15 de enero de 2014

Estimada Mª José ... recuerda que aunque a veces hay malas experiencias, nunca debes retroceder ni rendirte, quien persevera alcanza.
Joan Busquets i Verges. Exmaqui libertario del Berguedá 28/12/2013
"Muero contento, porque equivocado o no, muero por una idea" Manuel Barreiro dos días antes de ser fusilado 12/3/1939


miércoles, 18 de enero de 2012

Minuto de silencio por las víctimas del franquismo en la Complutense

Más de un centenar de estudiantes han denunciado que Fraga fue participe de las muertes de estudiantes y trabajadores antifranquistas

Público.es Madrid 17-1-12
Con motivo de la muerte de Fraga estudiantes de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid han celebrado un acto por la memoria de las víctimas de la lucha antifranquista.

Recordando, entre otros, los asesinatos de Enrique Ruano y de los cinco trabajadores de Vitoria, más de un centenar de personas han asistido al acto, en el que se ha leído un comunicado y se ha pedido un minuto de  silencio, en memoria y homenaje de los luchadores antifranquistas. El acto ha terminado entre aplausos y consignas por la democracia y la memoria histórica.

Los estudiantes han denunciado que "Fraga fue partícipe activo de estos crímenes y propagandista del régimen desde los ministerios de Información y Turismo y Gobernación" y sin embargo es recordado oficialmente como "Padre de la Constitución". Han añadido que "sólo en España un ministro de la dictadura puede ser recordado como uno de los artífices de la democracia". 

Manuel Fraga también fue profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología, donde, según los organizadores del acto, "dejó de dar clases por la presión de los alumnos, luchadores antifranquistas a los que sí les debemos el fin de la dictadura".

En la pancarta que portaban los jóvenes podía leerse "Muere impune Manuel Fraga: Ministro franquista, responsable del asesinato de trabajadores y estudiantes. Que cada cual llore sus muertos".

Después del acto, los estudiantes han dicho que "sólo queda recordar a todos aquellos quienes dieron su vida por la democracia, la libertad y la justicia, y por ellos, continuar la lucha".

Nacionalistas vascos y catalanes huyen del coro laudatorio a Fraga


Anasagasti dice que ha muerto un franquista y las juventudes de ERC lamentan que no haya sido juzgado
Deia.com - J. Núñez - Martes, 17 de Enero de 2012 
Bilbao. La muerte de Manuel Fraga ha originado un coro laudatorio hacia su persona en el que, principalmente, la voz cantante la han llevado los miembros del PP, partido que fundó el finado, y donde han hecho el acompañamiento desde el PSOE. Sin embargo, no todo ha sido reconocimiento y parabienes para con la figura de quien fuese ministro de la Gobernación en los duros meses que sucedieron a la muerte del dictador Franco. Nacionalistas vascos y catalanes, especialmente, no se han sumado a ese coro que ayer resaltaba la figura política de Fraga.
El senador del PNV Iñaki Anasagasti señaló en su blog que "ha muerto un franquista" al que calificó como "manipulador de lo vasco". El dirigente jeltzale mostró su respeto por la "desaparición de un ser humano", pero lamentó que Fraga no hubiera tenido el mismo respeto por "Enrique Ruano, Julián Grimau y tantos muertos bajo un franquismo brutal del que fue ministro y propagandista". Más adelante, Iñaki Anasagasti señaló que "Fraga fue un auténtico manipulador de lo vasco que silenció toda la Guerra Civil y la posterior represión y jaleó cada una de las acciones de ETA con el cometido de decir que venía el lobo y los desastres anteriores a los 25 años de paz de Franco".
El recién reelegido presidente del Euzkadi Buru Batzar del PNV, Iñigo Urkullu, también se refirió ayer a la muerte de Manuel Fraga en la entrevista que le realizaron en Onda Vasca. El burukide señaló que "en cuanto a la muerte de Fraga me sitúo más en el plano humano, en la condolencia por la muerte de un ser humano. Pero de ahí a que junto a la condolencia por la muerte de un ser humano entremos en un laudatorio. Precisamente, los nacionalistas vascos no creo que estemos en el laudatorio de una persona como Manuel Fraga, no como político".
Desde Catalunya, las juventudes de ERC emitieron un comunicado en el que lamentaron que el fundador de Alianza Popular no hubiera sido juzgado: "Es una vergüenza que Fraga haya quedado impune por todos sus actos. Ministro de Franco, hombre fuerte de la dictadura que tantas muertes provocó y que descabezó las libertades sociales y nacionales de los Paisos Catalans, y responsable directo de crímenes de Estado".
El secretario general de ICV, Joan Herrera, por su parte, rechazó elogiar la figura de Fraga al considerar que no se le puede considerar un héroe si no condenó el franquismo. "Por respeto a la lucha antifranquista y a las víctimas de la dictadura, no entraremos en la exaltación de su figura, porque alguien que no la condenó no puede pasar por un héroe para la democracia", señaló.
Por su parte, el coordinador federal de Izquierda Unida, Cayo Lara, aseguró que "Manuel Fraga se va sin que su partido haya condenado el franquismo", al tiempo que recordó la figura de Julián Grimau.
En parecidos términos se expresó la Asociación de Víctimas del 3 de marzo. En un comunicado, este colectivo indicó que es una "mala noticia" que Fraga haya muerto sin haber sido juzgado "por su responsabilidad en la dictadura y en los crímenes franquistas". La Asociación aseguró, asimismo, que la "inmensa mayoría de la sociedad vasca ya ha juzgado para siempre a Fraga, lo ha condenado y lo ha situado como referencia del modelo de impunidad español".
La asociación Ahaztuak 1936-1977 de víctimas del franquismo también lamentó que el fallecimiento de Manuel Fraga haya "arrebatado" a las víctimas del franquismo la posibilidad de "llevarle ante los tribunales" para responder de sus "responsabilidades políticas". 


lunes, 16 de enero de 2012

La llamada de Juan Carlos Monedero a RNE para decir clarito quien era Fraga

Pancarta hoy en la Facultad de Cc.Políticas y Sociología de la UCM




Esta mañana del 16 de enero de 2012 un oyente llamado Juan Carlos Monedero ha llamado a Radio Nacional de España, cansado de escuchar alabanzas dedicadas al ex minitro franquista Manuel Fraga. Y lo ha dicho todo bien clarito.

