15 de enero de 2014

Estimada Mª José ... recuerda que aunque a veces hay malas experiencias, nunca debes retroceder ni rendirte, quien persevera alcanza.
Joan Busquets i Verges. Exmaqui libertario del Berguedá 28/12/2013
"Muero contento, porque equivocado o no, muero por una idea" Manuel Barreiro dos días antes de ser fusilado 12/3/1939

miércoles, 30 de octubre de 2013

Humillar a las víctimas


Eldiario.es. Ignacio Escolar 29/7/13 
Imaginen, es un suponer, que ETA hubiese ganado la guerra contra la democracia y para celebrarlo ordenase amontonar todos los cadáveres de su sangriento legado en un enorme y siniestro mausoleo, construido a latigazos por los derrotados. Imaginen que esa enorme fosa común se consagrase después a honrar la memoria del líder de los asesinos y su principal ideólogo, enterrados ambos en la cúspide de esa pirámide de huesos. Imaginen que estos crímenes nunca fuesen juzgados; que sus familiares jamás fuesen indemnizados; que las cunetas siguiesen llenas de cadáveres; que los torturadores se paseasen por las calles, impunes ante una justicia que mira hacia otro lado; que incluso años después, cuando aquel régimen siniestro hubiese terminado, las víctimas tuviesen que aguantar el homenaje al asesino de su padre, o de su hermano, cada vez que quisieran visitar las tumbas de sus familiares. 

Eso sí que sería humillar a las víctimas. Eso es lo que pasa en el Valle de los Caídos.

La propuesta del PSOE de retirar los restos del dictador Franco de ese símbolo de la tiranía que pagamos con los fondos del Estado solo tiene un pero: a buenas horas. Por lo demás es intachable. En el Valle de los Caídos están enterradas miles de víctimas de la represión franquista; miles de cadáveres cuyas familias tienen que aguantar los vivas a Franco si quieren recordar la memoria de los suyos. Hay solo dos soluciones: o se identifican uno a uno los restos de cada una de estas víctimas del franquismo enterradas allí contra la voluntad de sus familias (y se devuelven a sus familiares para que los entierren donde quieran), o se retiran de allí los huesos del dictador y se convierte ese engendro fascista en un centro para la memoria sobre la Guerra Civil y la dictadura. Es obvio cuál de las dos opciones es la más fácil.
Pero ya se sabe que no todas las víctimas son iguales. 

No son iguales las víctimas del Yak 42. No pasa nada porque uno de los principales responsables de que las familias enterrasen y llorasen a los cadáveres equivocados esté  buscando mayordomo para su embajada en Londres.

No son iguales las víctimas de Billy el Niño. Y quienes pretenden que responda ante un tribunal por  sus crímenes son tachados de rencorosos que pretenden reabrir las heridas.

No son iguales las víctimas del terrorismo de Estado. Por eso el condecorado general Galindo salió de la cárcel después de cumplir  solo cuatro años de los 74 a los que fue condenado.

No son iguales todas las víctimas del 11M. No todas reciben  ni las mismas ayudas públicas ni las mismas subvenciones y aquellas –como Pilar Manjón– que se negaron a aceptar esa miserable teoría de la conspiración han tenido que vivir bajo constantes insultos y amenazas. "Métete tus muertos por el culo", le han llegado a gritar algunos.

No son iguales las víctimas de las palizas policiales. Los mossos que  mataron a golpes a una persona hoy siguen patrullando las calles de Barcelona. Como suele ser costumbre, probablemente acabarán indultados.

No son iguales todas las víctimas de ETA. Las hay, como Eduardo Madina, que tienen que aguantar que les  tachen de proetarras.

Ni siquiera todas las víctimas que se manifiestan contra la doctrina Parot son iguales. Aquellas a las que se les ocurre criticar al Gobierno de Rajoy –aplicando esa misma vara de medir que Rajoy usó contra Zapatero– ahora  son “injustas” e “ignorantes”.

¿Humillar a las víctimas? De eso en España sabemos un rato.

domingo, 27 de octubre de 2013

Homenaje a los Brigadistas Internacionales de los amigos de los republicanos españoles en Región Parisina


Esta tarde, en la avenida Mathurin Moreau de París nos reunimos,  como hace dos años y como el año pasado,  delante de la magnífica placa en honor de los Brigadistas Internacionales  inaugurada por la ACER (Amical de los Combatientes en España Republicana) y varias autoridades y con la presencia de la Asociación Foro por la Memoria en octubre del 2011.

Eramos pocos en comparación con el gentío del 2011, pero nuestro entusiasmo y admiración  por los Brigadistas y su valentía, por su generosidad, la mayor hasta ahora conocida en la Historia de la Humanidad, eran tantos y tan sinceros como  en aquel octubre.

Yéndose el lunes para el Ebro, la asociación ACER aplazó a finales de noviembre que viene el homenaje de finales de octubre.

Al no poder ir al Ebro y tal vez no pudiendo estar todos nosotros en noviembre decidimos florecer la espléndida placa por primera vez este año.

De todos modos para nosotros esa placa que nombra la epopeya de aquellos héroes de la fraternidad debería ser constantemente florecida.

Por eso a su modo, participaron amigos republicanos españoles que no pudieron estar físicamente pero sí representados por su ayuda.

