15 de enero de 2014

Estimada Mª José ... recuerda que aunque a veces hay malas experiencias, nunca debes retroceder ni rendirte, quien persevera alcanza.
Joan Busquets i Verges. Exmaqui libertario del Berguedá 28/12/2013
"Muero contento, porque equivocado o no, muero por una idea" Manuel Barreiro dos días antes de ser fusilado 12/3/1939

lunes, 24 de enero de 2011

¡No es el momento!

Hermanos de Víctor Manuel Pérez Elexpe, asesinado el 20 de enero de 1975 en Portugalete, Por Mariefi, Fermín y Mª José Pérez Elexpe
deia.com - Lunes, 22 de Noviembre de 2010

SOLIDARIDAD, reconocimiento, reparación, visibilidad, agradecimiento, esperanza, verdad, memoria, dignidad, justicia… No sé si me olvido de algo. No sé si me queda algo más por lo que luchar.

El pasado 10 de noviembre de 2010 han sido homenajeadas las víctimas del terrorismo. Algunas. Otras, como yo, no hemos hecho los méritos suficientes para recibir muestras ni de solidaridad, ni de reconocimiento…, dicen que lo nuestro va por otro camino. Es como si nos volviesen a asesinar otra vez.

Corría el 20 de enero de 1975, lunes. Oscuridad, solamente rota por la tenue luz de alguna farola. Eran la seis de la mañana y, de camino al trabajo y con mil ojos, como habíamos acordado el día anterior en la reunión de la célula del PT, me disponía a echar octavillas en solidaridad con los trabajadores de la empresa Potasas de Navarra, que se mantenían en huelga en defensa de un convenio digno. Mil ojos no son suficientes cuando alguien te espera, cuando alguien te odia a muerte. Así, Narciso San Juan del Rey, cabo de la Guardia Civil, vecino mío, con ayuda de otros miembros de las fuerzas de seguridad (cobardes cómplices de asesinato), me acribilla a balazos por la espalda, en Portugalete.

- ¿No has caído? ¡Ahora vas a caer!, dice Narciso.

Uno de los disparos me atraviesa el corazón. Caigo mortalmente herido.

Mis padres tratan de llevar al guardia civil a los tribunales, tratan de hacer justicia. ¡Gracias, testigos! ¡Gracias, abogados! Corría el año 77, el caso se sobresee. No es el momento.

Década de los ochenta, gobiernos de Felipe González. Esperanza de reabrir el caso. No soy digno de su solidaridad ni de su reconocimiento. Tampoco éste es el momento.

Muere mi padre sin haber conseguido hacer brillar la verdad. Tristeza, dolor e impotencia. Gracias, padre. Lo intentaste. ¡Pero no era el momento!

Año 1996. Muere mi hermano Ignacio, sin llegar a comprender por qué no se podía hacer justicia. Asesinato indirecto, víctima colateral.

- Hay que hacer algo. Esto no puede quedar así. (Mi hermano Ignacio).

- No, Ignacio. Así no se arreglan las cosas. Así sólo se consigue más sufrimiento. El dolor llama al dolor. (Una y otra vez, mi madre y mis hermanos).

Año 2007. Dársena entre Portugalete y Sestao. Gente con memoria; amigos, conocidos, familia… solidarios con los asesinados durante la Guerra Civil y el franquismo, nos recuerdan. Cuentan lo que sucedió. Un momento de felicidad para mi madre, para mis hermanos. Me siento mejor.

Se aprueba la Ley de Memoria Histórica. Un paso que crea algunas expectativas, pero es un paso corto e insuficiente porque no contempla a todas las víctimas del franquismo, porque el acceso a la información y a la documentación es tortuoso, porque no declara ilegales los juicios del franquismo. Una ley que carga sobre las espaldas de los familiares la búsqueda e identificación de los fusilados y depositados en fosas comunes durante la Guerra Civil y años posteriores. Treinta años han pasado desde el año 1977, año en que aprobaron la Constitución y la Ley de Amnistía. Ya han prescrito los delitos. ¡Qué casualidad!

Año 2010. Después de mucho pelear, de no olvidar, mis hermanos consiguen que se me reconozca como víctima del franquismo, muerto en defensa de los valores democráticos, habiendo padecido persecución y violencia por razones políticas e ideológicas. Un documento del Gobierno español así lo atestigua. Un documento que no ve la luz pública. Se me reconoce en privado, pero me esconden. ¿Cuándo llegará el momento?

- Necesito visibilidad, necesito que se sepa la verdad.

Por fin, algunos medios de comunicación se hacen eco de la noticia. Ni una palabra de las autoridades. ¿Dónde están el lehendakari, la directora de la Oficina de Víctimas del Terrorismo y la directora de la Oficina de Derechos Humanos? ¿Dónde está el alcalde de Portugalete?

- ¡Ah! Creía que yo también tenía derecho a la solidaridad, al reconocimiento, a la reparación, a la visibilidad… de manera pública.

- El caso de vuestro hermano lo contemplamos dentro del conjunto de "víctimas de vulneraciones de derechos humanos y otros sufrimientos injustos producidos en un contexto de violencia de motivación política".

¡Tiene tela el nombre! Sí, sí, debo tener derecho. Pero no es el momento. Lo mío va por otro camino. ¡Qué ironía! A mí me echaron del camino hace más de 35 años.

- No entiendo. ¿Acaso no somos todos "víctimas de vulneraciones de derechos humanos…"? ¿No hubiera sido más fácil incluirnos a todos los que hemos padecido persecución y violencia por razones políticas e ideológicas, a todos los que hemos tenido que sufrir la imposición de un proyecto unificador y totalitario, dentro del mismo colectivo? Pero no; a algunos no nos consideran víctimas. Somos, simplemente, víctimas.

- No vamos a entrar en una discusión conceptual. Lo importante es que vuestro hermano reciba reconocimiento y reparación.

- O sí. Sí entiendo. Están construyendo dos colectivos diferentes, con derechos diferentes, con niveles de reconocimiento y de reparación diferentes. Si no, ¿a qué vienen dos nombres si todos tenemos derecho al mismo reconocimiento y a la misma reparación? Nosotros -ellos lo saben- también somos Víctimas del Terrorismo, del Terrorismo de Estado. Pero no lo quieren reconocer públicamente.

- Sí, sí entiendo. Somos incómodos. Sacudimos conciencias. La conciencia de gente que participó directamente en la represión. La conciencia de gente que dice que la época franquista le resultó placentera, que dice que con la Constitución y la Ley de Amnistía ya nos hemos reconciliado, que no hay que mirar atrás, que hay que olvidar, que no hay que ser rencorosos. La conciencia de gente que mira hacia otro lado, que dice que nosotros no somos Víctimas del Terrorismo, que cree que con un papel se resuelve todo, que cree que nos pueden comprar con unas monedas.

¿Qué podemos esperar? ¿Seguir esperando después de tantos años de espera? Han tenido la oportunidad de mostrar su solidaridad con todas las Víctimas. Pero nosotros, las víctimas, no vendemos, nosotros no damos votos.

¿Cuándo llegará el momento? ¿Nunca? ¿Nunca será el momento?

Hemos dado un pequeño paso. Pero no es suficiente. Mis hermanos, no lo duden, siguen buscando el momento del reconocimiento, de la reparación y de la justicia.

Tienes razón, Ignacio. Esto no se puede quedar así.

¡Aire fresco, por favor!

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