15 de enero de 2014

Estimada Mª José ... recuerda que aunque a veces hay malas experiencias, nunca debes retroceder ni rendirte, quien persevera alcanza.
Joan Busquets i Verges. Exmaqui libertario del Berguedá 28/12/2013
"Muero contento, porque equivocado o no, muero por una idea" Manuel Barreiro dos días antes de ser fusilado 12/3/1939

miércoles, 2 de marzo de 2011

Nosotros los republicanos

Salva Artacho Ruiz
De un tiempo a esta parte, cada vez más, bastantes ciudadanos venimos utilizando expresiones como “salud y república”, “viva la república” , “ no hay dos sin tres, a por la III República”... o sacamos la tricolor a las manifestaciones de cualquier índole política, sindical, humanitaria, o la colgamos en nuestras fachadas y balcones, o nos la colocamos en camisas y cazadoras en la forma de un pink, de un llavero,.... La república como forma de estado distinta a la que tenemos es una idea política que se va abriendo paso día a día, pese a la oposición de los dos partidos mayoritarios en en todo lo relacionado con ella ( es difícil de olvidar la furia descargada por el Sr. Bono con aquel viejo republicano que se “atrevió” a sacar nuestra bandera en sede parlamentaria), hay que ver con que gusto inclinan la cabeza ante los señores borbones “ellos”, o como doblan ligeramente la rodilla “ellas” ante los más genuinos representantes del sistema feudad en los inicios del siglo XXI. Y es que el trío monarquía-PSOE-PP es hoy el mayor adversario al progreso que representa la República para todos los ciudadanos.

No hay nada más incompatible y opuesto con los principios de libertad, fraternidad y legalidad que la monarquía, por mucha envoltura y verborrea que se aplique en hacernos creer lo contrario. Quien no lo quiera ver es que encuentra placer y se siente realizado en su papel de vasallo. Papel opuesto al de ciudadano que arranca con la gran revolución francesa, antes con la revolución norteamericana y después con el movimiento liberador de los libertadores en toda América Central y del Sur.

Aquí, en esta parte de Iberia, nos quedamos anclados en el pasado, nuestra burguesía nacional no tuvo valor para romper con el viejo orden, renunció al liberalismo, para mezclarse y emparentar con la aristocracia, para no molestar al Iglesia católica Romana, la fiel guardiana de las esencias más reaccionarias y conservadoras de la historia. Sólo el pueblo llano y trabajador, con un puñado de intelectuales desclasados tuvo el valor de enfrentarse a tanta ignominia y así vino la Iª República, y la IIª República, ambas sofocadas por la fuerza bruta de la reacción, de los eternos conservadores del estatus de la desigualdad.

Hoy sólo hablamos de República ( salvo honrosas y pocas excepciones como IU y algunos partidos nacionalistas de izquierda) los que no nos sentamos ni nos sentimos representador por este Parlamento dominado por el tandem conservador PSOE-PP. Por eso cuando pensamos y reclamamos nuestra República nos sentimos inclinados a pensar en una República federal y socialista, de una democracia económica real. ¡Estaría de más que reclamáramos una república aséptica, de libertades meramente formales!, eso que lo haga quien le corresponda y si renuncian a ello ese es su posicionamiento y su voluntad, no valen las escusas y lamentos si algún día conseguimos nuestro objetivo republicano.

Trabajar por la República, incrementar la militancia por la república, recuperar su memoria como el estado legal del que se dotó el pueblo soberano y al que se puso fin de forma violenta, ese es nuestro objetivo, el de los militantes de la Izquierda. Ojalá los republicanos y la Izquierda hagamos lo nuestro y coincidamos en que la República vale la pena, exige nuestro esfuerzo para conseguir la mayor democracia ciudadana posible a través del ejercicio de la libertad sin restricciones, de la extensión de la educación gratuita, pública y laica, por la cultura en toda su extensión y vigor, por el acceso a la ciencia y a la investigación al servicio de todos, por la justicia social, por reparto del trabajo y de sus beneficios,... En definitiva por el bienestar social de todos los ciudadanos. Sólo la República de los trabajadores de todas las clases nos puede ir acercando a ese mundo más armonioso y justo.

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