Tras leer "les souvenirs d'un Brigadiste"  (los recuerdos de un Brigadista) de Juan Miguel  de Mora, sacados del libro Ma bataille de l'Ebre (Mi batalla del Ebro) , que adquirí en una exposición que hizo la ACER en la casa de la Metalurgia de París al inaugurarse alli una placa hace unos años, leimos poemas sacados del libro que nos regaló en Madrid,  en abril del 2011,  la AABI, Voluntarios de la libertad : 

A las Brigadas Internacionales de Rafael Alberti, el Voluntario de Cecil Day-Lewis, al soldado internacional caído en España de Miguel Hernández. 

Aplaudimos a los amigos oradores y los amigos de más edad que estaban con nosotros, Jean, de tan solo nueve  añitos en octubre del 36, que vio allí las barracas en que organizaban la marcha a España de los Brigadistas, Victorina, de tío republicano deportado, pusieron las flores tricolores mientras Daniel, amigo de Paris (no pudo venir el de Bobigny) enarbolaba la Tricolor y todos sonreían orgullosos de recordar a los "Hermanos Brigadistas", con cuyo "nombre Madrid se agranda  y se ilumina". 

Por fin sin cantar ya que arreciaba ya la lluvia, pero con alegría por lo logrado juntos, nos fuimos a charlar al café vecino, donde evocamos,  además de algunas dificultades (al no ser la región parisina un gran foco republicano español como lo son algunas ciudades del Sur de Francia),  las esperanzas por la Tercera en España, que todos compartimos.

Para nosotros, Amigos de los Republicanos Españoles en Región Parisina, la memoria de los Brigadistas es tan importante como la de los Republicanos Españoles, a los que fueron a respaldar en Madrid y después en todos los frentes, como el del Ebro. 

Con Leo Kennedy (en 1938)  en Recuerdo a los defensores,  pensamos en los Brigadistas y deseamos para ellos "guirnaldas en torno a vuestros nombres..Cuando unos hombres levanten , como monumento a vuestros miembros dispersos y bravos corazones, la España del Pueblo con la libertad sobre sus torres !"

La España de la Tercera República honrará a los Brigadistas, les pondrá plazas y avenidas, monumentos y edificios como lo hará por los republicanos víctimas del fascismo-franquismo y sus presidentes.

Así lo esperamos también aquí en Paris.

¡Vivan las Brigadas Internacionales, vivan los Brigadistas! ¡Viva la Tercera!
Rose-Marie Serrano (Amigos de los Republicanos Españoles en Region Parisina)
Paris, 25 de octubre de 2013

sábado, 12 de octubre de 2013

La Iglesia fue verdugo, no víctima


Presuntos santos formando un pelotón de fusilamiento
Vicenç Navarro
Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas Universidad Pompeu Fabra

Público 10/10/13
Estos días ha sido noticia la beatificación de 522 personas, referidas en la narrativa de la Iglesia Católica como mártires de la Guerra Civil, individuos considerados inocentes de cualquier mal que dieron su vida “en defensa de la fe católica y del mensaje de Cristo”. Las autoridades eclesiásticas católicas se han movilizado para señalar que en ningún momento debe interpretarse esta beatificación –que es un homenaje a tales personas y reconocimiento del valor de su sacrificio- como un acto político. Tanto Monseñor Angelo Amato, cardenal prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, como Monseñor Josep M. Soler, Abad de Montserrat, subrayan este hecho en La Vanguardia (06.10.13, páginas 50 y 51).

Ahora bien, es difícil aceptar que, incluso en el caso de que no fuera la intención de estas autoridades (incluyendo el Vaticano, liderado por el nuevo Papa, que escogió llamarse Francisco y que Monseñor Amato representa) realizar un acto político, el hecho es que tal acto es un acto profundamente político que contribuye a la tergiversación de la historia que se ha escrito en este país, subrayando que la Iglesia fue víctima de una intolerancia y persecución religiosa por parte de las fuerzas republicanas. Se acentúa y se presenta a la Iglesia y a sus mártires como víctimas, cuando en realidad la Iglesia fue la que agredió la vida y el bienestar de la mayoría de la población de los distintos pueblos y naciones que constituyen España, causando más de un millón de muertos y miles de desaparecidos, muertes de personas asesinadas por las fuerzas de represión, incluidas las de la Iglesia, y cuyos familiares no saben el paradero de sus cuerpos. Según las estimaciones de la única investigación sobre los desaparecidos que ha realizado el Estado español (consecuencia de las gestiones del juez Baltasar Garzón, miembro de la Audiencia Nacional antes de que se le expulsara de dicho tribunal precisamente por su investigación sobre los asesinatos por parte del régimen, del cual la Iglesia Católica fue el eje central), el número de desaparecidos es de más de 114.000 personas, que fueron asesinadas por defender al gobierno democráticamente elegido. La Iglesia no solo no ha hecho nada para encontrarlos, sino que se ha opuesto a que se recuperara su memoria mediante la Ley de la Memoria Histórica. Mientras que homenajea a sus muertos, se opone y dificulta el encontrar a los muertos, de los cuales dicha institución es responsable.

Es más, es difícil creer que la Iglesia no sea consciente de la falta de veracidad de sus acusaciones frente a la República. No es cierto que hubiera en España persecución religiosa en tiempos de la República. Las iglesias protestantes y la religión judía continuaron sin ninguna intervención por parte del Estado y/o por movimientos sociales o fuerzas políticas afines a la República. No fue la religión el sujeto de animosidad, sino la Iglesia Católica, hecho que a la Iglesia Católica todavía le cuesta aceptar, ya que si lo acepta, tendría que contestar por qué la Iglesia Católica y no las otras religiones fue sujeto del enfado popular. No es cierto que los sacerdotes y los monjes fueran asesinados por sus ideas religiosas, tal como Monseñor Soler escribe en su artículo “Montserrat y los beatos en Tarragona” en La Vanguardia. Fueron asesinados por su pertenencia a una institución que había pedido que el Ejército se sublevara, conociéndose su animosidad a la República. En realidad, el Monasterio de Montserrat, supongo que en nota de agradecimiento, hizo un monumento, más tarde, a los “caídos por Dios y por la Patria”, que estaba en la entrada del Monasterio hasta que más tarde fue desplazado a la parte trasera, con un monumento a los requetés carlistas de la Virgen de Montserrat.