Mi despedida al fascista

sábado, 14 de enero de 2012

La Fundación Yagüe pide en Estrasburgo reponer el monumento a un falangista

-Argumenta que 'se han vulnerado los derechos humanos'

-Solicita al Gobierno de Rajoy que derogue la Ley de la Memoria Histórica

Elmundo.es / Ical Soria 14/01/2012 La Fundación Yagüe ha pedido en el Tribunal Europeo de Estrasburgo la reposición del monumento al general del mismo nombre en su localidad natal de San Leonardo de Yagüe (Soria), por entender que la posición del Ayuntamiento de la localidad y la Ley de la Memoria Histórica "vulneran los derechos humanos".

En forma de demanda al Alto Tribunal europeo, la Fundación reclama que se declaren nulas las sentencias que hasta ahora han desestimado sus pretensiones de restaurar el monumento al general Yagüe en su pueblo de nacimiento.

Al respecto, sostiene que los tribunales nacionales no se han pronunciado sobre el fondo y añaden que su posición ha sido desoída por "supuestos defectos de forma procesales que presuntamente adolecían las demandas y recursos" presentados por la Fundación.

No sólo considera que esa forma de actuar "daña el derecho, sino que avanza la sospecha de que jueces y magistrados recurran a la cuestión de forma para evitar pronunciarse sobre temas polémicos y controvertidos y escapar de ser tachados de pertenecer a un bando político concreto".

Además, requiere al Tribunal europeo que se pronuncie sobre la Ley de la Memoria Histórica y estudie, en concreto, una posible vulneración de los Derechos Fundamentales recogidos en el Convenio Europeo de los Derechos Humanos, como el "elemental derecho a la libertad de expresión".

Por último, solicita de nuevo al Ayuntamiento de San Leonardo de Yagüe y a su alcalde que rectifique su postura e instaure el monumento al general y saluda la marcha del Gobierno del PSOE, si bien añade que reguirá con su reclamación ante el nuevo Ejecutivo para que derogue la Ley de la Memoria Histórica.


domingo, 8 de enero de 2012

Contra la impunidad de los que aprobaban fusilamientos en la Dictadura


Madrugada del 14 de Agosto de 1976 asesinado en Almería, 
Francisco Javier Verdejo por la Guardia Civil

Los tribunales argentinos cuestionan los acuerdos que garantizan la impunidad de los crímenes del franquismo

David Arrabalí Campos
Mundo Obrero
Rebelión 6/1/12
Hace unos días hemos conocido que la justicia Argentina investigará a Manuel Fraga, por haber formado parte del régimen franquista. El que fuera ministro de Información y Turismo (1962-1969) del Dictador Francisco Franco, a sus 90 años, deberá ver cómo su paso, del que nunca se ha retractado, por la dictadura se cuestiona desde un tribunal extranjero.

Así lo han pedido familiares de represaliados durante el franquismo y asociaciones para la recuperación de la memoria histórica a la jueza argentina María Servini, que está instruyendo una causa en ese país por los crímenes del franquismo bajo el principio de justicia universal, por el que se pueden investigar hechos de lesa humanidad ocurridos en otros países, tal como sucedió en España con represores argentinos.

La jueza federal María Servini libró un exhorto a España en el que solicitó nombres y domicilios de los integrantes del Consejo de Ministros y de los jefes de las fuerzas de seguridad que integraron el gobierno de facto del general Franco entre julio de 1936 y junio de 1977 y si se encuentran vivos, en el marco de esta investigación de crímenes relacionados con personas desaparecidas, asesinadas y torturadas durante la represión franquista, el número de niños apropiados y las empresas que utilizaron a presos políticos para hacer trabajo esclavo, entre otros datos, informaron fuentes judiciales.

Los tribunales argentinos cuestionan los acuerdos de la Transición española que garantizaron la impunidad de los crímenes del franquismo. Si las instituciones españolas respondieran a la petición efectuada desde el país latinoamericano tendrían que aportar información, entre otros, sobre el ex ministro franquista, fundador y presidente honorífico del PP Manuel Fraga, muñidor informativo del asesinato de Julián Grimau, o Rodolfo Martín Villa, responsable político de la muerte de activistas demócratas durante la llamada transición pacífica a la democracia y ex presidente de Sogecable.

Cuando hace unos años se presentó una propuesta en la comisión constitucional del senado en la que se pedía al Gobierno la rehabilitación ciudadana y democrática de la figura de Julián Grimau, víctima de la represión franquista, Manuel Fraga y todo el Grupo Popular se opusieron a la iniciativa, aprobada con los votos de los demás grupos políticos. El líder de la oposición antifranquista Julián Grimau, dirigente del Partido Comunista de España, fue torturado en la Dirección General de Seguridad donde intentaron asesinarle tirándole por la ventana tras su detención en 1962, luego fue juzgado por un tribunal militar sin las más mínimas garantías en un consejo de guerra por rebelión militar, unas horas después fue condenado a muerte.

El ministerio de Información desarrolló una intensa campaña de propaganda para contrarrestar la reacción internacional ante estos hechos tratando de identificar a Julián Grimau como un criminal. El ministro de Información era Manuel Fraga, que cuando desde las gradas del senado se le decía que pidiera perdón, no intervino en el debate, permaneció sentado en su asiento sin mover un músculo cuando él avaló aquel asesinato, ya que formaba parte del Consejo de Ministros presidido por Franco que no atendió ni la llamada del Papa. Fraga había dicho que justificaba el fusilamiento de Grimau al que tachó de sanguinario asesino.

