensar que el modelo de democracia militante que impuso esa norma no
será aplicado a los cachorros del PP: "Es una ley
ad hoc creada
para el caso de Batasuna, y a la vista de la actual configuración del
Tribunal Supremo, cualquier medida tendría poco recorrido".
"Las Nuevas Generaciones del PP dicen 'la democracia me vale si me sirve a mi', y mientras estas actitudes se toleren,
no avanzaremos en cultura democrática", sentencia Pedreño.