La historia, marginada y ocultada por la propia Iglesia, muestra claramente el porqué de esta hostilidad, hostilidad que fue iniciada por la Iglesia. Fue la Iglesia Católica la que celebró y apoyó la dictadura de Primo de Rivera (1923-1930). Y fue la Iglesia la que se opuso por todos los medios al establecimiento de la República, alentando a los católicos a rebelarse frente a esta. Las pastorales de la jerarquía católica explícitamente llamaban a tal rebelión; documentos (firmados por el cardenal Segura y por su sucesor, el cardenal Gomà) son muy representativos, y seguro que la jerarquía actual de la Iglesia y el Vaticano los conocen. ¿Cómo puede afirmar la jerarquía católica que la Iglesia era apolítica, cuando animó a los católicos a que se rebelaran, pidiendo explícitamente que el Ejército se levantara en contra del gobierno democráticamente elegido?

Era predecible que la gran mayoría de la ciudadanía, que apoyó el establecimiento de la República, primero, y la elección del gobierno del Frente Popular, después, tuvieran animosidad hacia la Iglesia Católica, pues esta, abiertamente, alentaba al Ejército a que hiciera un golpe militar frente a ese Estado y frente a ese gobierno. De ahí que es comprensible y predecible que cuando ocurrió el golpe militar, que la Iglesia Católica inmediatamente apoyó (definiéndolo más tarde como una Cruzada Nacional), grandes sectores de las clases populares expresaran su hostilidad hacia tal institución. La quema de iglesias (no hubo ninguna iglesia protestante o ninguna mezquita o ninguna sinagoga quemadas) y el asesinato de clérigos y personas identificadas con la Iglesia Católica eran la respuesta popular que ocurrió en los primeros tres meses cuando el golpe creó un vacío de poder. No fue una represión guiada por el Estado republicano. En realidad, una vez recuperado el control, en las zonas que continuaban bajo el gobierno republicano se interrumpieron estos actos.

Por el contrario, los asesinatos, mucho más numerosos, llevados a cabo en el lado golpista, fueron cometidos por los aparatos represivos del Estado fascista, que contó con la entusiasta colaboración, en su represión, de la Iglesia Católica. ¿No creen las jerarquías católicas españolas que esta actitud enormemente represiva iba en contra del mensaje de Jesús? ¿Creen, en realidad, que Jesús, que es, en teoría, su supuesta inspiración, hubiera apoyado tanto asesinato, premeditado y programado, para eliminar a personas cuyo único delito era haber apoyado a un Estado y a un gobierno democráticamente elegidos? ¿No creen que es de una crueldad suprema que los familiares de los muertos republicanos todavía hoy no sepan dónde están enterrados? ¿No creen que es profundamente injusto que ellos puedan homenajear a sus muertos cuando los vencidos todavía no saben dónde están los suyos? Y si en verdad los sacerdotes asesinados eran inocentes, ¿no cree la Iglesia Católica que deberían pedir perdón a los familiares de sus propios muertos, pues el comportamiento golpista de su jerarquía católica fue el responsable de que el enfado popular se canalizara en ellos, precisamente por su identificación con la Iglesia?

La respuesta descontrolada en contra de la Iglesia era lógica, pues la Iglesia era culpable de un comportamiento que podía predecirse que causaría miles de muertes. Debe condenarse tal expresión de enfado popular, pero su comportamiento no puede homologarse al del lado golpista, que fue una represión metódica de todos los aparatos del Estado, con el apoyo activo de la Iglesia. Acentuar el victimismo de la Iglesia como hacen las beatificaciones es, además de una tergiversación de la historia que todavía se reproduce en España, una ofensa a los perdedores de la Guerra Civil, que eran los que defendieron la democracia, y que debería crear incomodidad a toda persona con sensibilidad democrática. Mi esperanza es que el Papa Francisco lo vea así y que, en nombre de la Iglesia, pida perdón, no solo a su Dios, sino al pueblo español, al que hizo tanto daño.

Hoy, mientras la Iglesia y las derechas homenajean a sus muertos, la ONU acaba de enviar una delegación denunciando al Estado español por no estar haciendo nada para encontrar a los desaparecidos republicanos. Y el mismo Estado, sin lugar a dudas, estará representado en los actos homenajeando a los “mártires de la Iglesia”. ¿No se avergüenzan de su comportamiento los representantes de un Estado que se presenta como democrático? ¿No se da cuenta la Iglesia de su incoherencia? ¿No ven la falsedad de su llamada a la reconciliación? Está claro que no se dan cuenta. Y que no se den cuenta es un indicador de que continúan siendo reacios a reconocer que la Iglesia Católica no fue víctima sino verdugo en aquel periodo de nuestra historia.
Inocentes monjitas apoyando un golpe militar fascista

“Ejecuciones, mutilaciones, violaciones”, así fue la Conquista de América


El conquistador Hernando de Soto torturando a los jefes nativos de Florida
Entrevista con Antonio Espino autor de "La conquista de América"

El confidencial.com - Javier Zurro 12/10/13
Masacres, asesinatos, amputaciones de manos y pies, heridas curadas con aceite hirviendo, violaciones… semejantes crímenes parecen sacados de una mente perturbada. Sin embargo esto era el día a día en las batallas que tuvieron lugar durante la conquista de América. Un periodo de nuestra historia que tiende a mitificarse obviando sus pasajes más oscuros. El catedrático de Historia Moderna en la Universidad Autónoma de Barcelona y especialista en Historia Militar, Antonio Espino López, según cuenta a El Confidencial, propone una mirada sin prejuicios de la colonización hispana en su libro La conquista de América: Una revisión crítica (RBA Ediciones). En su obra, Espino se sirve de los testimonios dejados en las numerosas crónicas de Indias  para describir con precisión las armas, tácticas, batallas y sangrientas prácticas que 'héroes' como Hernán Cortés llevaron a cabo.