Estos funcionarios, policías torturadores o ministros, se beneficiaron de la Ley de Amnistía aprobada en junio de 1977. Una auténtica Ley de punto final que garantizó su impunidad y cuyo contenido político sólo puede comprenderse recordando aquel célebre atado y bien atado con el que Franco tranquilizó a sus seguidores en los últimos días de su vida.

En los años finales de la Dictadura se produjo una escalaba brutal de la represión que coincidía con un ciclo de luchas de la oposición antifranquista, organizada y dirigida principalmente por los sindicatos clandestinos y el Partido Comunista de España todavía ilegal. En unas condiciones muy difíciles de persecución, estos movimientos políticos encabezaban las luchas obreras, el movimiento estudiantil y las movilizaciones vecinales.

Este ciclo arranca aproximadamente con la designación en 1969 de Juan Carlos de Borbón como sucesor del general Franco. Ese mismo año es detenido Enrique Ruano al que habían visto repartir en la calle propaganda de Comisiones Obreras, según la versión oficial se arrojó desde un séptimo piso. Los policías, hoy comisarios, no fueron juzgados por asesinado hasta 1997, le pegaron un tiro y luego lo tiraron por la ventana, y fueron absueltos por el tribunal supremo. En julio de 1970, mueren por disparos de la policía los albañiles Antonio Huertas Remigio, Cristóbal Ibáñez y Manuel Sánchez Mesa durante una manifestación organizada por Comisiones Obreras. Ese mismo mes el gobierno militariza el metro de Madrid tras el éxito de los huelguistas. En septiembre la huelga de la construcción en Madrid también es un éxito.

Pero el hecho histórico más relevante del momento fue el proceso de Burgos, en diciembre de 1970, en el que fueron condenados a muerte y luego conmutada la pena de varios militantes de ETA. El obrero metalúrgico Roberto Pérez Jáuregui muere en los días posteriores por disparos de la policía en el curso de una manifestación de protesta contra el proceso de Burgos.

En septiembre de 1971 es asesinado Pedro Patiño, por disparos de la Guardia Civil mientras repartía octavillas de Comisiones Obreras convocando una huelga de la construcción. En octubre de 1971 durante la huelga de la SEAT organizada por Comisiones Obreras, la policía ocupa la fabrica y dispara sobre los trabajadores, matando a Antonio Ruiz Villalba. El 10 de marzo de 1972 en la huelga de los trabajadores de Bazán, en el Ferrol, son asesinados por la Policía los trabajadores Amador Rey y Daniel Niebla.

En esos años se procedió a la detención y ejecución de numerosos líderes sindicales, el colofón a esta actividad represora es la detención de la cúpula de Comisiones Obreras en una reunión clandestina en junio en 1972, que dio lugar al Proceso 1001, y la posterior condena en diciembre de 1973 a largas penas de cárcel. Los asesinatos de obreros continúan; en abril de 1973 la Guardia Civil ametralla una manifestación de dos mil obreros, matando de una ráfaga a Manuel Fernández Márquez, militante del PSUC y de Comisiones Obreras, en la puerta de la central térmica de Sant Adrià de Besòs. En septiembre, Cipriano Martos, obrero de la construcción, es asesinado mediante la tortura por la Guardia Civil en Reus, fue obligado a beber el contenido de un cóctel molotov. En octubre, durante un reparto de octavillas en la fábrica de CASA en Madrid, es asesinado a tiros por la policía el obrero Victoriano Diego Gómez.

En agosto de 1974 es asesinado por la Guardia Civil en Carmona, Miguel Roldán Zafra, en una manifestación de vecinos del pueblo en la que pedían agua potable. En enero de 1975 es asesinado por un guardia civil Víctor Manuel Pérez Elexpe, cuando estaba repartiendo octavillas de apoyo a la huelga general en Navarra, recibió cinco disparos a quemarropa y por la espalda. El 27 de septiembre de 1975, tuvo un gran impacto el fusilamiento tras un consejo de guerra de cinco militantes de ETA y FRAP.

En noviembre de 1975 Juan Carlos de Borbón asume la jefatura del estado y el ejército para convertirse en dictador cuando desaparece Franco. Tras la muerte del general se recrudece la represión. En los meses posteriores decenas de obreros y militantes antifranquistas son heridos y asesinados por la policía y la extrema derecha. La lista es interminable; en febrero de 1976 durante una manifestación a favor de los trabajadores del calzado en Elda, Teófilo del Valle es muerto a tiros por la policía. El 3 de marzo la policía mata en Vitoria a 5 trabajadores, Francisco Aznar Clemente, Pedro María Martínez Ocio, Romualdo Barroso Chaparro, José Luis Castillo García y Bienvenido Perea, y hiere a más de cien.

En agosto de 1976 el estudiante de 19 años Francisco Javier Verdejo Lucas, muere en Almería por disparos de la Guardia Civil mientras hace una pintada: "Pan, trabajo y libertad". En septiembre de 1976 el estudiante comunista, Bartolomé García Lorenzo, muere en La Laguna acribillado a tiros por agentes de la policía. Ese mismo mes es asesinado Carlos González Martínez, estudiante de 21 años, durante una manifestación. En noviembre de 1976 es asesinado de dos balazos por un guardia civil José Javier Nuin, estudiante de 19 años. En diciembre Ángel Almazán Luna es apaleado en una manifestación a favor de la abstención en el referéndum de la Ley para la Reforma Política y muere por la paliza. En enero de 1977 muere José Vicente Casabany durante una manifestación. También muere Juan Manuel Iglesias, de 16 años, al huir de una carga policial y Arturo Ruiz es asesinado por la "Triple A", ambos en manifestaciones pro amnistía.

