15 de enero de 2014

Estimada Mª José ... recuerda que aunque a veces hay malas experiencias, nunca debes retroceder ni rendirte, quien persevera alcanza.
Joan Busquets i Verges. Exmaqui libertario del Berguedá 28/12/2013
"Muero contento, porque equivocado o no, muero por una idea" Manuel Barreiro dos días antes de ser fusilado 12/3/1939

lunes, 6 de octubre de 2014

Ni pena ni gloria para la revolución del 34

  • Hace 80 años que el proletariado español intentó tomar el poder, pero las conmemoraciones pasan de puntillas por la efeméride
  • La revuelta fue cruelmente atajada en Asturias, el lugar donde más se cuida su legado

Probemos. Se cumplen 80 años de la insurrección española... y no es que parezca importar mucho. Al menos, no fuera de Asturias, el lugar donde se inició, donde estuvo en pie durante 15 días y donde se reprimió con brutalidad. "No es que el tema esté muerto, pero el tiempo pasa", opina pragmático Adolfo Fernández Pérez, historiador y vicedirector de la Fundación José Barreiro.
 
"El recuerdo es muy potente pero se ha ido diluyendo porque no quedó nada", explica Fernández. "Si les preguntas a las nuevas generaciones sobre el 34, no saben nada, como sobre muchas otras cosas. Yo a mis alumnos de Bachillerato siempre les decía que Asturias es conocida fuera de España por su prerrománico, la industrialización y la Comuna Asturiana".
 
Las huelgas generales sacudían España durante los gobiernos socialista-republicanos de la Segunda República, creando un clima de tensión prerrevolucionaria. En la cuenca minera, en la Telefónica, en el comercio, en los bares, en los hornos, en Barcelona, en Granada, en Pasajes, en Toledo… en 1934 España es un polvorín. Y en 1931 Trotsky lo vigilaba de cerca y lo alentaba en sus escritos: "Ahora le ha llegado el turno a España".
 

El 'ochobre'
"Al atardecer del día 5 [de octubre de 1934] salieron por todos los caminos de la montaña emisarios de los comités revolucionarios anunciando para el día siguiente la huelga general y la sublevación armada". Así narraba un año después José Díaz Fernández en "Octubre rojo en Asturias" el estallido oficial de la revolución socialista de 1934, una insurrección obrera que prendió en la cuenca minera en Asturias como en ningún otro sitio.
 
Ese mismo día, el 5 de octubre, entraban ministros de ultraderecha del partido CEDA en el gobierno republicano del radical Lerroux, también de derechas pero moderado. Una excusa para socialistas, sindicalistas, comunistas e incluso anarquistas ante un vaso prácticamente colmado de profunda desilusión política de las masas, que empujaron a los socialistas a rendirse en el Parlamento y apoyar las huelgas y el proceso revolucionario de la clase obrera.
 
"Sin el levantamiento revolucionario del proletariado asturiano, muy probablemente se hubiera culminado con éxito la imposición de un Estado de corte fascista utilizando la maquinaria del parlamentarismo burgués", escribe en 2011 Juan Ignacio Ramos, presidente de la Fundación Federico Engels.
 
La revolución fue brutalmente aplastada dos semanas después por los mismos mandos militares que dos años después se rebelarían contra el Gobierno, provocando la Guerra Civil, cuyo resultado no es necesario recordar. Sobre lo que sí hay que volver es sobre lo que no se habla: 1934. Asturias lo sabe y los homenajes a lo que allí recuerdan como "el ochobre" toman forma de discretas mesas redondas y actos conmemorativos. Como recuerda Adolfo Fernández, quien participará en alguno de ellos, "1934 no está olvidado, pero sí muy reducido a la investigación histórica. Parece inevitable, pero no es lo deseable".
 
Apuntalan la memoria
Cada año por estas fechas, las organizaciones comunistas asturianas dejan flores como homenaje a la joven militante Aída de la Fuente en el Parque San Pedro de los Arcos de Oviedo. Es difícil que un asturiano no conozca la canción que la recuerda o no sepa que fue asesinada mientras repelía, casi en solitario con una ametralladora, el avance de las tropas de Franco sobre Oviedo. A este recuerdo habitual, inscrito ya al calendario de la ciudad, deberían sumarse otros más extraordinarios, y así es, pero no consiguen repercusión más allá del ámbito local.
 
La Fundación Andreu Nin es de las pocas que se ha lanzado a la conmemoración de los 80 años, con unas jornadas en Mieres y Langreo, escenarios de las revoluciones. Durante los días 10, 11 y 12 de octubre se hablará sobre cómo se consiguió unidad mediante el Bloque Obrero Campesino y la Alianza Obrera. También se rescatará la memoria personal mediante la presencia de los descendientes de Marcelino Magdalena, quien fue militante del Bloque Obrero Campesino en Mieres.
Uno de los libros de memorias escritos por participantes de la revolución, el esencial "La insurrección de Asturias" del minero, militante del BOC y vicepresidente de la Alianza Obrera Manuel Grossi, será reeditado con un nuevo prólogo escrito por Ernesto Burgos y presentado en Mieres por Germinal Grossi, hijo del conocido como Manolé. Otra reedición para la ocasión es la del libro de poemas sobre el '34 escrito por Alfonso Camín, El valle negro y que tuvo que ser publicado desde México en 1938. Manolé y el resto de hombres y mujeres que lucharon por la revolución recibirán un acto de homenaje floral en Mieres el 12 de octubre.

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