¿Cuándo surge su interés por revisitar la conquista de América?
Desde siempre me he preocupado especialmente por cuestiones relacionadas con la historia de la guerra. Poco a poco fue surgiendo el interés por explicar mejor a mis alumnos las estrategias y tácticas militares empleadas en la conquista de América y ello me llevó a releer un número importante de Crónicas de Indias. Allí descubrí numerosos testimonios de las técnicas utilizadas para someter a las poblaciones aborígenes, todas ellas basadas en el terror, la crueldad y la violencia extrema. Una realidad muchas veces obviada por otros historiadores.

¿Por qué se tiene mitificada la conquista de América por parte de, sobre todo, la ficción?
Por un puro y simple desconocimiento histórico. Aquellos que se dedican a ello pueden conocer algunos datos, pueden tener algunas nociones, pero carecen habitualmente de una perspectiva historiográfica del asunto. Y, en buena medida, los culpables somos los historiadores, claro.

Por una cuestión de patriotismo mal entendido siempre se ha negado cualquier exceso cometido en América ¿En qué son culpables los historiadores?
Una amplia mayoría, hasta hace muy pocos años, apenas se había atrevido a mostrarse crítica con el imperialismo hispano en las Indias, en América. Hay que tener en cuenta que, durante mucho tiempo, se había considerado que mostrarse crítico con las hazañas hispanas era sinónimo de ser un mal español, me atrevería a decir; de hacerle el juego a todos aquellos que habían fomentado la famosa “leyenda negra”. Me da la sensación que, por una cuestión de patriotismo mal entendido, siempre se ha negado cualquier exceso cometido en América o se ha querido justificar como una típica “acción de guerra” que, además, en el caso que nos ocupa duró muy poco tiempo.

¿Cree que existe miedo a reconocer la crueldad que usted describe en su libro?
En realidad todo el mundo es más o menos consciente de que tenemos una factura pendiente con los descendientes de las poblaciones aborígenes. Pero no sólo los españoles, sino todas las potencias europeas imperialistas en las épocas moderna y contemporánea. No hay que tener miedo a la hora de reconocer que cualquier imperialismo es expansionista y agresivo por definición, y prácticamente todos ellos usaron de la crueldad. Lo mejor es tenerlo claro, estudiarlo y aceptarlo para encarar cualquier crítica que se pueda hacer. No somos ninguna excepción. No somos ni mejores ni peores que los demás. Hay que entender este tipo de realidades, conocerlas y procurar erradicarlas en nuestro presente y en el futuro.

Nuestros conquistadores muchas veces son mostrados como héroes
Una vez más, esa imagen es fruto del desconocimiento o la falta de reflexión. Es fruto de la idea tan generalizada de que los aborígenes ganaron mucho con la presencia hispana en sus tierras. Por lo tanto, si a la larga resultaron beneficiados, las “molestias” causadas eran asumibles y, en el fondo, poco importantes. Por otro lado, los conquistadores siempre se presentaron a sí mismos como héroes, sus ejemplos eran los antiguos hacedores de imperios: Alejandro Magno, Julio César… Los intelectuales de la época jugaron un papel importante transformando sobre todo a Hernán Cortés, y en menor medida a Francisco Pizarro, en nuevos héroes a la altura de los mencionados. Esa imagen fascinó y convenció a lo largo de los años, sobre todo en un país en el que no hubo grandes “héroes” a partir del siglo XVII.

¿Existe algún conquistador que destacara por su compasión?
Yo diría que nos encontramos en general con personas que utilizan la crueldad sólo cuando era necesario, el problema es que lo fue muy a menudo teniendo en cuenta las características de la conquista hispana de las Indias: contingentes hispanos muy reducidos, necesidad de imponerse sobre grandes poblaciones aborígenes, necesidad de demostrar firmeza ante los amerindios aliados…

¿Considera que fueron excesivas las medidas que se tomaron?
Las medidas que se tomaron fueron muy duras. La conquista de América fue un proceso terrible, muy alejado de la imagen idílica que habitualmente se tiene. No fue en absoluto un conflicto de baja intensidad. Fue una guerra muy dura bajo el paraguas jurídico-religioso del derecho hispano a su presencia en aquellas tierras con el único interés por la civilización y la evangelización de sus habitantes, cuando más bien lo que se escondía era un deseo brutal por obtener riquezas. Como se ha afirmado, la codicia fue el verdadero motor de la conquista. Leyendo numerosos testimonios de la época es evidente que fue así.