El 24 de enero de 1977 nueve abogados laboralistas de Comisiones Obreras, militantes del PCE, fueron ametrallados por un grupo de ultraderecha. Cinco resultaron muertos: Rodríguez Leal, Luis Javier Benavides, Enrique Valdevira, Serafín Holgado y Francisco Javier Sauquillo. Ese mismo día, en una manifestación de protesta por el asesinato de Arturo Ruiz, la policía mata con un bote de humo a Mª Luz Nájera y muere en Cartagena Pancho Egea, trabajador de la construcción, durante una manifestación conjunta de obreros de la construcción y del metal. En marzo muere José Luis Aristizabal Lasa, estudiante de 20 años, durante una manifestación pro amnistía, también muere Ángel Valentín Pérez, obrero de la construcción de 24 años, apuñalado por elementos de ultraderecha durante una manifestación.

Más tarde, en diciembre de 1977, se aprueba la Ley de amnistía y las cárceles repletas de presos políticos se vacían, esto supone cierto respiro pero continúa la represión y muchos más luchadores mueren en los años posteriores, como: Manuel García Caparrós, obrero malagueño militante del Comisiones obreras y el PCE, en diciembre de 1977 en una manifestación por la autonomía de Andalucía; Javier Fernández Quesada, estudiante comunista de 22 años, que muere ese mes en Tenerife por disparos de la policía; Francisco Rodríguez Ledesma, obrero sevillano asesinado en una manifestación de trabajadores; Elvira Parcero Rodríguez, de 22 años, asesinada en una manifestación de los trabajadores de la empresa Ascón; José Luis Escribano, militante de Comisiones Obreras, es asesinado en Soria por cuatro disparos de un policía en el transcurso de una discusión; Manuel Medina Ayala, militante del PCE, apuñalado por un grupo ultraderechista durante un acto en solidaridad con el pueblo chileno; Andrés García, joven comunista asesinado por miembros del Frente de Juventud.

Los luchadores asesinados después del 6 de octubre del 1977 no son reconocidos como victimas por las leyes, ni han percibido ayuda alguna. Estas matanzas y asesinatos permanecen impunes, la conculcación de derechos sigue vigente, y los máximos responsables no han sido juzgados y están presentes en la vida política, desde Juan Carlos de Borbón, jefe del estado y del ejército, a Manuel Fraga Iribarne o Rodolfo Martín Villa, ministros de Gobernación en esos años.

Han pasado más de treinta años desde que se produjeron estos crímenes, y los asesinos de centenares de defensores de la libertad no han sido condenados y siguen presentes en la vida política, algo impensable en una Democracia. Todos las afectados, víctimas, familiares y asociaciones, piden la anulación de los juicios de la dictadura y que se procese y condene a los responsables de estos crímenes para terminar con la impunidad en el estado español.

Existe una enorme deuda con las víctimas del franquismo y con las de la transición, ya que cuando se pudo no se hizo casi nada por las personas que fueron represaliadas durante la Dictadura, sólo pequeños pasos hacia la lenta y costosa rehabilitación de los luchadores y luchadoras por las libertades que se han dado en los últimos años gracias al esfuerzo de los familiares de las víctimas y de las organizaciones que reivindican la memoria histórica. 

La asociación La Comuna reivindica la investigación de las torturas del franquismo

El torturador Melitón Manzanas

"Amenazaban con llevarte a manos de Meliton Manzanas"

Público / DIEGO BARCALA- MADRID 08/01/2012 

Tan sólo dos años después de la caída del muro de Berlín, el escritor alemán Georg Dreyman acude a los archivos de la Stasi, la poderosa policía secreta de la antigua RDA, a comprobar quién era el policía encargado de espiarle, qué escribió sobre él, qué sabía de su vida... La conocida escena pertenece a la película La vida de los otros (Florian Henckel von Donnersmarck, 2006) y representa la ruptura con el pasado que España no hizo en su transición. Los expresos políticos españoles no sólo desconocen qué fue de sus informes policiales sino que los que ordenaron su elaboración, los utilizaron para condenarlos, los encarcelaron y hasta les torturaron siguieron en sus puestos o incluso fueron condecorados por el nuevo régimen democrático.

El próximo 21 de enero se presenta la asociación de expresos del franquismo La Comuna. Militantes de la Liga Comunista Revolucionaria, el FRAP (Frente Revolucionario Antifascista y Patriota), el PCE o la prehistórica ETA VI Asamblea que reclaman la nulidad de sus juicios y sentencias como un hecho que va más allá de un simple reconocimiento moral a su lucha por la democracia. "Los tres presidentes que tuvo el TOP (Tribunal espacial de Orden Público o represión en vigor desde 1963 a 1977) se reintegraron en el Tribunal Supremo y los 11 jueces acabaron haciendo sus carreras en la Audiencia Nacional y en las Audiencias Provinciales", ejemplifica José María Galante, militante de la Liga Comunista Revolucionaria que fue detenido cuatro veces entre 1968 y 1973.

"Los presidentes del TOP se reintegraron en el Supremo", denuncia Galante

Como asociación tienen un símbolo. No es otro que la desaparecida cárcel de Carabanchel, por donde pasaron miles de presos políticos y ahora mismo no hay una simple placa que los recuerde. "Hace tres años apareció por ahí Rubalcaba diciendo que corría mucha prisa construir sobre la cárcel. Y hoy sigue siendo un solar. Tenían mucha prisa por hacer desaparecer los muros", explica Galante, conocido por todos como Chato.

"Lo mejor es que en la puerta del edificio una pancarta dice: Bienvenidos", recuerda sobre la sede de la Stasi de La vida de los otros Luis Roncero, de 69 años, exmilitante del FRAP y que pasó cuatro años detenido en la cárcel de Carabanchel. Miles de militantes antifranquistas como Roncero, condenados por los tribunales ilegales e ilegítimos durante los años sesenta y setenta, nunca han confiado en la Justicia española para reclamar responsabilidades por las tropelías franquistas. "Estamos encandilados con la querella de Argentina porque es la única vía donde puede haber justicia. Aquí ya sabemos que no la va a haber. Y ya se ha visto en casos como el de Grimau o Humberto Baena que se da por causa juzgada", opina Galante.