Todo el mundo es más o menos consciente de que tenemos una factura pendiente con los descendientes de las poblaciones aborígenes¿Cree que la conquista del territorio podía haberse llevado a cabo de una manera menos sangrienta?
Sinceramente, creo que no. Creo haber demostrado en mi libro que existió toda una tradición bélica a la hora de enfrentarse a un enemigo diferente, distinto, al europeo. En sus razzias en el norte de África, en la guerra de Granada, en la conquista de Canarias y en los primeros años de presencia hispana en las Antillas (y Panamá), los españoles fueron perfeccionando unas formas de enfrentarse a dichas poblaciones que culminarían en las conquistas de México y Perú. Se trataba de usar el terror para imponerse de manera contundente a un enemigo difícil que podía, en un momento dado, complicar mucho las cosas.

¿Culturalmente cree que la colonización fue positiva?
Claramente, de la atomización cultural aborigen imperante antes de 1492 se pasó a una cierta uniformidad cultural, pero una y otra vez se nos quiere dar a entender que sólo por la adquisición de un idioma europeo el beneficio obtenido puede justificar cualquier exceso cometido, y hay quien duda de que se cometieran excesos. En el caso de América, el etnocidio cultural cometido durante y después de la etapa colonial hispana es evidente.

Respecto a ese tema Carmen Iglesias, miembro de la RAE, declaraba hace poco que A veces, la leyenda negra predomina, pero les dejamos una herramienta de unidad como es el español”. ¿Qué opina de ese punto de vista?
Es la típica reacción de aquel que, conociendo los muchos excesos cometidos, tiene que buscar una justificación adecuada. Y el idioma, por lo que vemos, es esa justificación. Sería algo así como la herencia amable recibida.

¿Cuántas tribus indígenas pudieron perderse o esclavizarse?
No soy especialista en etnología y, por lo tanto, no puedo ofrecer respuestas concretas. Lo que está claro es que numerosos grupos humanos sufrieron mucho con las guerras de conquista: hubo no sólo matanzas, sino también desplazamientos humanos importantes y ello tuvo consecuencias. Dicha circunstancias alteraban los equilibrios de poder en diversas regiones y todo ello tenía sus repercusiones en forma de nuevos conflictos. También es conocida la táctica hispana de usar los conflictos interétnicos en su provecho: se obtenían indios aliados y se les incitaba a la lucha contra sus enemigos aborígenes. Es de sobra conocido como poblaciones enteras en las islas Bahamas, La Española (Haití y República Dominicana actuales), en la costa de la actual Venezuela, en Panamá, en Ecuador y Colombia actuales, etc., resultaron muy mermadas.

Por otro lado, si bien la Monarquía procuró evitar en la medida de sus posibilidades la esclavitud del indio, lo cierto es que casi todas las poblaciones aborígenes sufrieron un trato equivalente al de la esclavitud

En el libro se citan muchas fuentes, basadas en testimonios, pero muchas de ellas se contra dicen en las cifras, ¿qué es más normal en los documentos históricos la exageración o el esconder los hechos reales?
Siempre hay exageraciones a la hora de presentar, por ejemplo, los efectivos del enemigo, porque de esa manera justificamos y magnificamos no sólo la victoria conseguida, sino también las medidas terribles que se hubiesen podido tomar. Por otro lado, he detectado algunos casos en los que hubo una clara voluntad más que por esconder, por reducir a la baja las consecuencias de determinadas conductas basadas en la crueldad, en el terror. El problema es que numerosos historiadores de las últimas décadas, tanto españoles como extranjeros, han exhibido una cierta voluntad por “maquillar” mediante el lenguaje utilizado algunos pasajes de la conquista bastante conflictivos. No me atrevería a hablar de autocensura, pero estaríamos en el límite de la misma. Por otro lado, creo haber detectado entre algunos hispanistas un verdadero esfuerzo por justificar la conquista hispana de América de la mejor forma posible, dado que eran muy conscientes de los excesos cometidos por la denominada “leyenda negra”, un conjunto de opiniones que, en general, se caracterizan por ser muy burdas intelectualmente hablando.

El PP se opone a que el enaltecimiento del franquismo sea considerado delito




Los populares se oponen en el Congreso a la aprobación de una reforma penal que plantee la existencia de estos delitos por primera vez en democracia

eldiario.es - Gonzalo Cortizo 10/10/13

El grupo popular no quiere que el nuevo Código Penal contemple el enaltecimiento del franquismo como delito. El partido que sustenta al Gobierno así lo ha manifestado con su voto en contra a una enmienda transaccionada por PSOE, Izquierda Plural, CiU, UPyD y UPN en la que se solicitaba que acontecimientos como los registrados en el Ayuntamiento madrileño de Quijorna fuesen constitutivos de delito con el nuevo Código Penal.

En la propuesta de votación impulsada por el resto de grupos se pedía "incorporar al Código Penal la tipificación de las conductas que impliquen la apología o enaltecimiento del franquismo". El PP ha dicho no a esa propuesta.

Se trata de la primera ocasión en la que el PP se ve en la obligación de votar si quiere que el enaltecimiento de la dictadura sea considerado delito. La propuesta ha recibido 130 votos a favor, 183 en contra y 8 abstenciones.

La votación se produce tras acontecimientos polémicos como los sucedidos en Quijorna. En ese municipio madrileño, el Ayuntamiento promovió un mercadillo en el que se vendían símbolos nazis y franquistas. Con posterioridad a la celebración de ese mercadillo, altos cargos del Gobierno municipal de Quijorna participaron en un acto profascista, donde varios de los asistentes lucían indumentaria de la Falange.