Las torturas sufridas por esta generación de entonces jóvenes que heredaron de sus padres derrotados en la Guerra Civil la dignidad, el coraje y la persistencia han quedado impunes. "Yo caí en Santander y me libré de las palizas porque me pusieron contra un muro y me pegaron un tiro en la espalda que me atravesó los pulmones. Como le gustaba decir a Franco, no hay mal que por bien no venga", ironiza el exmilitante de ETA de 68 años, Enrique Guesalaga.

"Me libré de las palizas porque me pegaron un tiro", recuerda Guesalaga

"En mi pueblo, en Eibar, donde todo el mundo hablaba en euskera, te castigaban si lo hablabas y antes de cada partido de pelota en el frontón te hacían cantar el Cara al sol. Esa es nuestra generación", explica Guesalaga, condenado en el proceso de Burgos a 50 años de prisión por un delito de terrorismo. Con la Ley de Amnistía de 1977 salió en libertad. "La gran trampa de la Transición", califica a esta norma su compañero Josu Ibargutxi, de 62 años. "Por 800 presos que había entonces en las cárceles, consiguieron aprobar una ley de punto final", añade Ibargutxi.

Detenido en coma

Una selección de expresos reunidos en un bar irlandés junto a la antigua sede del TOP, ahora Tribunal Supremo, en Madrid, describen a Público cómo fueron sus detenciones. "Yo caí detenido como activista en abril de 1968, antes incluso del mayo francés, por acudir a desactivar un artefacto que la organización había decidido poner en la delegación de uno de los aparatos de propaganda franquista más importante de entonces, que era el periódico El correo español. Fui a desactivarlo para evitar que hiriera a alguna persona que pudiera pasar y me explotó en el morro. Me quedé malherido y en coma. Por eso evité las torturas de la comisaría", describe Ibargutxi.

"La trampa de la Transición fue que el sistema perduró", opina Puig

Cuando recuperó sus facultades, Josu fue sometido a los temidos interrogatorios. "Como no cantaba todo lo que querían, me amenazaban con hacerme pasar por las manos de Melitón Manzanas, el temido torturador franquista, que en agosto la organización decidió ejecutar", recuerda. El Gobierno de José María Aznar condecoró en 2001 a Manzanas con la Medalla de Oro al Mérito Civil.

El grado de las palizas dependía del momento de la detención. Valentín García, de 68 años, fue detenido el 29 de enero de 1969, en pleno estado de excepción por la muerte días antes del estudiante antifranquista Enrique Ruano. "Estuve 15 días detenido e incomunicado. Me ataban a la silla y me desnudaban por el efecto psicológico. Me pegaron noche y día, aunque ni me acuerdo de qué horas eran", recuerda.

Los expresos del tardofranquismo se reconocen a sí mismos como una organización huérfana de padres políticos. El PSOE apenas contó con presos en la Transición y el PCE "se olvidó de los suyos", como destaca Galante. "La frase que define ese olvido es la de Santiago Carrillo cuando dice que el PCE ya ha enterrado a sus muertos", explica (Marcelino Camacho aseguró en 1977 que el PCE había "enterrado sus muertos y sus rencores"). "¡Con todos los que todavía tienen desaparecidos en cunetas!", exclama Guesalaga.

Aznar condecoró al torturador Manzanas en 2001 como víctima de ETA

Tres décadas después de la Ley de Amnistía, los expresos se preguntan por qué no la han debatido hasta ahora. "Cuando salimos, pensábamos en el futuro. Éramos gente joven, nuestra generación no es la que vivió la guerra y teníamos muchos proyectos por hacer. El objetivo era derrocar a la dictadura. Queríamos romper con el sistema y transformarlo. Buscábamos la emancipación social. La Transición fue una trampa que hizo perdurar el sistema", analiza Acacio Puig, de 63 años, exmilitante de la Liga Comunista Revolucionaria.

Puig pide un té y sonríe a Chato al recordar sus tiempos entre rejas. "Tomábamos siempre té. Era como un ritual", recuerda de sus días en Carabanchel. Acacio cayó en 1973 en un piso de Vallecas donde su organización tenía un almacén de propaganda electoral. Tras pasar por los calabozos de la Dirección General de Seguridad en la Puerta del Sol, tuvo un juicio militar. "Me metieron 13 años por asociación ilícita, propaganda ilegal y añadieron terrorismo porque les interesaba por haber sido un juicio militar", concluye.

Si hay algún personaje de los calabozos que todos recuerdan es Saturnino Yagüe, jefe de la Brigada Político Social, excombatiente de la División Azul que falleció en 1978 después de haber recibido una medalla al mérito policial, entre otras condecoraciones. "Fue el que refinó las torturas. Hasta entonces eran muy borricos y este refina los métodos", añade Puig.

"Yagüe refinó las torturas en la Brigada Político-Social", dice un ex preso

Perfil del funcionario

"El perfil del jefe de las prisiones cambia. Ya no son gente acostumbrada a sacar a fusilar cada día a un puñado de presos. A partir de los setenta saben que no se puede hacer eso. Por ejemplo, el jefe de la prisión en Segovia nos permitía tener equipos de música. Bueno, y además, con tal de que no hiciéramos ruido, nos dejaba en paz hasta tal punto de que preparamos dos fugas consecutivas", apunta Chato. "Nuestra gran reclamación era el estatuto del preso político. Nunca lo conseguimos, pero éramos tratados como presos políticos", matiza Ibargutxi.

Con un proceso de anulación de una sentencia, los expresos aspirarían a tirar de la manta de miembros de la brigada político social, guardias civiles o incluso de jefes de prisiones. Acacio apunta a alguno de esos funcionarios de prisiones como represores: "Javier Cabezudo Hernández, director de Carabanchel, José Manuel de la Fuente, de Soria, Antonio Rodríguez Alonso, del Puerto de Santamaría, o Prudencio de la Fuente, de Burgos".

"El PSOE no tenía presos y el PCE se olvidó de ellos", denuncia Chato

Todos coinciden en señalar que las peores experiencias que se vivieron en las cárceles fueron sufridas por los jóvenes. "Éramos unos 15 presos políticos de menos de 20 años. Nos juntaron con el resto de presos comunes que nos hicieron la vida imposible dirigidos por los funcionarios. No podíamos mantener ni la comida por la mafias que se formaban. Cómo sería que, cuando me trasladaron al módulo de adultos, creía que eso era la libertad", recuerda Ramiro, ex del reformatorio de Carabanchel. 

Jesús Pueyo en el corazón

Hoy he conocido la triste noticia de que el entrañable Jesús Pueyo nos ha dejado, el pasado día 5 de enero de madrugada.

Desde estas líneas deseo trasmitirle a su familia la tristeza que me invade el saber que ya no esta entre nosotros.

Lo conocí vía correo electrónico hace ya cuatro años y desde entonces lo sentí como uno de los más entrañables dentro de este gran circulo de víctimas y familiares que estamos constantemente trabajando en busca de que en este país haya justicia por los crimenes del franquismo.

Desde donde te encuentres Jesús, seguiremos trabajando incansablemente...

¡Siempre en nuestro corazón!

MJBarreiroLG

Su web:

sábado, 7 de enero de 2012

Valle de los Caídos: dejen salir a los muertos


José Antonio Martín Pallín / ElPaís.com 06/01/2012
Como un árbol de piedra con dos ramas extendidas, se aparece a lo lejos rompiendo la armonía de un bosque frondoso, una descomunal cruz que se apoya sobre las entrañas desgarradas de la tierra. Cuando ya seamos el olvido que seremos, los habitantes de nuestra tierra seguirán contemplando, no sé si con resignación o fervor, ese monstruo petrificado por deseo de un dictador que acumula sobre su biografía la ingente cantidad de más de 200.000 asesinatos previamente anunciados y sistemáticamente ejecutados.

Las obras de la basílica sepulcral del Valle de los Caídos comenzaron el 1 de abril de 1940 con la significativa presencia de los embajadores de la Alemania nazi y de la Italia fascista. Todo se desarrolló según la parafernalia del régimen, incluso el Caudillo activó el primer barreno. El decreto que acuerda su construcción es suficientemente expresivo. Se trataba de honrar a los que cayeron en el camino de Dios y por la patria, a sus héroes y sus mártires. Es difícil darle la vuelta a la historia.

Nuestro país ha demostrado tener una memoria selectiva. Los tiempos, las actitudes y las víctimas son evaluados conforme a criterios de pura oportunidad política. Se ha constatado de nuevo con ocasión del comunicado reciente de la organización terrorista ETA. Al conocer su texto, el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, cuyos esfuerzos han sido decisivos para adelantar el final de la banda terrorista, pronunció una frase que comparto en su integridad: "Será una democracia sin terrorismo, pero no sin memoria". Me hubiera gustado que cuando se inició la Transición, y sobre todo cuando entró en vigor nuestra Constitución de 1978, alguien hubiera proclamado: "Será una democracia sin franquismo, pero no sin memoria".

Una vez más nuestro país corre el riesgo de padecer una amnesia desgarradora que dificulte nuestra convivencia. Solo en España es posible una reacción semejante. En otros países el debate sobre sus convulsiones internas fue más maduro y transparente. ¿Qué ocultan o no quieren expresar los que se instalan en el desdén y en el reproche a quienes queremos rescatar la democracia de las ataduras del dictador? ¿Por qué no se posicionan de manera clara y sin tapujos en favor de la dictadura? Nada les impide sostener, con entera libertad, que su régimen fue una era prodigiosa que lanzó nuestro país hasta cumbres y metas nunca jamás alcanzadas. Si admiten generosamente que es posible que hubiera excesos pueden justificarlos acudiendo a la teoría de la legítima defensa. Si tienen problemas, su líder y san Agustín pueden sacarles del apuro: era necesario para salvar a España. No había otra alternativa que eliminar los miembros podridos.

Tapan sus vergüenzas dialécticas y sus carencias éticas bajo la demagogia más burda. Sostienen que es maniqueo decantarse por quiénes fueron los buenos y cuáles los malos. Para evitarlo se refugian en la más árida simpleza argumental. Con la más desenfadada demagogia, formulan preguntas que consideran demoledoras ¿A quién le importa esta antigualla? Lo que realmente importa a la gente es el paro. Doscientos mil asesinatos, previamente calculados y fríamente ejecutados, ¿a quién le importan? Nos importan a muchos que, como dice Thomas Mann, pensamos que "pasarlo todo por alto con elegancia, no siempre es lo más adecuado y les pone las cosas demasiado fáciles a los canallas".

No faltan los conformistas y los calculadores. Se sienten incómodos con los que solicitamos verdad, justicia y reparación. Consultaron a lumbreras demoscópicas que les dijeron que no era un buen negocio electoral. Según sus sabias previsiones perderían votos. Efectivamente, tenían razón, más de cuatro millones.

La comisión de expertos, nombrada por el anterior Gobierno, ha dictaminado que Franco debe salir de la montaña horadada y José Antonio ocupar un puesto junto a los restos de los republicanos desenterrados subrepticiamente por sus asesinos.

Me desconcierta que se conceda la última palabra a la Iglesia. No soy especialista en derecho canónico, pero me permitirán manifestar mi perplejidad ante la sumisión de la dignidad democrática a los mágicos efluvios de una posible sacrali-zación de las piedras. La Iglesia no tiene nada que decir, en todo caso, aunque tarde, pedir perdón por su complicidad decisiva para que esta tragedia se consumase.