No mucho antes, el alcalde popular en el Ayuntamiento de Beade (Ourense) saltó a los medios de comunicación tras confesar su ideología franquista. El PP de aquella comunidad salvó la cuestión sin expedientes y afirmando que se había tratado de una broma. A día de hoy, el regidor mantiene en su despacho varios retratos de Franco. Beade fue esta semana objeto de un ataque con un artefacto explosivo activado de madrugada cuando nadie se encontraba en las dependencias municipales. Tras ese suceso, el alcalde insistió en afirmar que su ideología franquista no se la cambiaban ni con bombas.

lunes, 7 de octubre de 2013

Monumento fascista... ¡Demolición!


Ángel de la Cruz- LQSomos - oct.2013
Al “Arco de la Victoria”, desde antaño ridiculizado por los universitarios como “El laurel de Paco”, sólo le cabe un fin democrático: su… ¡demolición! La simple modificación de las placas (*) no terminaría con este edificio ´hueco` que, por esencia, constituye el monumento con mayor simbología fascista de Europa... ¡aún en pie! (**). (La estatua ecuestre de Franco figuraba sobre la terraza que ocupa la cuadriga imperial y, también en la maqueta, delante de la cara oeste -a lo que el propio Dictador se negó- por lo que fue ubicada en los Nuevos Ministerios (***) ante la puerta del Mº de Trabajo).
El insultante arco triunfal al “Alzamiento Nacional”, obra del arquitecto López Otero, es un buen ejemplo pétreo del “culto a la personalidad” -fue erigido en plena vida del Dictador- y constituye el epicentro de todo un espacio arquitectónico y urbanístico levantado a la mayor gloria del… “Generalísimo” Franco:
► Ejército -antiguo Ministerio- del Aire (con vergonzante cambio de placa en época de la Ministra Carme Chacón). El avión expuesto en la explanada -anzuelo para jóvenes incautos y muestra de burdo mercadeo político- sigue luciendo en la parte trasera de su fuselaje la franquista “Cruz de San Andrés”. Enfrente se yergue el obelisco a la memoria de Ramón Franco y acompañantes en la gesta del vuelo del “Plus Ultra”.
► Ocupación de la emblemática Plaza de la Moncloa -zona verde- (****) por la invasiva construcción de viviendas para militares. (Hoy en día y como consecuencia del maretazo privatizador y especulativo se pueden ver en sus ventanas el cartel de… “se vende”).
► Mausoleo “a los caídos por Dios y por España” lleno de cruces -en ladrillo neomudéjar-; santo y seña de los idearios del más rancio “nacional-catolicismo”; ahora destinado a acoger los servicios burocráticos de la Junta Municipal del distrito Moncloa-Aravaca.
► Manzanas limitadas por el Paseo de Moret -incluye el aristocrático acuartelamiento del Regimiento de Infantería “Inmemorial nº 1”- (*****), con las calles Ferraz y Romero Robledo repletas de bloques de inmuebles para hogar de los militares traidores y sus familias.
► Complejo “Residencia de profesores”, denominadas por los alumnos “casa de las fieras”, en dónde han disfrutado de pisos subvencionados una buena parte de personal docente y catedráticos franquistas, entre ellos el ´liberal` chaqueta / blanca… Fraga Iribarne.
► Edificio del viejo Rectorado y aún hoy presidido -bajo horrible arizónica- por un busto granítico de Ibáñez Martín, cancerbero de los principios del “Glorioso Movimiento Nacional” y acérrimo partidario de implantar una ¿“ciencia católica”? en la entonces vacía -a causa de los transterrados y resto del exilio interior- y corrompida Universidad Central.
► Hospital para jefes y oficiales de la marina golpista denominado “Francisco Franco” (en proceso de rehabilitación).
► La sede del actual Instituto de Cooperación Española (ICE), tradicionalmente conocido como el Instituto de Cultura Hispánica, que presidió en su época más “rancia”… Blas Piñar.
► Iglesia de la Ciudad Universitaria -y otras capillas y despachos sacerdotales en diversas Facultades y Escuelas técnicas de la Ciudad Universitaria- de exclusivo uso por parte de los curas y feligreses de la institución religiosa “católica, apostólica y romana”.
► Museo de América consecuente con la exaltación del Día “de la Raza” -12 de octubre- y de la genocida y depredadora “Conquista de América”.
► En la Avenida del Arco de la… “Victoria” -¿Moncloa?-. A un lado, Colegio Mayor “José Antonio” Primo de Rivera; hoy acoge a funcionarios y equipo rectoral de la Universidad Complutense de Madrid (U.C.M.), cabecera de otras variopintas residencias universitarias: Guadalupe (“Ntrª Srª”.), el ex-Girón, Barberán, Marqués de la Ensenada, etc, etc. Al otro, “La Almudena” (Ntrª Srª. de) en dónde tenían sus reales las gerifaltes de la Sección Femenina de Falange, Tradicionalista y de las J.O.N.S. (******) y otros colegios mayores como el África (Ntrª. Srª de), el Luján (Ntrª Srª de) -argentino- y los “progres”: el ´Chami` y el San Juan.
► E innumerables edificios como el San Pablo (ex-ACNdP), el Poveda (Padre) de las teresianas), el Pío XII (Papa) de los seguidores del Cardenal Herrera Oria; amén de los jesuitas, agustinos, etc, etc. ¡Y claro! sin faltar los de los integristas del… “Opus Dei”.
Todo este conjunto de urbanismo franco-fascista y nacional-católico constituye la cola de una flecha que se inicia en la desaparecida Plaza de la Moncloa y cuya dirección imaginaria sobrevuela el Valle -panteón- de los Caídos “en la Cruzada de Liberación”, para terminar en una imaginaria ´punta` geográfica: el Ferrol -cuna-… “del Caudillo”.