Sigo pensando que nunca es malo ni tarde para rectificar un error. En todo caso, si los poderes públicos deciden seguir calculando y claudicando, que dejen salir a las víctimas. Es insoportable que reposen junto a su asesino. Sabremos buscarles un espacio de dignidad democrática, donde, como en los cementerios emblemáticos de los países que han luchado por la libertad, puedan recibir el homenaje de sus conciudadanos. La montaña horadada y el risco que soporta la cruz pueden ser ocupados, cada 20 de noviembre, por los cánticos fascistas hasta que la maleza los cubra piadosamente sepultándolos en el olvido.

lunes, 2 de enero de 2012

Piden a España lista de empresas beneficiadas en el franquismo


María servini de Cubría libró un exhorto en el que solicita esos y otros datos, en la causa que investigan los crimenes del dictador iniciada por familiares de víctimas. Rige el principio de Justicia Universal por el que se pueden investigar hechos de lesa humanidad de otros paises, como sucedió en españa con represores argentinos.

Agencias- Buenos Aires / Cronista.com 26-12-11
La jueza federal María Servini de Cubría libró un exhorto al Reino de España en el que solicitó nombres y domicilios de los integrantes del Consejo de Ministros y de los jefes de las fuerzas de seguridad que integraron el Gobierno de facto del general Francisco Franco entre julio de 1936 y junio de 1977 y si se encuentran vivos, en el marco de una investigación de los crímenes del “franquismo”.


También requirió información sobre la cantidad de personas desaparecidas, asesinadas y torturas durante la represión franquista, el número de niños apropiados y las empresas que utilizaron a presos políticos para hacer trabajo esclavo, entre otros datos, informaron hoy a DyN fuentes judiciales.

El exhorto de la magistrada se da en la causa donde investiga los crímenes del franquismo iniciada por un grupo de familiares de víctimas bajo el principio de Justicia universal, por el que se pueden investigar hechos de lesa humanidad ocurridos en otros países, tal como sucedió en España con represores argentinos.

Franco fue el líder del partido único “Falange Española” y gobernó el país bajo una dictadura fascista entre el 17 de julio de 1936, cuando dio inicio a la Guerra Civil Española, y el 15 de junio de 1977, período que dejó 1.500.000 muertes.

Servini de Cubría solicitó los “nombres y últimos domicilios conocido de los miembros de los Consejos de Ministros de los Gobiernos del Estado Español y de los miembros de los mandos de las Fuerzas Armadas, Guardia Civil, Policía Armada, Directores de Seguridad y dirigentes de la Falange Española” que actuaron durante el franquismo con la “certificación de los que hayan fallecido”.

Además, pidió “el número de personas desaparecidas, identificándoselos, en la medida de lo posible con sus nombres y apellidos, fechas y lugar de su desaparición”.

También, la cantidad de personas asesinadas y torturas por motivos de “persecución política” y “el número de niños sustraídos a sus familias de origen, apropiados y con su identidad sustituida por familias afectadas a la dictadura, debiendo identificar los grupos familiares despojados de aquellos”.

Otro de los puntos del exhorto es las fosas comunes encontradas en España con “señalamiento de los cuerpos que han sido identificados hasta la fecha” y “la lista de empresas privadas beneficiadas del trabajo forzado y esclavo de los presos republicanos, que aún siguen activas”.

El exhorto fue enviado a Chancillería el 13 de diciembre pasado y el Ministerio de Relaciones Exteriores ya lo giró a España, explicaron las fuentes.

La jueza Servini de Cubría había rechazado el año pasado el pedido de investigación de los crímenes porque los hechos estaban siendo investigados en España, pero luego la Cámara Federal anuló ese fallo y ordenó proseguir con la causa.

‘Donde habita el recuerdo’

Foto © Clemente Bernad

Entrevista GEA – Clemente Bernad - 31/12/ 2011
Por Borja González Andrés para GEA PHOTOWORDS

Dos metros bajo tierra, aún sigue enterrada parte de la historia de España y buena parte, también, de las historias personales de muchos españoles. Son las heridas de la Guerra Civil, cubiertas por la arena de las más de 2.000 fosas comunes que todavía existen en nuestro territorio. El fotógrafo y documentalista Clemente Bernad ha dedicado los últimos años de su vida a recorrer varias de esas fosas. Su trabajo se plasma ahora en un proyecto doble, que bajo el nombre de ‘Donde habita el recuerdo’, reúne el libro ‘Desvelados’ y el cortometraje ‘Morir de sueños’.

Llevas cerca de una década trabajando sobre las exhumaciones en las fosas comunes de la Guerra Civil y la posguerra. ¿De dónde surgió tu interés por este tema?

En el año 2000 me enteré de que se estaban empezando a hacer exhumaciones de fosas comunes y comencé a interesarme por ello como fotógrafo y también como documentalista. Creí que estar al borde de esas fosas era una labor absolutamente necesaria, porque considero que una de las mayores carencias de nuestra historia reciente es que todos aquellos asesinatos se ocultaron tras un muro de silencio. Y mi voluntad era colaborar para romper ese muro.

‘Donde habita el recuerdo’ es un proyecto doble, que une fotografía y documental. ¿Cómo has conseguido complementar esos dos formatos?

Lo primero fueron las fotografías, que empecé a hacerlas en el 2003. No ha sido hasta este mismo año cuando me he centrado en el documental. Es decir, que fundamentalmente es un trabajo fotográfico del que después ha surgido el documental. Mi duda principal era qué tipo de imagen mostrar, hasta qué punto podía ser pertinente hacer un trabajo en esa situación. Finalmente decidí utilizar dos tipos de imágenes: por una parte fotografías muy legibles y naturales, que contasen el proceso de las exhumaciones sin aspavientos ni barroquismos; pero, por otra, también sentía la necesidad de representar la violencia y el horror de esas fosas. Intenté ser directo y no eludir los detalles de los huesos, los disparos, los cuerpos…

¿Buscabas esa crudeza en las fotografías de manera intencionada?

Sí, hay algunas fotografías del libro en las que la distancia respecto a los huesos, las calaveras y los orificios de bala es casi obscena. Pero es una obscenidad buscada y meditada, porque he preferido hacer transitar al lector por ese camino de crímenes horrendos, rechazables y casi pornográficos. Es una decisión que se puede compartir o no, pero he optado por hacerlo así.