Notas:
(*) Hubo ya un intento pastelero de cambiar el nombre de Arco de la Victoria por el de Arco de la… ¡¡¡CONCORDIA!!!
(**) Posible traducción -interpretación- de las actuales placas…
Cara Oeste:
  • “Armis hic victricibus, mens iujiter victura, monumentum hoc”
A las armas -golpistas- aquí victoriosas, la mente -nacional católica y fascista- que igualmente vencerá, dedica este monumento.
Cara Este:
  • “Munificencia regia condita, ab hispanorum duce restaurata, aedes studiorum matritentis florescit in conspectu Dei”
Fundada por la magnificencia real -Alfonso XIII- y restaurada por el Caudillo de los españoles, la universidad -franquista- florece bajo la mirada de Dios.

Debajo del arco y sobre las puertas soldadas aún persisten -en bronce- dos escudos con “el pato” cisneriano del SEU (Sindicato Español Universitario) y “la gallina” imperial a juego con la cuádriga romana que corona este pastiche patriotero. Por cierto, ¿quién paga la factura de su iluminación?
En sus frentes, dos rosetones labrados con el alfa y omega -señas del Todopoderoso, principio y fin de todas las cosas-, figuran las fechas de 1936-1939 en números romanos.
Durante muchos años, adosados al exterior de ambos lados -sur y norte- del arco, figuraban tres mástiles engalanados con sus correspondientes banderas: la de la España franco-borbónica (“Una, Grande y Libre”), la de Falange Española y de las J.O.N.S. (“Por el Imperio hacia Dios”) y la del Requeté (“Dios, Patria, Fueros, Rey”).
(***) Bonita paradoja histórica. Este complejo urbanístico -a vista de pájaro- es un homenaje del arquitecto Secundino Zuazo a las dignas herramientas comunistas de… ¡la hoz y el martillo!.
(****) “¿Quién la recuperará?. El recuperador que la recuperase, buen recuperador será.”
(*****) Maquillado con el nombre “Infante don Juan”.
(******) JONS: “Juntas Ofensivas Nacional Sindicalista”.
* Profesor UCM, ECOPOL

domingo, 6 de octubre de 2013

El peligroso juego del ‘aguilucho’

  • La exhibición pública de símbolos nazis y franquistas alerta a la Fiscalía
  • El PP sigue sin castigar a quienes exaltan la dictadura de Franco
  • La presión social obliga al PP a tomar medidas contra los gestos fascistas
  • Los líos del PP destapan los gestos fascistas
El País - Luz Sánchez-Mellado -Madrid - 5 oct. 2013
Empezó como una fiebre de verano. Con la solanera de agosto brotó un sarpullido de casos de militantes de Nuevas Generaciones del PP de Valencia que subían a Twitter y Facebook fotos donde posaban, ufanísimos, junto a iconos nazis y banderas de España con el águila franquista. La erupción, calificada de “chiquillada” por Alfonso Rus, presidente popular de la Diputación valenciana, se contagió a miembros de las juventudes de Castilla-La Mancha, que fueron reprendidos con cariñosas broncas de sus mayores.

“Cuando se es joven, se pueden permitir licencias que de mayores son imperdonables”, declaró, paternal, Arturo Torró, alcalde de Gandía, sobre la “broma” de Daniel Terrades, secretario de Nuevas Generaciones de su pueblo, que publicó una imagen suya posando con el brazo en alto. Tuvo que pasar el mes para que Esteban González Pons, vicesecretario de Estudios y Programas del Partido Popular, declarara que “quienes cometen la estupidez de fotografiarse o mofarse haciendo gestos nazis o fascistas no merecen pertenecer al PP”. Y anunciara la apertura de expedientes.

Ha sido, hasta ahora, la reacción más contundente de los populares ante la sucesión de episodios de exaltación de símbolos franquistas que han protagonizado algunos compañeros de filas. La última, una alcaldesa. Mercedes García, regidora de Quijorna, pueblo madrileño de 3.000 habitantes, autorizó, y acudió, el pasado fin de semana a una feria en la que se vendía iconografía nazi y fascista antes de presidir un acto de homenaje a los “caídos por Dios y por España”. Mientras el fiscal general del Estado ha anunciado que investigará los hechos, el PP no ha reñido oficialmente a García, que tampoco ha dimitido.

No hay que buscar bajo las piedras. Ahora mismo, en cualquier bazar de chinos, se venden llaveros, mecheros y pulseras de goma con la bandera franquista. Si los comerciantes asiáticos se toman la molestia de fabricarlos, traerlos desde su país y exhibirlos —discretamente, eso sí— en sus tiendas es porque venden. “Sí, es un goteo. Si no tienes, siempre hay alguien que te los pide”, confirma un adolescente oriental, criado en España, que cobra en un bazar situado en el centro de la turística Alcalá de Henares (Madrid). El chico, educado en un instituto público, solo sabe que Franco fue “un general que mandaba mucho”, y no ve problema en despachar esas baratijas.

No hace tanto, a ningún cargo del PP se le ocurría exhibir símbolos franquistas, y mucho menos nazis. Mucha pulserita rojigualda, mucho himno en el móvil, pero la bandera del aguilucho, el águila imperial del escudo franquista, se dejaba para casa. La ostentación pública quedaba para los franquistas irredentos en los fastos del 20-N, y los grupos juveniles de ultraderecha. Ahora, sin embargo, algunos jóvenes populares sacan pecho franquista sin complejos. Algo ha cambiado.