El nombre del proyecto guarda una gran similitud con el poema ‘Donde habite el olvido’, de Luis Cernuda. Recuerdo y olvido, dos conceptos antagónicos. ¿Cómo crees que convive con ellos la sociedad de nuestro país?

En la exhumación de esas fosas habita el recuerdo y en ellas arranca una línea importante para recuperar la memoria de todas aquellas personas que murieron. La agresión antidemocrática de 1936 condujo hacia un camino de crímenes. Y aunque es verdad que los hubo en ambos lados, la dictadura ya se encargó de exhumar los cuerpos de sus partidarios e inundó con sus nombres las plazas, las calles y las iglesias de todo el país, mientras que hubo otras decenas de miles de personas que quedaron olvidadas. No es una cuestión de sensibilidades sino de justicia social: reconocer qué pasó con todas aquellas personas.

¿Crees que existe un silencio oficial respecto a las decenas de miles de personas desaparecidas durante la Guerra Civil o enterradas en fosas comunes?

Sí, y creo que ese silencio se debe a que, probablemente, aún vivimos en el pasado y somos herederos de una situación que no se ha solucionado. Aunque hayamos visto todas las imágenes y parezca que lo sabemos todo sobre aquellos crímenes, aún no hemos llegado a ningún sitio. Seguimos siendo prisioneros de una historia incompleta y creo que estas exhumaciones forman parte de un proceso para completarla.

Y hablando de silencios, tanto tu libro como tu documental apenas han tenido difusión o publicidad mediática. ¿Por qué crees que ha ocurrido esto?

Sinceramente, no lo sé. Aunque hay un detalle bastante revelador y es que el libro iba a ser publicado por una editorial determinada que, en el último momento y en base a ciertos argumentos que podemos imaginar, se negó a hacerlo. Es decir, parece que está todo solucionado y que estamos dispuestos a digerir todo tipo de versiones, pero al final siempre aparece ese silencio del que hablamos. En cualquier caso, también soy consciente de que los productos documentales o los libros de este tipo de fotoperiodismo tampoco tienen un gran mercado. Tenemos que saber donde nos movemos.

Para hacer el documental ‘Morir de sueños’ pediste financiación a través de Internet con pequeñas donaciones. Pedías 5.000 euros y llegaste casi hasta los 7.000… ¿Puede el periodismo encontrar ahí una ayuda económica para seguir contando historias?

Eso fue algo tremendamente satisfactorio. Creo que este tipo de financiación va muy acorde con los tiempos que corren, donde es muy difícil encontrar una empresa o una institución que te pueda financiar. En mi caso recurrí a la empresa Verkami, que se dedica al micro-mecenazgo, y pedimos una serie de aportaciones desde los 10 hasta los 400 euros. Al margen de conseguir lo que buscábamos, para mí lo más importante fue que con el más de centenar de aportaciones que recibimos, el proyecto tomó un color colectivo. Eso en cuanto al documental, pero en el libro también se percibe ese color colectivo, porque las fotografías son mías pero hay textos de otros 16 autores. La voluntad es esa: contrastar versiones, usar muchas voces. Porque en todos los temas es importante, pero especialmente en este de las fosas comunes y la Guerra Civil hay que construir un discurso polifónico. Se trata de hablar, no de acallar.

El pasado mes de Mayo el gobierno presentaba, dentro del contexto de la Ley de Memoria Histórica, un mapa con las más de 2.200 fosas de la Guerra Civil. Fue un paso importante dentro de una ley que, sin embargo, muchos consideran que se ha quedado corta. ¿Cuál es tu opinión sobre ella?

Creo que es una ley muy floja, muy débil y que pide permiso para hacer ciertas cosas, pero sin hacerlas del todo. Realmente no satisface a nadie. Pasa lo mismo con la Comisión del Valle de los Caídos, que también actúa a destiempo, con el apoyo de los expertos pero al mismo tiempo con profundas divergencias y pidiendo permiso a la Iglesia… en fin, existe una especie de estado pusilánime en todo esto. Creo que 36 años después de la muerte de Franco, ya es hora de que la sociedad española afronte este tema con valentía.

En la sinopsis de este proyecto que haces en tu página web, señalas que el Golpe de Estado de 1936 supuso “la llegada de la mayoría de edad del fotoperiodismo”. 75 años después, ¿qué momento crees que vive el fotoperiodismo?

El fotoperiodismo siempre ha tenido mala salud, porque es algo consustancial a sí mismo. Siempre me gusta recordar algo bastante obvio, y es que el fotoperiodismo no es más que periodismo hecho a través de imágenes. Pero la fotografía es un instrumento frágil, incluso mentiroso. Por otra parte, creo que desde la aparición de la televisión, el fotoperiodismo se ha dejado atrapar por ese espíritu de la distracción y del espectáculo, y ha dejado de lado su propia identidad. Estamos en un proceso crítico y fascinante a partes iguales. Está todo por hacer.

De cara al futuro, ¿tienes previsto seguir tratando las historias de las fosas comunes?

Ahora mismo estoy inmerso en otros proyectos pero este tipo de historias, que inicio de forma personal, no las cierro nunca. Por ejemplo, hace más de veinte años que hice un trabajo sobre los jornaleros andaluces y aún sigo pensando en ello. También he hecho un trabajo largo y complejo sobre el conflicto vasco que sigo pensando en cómo cerrarlo. Una vez que entras en profundidad en alguno de estos temas, acabas por quedar atrapado en ellos. Como fotógrafo me apetece ver mi propia evolución respecto a las imágenes que capté: cómo reaccionaría ahora, qué tipo de imagen haría, qué reflexión visual propondría…

Borja González Andrés es estudiante de Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid (UCM), diploma en Periodismo Preventivo también por la UCM y colaborador en prácticas en GEA PHOTOWORDS

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