“No veo un aumento de la exaltación del franquismo, pero sí un orgullo creciente por manifestarlo. Hay un caldo de cultivo con varias vertientes. La atmósfera internacional de auge ultra en un escenario de crisis. En el plano local, una ofensiva contra los que creen una conjura para liquidar el franquismo por parte de la ONU, la justicia internacional y el soberanismo catalán. Y el espejo y altavoz de las TDT, que han devuelto el tema a la agenda si no política, sí mediática”, dice el historiador Julián Casanova. “No cerrar o cerrar mal el pasado trae esto. Urge hacerlo, o existe el peligro de que pase como en Grecia o Hungría, donde los ultras arrasan”, añade desde Budapest, donde ejerce de docente.

José Antonio Martín Pallín, magistrado emérito del Tribunal Supremo, no considera “banales, en absoluto”, estos episodios, de los que responsabiliza, en última instancia, a los propios “demócratas antifranquistas”. “Ese caldo de cultivo existe desde que el PP y el PSOE, más allá de la Ley de Memoria Histórica hecha para salir del paso y que ha muerto de inanición, han permitido dejar intacta la simbología franquista, empezando por el monolito del Valle de los Caídos, esa vergüenza”, acusa. Según él, existe una masa sociológica franquista, que sitúa en “más de un 10%”, que vota al PP. “Por eso, y por la afinidad del partido con el franquismo, no condenan el régimen que sí ha condenado la ONU, el Parlamento Europeo y el Consejo de Europa. En Francia, Alemania o Italia la exhibición de símbolos fascistas es delito. Aquí, se penalizan las “actitudes que inciten al odio”, pero se hizo pensando en ETA, no en Franco”, explica. “Mientras los demócratas no proclamen sin fisuras que es imposible reconciliar la democracia con la dictadura, no cesarán estos episodios”, añade.

Lo cierto es que han tenido oportunidades de hacerlo. En mayo, el PP rechazó una propuesta de IU para declarar el 18 de julio “Día de condena del franquismo” con el argumento de “que es mejor mirar al futuro que al pasado”. Y, esta semana, ha tumbado en solitario la propuesta de IU y UPyD para tipificar como delito en el Código Penal la apología del franquismo, calificando la propuesta de “extemporánea”.

Esteban Ibarra, del Movimiento contra la Intolerancia, insiste en deslindar casos como el de Quijorna de otros “más graves”, como el asalto del centro catalán Blanquerna en Madrid por parte de sujetos ultraderechistas. “Los jóvenes que cuelgan fotos con banderas fascistas mezclan a Franco, Hitler y Mussolini en el mismo saco. Se han infectado de la cultura ultra del fútbol. Es la absoluta banalización del mal. Internet ahí ha jugado un papel fundamental extendiendo el virus”, sostiene.

El historiador militar y coronel Fernando Puell de la Villa reseña el hecho de que “nadie hable del Ejército en este contexto”. Los militares, constata, están callados. “El Ejército es la institución que ha hecho una transformación más profunda en los últimos 30 años. Los militares son conservadores en su mayoría, pero perfectamente demócratas. No hacen manifestaciones públicas porque, entre otras cosas, saben que si lo hacen, les cortan la cabeza, como al general Mena. Y eso no es mala cosa”, apunta.

Jaime Alonso, vicepresidente de la Fundación Franco —“Francisco Franco”, caudillo de España, puntualiza— opina otra cosa. “Los jóvenes no tienen complejos porque no tienen servidumbres. No quieren ser como los padres, hipócritas que dicen una cosa en público y otra en privado y que, al final, gobiernan como los otros”, se desfoga.

El presidente de Nuevas Generaciones del PP en Huesca polemiza en Twitter con la violencia de género

miércoles, 2 de octubre de 2013

La alcaldesa de Quijorna (PP): “ No vi cruces gamadas, no iba con esa idea de fijarme ”


“No teníamos la intención de dañar o herir. Teníamos el objetivo de acercar la cultura militar. Es una actividad más que se ha sacado de contexto” ha asegurado a Jesús Cintora. Al día siguiente de la exposición, la alcaldesa homenajeó a ‘los caídos por Dios y por la Patria’

martes, 1 de octubre de 2013

Queja de los actos organizados en un Colegio Público en Quijorna

La Agrupación de Familiares y Amigos de Represaliados en Valdenoceda (Burgos) 1/10/13
Texto de nuestra queja que hemos enviado hoy por mail al Ayuntamiento de Quijorna: informacion@aytoquijorna.org

Hemos tenido conocimiento de los actos organizados en un Colegio Público en Quijorna, con el conocimiento (y suponemos que la aprobación) del Ayuntamiento de Quijorna.
Somos una Agrupación de Familias de Represaliados por el franquismo, personas que murieron de hambre en un penal, muy lejos de sus casas y de sus familias.
Estamos buscando vías para conseguir exhumar e identificar a nuestros familiares y empezar a cerrar una herida (una enorme herida). Nuestra herida lleva más de 70 años abierta. Queremos, de una vez, enterrar a los nuestros dignamente, en su pueblo, con cada una de sus familias.
Actos como el que ustedes han permitido (y quizás alentado) sólo contribuyen a abrir aún más esas heridas, a recordarnos que mientras nosotros luchamos cada día por recuperar los huesos de los nuestros, ustedes apoyan la ideología y los procedimientos que acabaron con nuestros padres y nuestros abuelos.
Señores del Ayuntamiento de Quijorna, Sra. Alcaldesa: Son ustedes (y no la Memoria Histórica) los que están haciendo muy difícil (imposible en Quijorna) la reconciliación. Con ustedes seguirá habiendo dos Españas.

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